¡Hay que parar de inmediato la guerra contra Libia!

               Comunicado de prensa
del Comité Federal del Consejo de la
Paz

Original: Krieg gegen Libyen sofort stoppen! Erklärung
des Bundesausschusses Friedensratschlag

Traducido por  Javier Fernández Retenaga

¡Basta de engaños del Gobierno alemán! ¡Exigimos el cierre
de las instalaciones militares estadounidenses! ¡Apoyemos al movimiento en pro
de la paz!

¡Hay que parar de inmediato la guerra contra Libia!
Comunicado de prensa del Comité Federal del Consejo de la Paz.

Quienes confiaban en que el establecimiento de una zona de
exclusión aérea evitaría en poco tiempo y de forma incruenta los ataques a la
población civil libia sentirán una amarga decepción.

Los bombardeos masivos con misiles crucero y ataques de la
aviación, además de provocar víctimas entre la población civil, hacen que los
atacados amplíen e intensifiquen sus acciones militares. El supuesto objetivo
de los invasores aliados de conseguir un alto el fuego entre las partes en
conflicto ya ha fracasado.

De algo podemos estar seguros: la continuación de los
bombardeos occidentales no hará sino provocar un mayor derramamiento de sangre.
Y hay que tener en cuenta que el conflicto no se decidirá en el aire, sino en
tierra. ¿Cuál es el límite de la intervención armada occidental? De momento, la
resolución 1973 (2011) de la ONU
excluye la intervención de tropas por tierra. También el Gobierno
estadounidense descarta esa posibilidad. ¿Hasta cuándo? ¿Qué sucederá si las
tropas de Gadafi consiguen entrar en Bengasi? ¿Caerán entonces las bombas
occidentales sobre la ciudad? ¿Intervendrán las tropas occidentales en Bengasi?
¿Y que sucederá si, por el contrario, los rebeldes consiguen imponerse con el
apoyo aéreo de Occidente? ¿Detendrán las tropas occidentales el avance rebelde
a las puertas de Trípoli porque habría que proteger a la población civil de la
capital?

No hay respuesta para ninguna de estas preguntas, pero
debería haberla, ya que el fin de una intervención militar ha de concretarse
desde su inicio. A menos que el verdadero propósito sea la ocupación de Libia,
como cabe sospechar. El cambio de régimen parece ser desde el comienzo el
auténtico objetivo de Occidente, al igual que en Afganistán e Irak.

Y es que un cambio de régimen resultaría de gran utilidad,
ante la perspectiva de un acceso ilimitado a los yacimientos libios de petróleo
y gas. Libia posee los mayores yacimientos petrolíferos de África, cuyo precio
en el mercado ronda actualmente los cinco billones de dólares, mientras que el
precio de su gas ascendería a unos 500 mil millones. Más aún, un cambio de
régimen permitiría a las potencias occidentales instalar allí de nuevo bases
militares. Se restauraría así el estatus de Libia previo a 1969, en tiempos del
rey Idris, cuyo heredero al trono, del linaje de los Senussi, se cuenta entre
los insurgentes.

Vuelve a repetirse el patrón de las viejas mentiras acerca
de supuestas armas de destrucción masiva en manos de dictadores. Es el patrón
que siguen las recientes informaciones aparecidas en medios estadounidenses,
según las cuales las autoridades occidentales se muestran preocupadas por la
posibilidad de que el régimen de Gadafi emplee gas mostaza contra su propia
población. Hay apenas diez toneladas de gas mostaza almacenadas en bidones, a
unos 600 km
de Trípoli, a la espera de ser incineradas bajo la supervisión de la Organización para la Prohibición de las
Armas Químicas (OPAQ). Libia destruyó ya en 2004 la totalidad de las bombas
(3.300) con las que el gas podría utilizarse. Y transportar el gas mostaza de
otra manera es extremadamente complicado. Esa interesada mención a armas libias
de destrucción masiva no tiene otro propósito que ofrecer motivos para la
guerra. Está traída por los pelos.

Mientras que Rusia y China han expresado su preocupación por
la brutal intervención occidental en Libia, en vano hemos esperado esa reacción
por parte del Gobierno alemán, que, al igual que estas dos potencias con
derecho de veto, se abstuvo en la votación en el Consejo de Seguridad. Cierto
es que el Gobierno federal ha puesto de relieve sus fundadas dudas con respecto
al éxito de la guerra emprendida por Occidente, pero la está apoyando con los
hechos.

El Gobierno federal ha dado su asentimiento a todas las
resoluciones de la OTAN,
ha concedido al Gobierno estadounidense permiso incondicional para utilizar sus
bases en Alemania y permite que el Comando de Estados Unidos para África
(AFRICOM) coordine desde Möhringen (Stuttgart) el ataque a Libia. El Gobierno
alemán no sólo se comporta de manera hipócrita, además miente.

Su ofrecimiento de más soldados para las tareas de
vigilancia aérea de la OTAN
en Afganistán, en compensación por los que se han movilizado en Libia, estaba
de más e incrementa la implicación del Gobierno federal en la guerra de
Afganistán. Unas semanas antes había rechazado vehementemente las peticiones de
EE. UU. en tal sentido, pues entonces ese aumento de efectivos habría resultado
contradictorio con su retórica en torno a una supuesta retirada de Afganistán.
Este ofrecimiento es superfluo, ya que sólo EE. UU. dispone de 42 aviones
AWACS, muchos de los cuales no están siendo utilizados.

El Comité Federal del Consejo de la Paz exige enérgicamente,

  • que se ponga fin
    de inmediato a los ataques de los Estados occidentales a Libia, y
  • que se nombren
    mediadores neutrales internacionales -procedentes de la Unión Africana,
    preferentemente- a fin de mover a las partes en conflicto a decretar un alto el
    fuego inmediato. Dicho alto el fuego podría ser supervisado por la Unión Africana.

Al Gobierno federal le reclamamos que se desmarque de la
guerra como han hecho la Liga
Árabe, Rusia y China, y que prohíba a EE. UU. la utilización de las bases e
instalaciones militares en Alemania.

Al Parlamento le exigimos que

  • rechace la
    movilización de soldados y aviones AWACS alemanes en la guerra de Afganistán.

 El Comité Federal del Consejo de la Paz apoya las acciones del
movimiento por la paz que en los próximos días tendrán lugar en todo el país
para pedir el fin inmediato del ataque occidental a Libia.

Fuente: www.ag-friedensforschung.de/regionen/Libyen/Welcome.html

Fecha de publicación del artículo original: 26/03/2011

*Fuente; Tlaxcala

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