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Augurios inflamables

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He buscado documentación que dilucide una verdad: como ve el gato.  Al no tenerla debo recurrir a la propia observación, confieso que esta puede estar distorsionada. Me parece que el gato ve en detalle, como si fueran fotos sucesivas, los movimientos de su futura presa. Lo cual en otras palabras significa que el gato tiene información anticipada de hacia donde se dirige el objeto de su atención y por lo mismo está en condiciones de poner en el lugar justo sus pequeñas garras.

A todas luces el ser humano está lejos de esas capacidades del gato, en cambio tenemos otras, no siempre desarrolladas. Bueno es recordar que nuestro medio es otro y muy variado. En este otro y variado medio nos movemos con mayores o menores habilidades, muchas de las cuales son el producto de la adaptación a un medio determinado y están relacionadas con la necesidad de sobrevivir. En otras palabras simplemente sobrevivimos, por más que creamos vivir.

Se nos repiten mensajes distorsionados y distorsionadores, es el juego del gato que hace creer a su presa de que está libre, esta corre y se encuentra de nuevo con la garra. La idea central del poder en hacernos creer que somos ratones, cuando en realidad tenemos mucho de gato. El problema es que hay unos gatos que son más gatos que otros, el segundo problema es que hay muchos que creen estar contentos con su condición de ratones ficticios.

La ciencia de todo esto es que tenemos las herramientas para analizar el movimiento, saber de donde viene, donde está y hacia donde va la ola, el asunto engorroso es que no siempre las utilizamos con destreza y muchas veces no las usamos para nada.

El movimiento es un proceso compuesto de muchos otros elementos en movimiento. Un proceso general está compuesto de muchos procesos particulares que a su vez son parte de otros procesos más particulares.

Si tomamos como ejemplo los cambios climáticos, veremos que este es un proceso global, compuesto de procesos regionales y locales que forman parte de otros procesos que tiene mucho que ver con el accionar humano. Accionar humano que algunos tildan de irresponsable, sin entender que los verdaderos responsables no son los contaminadores en pequeña escala sino el sistema que basa su acumulación de riquezas en pocas manos a costa de contaminar y transformar el medio ambiente para usufructo total en este ahora, sin tener en cuenta para nada el mañana. Hoy vivimos las consecuencias de lo que fue la acumulación de ayer.

¿Los resultados? Menos ricos mucho más ricos, más pobres mucho más pobres, acumulación de capitales, postergación de soluciones. En fin problemas acumulándose hasta que el sistema reviente o hasta que todos pasemos a la categoría de esclavos felices.

Vuelvo al movimiento, es hora de ser la mano del gato y escribir nuestro propio destino. Algunos dirán que vamos bien repitiendo el síndrome de quien está al borde del acantilado. El peligro está a nuestros pies y no lo vemos. La solución está en nuestras manos y corresponde a nosotros encender la llama. El único augurio posible es que ahora todo es posible: o hay vida para todos o no hay vida para nadie y algo así no puede depender de los asquerosos de siempre que aparecen en los periódicos. Depende de nuestros actos presentes, los míos son la acción, la incitación reconociéndome en mis iguales.
Artículo enviado a PiensaChile por su autor

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