Los intentos por etiquetar el socialismo que comienza a construir Venezuela
por Nicmer N. Evans - www.aporrea.org
19 años atrás 5 min lectura
Al socialismo se le ha asumido como doctrina, y sigue siendo contradictorio, ya que la dialéctica como método creador del conocimiento dentro del pensamiento marxista, es la base fundamental para asumir lo que se ha llamado socialismo científico, lo que no permitiría asumir doctrinariamente ningún principio sin ser sometido constantemente a la generación de síntesis del proceso dialéctico.
Al socialismo se le ha asumido como utopía, sin embargo, en esta utopía han sido tan concretos los esfuerzos por hacerlos realidad, que no cabe duda su viabilidad, a pesar de los errores y los escollos colocados para que fuese un ensayo fallido.
Lo que si parece estar claro es que el socialismo de ayer, de hoy o de mañana, tiene unos valores inexorables, sobre los cuales no se discute más que para profundizarlos: bienestar colectivo, fraternidad, solidaridad, igualdad, libertad, inclusión, respeto, tolerancia, conciencia social, democracia.
El meollo del asunto, con el fin de no conceptualizar de manera ligera cada valor, gira en torno a la negación de la explotación del hombre por el hombre, lo que de por si trae como consecuencia todos lo valores ya precitados.
A su vez, la negación de la explotación del hombre por el hombre implica la desalienación. Alienarse es dejar de ser uno mismo, para convertirnos en un apéndice de algo que no nos pertenece. Cuando esto pasa, nos convertimos en cosa (nos cosificamos) y nos tarifamos en el mercado laboral, controlado por capitalistas que buscan generar ganancias a través de la depreciación del valor del trabajo. Esa diferencia entre lo que vale el trabajo y lo que se paga por el trabajo explotado es la ganancia del explotador.
Este aspecto es uno de los más álgidos en la discusión, ya que afecta directamente a aquellos pocos que poseen medios de producción, pero aunque son pocos, concentran gran poder para la dominación y el control social.
En nuestro país, desde enero del 2005, el presidente a puesto en la agenda pública nacional e internacional, la necesidad de discutir sobre el socialismo, o lo que el ha llamado de manera aparentemente indiferente “socialismo del siglo XXI”, “nuevo socialismo”, o “socialismo bolivariano”.
Sobre este aspecto, ha sido interesante observar como se ha iniciado una lucha por adjetivar o ponerle apellido al socialismo planteado por Hugo Chávez. En este marco, he podido hasta ahora, recopilar algunas etiquetas con las que ya se han levantado banderas para la discusión. Estas son:
1.- Socialismo sin adjetivos
Esta etiqueta o categoría es la más purista de las ideas socialistas marxistas. Evoca fundamentalmente a Marx como único pensador y toma doctrinariamente sus ideas sin posibilidad de discusión. Posición por demás poco dialéctica y contradictoria con los principios establecidos en las mismas ideas de Marx.
2.- Socialismo en el siglo XXI
Es una visión tan purista como la anterior, pero se permite contextualizar los planteamientos de Marx, llegando incluso a generar aportes en aquellos planos donde Marx no dejo planteamientos formulados taxativamente. Un ejemplo es en el tema de las TIC (Tecnología de la Información y la Comunicación).
3.- Socialismo del siglo XXI
Visión que toma las ideas de Marx como principales, y complementa la discusión con autores europeos y latinoamericanos que han interpretado a Marx, lo que permite una mayor flexibilidad en la creación de nuevos aportes para la implementación del socialismo en Venezuela.
4.- El nuevo socialismo
Visión que rescata los planteamientos básicos del marxismo, y busca la reconstrucción y reconstrucción de otras ideas vinculadas a lo social, con el objetivo de construir constantemente nuevos parámetros para las relaciones sociales que conduzcan a una mejor calidad de vida.
5.- Socialismo bolivariano
Visión que se basa en el pensamiento robinsoniano tomado por el Libertador Simón Bolívar, para hacer una síntesis con todo el pensamiento progresista con valor democrático, gestado en los últimos tiempos para lograr el establecimiento de cambios estructurales que nos lleve a un mundo mejor e integrado.
Con estas categorías no pretendo ni amarrar, ni limitar la discusión a estos enfoques, ya que quien lee podrá identificarse con una o varias de las categorías, o no encontrarse totalmente en ellas, sin embargo, pretenden servir para ubicar analíticamente los niveles de abstracción que se están desarrollando en esta discusión.
De lo que podemos estar seguros, es que en la actualidad en nuestro país se desarrolla la más intensa discusión que se ha dado en las últimas décadas, sobre lo que somos como seres humanos, y lo que deseamos ser como sociedad, y esto está incidiendo en todo el mundo.
El socialismo a la venezolana, como podríamos llamarlo interinamente, no es más que un método, más que una categoría o un concepto. El socialismo a la venezolana no podrá definirse en por lo menos los próximos cincuenta años, ya que hacerlo es condenarlo al fracaso.
Es claro que todo este proceso socialista a la venezolana moviliza muchos intereses, ya no sólo de los sectores oligárquicos de nuestro país, sino del mundo, por lo que debemos prepararnos para ser lo suficientemente hábiles como para no poner en riesgo la continuidad del proyecto, y a su vez no ceder ni permitir que se entorpezca lo que nuestra sociedad soberanamente ha decidido: ¡Cambiar!
24/12/06
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