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“Hay dos cosas de las que se puede prescindir: de la presidencia de la república y de la próstata”
Georges Clemenceau

01/08/2016
El “Tigre” Clemenceau pasó de la extrema izquierda comunera al nacionalismo belicista, (en esta última posición, apoyado por la ultra  derecha),  de amigo de los socialistas, a su enemigo   mortal. En la Primera Guerra Mundial Clemenceau tuvo el valor de visitar a los peludos – los soldados – en las barricadas e, incluso, arriesgar su vida desafiando a los alemanes. Hay muchas dudas de que el Tigre haya sido culpable de la prolongación de la matanza al negarse a pactar un armisticio con el imperio austrohúngaro, por esa época (1917) en plena disolución.

Sabemos que los “acasos” carecen de todo sentido en la historia, por consiguiente, sería torpe pensar que si se hubiese llegado al armisticio entre Francia y Austria-Hungría en 1917, no hubiera habido revolución rusa, como tampoco el triunfo de Adolf Hitler en Alemania.

Es muy difícil que los políticos sigan, al pie de la letra, la recomendación del Tigre Clemenceau, él mismo nunca fue Presidente de la República, pues sólo tuvo que conformarse como Primer Ministro, y es preciso consignar que no murió de cáncer de próstata; por el contrario, Francois Mitterrand tuvo estos dos atributos – Presidente de la República y murió de cáncer a la próstata -.

En Chile pedirle a los políticos que prescindan de postularse a la presidencia de la república es un despropósito mayúsculo, pues no existe ninguno de ellos, por muy ignaro que sea, que no se sienta atraído y capacitado para llevar la banda presidencial – cada candidata sueña con el día de la coronación, en la siútica sala de ceremonias, del Congreso pleno -.

En plena crisis de la instituciones, proclamada por el gran sacerdote Ricardo Lagos Escobar, y repetida por el monaguillo Marcelo Díaz – dicho sea de paso, no hay que  ser muy malpensado, ni ver debajo del agua turbia, para captar que el gran docente le quitó el piso a su otrora discípula, Michelle Bachelet -. Si existiera un gobierno como Dios manda, hace mucho tiempo que la reina hubiera mandado al vocero de Gobierno de patitas a la calle.

Candidatos a la presidencia los tenemos por docenas y para todos los gustos: en la derecha, el integrista y Opus Dei José Antonio Kast; el oportunista de Evópoli, Felipe Kast; el alcalde de Las Condes, el ungido Gonzalo de la Maza; en Renovación Nacional, un rico “ramillete” integrado por el siútico de Zapallar, Alberto Espina, el porteño Francisco Chahuán y. “por los palos”, Andrés Allamand; por fuera, la “bestia negra” de Sebastián Piñera, Manuel José Osandón; seguramente se sumarán el otrora ministro de Hacienda de Bachelet, Andrés Velasco, o Lily Pérez, por el recién creado Partido, Amplitud; a esta lista hay que agregar al narcisista Sebastián Piñera, que tal vez sea el “rey Midas” de la derecha.

En la llamada centro izquierda, junto a los candidatos Ricardo Lagos Escobar e Isabel Allende, aparecen mencionados también el radical Alejandro Guillier – volveríamos a los clubes radicales y a las “patitas de chancho” y, por supuesto, el gran patriota, enemigo mortal del “indio” Evo Morales, Jorge Tarud, hijo de don Rafael, que fue generalísimo en la campaña de Salvador Allende, en 1970 -.

La Nueva Mayoría está pegada con moco: lo más posible es que se quiebre antes de la elección presidencial de 2017. El “príncipe” Ignacio Walker se muere de ganas de convertirse en Presidente de Chile e instalar, en su hipotético gobierno, claro está, su mafia familiar y de amigos, en especial, el matrimonio Martínez-Alvear.

Por el sector anti duopolio, Marco Enríquez-Ominami y el sindicalista Cristián  Cuevas serán seguros candidatos a la presidencia y, tal vez surjan otros más – por ejemplo, otro intento de Marcel Claude -.

El Tigre francés no alcanzó a entender que la presidencia de la república tiene tal poder que es capaz de provocar una adicción, casi imposible de curar, pues es mucho más fuerte  que la del morfinómano. Cuentan que Arturo Alessandri cada vez que terminaba su período entraba en un estado de carencia de esa droga que es el poder, que experimentaba períodos de locura, época en la cual, en su delirio, planificaba la estrategia para volver a la casa “donde tanto se sufre”. Los ancianos Sebastián Piñera y Ricardo Lagos, se mueren de ganas de volver a experimentar la “volada” del poder y, para lograrlo, no tienen ningún límite de hacer papeles ridículos, como querer convertirse en “salvadores” del país, y en el caso de Piñera, llegar a ser una especie de “estadista”, aunque se lo impidan su ignorancia en materias culturales e históricas de las cuales ha dado pruebas fehacientes, convirtiéndose con sus “Piñericosas” más en un humorista que en un Presidente.

Para los viejos machos es muy difícil evitar el crecimiento excesivo de esa pequeña nuez, que regula la sexualidad y la producción de testosterona,  vaya aumentando de tamaño hasta lograr el  diámetro, tal vez, de una naranja, que si no se cuida, terminará por matarte.

No cuesta mucho colegir que Chile se está convirtiendo en un país  prostático. Mientras más crece la crisis institucional y de credibilidad, más se convierte de una pequeña nuez, en una naranja mortal. ¡Por favor, urgente, llamen a un urólogo para un examen rectal prostático!

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