26 de julio de 2021
El Sáhara Occidental, la última colonia de África, lleva cuarenta y seis años esperando su descolonización tras los ilegales acuerdos tripartitos de Madrid con Marruecos y Mauritania (1975), por los que España cedía una soberanía que no podía ceder porque no le pertenecía. En todos estos años, tras la renuncia de Mauritania, la ocupación marroquí, la guerra y el alto el fuego en 1991, la situación ha quedado estancada en espera del referéndum de autodeterminación prometido por la ONU y que da nombre a la Minurso (Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum en el Sahara Occidental). Esta Misión no sólo es inoperante en cuanto a su propósito, sino legitimadora de una actuación marroquí que lleva todos estos años vulnerando la legalidad internacional y, lo más grave, pisoteando los derechos humanos de la población saharaui que permaneció en los territorios ocupados.

La ciudadanía española (no así los partidos políticos que dicen representarla), por razones varias, siempre ha sido solidaria con el pueblo saharaui. Razones de tipo histórico, puesto que el Sáhara Occidental llegó a ser la provincia 53, sus pobladores disponían de la ciudadanía española con su correspondiente documentación (DNI, pasaporte), incluso tenía su representación política en las Cortes franquistas.

Razones de tipo humanitario, al ser conscientes de la situación del pueblo saharaui dividido entre unos campamentos de refugiados con carencias de todo tipo en la hamada argelina de Tindouf, unos territorios ocupados por Marruecos sometidos a una dura represión, y una diáspora, cada vez más numerosa, repartida por toda Europa, y sobre toda por toda la geografía ibérica. Y razones de tipo político, ya que somos muchas personas del Estado español que todavía recordamos lo que es vivir bajo una dictadura, como lo es Marruecos, sin separación de poderes, puesto que el rey es a la vez jefe de Estado, líder religioso, fuente de legislación y uno de los mayores empresarios de África con intereses en banca, seguros, turismo y telefonía.

Esta avalancha solidaria (manifestaciones, mociones en ayuntamientos, grupos interparlamentarios, caravanas humanitarias con alimentos y medicinas, marchas recorriendo todas las autonomías y, sobre todo, el programa ‘Vacaciones en paz’ con miles de menores saharauis pasando los meses estivales con familias españolas), no ha servido para revertir la situación de estancamiento que vive hoy el Sáhara Occidental y la grave situación humanitaria y política de sus gentes.

Desde la década de los años sesenta cuando la ONU solicitó la descolonización del Sáhara Occidental, no hemos sido capaces de hacer que el organismo cumpla sus propias resoluciones. No hemos conseguido que España, como antigua metrópoli colonial y actual potencia administradora, asuma sus responsabilidades humanitarias, políticas y legales. No parece que podamos evitar que democracias consolidadas, como Francia, apoyen la dictadura marroquí, blanqueen la violación de los derechos humanos del pueblo saharaui y bloqueen cualquier resolución que afecte a Marruecos en el Consejo de Seguridad de la ONU.

¿Qué hacer? Por supuesto, seguir con todo este movimiento solidario tan necesario que, además, requerirá de redoblados esfuerzos para que no empeore la situación. Pero en paralelo, a quienes nos preocupa, ocupa y nos duele el Sáhara Occidental, deberíamos invertir más energías en encontrar unas acciones nuevas, unos procedimientos alternativos, unas iniciativas novedosas que obliguen o empujen a los organismos internacionales y a los estados nacionales a poner fin a la injusta y anacrónica situación del ese territorio.

Sin querer ser excluyente, ni por supuesto clarividente en las medidas (por ejemplo, se podría pedir la inclusión en los currículos escolares de la historia del Sáhara Occidental), propongo la creación de unas Brigadas Internacionales. Llámense como quieran (de paz, de apoyo, de observación), estarían formadas por personal de los países involucrados (España, Francia, EE UU, incluso de Marruecos, si no temen a las represalias) y actuarían en los territorios en conflicto bajo la supervisión y las órdenes del Frente Polisario. Su único objetivo: dado que los Estados nacionales se niegan a asumir sus responsabilidades legales, humanitarias y políticas, vamos a involucrarles, por la vía pacífica de los hechos, con la presencia de su ciudadanía en la zona de conflicto.

