“El infierno son los otros”.
JP Sartre
Marzo 8, 2017
Es un viejo tópico, ya lo sabéis. Desde que los dueños del capital y del poder económico disponen, a su amaño, del trabajo enajenado de quienes lo ejecutan, de sus cuerpos y de sus almas, como corresponde a la cosmogonía aplicada a través de la ejecutoria administrativa del poder, aliado a la religión que le ha servido y aún le sirve de coartada escatológica, el lucro de la miseria ajena resulta un jugoso y permanente emprendimiento.
Tendemos a pensar, de manera equivocada, que sucesivas legislaciones del trabajo y del ordenamiento jurídico civil impiden o controlan los abusos que pudieran cometerse con prácticas que nos parecen propias de los siglos XIX y principios del XX. Al respecto, connotados escritores denunciaron tales tropelías del capitalismo, en Europa y los Estados Unidos de Norteamérica; también en Chile, si nos remontamos a dos novelas esenciales, calificadas como piezas naturalistas o de “realismo proletario”. Me refiero a La Viuda del Conventillo (1930, Buenos Aires), de Alberto Romero; La Sangre y la Esperanza (1943, Santiago de Chile), de Nicomedes Guzmán, a las que bien pudiéramos agregar: El Roto, de Joaquín Edwards Bello, e Hijo de Ladrón, de Manuel Rojas; asimismo, las narraciones breves de José Santos González Vera, Oscar Castro y Gonzalo Drago.
El conventillo fue una institución muy extendida desde finales del siglo XIX hasta promediar el siglo XX. Rentistas propietarios subdividían grandes caserones en pequeños apartamentos, para arrendárselos a individuos o familias de escasos recursos o “venidos a menos”, según eufemismo al uso para no hablar de pobres o miserables. Supimos de este recurso habitacional solapado a través de ciertos relatos familiares, porque un bisabuelo de la rama chilena, a la sazón hacendado, poseía dos o tres conventillos en el centro de Santiago.
La administración de los mismos era sencilla, puesto que no había contratos de por medio ni otras cláusulas escritas. Todo era de palabra. Así, cuando transcurría un mes de atraso en el pago de la renta, don C acudía, provisto de su bastón de punta acerada y de un gañán-ayudante; efectuaban el desalojo sin mayor dilación y el bisabuelo se cobraba el saldo insoluto a punta de bastonazos. Si la cosa se ponía difícil, ya fuese por toparse con una resistencia desusada o por lamentables protestas femeninas vueltas escándalo público, quedaba el recurso de la autoridad expedita: los “pacos” o policías de entonces, quienes actuaban de facto y de modo eficiente y rápido, como corresponde a la cabal defensa de la propiedad.
Te preguntarás, impaciente lector, ¿a qué viene este cuento?, ¿acaso el cronista pretende iniciar un cursillo de naturalismo literario?
Nada de eso, sino confirmar que aquellas prácticas vuelven a estar en boga en nuestro paraíso neoliberal chileno, explotando, sobre todo, las apremiantes necesidades de cobijo de numerosos emigrantes que llegan a buscar fortuna en esta feliz copia del edén. Sí, ellos están siendo víctimas de inescrupulosos “emprendedores”, algunos, propietarios de viejos inmuebles en el casco antiguo de Santiago, otros, arrendatarios sagaces que subarriendan casonas a mal traer, obteniendo una jugosa plusvalía con pocos riesgos y menos obligaciones por cumplir.
Un caserón de doce habitaciones, pongamos por caso, se habilita implementando dos a tres subdivisiones por cada cuarto, en proporción a la superficie disponible. Como promedio de esta casa-tipo a que aludimos, obtenemos un aprovechamiento de treinta cubículos “independientes”: seis, de tres por habitación; y seis, de dos por habitación. Cada uno de estos “apartamentos”, armados con paneles de listones y placas livianas, se renta a razón de $180 mil a $200 mil pesos mensuales, más un adicional de $10 mil o $20 mil pesos por consumo de agua y luz. Una de las condiciones es la de limitar el alojamiento a un máximo de cuatro individuos por ratonera. El caserón posee tres baños y una cocina, todo de uso común para unos cuarenta moradores.
