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Pueblo Constituyente versus Constitución Inconsulta

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Masivamente hemos reclamado por la libertad de los presos político mapuche. Cuatro heroicos comuneros Héctor Llaitul Carrillanca, Ramón Llanquileo Pilquiman, José Huenuche Reiman y Jonathan Huillical Méndez han completado por segunda vez más de 70 días en huelga de hambre, lo que constituye una vergüenza nacional. También lo hemos hecho por la injusta detención de los jóvenes del «caso bombas» en donde el fiscal responsable dejó la investigación para «apitutarse» con el gobierno. En estos dos casos nos dice la autoridad, llámese ministros, parlamentarios, fiscales y policías, que se ha actuado de acuerdo a la legalidad vigente en nuestro país.

Cientos de miles de estudiantes secundarios y universitarios, apoyados por profesores y trabajadores protestan masivamente en las calles del país cansados de las promesas de que mejorarán la educación chilena, mejor dicho, están rechazando la destrucción de la educación por los gobiernos en estos últimos años. Nos dicen nuevamente que no vale la protesta ya que lo obrado es de acuerdo a nuestra Carta Magna.

Y ahora, una inmensa mayoría se moviliza de una forma que no habíamos visto desde la época del último dictador, para impedir que la empresa Hidroaysén deprede nuestra naturaleza. La autoridad replica que se ha actuado según procedimientos previstos por nuestro ordenamiento jurídico y coincidentemente la empresa de inversores españoles (suena como invasores) y sus accionistas chilenos (algo como yanaconas nacionales) argumentan que el megaproyecto «ha sido sometido a la más profunda y extensa evaluación ambiental de la historia de Chile», y ha contado con el «más estricto apego a la legislación vigente».

Increíblemente en nuestra sacra república, -en el resto de los países lo hacen con más pudor-, el Presidente defiende la depredación de nuestros recursos naturales parafraseando al ex-presidente Ricardo Lagos cuando decía que dejáramos que las instituciones funcionen, refiriéndose en este caso que dejemos trabajar a la Comisión Regional del Medio Ambiente de Aysén, compuesta en su mayoría por funcionarios del gobierno de Piñera. Para todos los chilenos no es un secreto que el desarrollo profesional de estos funcionarios generalmente culmina después de ser «servidores públicos» en cargo ejecutivos de las mismas grandes empresas que fiscalizaban. El propio gerente de Hidroaysén, un tal Fernández, fue ministro de los gobiernos de la Concertación.

Y para rematar hasta el Director de Carabineros se refiere a los manifestantes que se oponen al proyecto Hidroaysén como personas que no entienden el proceso de crecimiento y desarrollo del país. Hay muchos ex altos mandos de las FFAA que han terminado como directores de las grandes empresas.

La Constitución actual es la piedra de tope sin lugar a dudas. La que tenemos no ha sido nunca consultada y tampoco ratificada por los ciudadanos chilenos en forma democrática. Ahora entendemos que ese cuerpo legal fue la letra chica (la que se escribe al final de cualquier contrato engañoso) que aceptaron los políticos de la Concertación cuando negociaron la salida de la dictadura en el siglo pasado.

La derecha y los militares golpistas la redactaron a su beneficio en un cuartel militar de la época de Augusto Pinochet. Luego la hicieron aprobar mañosamente cuando no había registros electorales. Tiempo después el ex presidente Lagos, puso su firma pensando que con ello ésta sería democrática. En conclusiones, en nuestro país la Constitución de la República ha sido impuesta por una casta dominante y no aprobada en una votación libre e informada como en la mayoría de los países democráticos que se precian de tal.

Finalmente considerando los casos señalados solamente, la lucha de los mapuche, los jóvenes de «caso bombas», las movilizaciones estudiantiles y el rechazo masivo al mega proyecto Hidroaysén, en todas hay un denominador común para las autoridades del sistema binominal, se actúa de acuerdo a derecho como lo mandata la Constitución.

La mayoría no puede estar equivocada y los menos aunque sean muy ricos no pueden mandar siempre. Necesitamos una mirada estratégica para unir todas las luchas y sus protagonistas, único camino para terminar con el sistema que mantiene atados nuestros sueños al volumen de las billeteras de los grandes empresarios que nos gobiernan.

Seamos un Pueblo Constituyente en Asamblea Permanente.

Construyamos un Chile Digno

José Miguel Carrera, militante de la Brigada Salvador Allende BRISA

Santiago, mayo 27 de 2011

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