José Antonio Kast y la República Negacionista de Chile
por Andrés Kogan Valderrama (Chile)
5 años atrás 5 min lectura
El reciente debate presidencial realizado en Chile, en el cual participaron seis de los siete candidatos que estarán presentes el próximo 19 de noviembre, dejó en evidencia una vez más el profundo desprecio de uno de ellos por los Derechos Humanos en el país, los cuales fueron violados por el Estado de Chile durante la revuelta social del 2019.
Me refiero al candidato del Partido Republicano y perteneciente al Movimiento Apostólico de Schoenstatt, José Antonio Kast Rist, hijo de un oficial del ejército nacionalsocialista alemán (Michael Kast Shindele) y hermano de uno de los integrantes de los llamados Chicago Boys y ministro de Pinochet (Miguel Kast Rist), quien haciendo honor a su familia, mostró su fanatismo ideológico a todo un país.
Si bien no es novedad su mirada negacionista (colonización del Wallmapu, dictadura, violencia de género, transfobia, crisis climática, racismo histórico) y de propuestas que van contra todo derecho internacional (creación de zanjas para migrantes), que haya planteado explícitamente que de ser presidente se saldría del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y que cerraría el Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH), lo hace tan impresentable políticamente, que hasta fue criticado fuertemente por el otro candidato de derecha presente, Sebastián Sichel (1).
Asimismo, como buen fanático que defiende su doctrina, Kast mintió descaradamente, planteando que se saldría del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, ya que este organismo no ha condenado las violaciones a los derechos humanos en países como Cuba, Venezuela y Nicaragua, lo que es de una falsedad fácilmente contrastable.

Siguiendo los pasos de su amigo Jair Bolsonaro, otro negacionista como él, pareciera estar dispuesto a todo con tal de tener notoriedad en los grandes medios, apelando constantemente a su derecho de libertad de expresión para burlarse y denigrar a minorías y grupos perseguidos históricamente, y en una cruzada contra un supuesto complot mundial de izquierda, liderado por la ONU y China.
Es conocida su mirada ultra nacionalista, contraria a cualquier tipo de reconocimiento de los pueblos originarios y su postura fundamentalista católica, como buen discípulo de Jaime Guzmán, que lo ha llevado a aponerse y a rechazar la ley de divorcio, ley de aborto, matrimonio igualitario, ley antidiscriminación, ley de identidad de género, ley de educación sexual integral, ley de tenencia responsable de mascotas y animales de compañía, y por supuesto el cambio de la constitución neoliberal de 1980.
En otras palabras, Kast busca ser el líder de una Nueva Derecha en Chile, pura, racional, con carácter y sin complejos, la cual intente reemplazar a la derecha institucional actual, que según él con el tiempo solo se dedicó a administrar el modelo económico, al creer en el fin de la historia, no siendo capaz de acompañarlo con un relato que permitiera defender los valores de la patria.
En consecuencia, Kast sostiene que los partidos de la derecha institucional en Chile, se subordinaron al llamado globalismo, tomando las banderas de la nueva izquierda, marxismo cultural o filosofía de la desconstrucción (feminismo. LGTBIQ+, ecologismo, anticolonialismo), llevando su argumentación a una simplificación teórica y política brutal, sacada de un manual conspiracionista de ultra derecha.
De ahí que de verguenza ajena que en su programa de gobierno cite y denoste a alguien tan relevante para el pensamiento crítico, como lo es Michel Foucault, para así sostener una tesis de que nos encontraríamos sometidos a una supuesta dictadura de lo políticamente correcto, construida por esta nueva izquierda radical, que estaría intentando corromper y destruir a la sociedad chilena.
Aunque parezcan bromas de mal gusto tales afirmaciones, son parte de un discurso que se está instalando en varios países del mundo, y que ha crecido con la pandemia, en donde grupos de corte nacional-libertarios ven todo como comunista y colectivista, aunque sean muchas veces políticas liberales y simplemente sanitarias, como pasa con el uso de mascarilla, la vacunación y el confinamiento (2).

Asimismo, es un discurso que al pararse contra la corrección política, cree estar por fuera del establishment y ser anti-elite, lo que recuerda mucho a la retóricas fascistas y nacionalsocialistas de la primera mitad del siglo XX, en donde se construye una narrativa populista de guerra, creando un enemigo con poderes totales a vencer, como lo puede ser la ONU en estos tiempos.
