Opcion nº 1: Le billot

Opción nº 2: La guillotine

Le billot ou la guillotine?
En buen romance, el título quiere decir que tienes ante ti una importante decisión: escoger entre el tarugo y la guillotina. O bien el tronco en el que pones la cabeza esperando el hachazo del verdugo, o bien la sofisticación mecánica del invento de Monsieur Guillotin.
¿Macron o Le Pen? El fuego o las brasas. La prensa francesa, al servicio de los nueve multimillonarios que la controlan, solo conoce esa pregunta: ¿por quien votará en la segunda vuelta, Le Pen o Macron? Confieso que ninguna de las dos opciones me tienta.
Ya te conté que Macron, rodeado de un patchwork de nulidades políticas que va de Robert Hue, ex primer secretario del partido comunista francés, a una larga lista de ex ministros de Chirac, pasando por una nube de oportunistas que traicionaron a sus respectivos partidos (PSF, LR, UDI….), para no mencionar a la élite neoliberal, habla para no decir nada. Lo suyo es panorámico: el sol tiene que alumbrar, Francia debe ser feliz, todo irá bien por los siglos de los siglos.
François Lenglet, periodista especializado en economía, poco sospechoso de rebelión contra el sistema, resume el programa de Macron: “Es muy cercano al de François Fillon, favorable al libre mercado y los empresarios”. Macron desea que los asalariados trabajen de lunes a domingo –y aun por las noches– para “mejorar la competitividad”. Fillon proponía que la jornada de trabajo no tuviese límites. Como lo lees. En la Unión Europea la semana laboral está limitada a 48 horas. Fillon estima que hay que eliminar ese freno a la ‘competitividad’. Macron se propone deshacer la legislación laboral que costó siglos de luchas sociales. Macron es “progresista”. Su ideal es el modelo Uber. Privatizar la Seguridad Social. Euforia de los mercados.
Le Pen, ya sabes: una versión posmoderna del neofascismo, desea consolidar la “identidad francesa” imponiendo el juris sanguinus, expulsando a millones de franceses de adopción, cerrando las fronteras, y consagrando la “preferencia nacional”. Para ella “La nacionalidad francesa o se hereda o se merece. Suprimiré el carácter automático de la adquisición de la nacionalidad gracias al derecho del suelo, declara. El simple hecho de nacer en el territorio y tener un cierto tiempo de residencia en Francia otorga automáticamente la nacionalidad. Yo quiero suprimir eso.”
Una verdadera fábrica de apátridas la Marine Le Pen. Su visión étnica de la nación, –contra la visión cívica, republicana e integradora–, designa a millones de ciudadanos a la vindicta pública: los males de Francia se deben a los metecos, a los inmigrados, a los musulmanes, a los “otros”. Y propone cerrarle las puertas de la escuela pública, laica y gratuita a los hijos de extranjeros. Negarles los cuidados médicos. Le Pen es “nacionalista”.
Entonces: Le billot ou la guillotine?
Desde Chile, Michelle Bachelet –socialista que no saludó al candidato del socialismo francés– se suma al “progresista”: “Felicito a Emmanuel Macron y le deseo éxito el 7 de mayo.” twitteó.
En Chile, Bachelet gobierna con la democracia cristiana. En Francia, Christine Boutin, presidente de la democracia cristiana gala, llama a votar por… Le Pen.
Christine Boutin fue ministro de Sarkozy, y es fundadora del partido demócrata cristiano francés. “Mi decisión es clara, no es Macron. Emmanuel Macron es la encarnación de todo lo que no me gusta, es lo opuesto a los valores que han marcado mi vida política. Es el liberalismo, es la mundialización, es el dinero, la banca”, declara en Le Figaro, El Mercurio parisino.
Con aliados tan coherentes, –a los que hay que sumar al partido comunista– uno comprende el desorden que reina en el gobierno de Bachelet.
Lo cierto es que después de la segunda vuelta vienen las elecciones legislativas, que determina una mayoría parlamentaria de gobierno. Macron dejó caer la guillotina: “si un diputado socialista desea nuestro apoyo, debe renunciar al PSF.” El pobre Jean-Christophe Cambadélis, primer secretario del partido socialista francés, exclama: “Es claro que Macron quiere destruir el socialismo francés”.