Y al respecto, dos reflexiones.

Intentar descalificar esta iniciativa con el argumento de ‘ir a pegar tiros’ es no ajustarse a la realidad. En primer lugar porque se trata de una iniciativa ciudadana pacífica. Y en segundo lugar, porque el pueblo saharaui, como ha demostrado hasta el hartazgo, se basta y se sobra para defender su territorio y su soberanía, su dignidad, en definitiva.

En el caso de España, con el gobierno más ‘progresista’ de la historia, intentar descargar cualquier responsabilidad sobre los propios brigadistas o amenazar con represalias al regreso, sería de una enorme hipocresía y tener una flaca memoria de lo que supusieron las Brigadas Internacionales que acudieron en defensa de la República contra el fascismo.

Así pues, ahí queda esta propuesta, vieja en el tiempo, pero novedosa para ilusionar, lista para ser estudiada, debatida, cuestionada, y en su caso, decidir o no su aplicación.

*Fuente: Levante

El Frente POLISARIO condena la participación de Siemens Gamesa en la construcción ilegal de un llamado «parque eólico» en la zona ocupada de Bojador

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Bruselas (Bélgica), 7 de julio de 2021 (SPS) –El Frente POLISARIO, a través de su Representación para Europa y la Unión Europea, ha condenado “en los términos más enérgicos posibles la participación de Siemens Gamesa en la construcción ilegal de un llamado «parque eólico» en la zona ocupada de Bojador, en el Sahara Occidental”.

A continuación e, texto íntegro del Comunicado:

 

COMUNICADO DE PRENSA

Según fuentes fidedignas, Siemens Gamesa está cargando mástiles de molinos de viento a bordo de un buque de carga en el puerto de Motril, en España, para ser exportados al puerto de El Aaiún, en el Sáhara Occidental ocupado. Estos materiales están destinados a la construcción de un parque eólico en Bor, operado por En el Green Power y Nareva. Otro cargamento de la misma naturaleza está previsto para mañana.

En su calidad de único y legítimo representante del pueblo saharaui, el Frente POLISARIO condena en los términos más enérgicos posibles la participación de Siemens Gamesa en la construcción ilegal de un llamado «parque eólico» en la zona ocupada de Bojador.

En 1975, la Corte Internacional de Justicia confirmó que nunca existió ningún vínculo de soberanía territorial entre Marruecos y el Sáhara Occidental. Desde 2016, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea ha dictaminado reiteradamente que, de conformidad con el derecho a la libre autodeterminación del pueblo saharaui, el Sáhara Occidental tiene un estatuto separado y distinto del de Marruecos. Por lo tanto, toda actividad económica emprendida en el Sáhara Occidental debe recibir el consentimiento del pueblo saharaui, representado por el Frente POLISARIO, independientemente de los beneficios alegados.

Por el contrario, puesto que Marruecos no tiene soberanía sobre el Sáhara Occidental-nunca la tuvo en el pasado ni la tendrá en el futuro-, toda autorización expedida por las autoridades marroquíes carece de valor jurídico. Al contratar con las fuerzas de ocupación marroquíes que no tienen un título legal sobre el territorio, las empresas europeas involucradas en el Sáhara Occidental ocupado como Siemens Gamesa operan en un vacío legal. Su inversión sólo sirve a la política de asentamientos ilegales de Marruecos, haciéndolos cómplices de un crimen de guerra al albor del Estatuto de Roma.

