“Fuerza Pública”, ¿un movimiento o un refugio para Expansiva y otros tecnócratas y oportunistas?
por Rafael Luis Gumucio Rivas (Chile)
13 años atrás 3 min lectura
El nombre del Movimiento lanzado el lunes 7 de octubre por el ex ministro de Hacienda de Michelle Bachelet me parece basta confuso, pues podría ser como un nombre de las fuerzas especiales de Carabineros, destinado a detectar y reprimir las malas prácticas en política; también podría ser “la asociación de caza” a Girardi u otros pillines pululan en la política del duopolio.
Andrés Velasco quiere convertirse en el nuevo Catón de la política chilena y ya prepara varias catilinarias para dirigirlas a tantos sinvergüenzas, que hacen de la política su negocio personal, igual en las empresas privadas que en las públicas-.
Para muchos grandes empresarios y políticos de derecha, Andrés Velasco, uno de los suyos, cometió un error al no haberse retirado su candidatura, en las pasadas elecciones primarias de la Concertación. A pesar de que logró una buena votación, aventajando al ultraconservador democratacristiano, Claudio Orrego, no cabe duda de que si eventualmente hubiera sido el candidato de la derecha, hubiera hecho mucho mejor papel que la actual candidata, Evelyn Matthei, quien, de seguro, perderá en las elecciones de noviembre, llevando a la derecha a la debacle.
Para este sector político, Velasco es un dechado de virtudes: gran ministro de Hacienda de la emperatriz Catalina – buen economista, que implemento, a la perfección, las reglas del neoliberalismo y, además, manejó, genialmente, la crisis económica d 2008.
Es sabido que para ganar en la primera vuelta las elecciones presidenciales es necesario que un sector de la fuerza contraria en el duopolio se pase a la candidatura del otro candidato; así ocurrió en el caso de Sebastián Piñera, que triunfó, según algunos analistas, por “la vuelta de chaqueta” de Fernando Flores y de Adolfo Zaldívar y de otros más. En la actualidad,, de haber llevado como candidato a Velasco, muchos sectores de la Concertación hubieran abandonado a la señora Bachelet que, para algunos, huele un poco a “Rogelio”, aunque se engañan, pues estos aliados son los “mendocitas” de la Nueva “Pillería”.
Dejemos de lado las elucubraciones o “los por si acaso” de la historia y concentrémonos en el significado del movimiento “Fuerza Pública”: la idea de movimientos y grupos de reflexión siempre ha estado presente en la historia contemporánea; este tipo de organización es mucho más fluida que un partido político, y no tiene el inconveniente de la famosa ley del “hierro de las oligarquías y, a su vez, permite mayo libertad y fluidez de pensamiento. Por ejemplo, dirigida por Emmanuel Mounier, fue mucho más influyente que la Democracia Cristiana francesa, (MRP).
A mi modo de ver, el movimiento “Fuerza Pública”, creado por Velasco, sólo logró en la inauguración a los sectores más reaccionarios y neoliberales de la Concertación, en su mayoría, democratacristianos; se asemeja a un grupúsculo que aglutina la ultraderecha de los freistas, dedicado al negocio de la educación – es el caso de Mariana Aylwin – o que forman parte de los “príncipes” – como Alberto Undurraga -; por lado de PPD, el analista educacional neoliberal, el nunca bien ponderado, José Joaquín Brunner. El coordinador del movimiento, Juan José Santacruz, también perteneció a la Democracia Cristiana.
Es imposible predecir desde ahora el destino de “Fuerza Pública”, pero sí está claro que, finalmente, terminará en partido político y, en un seguro derrumbe del eventual gobierno de Michelle Bachelet, producto del incumplimiento de promesas y expectativas despertadas en la ciudadanía, puede emerger un nuevo escenario político donde Andrés Velasco podría ser el candidato de los autocomplacientes de la ex Concertación o de la “Nueva Pillería”, como gusten llamarla, junto a un sector liberal de la derecha, dejando con los crespos hechos a su Excelencia, el actual Presidente.
08/10/2013
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