En el caso de Kast, si bien también constantemente apela a que habla desde el sentido común y contra las corruptas elites gobernantes, en la práctica se le hace imposible desligarse de ellas, ya que justamente él viene de los sectores más privilegiados y acomodados del país, ligado a los poderes militares, religiosos, políticos y económicos imperantes, lo que lo lleva a ser incapaz de diferenciarse de ellos.
Un ejemplo claro de ello, es lo investigado el año 2019 por el diario La Tercera (no precisamente un medio de izquierda), que incluyó a Kast en la lista de políticos y empresarios chilenos que tenían sociedades anónimas en paraísos fiscales, lo que no hace otra cosa que mostrar que su discurso patriota, finalmente se subordina a sus propios negocios particulares (2).
Para que hablar de su lealtad e incondicionalidad absoluta con los violadores de los derechos humanos en Chile, llegando a defender a un torturador como Miguel Krassnoff, condenado de por vida por múltiples secuestros y desaparición de personas durante el terrorismo de Estado de la dictadura de Pinochet.
En fin, José Antonio Kast, se podrá creer el guardián de la república y un guerrero defensor del patriotismo/nacionalismo versus el globalismo/multiculturalismo, pero sus tres pilares a defender (familia tradicional, estado subsidiario y libertad económica), son lo que ha sostenido un modelo excluyente de país que se impuso precisamente por una pequeña elite hace 40 años, y que gracias a la revuelta del 2019, se cambiará inevitablemente con lo que se escribirá en la nueva constitución, aunque él no quiera aceptarlo.
Notas:
1: https://www.youtube.com/watch?v=VvHafLzEprA&ab_channel=T13
Andrés Kogan Valderrama
Sociólogo
Diplomado en Educación para el Desarrollo Sustentable
Magíster en Comunicación y Cultura Contemporánea
Profesional de la Municipalidad de Ñuñoa
Artículos Relacionados
Europa del Este, ¿regreso a los años 30?
por Rafael Poch (España)
15 años atrás 9 min lectura
En la Araucanía, los testigos sin identidad… Otra vez.
por Georgy Schubert (Chile)
12 años atrás 3 min lectura
¿Sabes de que están hechos los derechos?
por Raquel Domingues do Amaral (Brasil)
7 años atrás 3 min lectura
Llamado a firmar carta a Comisión Bioseg de Brasil contra autorización eucaliptus transgénicos
por OLCA y RAP-Chile
12 años atrás 8 min lectura
Canadá: Otra visión acerca de las Olimpiadas de Invierno
por Diego Barahona (Vancouver, Canadá)
16 años atrás 10 min lectura
Tú recuerdo siempre está
por Mario Benedetti y Daniel Viglietti
6 años atrás 1 min lectura
Un fantasma recorre EE.UU: el fantasma del comunismo (II)
por Sergio Rodríguez Gelfenstein (Chile)
2 horas atrás
23 de julio de 2026
El veterano senador Bernie Sanders ha opinado que “la marea está cambiando”, porque- según él- los estadounidenses están cansados de la política del statu quo y “quieren representantes en el Congreso que se enfrenten a la oligarquía y luchen por las familias trabajadoras”.
Chile, las imágenes prohibidas (Parte II)
por Benjamin Vicuña (Chile)
2 horas atrás
23 de julio de 2026
Que estas imagenes, que recogen una pequeña parte de lo que fue la lucha de nuestro pueblo en los años contra la dictadura cívico-militar de Pinochet, sirvan para que las nuevas generaciones sepan lo que ocurrió en este país.
Violación de los DD.HH. en los territorios palestinos ocupados por Israel: «Más de lo que un ser humano puede soportar»
por Comisión Internacional Independiente de Investigación sobre el Territorio Palestino Ocupado
5 días atrás
18 de julio de 2026
Estaba tumbado en el suelo, completamente desnudo. Los soldados me exigieron que besara la bandera israelí, pero me negué, por lo que me golpearon brutalmente y me dieron patadas en los genitales. Como consecuencia, vomité. Sentía dolor y tenía los testículos hinchados y magullados por la paliza. Perdí el conocimiento durante un breve periodo de tiempo y, al despertar, me di cuenta de que seguían golpeándome.
Los criminales de guerra israelíes están torturando al Dr. Hussam Abu Safiya. Hasta cuando seguirá el mundo guardando silencio
por Medios Internacionales
6 días atrás
17 de julio de 2026
El Dr. Hussam Abu Safiya suplica que lo salven. No pide compasión. Pide al mundo que actúe. Difundan su nombre. Salgan a las calles. Exijan respuestas a sus políticos. Exijan acceso independiente. Exijan su liberación.