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¿Presos politicos o asesinos vulgares?

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Finalizando el mes de junio de este año, en estas páginas de PiensaChile publiqué un artículo-denuncia comentando la curiosa postura asumida por Adolfo Zaldívar -actual presidente del Senado de la República por obra y gracia de una nueva mayoría política en esa corporación- frente a las causas judiciales que afectan a los ayer omnipotentes señores de horca y cuchillo, y que en la actualidad gimen por una misericordia que ellos fueron incapaces de dar y comprender, sumiendo en dolor a miles de familias chilenas que no tienen paz ni consuelo por las muertes que los cow boys de uniforme causaron con sadismo inaudito, y que en la actualidad se escudan en la verticalidad del mando y la debida obediencia hacia quienes les habrían ordenado las masacres, deslindando las responsabilidades que en ese tiempo suponían jamás les serían cobradas en Chile y menos en el exterior.

Lo denunciado, simple reacción ante verdades inocultables en el presente, ha generado reacciones, desmentidos e insultos, achacándome resentimientos personales que por cierto no tengo, como tampoco han demostrado tener los miembros del Centro Simon Wiesenthal, cazadores de nazis asesinos a quienes la humanidad debe encontrar y castigar por crímenes cometidos hace más de sesenta años en Europa.

Los nazis chilenos, surgidos del mandato del genocida Augusto Pinochet, se han agrupado en una curiosa entidad que han denominado Cruzada Por la Reconciliación Nacional (CREN). Crearon un sitio web a través del cual pretenden justificar lo que hicieron con pleno discernimiento en la época negra de la dictadura, y con la anuencia de sectores no militares de la sociedad chilena, incluyendo a un poder judicial impúdico y corrupto que en esa época hizo la vista gorda ante las atrocidades que se cometían a vista y paciencia de los amedrentados habitantes de Chile.

El lector de Piensa Chile puede acceder al sitio http://www.cren.cl/sitio/index.php. Allí leerá y podrá analizar un insólito artículo titulado ‘NUESTRA VERDAD’, absurda mezcolanza de hechos históricos supuestamente ocurridos en Chile y el mundo. El artículo tiene la pretensión de defender lo indefendible, opúsculo probablemente escrito por alguno de sus  historiadores de pacotilla, maestros en el arte de demostrar que el negro no es tal, sino que es blanco…  Me permito sugerir que luego revisen los mini titulares del lado izquierdo y pinchen el que dice ‘nuevos procesados’. Nos sorprendemos al leer los nombres que citan como presos políticos y víctimas de una injusta persecución, tales como el inmaculado general Manuel Contreras Sepúlveda, condenado entre otros hechos, a doble cadena perpetua por el asesinato del general Carlos Prats González, decisión –según ellos- de una JUSTICIA INJUSTA. Me pregunto qué es lo que quieren estos ‘CRENES’ y los que abogan por ellos, como lo hizo el señor Zaldívar… ¿Qué se le aplauda y levante un monumento por brillantes servicios prestados a la nación? Porque eso es el fondo de lo que plantean. ¡Vaya desfachatez! En las cárceles de la dictadura aprendí que los delincuentes no hablan de violaciones a la ley; para ellos, según les escuché, el suyo es un trabajo tan normal como ir a la oficina.

En esa página también se lee un artículo de antología, escrito por el ex Canciller del tirano, don Hernán Felipe Errázuriz, titulado “TOP SECRET” y en cuyo primer párrafo dice una gran verdad: “Que la información es poder, no hay duda. Y cuando no está en el público, el poder es superior. Es una ventaja formidable para los negocios del titular, que puede provocar enriquecimientos ilícitos.”(Sic).  Confieso que el parrafito, antes de leer el resto, me hizo pensar que se habría arrepentido de haber servido con tanta fidelidad al creador de la sociedad anónima, el fallecido Augusto Pinochet, que usó y abusó del poder para enriquecer sus arcas personales y las de su entorno mas cercano durante los 17 años de dictadura y posteriores ocho al mando de un ejército que le juró lealtad y servicio hasta su muerte… Pero no. ¡Me equivoqué! Parece que se quiso referir a las informaciones privilegiadas que han manejado hábilmente algunos personajes como el candidato a la presidencia, Sebastián Piñera Echeñique, multado severamente por la Superintendencia de Valores, sanción que pagó sin chistar, o tal vez a la fallida fusión monopólica de Falabella y D&S tan reciente y también anulada y sancionada con millonarias multas por abuso de información privilegiada.

Amigos lectores, que nos sirva de lección lo que estamos exponiendo. Nunca aceptar sin análisis las barbaridades que tratan de meternos en la cabeza. Ellos, los conocidos de siempre, saben como y por qué lo hacen. Son aventajados discípulos del maestro de la propaganda del Tercer Reich de Hitler, el inefable Joseph Goebbels, que sostenía: “Miente, miente y miente, que siempre algo queda en la mente de los ingenuos”.