De acuerdo a lo informado por un colega contable existirían, solo en Santiago capital, alrededor de doscientos inmuebles destinados a este lucrativo y humanitario negocio (ambas categorías no se excluyen)… Si usted dispone de una casona apropiada o tiene un dato de primera mano, póngase manos a la obra; no le faltarán inmigrantes.
Ahora, mediante una simple multiplicación, obtenemos un guarismo total cercano a los seis millones de pesos (unos nueve mil dólares) como ingreso mensual fijo. Nada despreciable, si consideramos que la inversión es mínima y el mantenimiento insignificante, unido esto a una completa exención de tributos, pues se trata de platas no declaradas a papá Fisco.
En este renovado sistema de alquiler, se hace firmar a los inquilinos un contrato único (sin copia para el firmante), provisto de cláusulas leoninas y ejecutoria sumaria. (Pende sobre él la amenaza de su extranjería). No creo que la obligación del canon se ejerza por los medios punibles que empleaba mi iracundo bisabuelo, pero sin duda que estos aprovechados arrendadores harán valer con prontitud el derecho de propiedad, bien amparado en la Constitución de 1980.
Si algún lector suspicaz o algún pariente de esos que critican mi proclividad a lo fantasioso, pone en duda la realidad de la denuncia social expuesta en esta crónica, le proporciono un dato concreto y fehaciente: la destartalada mansión a la que me remito está sita en calle Ejército Libertador N° 631.
Hasta el pomposo y heroico nombre de la rúa contribuye a resaltar la paradoja del expectable lucro obtenido mediante la inicua miseria de los otros.
©2017 Politika | diarioelect.politika@gmail.com
Artículos Relacionados
En el Wurlitzer de La Moneda no está la Internacional
por Pablo Varas (Chile)
12 años atrás 6 min lectura
Columna de Mario Vargas Llosa: El enigma chileno
por Mario Vargas Llosa (España)
7 años atrás 7 min lectura
“La gente que lleva el tráfico de drogas (por supuesto, son empresarios, emprendedores) no son distintos del resto, excepto en que tienen más iniciativa empresarial”
por Randy Paige (EE.UU.)
14 años atrás 25 min lectura
Lonkos de Traiguén llaman a estar atentos a discusión de proyecto de ley
por Pedro Cayuqueo (Azkintuwe)
20 años atrás 7 min lectura
«El mandato histórico» y «Los principios que sostienen la Patria»
por Jorge Majfud (EE.UU.)
16 años atrás 6 min lectura
Ejecución de niños palestinos con un solo tiro
por Maud Effting y Willem Feenstra (Holanda)
1 día atrás
07 de agosto de 2026
Los médicos de Gaza observaron un patrón inquietante: niños con una única herida de bala en la cabeza o el pecho, un indicio de que habían sido blanco de ataques deliberados. Así se desprende de una investigación de De Volkskrant, que habló con los médicos, que se encuentran entre los últimos testigos presenciales internacionales.
Peter Thiel en La Moneda: la reunión que el Gobierno intentó mantener en las sombras
por Félix Madariaga Leiva (Chile)
2 días atrás
07 de agosto de 2026
Peter Thiel no es un académico invitado a dictar una conferencia ni un empresario cualquiera que visita Chile. Se trata de uno de los principales arquitectos del nuevo poder tecnológico global, cuya influencia combina inteligencia artificial, análisis masivo de datos, defensa, vigilancia e inversiones estratégicas.
Ejecución de niños palestinos con un solo tiro
por Maud Effting y Willem Feenstra (Holanda)
1 día atrás
07 de agosto de 2026
Los médicos de Gaza observaron un patrón inquietante: niños con una única herida de bala en la cabeza o el pecho, un indicio de que habían sido blanco de ataques deliberados. Así se desprende de una investigación de De Volkskrant, que habló con los médicos, que se encuentran entre los últimos testigos presenciales internacionales.
Denuncian en Chile una operación de propaganda marroquí contra el Frente Polisario y la causa saharaui
por Asociación Chilena de Amistad con la República Árabe Saharaui Democrática (RASD)
3 días atrás
06 de agosto de 2026
La Asociación Chilena de Amistad con la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) rechazó el uso de un encuentro realizado en Santiago para difundir acusaciones contra el Frente POLISARIO, atacar a Argelia y promover la propuesta marroquí de autonomía para el Sáhara Occidental.