El Sr. Oubi Bucharaya, miembro del Secretariado Nacional del Frente POLISARIO encargado para Europa y la Unión Europea declaró: «El pueblo saharaui nunca ha aceptado las exportaciones de Siemens Gamesa al Sahara Occidental ni al llamado «parque eólico» de Bojador ocupado. En ausencia de una autorización válida que sólo pueden expedir las autoridades saharauis, la operación de Siemens Gamesa es claramente ilegal. Estos actos imprudentes y contrarios a la ley demuestran la falta de comprensión de Siemens Gamesa de la dinámica actual sobre el terreno. En un momento en que el Ejército de Liberación Saharaui está en guerra contra las fuerzas de ocupación marroquíes, se espera que los tribunales de la UE adopten nuevas decisiones en septiembre, de conformidad con la jurisprudencia anterior del TJUE.

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En este contexto, las acciones de Siemens Gamesa son miopes y sólo pueden conducir, como en el pasado, a decisiones irresponsables e irracionales. Esta compañía apuesta al caballo equivocado sin una estrategia de salida. Le aconsejamos encarecidamente, al igual que a otras empresas extranjeras, que se mantengan al margen del Sáhara Occidental ocupado. En cualquier caso, el Frente Polisario está decidido a proseguir por todos los medios legales su lucha para garantizar los derechos soberanos del pueblo saharaui».

*Fuente:  SPSRASD

 

SiemensGamesa massively prolongs plunder windmill contract

 

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El secretario general de las Naciones Unidas, Antonio Guterres, consideró en Madrid que es “absolutamente esencial” tener un enviado para relanzar el diálogo político sobre el Sáhara Occidental, y eludió una pregunta sobre la posición de EEUU.

Guterres, de visita oficial en España, se entrevistó con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y después ambos tuvieron una breve comparecencia ante los medios de comunicación en la puerta del Palacio de la Moncloa.

Al ser preguntado sobre el nombramiento del enviado especial de la ONU para el Sáhara Occidental, puesto vacante desde mayo de 2019 cuando dimitió el expresidente alemán Horst Köhler, el secretario general de NNUU afirmó que la dificultad es que ya plantearon “trece nombres” y hasta ahora  no han tenido el consenso de las partes.

“Es muy importante tener el consenso de las partes en la designación de un enviado, porque tiene que trabajar con las partes para lanzar el dialogo político”, insistió.

Horst Köhler, que alegó motivos de salud para dimitir, llegó a organizar dos mesas redondas, una en diciembre de 2018 y la segunda en marzo de 2019, a  las que consiguió asistieran delegaciones de Marruecos, el Frente Polisario, Argelia y Mauritania, pero sin lograr que pasaran a celebrar negociaciones.

La última propuesta de Guterres para enviado especial para el Sáhara fue la del exviceministro de Italia Staffan de Mistura, con un amplio historial en misiones de Naciones Unidas, la ultima como enviado especial a Siria. Esta propuesta fue aceptada por el Frente Polisario y rechazada por Marruecos.

Antonio Guterres espera que el próximo candidato como enviado especial para el Sáhara Occidental sea bien acogido por las dos partes, ya que considera que es “absolutamente esencial relanzar el diálogo político, para también hacer frente a todas las frustraciones que existen por una crisis que aún no tiene salida”.

Guterres declaró a EFE que la actual situación no es sostenible y supone un factor de inestabilidad en una zona con “un riesgo de terrorismo muy fuerte” y que para encontrar una solución política  hay que reiniciar el diálogo.

La pregunta sobre el nombramiento del enviado especial de la ONU para el Sáhara Occidental fue hecha por una periodista de la Cadena SER, que añadió otra referente a si el cambio de posición de Estados Unidos (reconocer a Marruecos soberanía sobre el Sáhara por parte de por Donald Trump) dificulta en algún modo la solución para el Sáhara Occidental. Pero Antonio Guterres no contestó  a esta cuestión y volvió al Palacio de la Moncloa con Pedro Sánchez.

*Fuente: Contramutis

El derecho a la autodeterminación del pueblo saharaui y la responsabilidad de España para que se lleve a cabo centraron la multitudinaria manifestación que recorrió la Gran Vía de Madrid y llenó la Puerta del Sol, en lo que fue el colofón a la Marcha por la Libertad del Pueblo Saharaui que se inicio hace un mes.

