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¿Por qué tanta violencia? 

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El planteamiento que hace Héctor Narvona es… polémico, por llamarlo de alguna forma. Es indudable que la lucha contra el narcotráfico requiere una actitud decidida de las autoridades, pero llamar a la “democracia” a poner en función una “ley marcial”, a aplicar “mano dura”, no nos parece lo adecuado, al menos cuando se pone en primera línea del enunciado de una solución.

Las imágenes que hemos visto ayer en los noticieros de tv no puede ser aprobado, ni apoyado por nadie que tenga entre sus afanes una sociedad más justa, más democrática, más solidaria. Eso está fuera de discusión. Y concordamos con nuestro amigo Narvona que “Sería un simplismo pensar que el vandalismo es una acción consciente de un supuesto rechazo al neoliberalismo”, pero es también, en nuestra opinión, un simplismo reducir todo sólo al vandalismo. Esos muchachos que ayer vimos en acción son el  producto inevitable de una sociedad que se descompone, de un sistema que no ofrece sino consumismo. Cuando día a día esos jóvenes reciben el mensaje que les invita a consumir más, les muestra “realities” (moda iniciada por el canal de la Pontificia Universidad Católica) que ensalzan el egoísmo, el esfuerzo por ser “primero yo, segundo yo y tercero yo”, cuando la tv transmite casi exclusivamente violencia, egoísmo, misoginia, ¿Qué se puede esperar de las cabezas de esos niños y jóvenes que la sociedad dejó tirados en la calle?.

Cuando la Concertación decidió liquidar las organizaciones de masas, cuando con su política hizo desaparecer los medios de comunicación democráticos, aquellos que promoviendo valores, ideales y sueños, movieron a un país a resistir la dictadura y luchar por un Chile libre y democrático, condenó a esos jóvenes a la brutal realidad que hoy viven. No olvidemos que el papel de los partidos políticos de izquierda eran una realidad viva y un factor de organización y aglutinamiento de las juventudes en las poblaciones obreras y los barrios humildes de las ciudades de nuestro país. ¿Cuántos centros juveniles, clubes deportivos, centros culturales, eran dirigidos y mantenidos activos por las organizaciones políticas? ¿Cuántas árboles, plazas, sedes vecinales, etc. fueron construidos en “trabajos voluntarios” de los vecinos en las ciudades chilenas?

El problema de la delincuencia, la drogadicción,  la violencia no se solucionan por medio de la violencia. Un drogadicto armado se enfrenta a un policía sin ningún temor, pues ya no tiene conciencia de su vida y las miles de escenas de violencia vistas en la tv le han borrado hace mucho rato la frontera entre la realidad y la ficción. Sólo una sociedad viva, activa, puede parar la violencia. Sólo un barrio que convive, comparte, construye junto, se organiza en juntas de vecinos y lucha por mejorar sus condiciones de vida, hace deporte en colectivo, etc., podrá parar la delincuencia. Sólo niños atendidos con cariño por sus padres, por sus profesores, por sus vecinos, tienen posibilidad de resistir a la droga.

Hoy mismo los noticieros de la noche nos informan que otra mujer fue asesinada por su esposo. El crimen, el femicidio 44 de este año. Durante el año 2006  fueron asesinadas 45 mujeres. Hoy cuando quedan tres meses y medio ya “alcanzamos la meta” de año pasado. ¿Qué está ocurriendo?¿Es que vamos a poner un policía junto al lecho matrimonial de cada pareja para evitar más asesinatos? ¿Por qué tanta violencia?

En esa misma comuna en que ayer fue asesinado un carabinero, otro carabinero hizo noticia hace 2 semanas: “Como Miguel ángel Canto Matus fue identificado el efectivo de Carabineros que dio muerte de un disparo al menor de 11 años óscar Alcayaga Landeros, quien momentos antes del hecho jugaba con uno de los hijos del policía.

El homicidio ocurrió en Pudahuel, lugar de residencia de Canto Matus, quien se desempeñaba como funcionario de la Comisaría Sur de esa misma comuna. Según testigos, el carabinero sacó su arma luego que uno de sus hijos fuera agredido cuando jugaba con otros niños en la calle.” (El Mercurio ) ¿Cómo es posible que un policía intervenga así en una pelea de niños? ¿Por qué tanta violencia?

Lo ocurrido anoche silenció la noticia que escuchamos ayer: compañeras detenidas por carabineros porque intentaron llegar hasta el monumento de Allende, para rendirle homenaje, como representante de todos nuestros seres queridos asesinados durante la dictadura, fueron tratadas de forma brutal: se les obligó a desnudarse y se les revisó el ano y la vagina, se las obligo a orinar en baños con puerta abierta frente a personas que transitaban por ese espacio. ¿Por qué ese brutal vejamen? ¿Por qué esa violencia contra mujeres indefensas, qué solo querían honrar a sus muertos queridos?

No compartimos la afirmación del amigo Narvona cuando escribe, como causas de la conducta de los jóvenes en los barrios, el que esto tendrían supuestos “derechos sin deberes”. Por sus escritos sabemos que Narvona conoce muy bien la realidad de los barrios de nuestras ciudades, ¿por qué entonces habla de “derechos sin deberes”?. ¿Qué derechos tienes los jóvenes que crecen en los barrios? Nacen y crecen sabiendo que pertenecen al ejército de los perdedores. Saben que forman parte de aquel mundo que no tiene ningún futuro. Aprenden demasiado temprano que la droga y el delito les van a proporcionar un ingreso infinitamente superior al salario mísero que gana su padre –cuando no está cesante- y que no alcanza para nada. Saben que la droga les dará el dinero para comprar todo eso que les muestra la tv, el cine, las vitrinas de los malls… ¿es que estamos ciegos y no nos damos cuenta de es la sociedad actual la que está creando todos estos pequeños monstruos?

El año pasado, otros jóvenes, los pingüinos, que esgrimían sus ideas y sueños, exigiendo una reacción a la sociedad, fueron reprimidos y finalmente “bypaseados” por el sistema político: se creo una comisión de estudio del problema que terminó apagando toda ilusión, pero no respondiendo a lo que los estudiantes solicitaban.

O reaccionamos ya y cambiamos rumbo o la violencia seguirá en una espiral que cada día nos hará más insensibles.

Los que estamos por la vida, por la justicia, por la solidaridad, no podemos promover la violencia para detener la violencia. Esos jóvenes están en la calle como víctimas de una violencia brutal del sistema. Si queremos volver a ganarlos para la vida, tenemos que erradicar de raíces las causas y los males que les rompieron el alma y los sueños. Nuestro pueblo derroto a la dictadura y la Concertación llegó al gobierno, bajo el lema de “la alegría ya viene”, pero esta aún sigue ausente. La violencia que hoy vemos y nos hace sufrir y temer, es el resultado. No verlo es ser ciego.
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