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Apto para gobernar si no hubiera gobernado

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Utilizo esta cita del historiador romano Tácito para aplicarla a la realidad chilena. La verdad es que las crisis o depresiones económicas no favorecen a los ancianos políticos que antes habían manejado la máquina del poder. Hoy, ante la depresión económica, la mayoría de los analistas recurren a la comparación con la de 1929. No me extenderé en las diferencias y similitudes, pues serían parte de otro artículo. En 1929 se le aplicó esta cita de Tácito al presidente norteamericano Herbert Hoover, (1929-1933), culpabilizándolo de su incapacidad para reaccionar frente a la crisis floral; fue necesario que triunfara, en 1933, Franklin Delano Roosevelt, quien logró la mayoría en el Senado y en la  Cámara de Representantes lo que garantiza, en el sistema político norteamericano, un poder casi absoluto, en consecuencia, pudo aplicar un cambio tan radical como el “Nuevo Trato”.

Por cierto, que no se puede comparar a Hoover con el desastroso gobierno de George W. Bush, que tiene a punto de un verdadero colapso global a Estados Unidos. Es muy posible que Barack Obama no sólo gane la presidencia, sino también la mayoría del Senado y de la Cámara de Representantes, y así pueda aplicar una política de cambios radicales, que favorezcan a la empobrecida población del país del norte. No sabemos qué ocurrirá, pero está claro que en esta crisis se necesitan caras nuevas y políticas nuevas.

En Chile, por el contrario, a dos años del Bicentenario, los candidatos a presidentes, como mayor posibilidad de triunfar, son todos cuadros de la decadente casta política, entre ellos, dos ex presidentes de la república, Eduardo Frei Ruiz-Tagle y Ricardo Lagos Escobar, y dos ex ministros, que han pasado por más de una cartera; estaríamos viviendo en plena crisis económica, una especie de gerontocracia espartana; nada indica que la antigüedad constituye mérito, como en el ejército. Camilo Escalona, una especie de señor feudal, dueño del antes díscolo Partido Socialista, tiene una antipatía parida al ex presidente Lagos: es que el resentimiento siempre ha sido un motor de las luchas políticas; nada de raro que en plena decadencia de los partidos políticos, se instale una especie de canibalismo político, por el cual unos intentes comerse a los otros, con el único fin de conservar el poder. Así ocurre entre Soledad y Eduardo Frei, y Escalona con Ricardo Lagos.

La Concertación lleva dieciocho años en el poder y no es extraño que surja una especie de “válidos” – ministros predilectos- del rey o de la reina, no muy diferentes a la monarquía borbónica española, cuya personaje principal fue el famoso asturiano Manuel Godoy, que tenía completamente obnubilados al rey Carlos IV y a su esposa María Luisa; el “válido” de la encantadora presidenta, Michelle Bachelet es, a mi modo de ver, el poderosísimo presidente del Partido Socialista, Camilo Escalona, que no deja que ningún antiguo personaje, por meritorio que sea, debilite el monopolio del poder que ostenta; lo mismo ocurrió con Godoy que alejó a Jovellanos y Campomanes, antiguos ministros de Carlos III.

¿Quién puede dudar que los ex presidentes Eduardo Frei y Ricardo Lagos son aptos para gobernar?, lo que pasa, como lo diría Tácito, es que han  gobernado antes y esta es una enorme mochila, sobretodo en crisis en económica cuando, seguramente, la línea Maginot, que construyó el ministro Andrés Velasco, con los altos precios del cobre, será sobrepasada, como ocurrió en la Segunda Guerra Mundial, por el derrumbe de las materias primas y los “jinetes del Apocalipsis” de la depresión en el mundo desarrollado.

A Eduardo Frei le pena la pésima gestión para enfrentar la crisis asiática, que destruyó a la pequeña y mediana empresa y logró, por primera vez, crecimiento negativo; como es bastante hábil trata de sacar, por medio de una columna, en el diario derechista de La Tercera, del viernes 17 de octubre, las lecciones de la crisis del 98; como buen católico, hace una especie de contrición perfecta buscando la absolución del pueblo que, por lo demás, es bastante olvidadizo. Se justifica con la diferencia del precio del cobre: en el 98, a 60 centavos de dólar la libra, y hoy, a 2,50 dólares la libra. Termina su artículo expiatorio planteando la necesidad de ir en ayuda a los sectores más permeables a la crisis actual. Linda idea de mucha conciencia social, pero me pregunto por qué no la aplicó durante su gobierno.

En derechos humanos, el gobierno del presidente Frei fue verdaderamente catastrófico. En estos días se recuerda el decenio de la prisión del tirano Augusto Pinochet, en Londres; el diario La Tercera, con cierta dosis de maldad, da a conocer los secretos de las gestiones de su asesor Tolosa para lograr que Tony Blair reenviara al dictador a Chile, alegando que aquí la justicia lo condenaría y, además, que si moría en Inglaterra, se convertiría en un héroe nacional. Tanta falacia provoca la rebelión moral y una sonrisa respecto al servilismo de la Concertación con la dictadura.

Eduardo Frei y sus ministros, entre ellos Insulza y Alvear, presionaron a unos pocos valientes diputados demócratacristianos para que no presentaran una acusación constitucional contra el entonces ex comandante en jefe del ejército y futuro senador  vitalicio, Augusto Pinochet. Una vez presentada la acusación, en base a falacias, lograron que fuera rechazada en la Cámara de Diputados. 

Ricardo Lagos tiene un ego del porte de un acorazado, un perfecto narciso; a pesar de ser el más republicano y capaz de los presidentes del período de la Concertación, tiene algo de autoritario y monárquico, que lo acerca al cardenal Mazarino o a Diego Portales y Manuel Montt, razón por la cual jamás aceptará competir en primarias con candidatos muy inferiores a él que, por lo demás, eran sus mosqueteros. El profesor Lagos tiene el problema de una serie de proyectos fracasados, como el de los Ferrocarriles y el Transantiago, además de los escándalos que el mismo comparó con el robo de un “jarrón”. Por otra parte, fue adorado por los empresarios y hoy, vilipendiado por la derecha, en su afán siempre abortado de conquistar el poder, que siempre será esquivo porque es la derecha más tonta de Latinoamérica. A diferencia del dicho del ejército “jamás vencido”, la derecha política siempre será vencida.

Ambos ex presidentes – Frei y Lagos- quieren mostrarse como grandes estadistas, que tiene un sueño, un proyecto de país, una utopía, para el Bicentenario, sin embargo, en crisis económica y política como la actual, se hace necesario el fin de las castas y el surgimiento de nuevos líderes, de una nueva Constitución, de una democracia participativa y de una economía que reemplace la metafísica neoliberal por una economía de la solidaridad.
17/10/08

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