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Cuando el humor pasa a ser grosería: Mal manejo del Festival de Viña 

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En esos domingos dominicales que comparto con mis hijos,
donde yo pongo la cocinería y ellos ponen la discusión acalorada sobre los
temas contingentes mientras se comen hasta las migas, caímos en el tema del
Festival de Viña.  Debo reconocer que no
veo el Festival, de modo que las opiniones 
sobre la presentación, no son mías, sino de un par de hombres que no son
especialmente mojigatos, ni viven en una cápsula.

Lo primero que dijeron, es que les encantó Eva Gómez porque
fuera de ser estupenda, se movía en el escenario con gran comodidad, tenía un
buen guión, hablaba un castellano un poquito andaluz lo que le daba mucha
gracia y manejaba muy bien al público. 
Me alegré mucho de oír esto, ya que siempre es bueno escuchar que
alguien hace las cosas bien.

De ahí pasaron a la sección humor donde los comentarios
fueron lapidarios.  Lo primero que les
llamó la atención fue que los humoristas eran todos contadores de chistes, no
humoristas, y que no están ni por la tapa a la altura de los cantantes.  Es decir que sobran.  Pero además les llamó más la atención la
temática de los chistes.  Uno me
decía:  "Me dio vergüenza que los chistes
fueran todos de sexo genital, del tipo que le gusta a los cabros de 10 años,
cuando no están los padres presentes  y
que fueran transmitidos a nivel internacionall" 
El vivió en México y nos contaba que jamás en los programas de
humor  vio algo así de vergonzoso, ya que
los mexicanos son, en términos generales, bastante más finos que los
chilenos.  Hacen otras cosas, pero no son
groseros en su trato social.

Al otro, le llamó la atención la burla continuada a los
homosexuales, así dale que dale sin parar, como objeto de los chistes.  Esto es grave, ya que es una minoría, como
cualquier otra, y no merece que en un programa patrocinado por la Alcaldía de Viña,
transmitido en una señal que es una concesión del Estado, se permita que la
temática sea el faltarle el respeto a 
personas porque son distintas. 
Eso es parte del tema del matonaje, llamado también bullying que invade
los colegios y al país entero  y que se
aprovecha del poder que tiene ante un público de masas donde los afectados no
se pueden defender.

Además Chile ha firmado cuanto convenio internacional existe
de Derechos Humanos, y  aquí el Estado
aparece patrocinando  una discriminación,
fuera de una ordinariez.  ¿Qué tal si
algún patrocinador les suspendiera el financiamiento por esa causa?  ¿Esa es la imagen de Chile que estamos
enviando, la de un subdesarrollo mental, la de una ordinariez sin límite, la de
un Estado que no se hace cargo de ayudar a eliminar los prejuicios, sino que
patrocina la mofa pública?  ¿La de un
Estado tan pueblerino y provinciano que no es capaz de darse cuenta que ese
humor vulgar y de grueso calibre no tiene cabida en  un espectáculo al cual se le da categoría
internacional?

La televisión chilena no ha ayudado a elevar el standard del
lenguaje ni de lo que internacionalmente se llama buen gusto.  Pero mostrar la hilacha internacionalmente es
una falta de responsabilidad de quienes montan el espectáculo.

Cada uno es libre en su casa 
y con su círculo de amigos íntimos de decir  vulgaridades, pero ¡Por Favor! No por la Televisión Internacional
y menos patrocinado por el Gobierno de Chile.
Febrero 2011

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