En el estilo Peña, se me hace necesario traer a colación esa
vieja distinción weberiana entre la ética de la convicción y la ética de la
responsabilidad. De acuerdo a la primera, las personas actúan motivadas por sus
creencias y valores. De acuerdo a la segunda, las personas actúan por ciertos
compromisos ineludibles. Manuel José Ossandón, como individuo, tiene todo el
derecho de actuar de acuerdo a sus creencias y valores. Manuel José Ossandón,
como alcalde, debe conducirse en la vida pública respetando ciertos compromisos
ineludibles. Aunque a veces nos cueste aceptarlo, en la vida nos toca
desempeñar distintos roles que requieren de distintas actitudes. La
consecuencia o coherencia que algunos quieren ver en las actuaciones del
alcalde Ossandón respecto de la píldora, no es tal. Como funcionario público,
su deber es actuar de acuerdo a la ética de las responsabilidades de su cargo.
Si el Estado de Chile ha llevado a cabo todas las instancias de validación
necesarias para que la anticoncepción de emergencia esté disponible en los
consultorios, entonces no hay creencia personal que lo justifique para no
cumplir las responsabilidades de su cargo.
Esta lógica se aplica independiente del sector político del
cual provenga la autoridad. Aunque todavía sea motivo de crítica desde algunos
sectores de la izquierda, la actitud que asumieron los gobiernos de Frei y
Lagos respecto de la detención de Pinochet en Londres fue la correcta desde la
perspectiva de la responsabilidad, aunque haya sido incómoda o incluso dolorosa
desde la óptica de la convicción. Ministros que fueron exiliados por el
dictador se vieron en la necesidad de actuar con criterio de Estado (aunque
podamos discutir si éste fue el correcto), supeditando sus anhelos personales
de retribución.
Pero en el caso de Ossandón hay otro problema más grave aún,
que suele darse en la derecha más que en la izquierda. Se trata de la precaria
comprensión de la necesaria prioridad de lo Justo por sobre las concepciones
personales del Bien. En las sociedades complejas y cada vez más diversas en las
que vivimos, es posible encontrar variadas visiones respecto de cómo vivir la
vida. Todas esas visiones, mientras no destruyan la convivencia, merecen
respeto. El alcalde Ossandón también tiene derecho a que respeten la suya.
Pero ninguna de ellas -tampoco la suya- puede ser impuesta
sobre los demás en el espacio público. Es imperativo, entonces, establecer
acuerdos o consensos básicos -la idea de lo Justo- que se traduzcan en
instituciones y normas, las únicas que pueden ser legítimamente obligatorias.
Volviendo a la píldora, no es la particular creencia o concepción del Bien del
alcalde Ossandón la que debe ser satisfecha, sino la adecuada razonabilidad
pública de acuerdo a los procedimientos establecidos, es decir, lo Justo para
todos los ciudadanos.
No conozco exactamente la extensión del decreto y posterior
legislación que autoriza la repartición de la píldora en los consultorios
municipales. Pero si se llegara a configurar la trasgresión legal, no hay ética
de la convicción ni concepción del Bien que valga. El alcalde Ossandón tendría
dos caminos: la renuncia en nombre de sus valores (lo que tiene un enorme
mérito más allá de lo político), o bien el sometimiento a la ley como todos los
mortales.
Por supuesto, nada de esto tiene absolutamente nada que ver
con su evidente reclamación de que hay cosas más importantes de que
preocuparse. Este es un asunto, como él mismo señala, de convicciones y
principios.
1 de Diciembre de 2010
– El autor es profesor de la Universidad Adolfo
Ibáñez.
*Fuente: El Mostrador
Artículos Relacionados
«No hay verdadera Navidad sin hablar de justicia e injusticia»
por Jon Sobrino (Santa Tecla, El Salvador)
15 años atrás 8 min lectura
Veinte años de la caída del Muro de Berlín. Ocasión perdida
por Ignacio Ramonet (Le Monde Diplomatique)
16 años atrás 5 min lectura
El dolor de Francisco Javier Cuadra
por Manuel Guerrero Antequera (Chile)
20 años atrás 5 min lectura
Organizaciones nazis irrumpen en el escenario europeo
por Red Voltaire (Moscú, Rusia)
12 años atrás 10 min lectura
«La hora de los depredadores»
por Giuliano Da Empoli
1 hora atrás
19 de enero de 2026
Ya no se conciben límites frente a la lógica de la fuerza, de las finanzas y las criptomonedas, o de la Inteligencia Artificial. El orden global se somete a la ley de la selva.
Una era no tan lejana, en la que existieron el amor, la solidaridad y la fraternidad…
por Luis Casado
2 horas atrás
19 de enero de 2026
En su tumba –en el cementerio de Barrancas– una sencilla inscripción dice simplemente “El poeta niño”.
Declaración Pública – Familia y allegados de Julia Chuñil Catricura
por Vocería de la familia y organizaciones adherentes
5 días atrás
14 de enero de 2026
No es concebible ni aceptable que la Fiscalía Regional de Los Ríos y Carabineros desplieguen 500 efectivos policiales de distintas especialidades —en un operativo simultáneo en Máfil y Temuco— para detener a miembros directos de la familia, mientras que durante más de un año la búsqueda activa de Julia Chuñil apenas movilizó, en los mejores momentos, a no más de 50 personas en operativos reales.
Diario El País hace y adapta mapas por encargo. Acaba de meter el Sáhara Occidental dentro de Marruecos
por Luis Portillo Pasqual del Riquelme (España)
2 semanas atrás
02 de enero de 2026
El diario El País ha publicado una mapa en el que incluye el Sáhara Occidental dentro de Marruecos. El profesor Luis Portillo se ha dirigido a la Defensora del lector, Soledad Alcaide.