Las armas europeas se utilizan contra el pueblo libio que lucha por sus libertades

22 février 2011 |
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Desde comienzos del año 2000, la UE y sus Estados miembros se
han apoyado en los regímenes del sur del Mediterráneo para externalizar su
política de asilo y de inmigración. Frente a las revueltas populares en el
norte de África y Oriente Medio, sus reacciones muestran que la "defensa
de la democracia" y la "no injerencia" son sólo retórica cuando
se trata de reafirmar la necesidad imperiosa de un cierre de fronteras
contrario a derechos fundamentales.

Así, mientras las fuerzas armadas libias masacran a los
rebeldes en todo el país, el coronel Gadafi levanta el fantasma de la invasión
migratoria, amenazando con poner fin a toda "cooperación en materia de lucha
contra la inmigración irregular" si la UE sigue "alentando" las
manifestaciones populares. Esta última, a través de su Alta Representante para
Asuntos Exteriores, Catherine Ashton, dice no querer ceder al chantaje [1], al
tiempo que las autoridades europeas continuaban negociando, hace menos de una
semana, la participación libia en su política de cierre del espacio
mediterráneo.

Tras la caída de la dictadura en Túnez, unos miles de
migrantes llegados a la isla de Lampedusa (Italia) han sido presentados, en
efecto, como una amenaza contra la que la
UE ha de defenderse movilizando a sus aliados en el norte de
África. La "fortaleza mediterránea" ha de ser defendida a costa de
las aspiraciones de los pueblos y de principios (libertades, democracia,
derechos humanos…), que sin embargo se presentan como el fundamento de la UE. Mientras los
manifestantes del norte de África y Oriente Medio luchan contra el imperio
policial, los estados europeos responden con medidas de seguridad. La UE promete sobre todo
desbloquear dinero para ayudar a Túnez a controlar sus fronteras e impedir que
sus nacionales pongan en práctica su "derecho a salir de cualquier país,
incluido el propio" (artículo 13 de la Declaración Universal
de Derechos Humanos).

De este modo, la
UE y sus Estados miembros quieren que los acuerdos de
cooperación migratoria firmados por las dictaduras y que violan derechos
fundamentales, sean retomados por los nuevos regímenes. Es esta política de
guerra contra los migrantes la que ha provocado que miles de personas que
intentan eludir las patrullas y otros dispositivos militares estén muriendo en
el Mediterráneo, mientras que decenas de miles más sean encarceladas en campos
en Argelia, Egipto, Libia, Túnez… Está de tal modo en el centro de la
diplomacia de la UE
que varios de sus Estados miembros están consternados por el hundimiento de
regímenes a los que vienen armando desde hace años [2] . Hoy en día, estas
armas se utilizan contra el pueblo libio que lucha por sus libertades.

En el momento en que la mayoría de Estados miembros está
tratando de alinearse con la posición italiana y "no interferir en el proceso
de transición en marcha en el mundo árabe (…) especialmente en Libia
(…)", es urgente recordar que la
UE se enfrenta a una situación histórica. Debe cesar el apoyo
a regímenes cuyas violaciones de los derechos humanos de su población se
refuerza por su utilización como gendarmes de Europa.

Sólo una reorientación radical de las políticas migratorias
de la UE permitirá
abrir una nueva era, marcada por menos injusticia, desigualdades y violaciones
de derechos, en las relaciones entre la
UE y sus vecinos mediterráneos.

contacto prensa :
contact@migreurop.org
+33 (0)1 53 27 87 81

Notas:

[1] Declaración de la Alta Representante,
Catherine Ashton, en nombre de la Unión Europea sobre los acontecimientos en Libia,
20/02/2011.
http://www.consilium.europa.eu/uedocs/cms_data/docs/pressdata/en/cfsp/119397.pdf

[2] Francia y Gran Bretaña han anunciado la suspensión de la
entrega de material de seguridad, lo que es una muestra más de que el régimen
libio está sostenido por numerosos Estados de la UE en nombre de la lucha contra la inmigración
ilegal (Despacho AFP de 18 febrero 2011).

*Fuente: Migreurop

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