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La izquierda de América Latina en la cuerda floja 

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Lejos de simplificar la vida, el que la izquierda esté en los gobiernos de Bolivia, Venezuela, Uruguay, Brasil, le implica desafíos que desnudan su déficit de pensamiento crítico y un vacío de estrategias que se ven reflejadas en las dificultades para desarrollar un camino realmente revolucionario y no reformas de adaptación al sistema capitalista. Esto fue puesto de relieve por los panelistas internacionales que inauguraron ayer miércoles el  Coloquio de las Ideas Políticas que continúa jueves y viernes en la Universidad Arcis

“Por lo general el pensamiento ideológico no es contemporáneo a la realidad que se vive y la izquierda latinoamericana vive hoy este fenómeno y no está a la altura de sus retos”. Con esta frase el sociólogo brasilero, Emir Sader abrió los fuegos del panel Izquierda y Renovación del Pensamiento, que dio inicio al Coloquio Internacional de las Ideas Políticas. Un notable esfuerzo, necesario, además, en estos días en que los diversos procesos políticos en el continente obligan a hacer una lectura más detenida y confrontada con la singularidad que tiene el proceso  político y social de cada país en particular.

Sader, un viejo amigo, quien tuvo destacada participación en el Foro Social Chileno, va directo a la cuestión respecto a qué tipo de izquierda somos hoy en América Latina y para dónde vamos.  De entrada reconoce la confusión existente y concluye que “hay un vacío de formulación estratégica” y que el movimiento indigenista de Ecuador y Bolivia son hoy los  más avanzados del continente en su plataforma de lucha contra el imperialismo y el sistema neoliberal. Invitó a conocer las ideas del pensador boliviano Alvaro García, prácticamente desconocido fuera de su país, pero que a su juicio, es hoy el más importante intelectual de izquierda  a nivel regional por la riqueza de su aporte teórico.

A juicio de Emir, el rescate del pensamiento crítico pasa por “actualizar la ideología revolucionaria y enfrentar la hegemonía ideológica del imperialismo”.

En  la línea de ese mismo diagnóstico, el diputado del Movimiento de Participación Popular, Pablo Alvarez, sostuvo que la principal contradicción en su país, Uruguay, continúa siendo, sin duda, la que tienen la oligarquía y el pueblo. Pese a encontrarse el Frente Amplio en el gobierno, admite  que “corremos el riesgo de quedar sin estrategia”. Y acusa la falta de debate, por un asunto “de no levantarle olitas al gobierno”, temor que por supuesto obstaculiza la renovación de las ideas de la coalición de partidos que llevó al sillón presidencial a Tabaré Vásquez.  La batalla de las ideas se posterga y  el proceso de cambios de algún modo se resiente, señala Alvarez quien añade que la lucha ideológica se da sobre todo en el campo cultural, un terreno que va de la mano incluso de nuestras poco conscientes prácticas cotidianas en el mercado. “Si no cambiamos los patrones de consumo y no generamos nuestras propias estrategias de consumo, no tendremos tampoco estrategias revolucionarias”,  afirmó. Por último, dijo que la revolución no se hace, sino que siempre se está haciendo.

El diputado Javier Mujica, del Partido Socialista de Perú, dio una detallada semblanza acerca del origen del liderazgo de Ollanta Humala, de la situación planteada con la disputa presidencial en segunda vuelta con al líder aprista, Alan García y de la nula influencia de la izquierda, que yendo dividida obtuvo en primera vuelta del 2 % de la totalidad de los votos.

El alcalde de la comuna francesa de Sebrón, Patrick Braouzec, describió  una realidad alejada en la distancia pero cercana en esencia, como es la precarización de la condiciones de vivienda y el alto desempleo, que han generado en su país, las protestas masivas que dieron por tierra con el proyecto de flexibilidad laboral en la contratación de jóvenes. El problema es que frente a la corriente globalizadora no se tiene un proyecto de país – dijo – el que posiblemente haya que repensar dentro de un proyecto de un porvenir común, planetario

El diputado venezolano, Rafael Uzcategui, de raigambre comunista, secretario de organización del movimiento Patria Para Todos, creyó sorprender a muchos al aseverar que la situación que hoy vive Venezuela, con Chávez en el gobierno, no es fruto de un personalismo o de un populismo, sino que resultado de un proceso con continuidad histórica, jalonada de represiones al movimiento popular como en cualquier país del cono sur.  Por lo mismo habló de un reencuentro del país consigo mismo. Acusó, por cierto,  la deficiencia del análisis de la izquierda tradicional al no entender muchos procesos particulares con componentes populistas, como el peronismo y por supuesto de lo que pasa en su país. A su parecer lo que hoy vive América Latina es una serie de pequeños triunfos populares los que hay que saludar y atender en su génesis propia.

Con una exposición muy lúcida y limpia,  la mexicana Beatriz Stolowics, cerró el panel con aplausos y varios participantes acercándose a la testera  pidiéndole que les enviase por correo electrónico su ponencia. La académica de la Universidad Autónoma Metropolitana de Xochimilco, ya de plano afirmó que hay problemas en el pensamiento de izquierda, que había que distinguir entre derrota y fracaso pues la izquierda saliendo de la derrota propinada

al mundo socialista  estando ahora en el gobierno podría ir directo hacia el fracaso si no remedia los males que le aquejan y que son, como no, de orden ideológico.

Hay que dejar de análisis autoreferidos y hacerlos en función de la responsabilidad de los desafíos de la realidad a transformar, señaló. La izquierda latinoamericana que se considere tal debe desarrollar “con urgencia” una capacidad de análisis estratégica, para no incurrir como lo hace, en políticas y actitudes posliberalistas, neoinstitucionalistas, esto es, respecto del uso y comprensión del Estado y su rol. “El Estado es un medio, no un fin. Marx, Engels y Lenin siempre lo entendieron así”, enfatizó. Añadió que “la derecha no es antiestatista” y que muchas políticas de Estado hechas por el reformismo de izquierda simplemente son funcionales a las políticas económicas neoliberales y caen dentro del movimiento pendular del capitalismo y no fuera de él.

Beatriz Stolowics, traspasó a todos la convicción de que la izquierda debe superar los problemas que hoy la mantienen a medias, en la cuerda floja, al mando de gobiernos que se mueven en un marco de ideas que no son las propias. “La capacidad de la izquierda reformadora es limitada” sostuvo y añadió una verdad enorme cual es que: “el rechazo anti-neoliberal da más votos a la izquierda de los que realmente tiene por su capacidad”. A pesar de que existe una gran disposición social para los cambios en los pueblos explotados por el sistema de dominación – aseveró-   los gobiernos de izquierda no son todavía capaces de hacer grandes cambios que impliquen una ruptura con la “estatización de la política”.

A su juicio, la izquierda debe pensarse a sí misma y tiene que ser muy realista al enfrentar las taras que deja al descubierto al oponerse reactivamente al neoliberalismo, esto es, su vacío ideológico, su desconocimiento histórico de los procesos y su déficit investigativo y propositivo.    
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