Que se lo diga a los numerosos “barones” socialistas que, traicionando al candidato de su propio partido, corrieron a sumarse al progresista Macron, entre ellos Manuel Valls que fue primer ministro de Hollande, el propio Hollande, y Gérard Collomb, alcalde de Lyon, segunda ciudad de Francia. Y que se lo cuente a Michelle Bachelet, socialista chilena que no se entera ni por la prensa. Coherencia…
La derecha francesa, la de Sarkozy, Ciotti, Estrosi, Fillon y otros eminentes reaccionarios, también llama a votar por Macron: no les gusta que la extrema derecha les quite el pan de la boca. Después de todo, el programa de Macron les va como un guante y cuentan negociar su participación en la mayoría de gobierno si el “progresista” gana en la segunda vuelta.
La pregunta se hace lancinante, lacerante, desgarradora: Le billot ou la guillotine?
Cuando un francés no está convencido por las opciones que se ofrecen a su elección, suele decir: “Ese día iré a pescar”. Forma metafórica para decir que se abstendrá, que ya se verá más tarde. Porque queda el recurso de las legislativas, el expediente de la lucha en la calle, el derecho a manifestar contra lo que vaya contra sus propios intereses. La lucha continúa.
Personalmente me compré una caña de fibra de vidrio multivalente, con un carrete de última generación: ríos, lagos, mares y océanos son mi programa para el domingo 7 de abril.
Porque desde el lunes 8, nos ponemos en campaña para pesar en las legislativas.
Ni billot, ni guillotine… No está muerto quién pelea.
©2017 Politika | diarioelect.politika@gmail.com
Artículos Relacionados
La Declaración de Luksic que demuestra que el temor se hace carne en los poderosos. ¡No hay que aflojar!
por La Calle
6 años atrás 1 min lectura
A Chile le llueve sobre mojado: tras la catástrofe natural, el desastre social
por Clase contra Clase (Chile)
16 años atrás 6 min lectura
Informaciones falsas sobre Venezuela: Batalla mediática en plena crisis política
por Actualidad RT
7 años atrás 3 min lectura
Democratizar la comunicación
por Osvaldo León y Sally Burch (ALAI)
19 años atrás 6 min lectura
1 Comentario
Deja una respuesta Cancelar la respuesta
Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.
Mario Santucho: “Estamos ante una ultraderecha que tiene la iniciativa histórica”
por Leonardo Castillo (Argentina)
2 horas atrás
26 de enero de 2026
“La tarea de hoy es reconstruir a las fuerzas populares a partir de la emergencia de cuestionamientos que surgen desde abajo”.
Los intramarchas, como el poder se infiltró en el estallido social
por Josefa Barraza Díaz (Chile)
2 horas atrás
26 de enero de 2026
Los intramarchas: cómo el poder se infiltró en el estallido social, de Josefa Barraza, nos entrega algunas de las respuestas que aún faltaban a las preguntas sobre el vínculo entre represión y criminalización de la protesta social en el marco del estallido social (2019-2020).
Declaración Pública – Familia y allegados de Julia Chuñil Catricura
por Vocería de la familia y organizaciones adherentes
2 semanas atrás
14 de enero de 2026
No es concebible ni aceptable que la Fiscalía Regional de Los Ríos y Carabineros desplieguen 500 efectivos policiales de distintas especialidades —en un operativo simultáneo en Máfil y Temuco— para detener a miembros directos de la familia, mientras que durante más de un año la búsqueda activa de Julia Chuñil apenas movilizó, en los mejores momentos, a no más de 50 personas en operativos reales.
Diario El País hace y adapta mapas por encargo. Acaba de meter el Sáhara Occidental dentro de Marruecos
por Luis Portillo Pasqual del Riquelme (España)
3 semanas atrás
02 de enero de 2026
El diario El País ha publicado una mapa en el que incluye el Sáhara Occidental dentro de Marruecos. El profesor Luis Portillo se ha dirigido a la Defensora del lector, Soledad Alcaide.
Macron en Francia, Rajoy en España, Macri en Argentina, repuntes del fascismo, sumisión a la banca…Quizás ya es hora de reflexionar sobre lo incomprensible de la naturaleza humana.