¡Por fin México!. AMLO obtiene más del 53% de los votos


A continuación reproducimos un artículo del diario electrónico español Público.es, que siendo un análisis, escrito antes de conocerse los resultados de las elecciones, se refiere a AMLO como virtual ganador. Los términos de este análisis ayudan a comprender muy bien lo que significa el triunfo de Andrés Manuel López Obrador para México y Latinoamérica.
Redacción piensaChile

 

En tiempos de incertidumbre, esos donde lo viejo se empeña en no llegar y lo nuevo aún es virtual, los liderazgos son los catalizadores necesarios para construir un pueblo que se entienda a sí mismo en esa voluntad de cambio. Pero los liderazgos heredan los Estados, con todos sus sesgos, sus cargas, sus funcionarios, sus leyes, sus ramificaciones en la sociedad civil, sus problemas históricos, y con toda la capacidad que tienen los políticos del régimen de poner palos en las ruedas a cualquier cambio incluso cuando están fuera del Estado. Porque aún siendo bastante probable que López Obrador gane el Gobierno, eso no significa que gane el poder. En un país, además, tan lejos de Dios y tan cerca del Muro que quiere construir Donald Trump.

Llegar a la política con el plan de no robar libera muchos recursos para invertir en el pueblo (ahí está el ayuntamiento de Madrid liderado por Podemos: más de mil millones anuales de superávit en los últimos tres años). Pero para eso necesitas rodearte de gente que ni se le pase por la cabeza meter la mano en el cajón. El entorno más cercano de López Obrador tiene un compromiso político con las mayorías, tan alejado de la política como negocio, que refuerza esa idea de gabinete con capacidad de luchar contra la corrupción -tan vinculada a las privatizaciones- y hacer de la austeridad de los políticos la condición de una vida mejor para los mexicanos.

Los complicados equilibrios políticos en México han echado por tierra cualquier análisis de las coaliciones en términos de ideología. Con López Obrador está la izquierda del PTE y la derecha del PES; el PRI presenta como candidato a la presidencia a una persona que no es del PRI, lo que demuestra poca confianza en ellos mismos; la derecha del PAN se presenta en alianza con la izquierda clásica del PRD. Los políticos clásicos mexicanos han demostrado su capacidad superviviente y, como el aceite en el agua, permanecen siempre arriba primando sus intereses sobre cualquier proyecto. De ahí que la capacidad de travestismo de los políticos del PRI y del PAN, capaces de irse a donde sea con tal de mantener su privilegio, chocará con las exigencias izquierdistas del pueblo que ha construido la ilusión del cambio, ¿hay manera humana de conciliar todas estas aristas?

México entra en Transición (lejos de cualquier maximalismo económico, lo que demuestra mucha inteligencia por parte de López Obrador) y sería bueno que tomara nota de los errores de la Transición española, esa que con tanta arrogancia se vendió en América Latina con el fin de que fueran las élites, sin participación del pueblo, las que protagonizaran un cambio con grandes dosis de gatopardismo en lo sustancial. Andrés Manuel López Obrador es un hombre honesto y práctico que, muy probablemente, se va a enfadar cuando quiera cambiar cosas y algunos no quieran dejarle. El neoliberalismo es un sentido común que beneficia a una mafia muy poderosa. Esa mafia va a presionar con sus infinitas herramientas si se ve en peligro.

Ahí será verdad entonces que solo el pueblo salva al pueblo. La ruptura del aislamiento de México respecto de América Latina es otro de los grandes logros de AMLO. América Latina espera a México y México es una bisagra entre EEUU y el Sur que va a multiplicar su fuerza cuando regrese a liderar el continente.

Las mujeres siguen siendo un sujeto político a la espera (llama la atención que en varios libros que acaban de salir sobre los problemas de México, las mujeres, sometidas a una tensión patriarcal con maneras esclavistas en el país, sean las grandes ausentes). Sin embargo, en la primera línea que acompaña a López Obrador hay mujeres que forman parte de los mejores cuadros políticos de toda América Latina. Morena, el partido movimiento que sostiene este proyecto, sabe que no puede perder el contacto con la calle, con los movimientos sociales, con el feminismo, con el sindicalismo democrático. Morena, que tiene nombre de mujer, es el instrumento del cambio y ha aprendido del error que supone sacrificar el partido y el movimiento por el peso y la urgencia de lo institucional.

López Obrador es el catalizador de la energía de este pueblo que vuelve a creer. Será el pueblo consciente y organizado quien, con ese liderazgo, hará posible el cambio en México. Es por eso que, por vez primera en décadas, el mundo está esperando que López Obrador gobierno México y líderes de todo el mundo han expresado el convencimiento de su victoria. El nuevo gobierno de Sánchez en España, apoyado por Unidos Podemos, marca también una nueva relación que promete ser virtuosa. Una advertencia igualmente a los que puedan estar pensando en otro fraude electoral (que difícilmente querrá cambiar el signo de la presidencia pero que intentará hacer trampas en las cámaras para dificultar la tarea al nuevo Presidene).

López Obrador va a marcar el rumbo. Los puertos, como siempre que la travesía es larga, los tiene que abrir la gente. Votar este domingo es el primer paso. Luego queda casi todo. Por fin México.

*Fuente: Publico.es

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