Los CRENES y los defensores de sus actos, están horrorizados porque de una u otra manera, les ha llegado la hora de la verdad; la hora de rendir cuenta por la perversidad de sus crímenes. Ya tuvieron un primer arranque de espanto en la ocasión que el Senado norteamericano destapó los robos descarados, las malversaciones de fondos del dictador, los todavía no investigados ilícitos que cometió su  viuda, doña María Lucía con los dineros y propiedades donados por el fisco a la entidad CEMA CHILE. ¿Cuántos rasgaron vestiduras y condenaron los robos, más no los crímenes? No demasiados, para mi gusto, porque la que ahora llaman JUSTICIA INJUSTA, no ha podido escudriñar a fondo como para poder medir los delitos económicos de esta ‘nueva clase’ y establecer las reparaciones legales que hasta el añejísimo Código de Hammurabi señalaba en la vieja Babilonia.

Los señores del CREN sostienen que debemos llegar prontamente a una reconciliación nacional; que se haga efectivo eso del ‘borrón y cuenta nueva’. Pretenden que Chile olvide los ‘valientes actos’ que, en defensa de los intereses nacionales, hizo en su apogeo de gloria el actual ‘preso político’ y ex alguacil del sheriff don Mamo, brigadier Miguel Krasnoff Martchenko, injustamente condenado por una ‘justicia injusta’ que no quiere entender los servicios heroicos prestados al país al hacer ejecutar a dos españoles: el cura Antonio Llidó y el funcionario internacional Carmelo Soria, peligrosos extremistas enviados a Chile por el ‘marxista’ dictador –también español- Francisco Franco, con la finalidad de amargarle el pepino al augusto don idem chileno.

Los CRENES, junto a los colorines y sus comparsas de “Chile Primero’, todavía no han dicho nada en público por la detención en España del ‘impoluto’ abogado Alfonso Podlech Michaud, procesado por la ‘injusta justicia italiana’ que investiga lo ocurrido al ex cura de origen itálico, Omar Venturelli Leonelli, detenido y desaparecido en la zona donde Podlech actuó como Fiscal Militar entre el 11 de septiembre de 1973 y hasta mediados de 1979, habiendo ordenado que se le recluyera en la cárcel de Temuco en septiembre de 1973 y luego fuera trasladado a un sitio ignorado, sin que hasta la fecha se sepa nada de él, por indicar solo un ejemplo de la prepotencia de su accionar en bien de la patria.

Es lamentable constatar que sean los tribunales de otros países los que nos estén dando lecciones acerca de que la justicia puede tardar, pero tarde o temprano llega y que los genocidios no pueden ni deben quedar impunes. Los actos de Podlech son sobradamente conocidos en Chile, al igual que los de su cónyuge, Mónica Pinto Cáceres, ex informante y miembro de la DINA y CNI, que se dan el lujo de pasear tranquilamente por Europa, sin que les remuerda la conciencia por las muertes del temuquense Dr. Hernán Henríquez, de Jaime Eltit o los fusilados en el Regimiento Tucapel con la complacencia del ex fiscal militar, por citar a algunos. Es extraño que luego de tantos años, no hayamos visto investigaciones y menos sanciones a tanto acto criminal. Pronto veremos como los agrupados en el CREN manejarán sus artificios linguísticos para defenderlo, con el mismo ardor que defendieron a su general emérito, apedreando las embajadas de Gran Bretaña y España por su ‘injusta’ detención en Londres en 1988.

Ya se oyen voces que reclaman se le juzgue en Chile. Ciertamente ellos conocen como zafarse acá de los procesos, lo que no pueden hacer en el exterior, hecho ampliamente demostrado, por ejemplo, con lo obrado por el Tribunal Penal Internacional que está juzgando a los genocidas de la ex Yugoslavia.

Los afiliados al CREN tratan de meternos en la cabeza –que la tenemos dura, pero nunca tanto- que los Espinoza, Iturriaga, Arellano, Contreras y todo el tropel de encausados o condenados son PRESOS POLITICOS  y en ningún caso los crueles asesinos que gozaron con las tropelías cometidas por cuenta propia u obedeciendo órdenes por temor a perder las franquicias que les daba un vistoso uniforme, acompañado con un pistolón al cinto o una metralleta en la mano, acompañado de jugosos viáticos en dinero por haber actuado en el contexto de lo que llamaban Estado de Guerra Interna.

Así como los Hermógenes, los Farias, los Vial y los corifeos de la derecha se empeñan en que no se sepulten en el olvido los muertos de Katyn, Jacenovac y tantos sitios de horror y muerte, cada chileno que sufre por no saber siquiera donde están sus deudos tiene el derecho y el deber de reclamar justicia justa para los homicidas. A todo esto, al colorín colorado no se le ha escuchado.
Santiago de Chile, 3 de Agosto de 2008

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