 

A los cientos de personas que llegaron andando a Madrid, uno o dos días antes, se unieron saharauis y simpatizantes de la causa, que viajaron por la noche en autocar desde distintos puntos de España para estar presentes en la manifestación del sábado 19 de junio.

Los miles de asistentes, que abarrotaron la calle de Preciados antes de entrar en la Puerta del Sol, no cesaron durante todo el recorrido de dar vivas a la lucha del Frente Polisario, de preguntar donde están los Derechos Humanos, de señalar a Marruecos culpable y a España responsable, y de gritar “Mohamed, capullo, el Sahara no es tuyo”.

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Además de banderas saharauis, se podían ver numerosos carteles con inscripciones como “Justicia”, ”Sáhara, paz justa ya”, “Marruecos genocida, “Para ser rey, el Borbón el Sáhara antes entregó” y “No mas traiciones”.

Ya en la Puerta del Sol, se guardaron 45 segundos de silencio a petición de Mamuni, un joven saharaui, por los 45 años que lleva silenciado, ocupado y torturado el pueblo saharaui. “Queremos la libertad para el pueblo saharaui sin más excusas”, afirmó.

La manifestación contó con el apoyo, entre otras organizaciones, de Podemos, Izquierda Unida, PCE, Mas Madrid, Anticapitalistas, Geroa Bai, Frente Obrero, CCOO y UGT.

El eurodiputado Miguel Urbán, de Anticapitalistas, expreso el compromiso de su organización para luchar por la autodeterminación del pueblo saharaui, denunció que los gobiernos españoles llevan más de 40 años siendo cómplices de la ocupación, y pidió al Gobierno que cumpla con su obligación, deje de ser parte del problema y sea parte de la solución para que finalice la ocupación.

Para Carolina Alonso, portavoz de Podemos en la Comunidad de Madrid, España, como Estado administrador, es responsable y el Gobierno tiene un papel importante para que haya un referéndum y una solución definitiva y duradera que ponga fin a décadas de sufrimiento.

La exeurodiputada Paloma López, secretaria de CCOO de Madrid, dijo que la justa causa del pueblo saharaui en su lucha por el referéndum de autodeterminación es la causa de todos los que creen en los Derechos Humanos, la justicia y la libertad, y dijo al Gobierno que tiene que concluir sus compromisos como potencia responsable.

Jesús Gallego, secretario de Política Internacional de UGT,  reclamó a la Unión Europea y al Gobierno de España que cumplan sus responsabilidades de acuerdo a la ley internacional y denunció el hecho de presionar con menores a un Estado que acogió a un enfermo, el líder del Polisario Brahim Gali.

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Koldo Martínez, senador de Geroa Bai, recalcó que en Navarra siempre han estado y estarán con el pueblo saharaui, criticando que los gobiernos han hecho dejación de sus funciones, y deseó paz y libertad, a lo que agregó que “sin libertad no hay paz”, tras lo que mandó un abrazo al líder del Frente Polisario, Brahim Gali.

El representante del Frente Polisario para España, Abdulah Arabi, manifestó que se había intentado silenciar la causa saharaui, pero que la Marcha por la Libertad era la demostración de que sigue más viva que nunca y su rechazo a la situación en que se encuentra el pueblo saharaui y su lucha.

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Dijo que la ciudadanía reclama al Gobierno que asuma sus responsabilidades y actúe en Naciones Unidas para que exija el cumplimiento de la legalidad internacional y que se deje de consentir a Marruecos las violaciones de los Derechos Humanos en el Sáhara Occidental. “Basta del incumplimiento de los acuerdos internacionales, que exigen a Marruecos el referéndum de autodeterminación del pueblo saharaui”, afirmó.

*Fuente: Contramutis

 

Documentos de la CIA demuestran que Juan Carlos de Borbón colaboró para entregar el Sáhara Occidental

18 de junio de 2021

La editorial de la Universidad de Columbia, acaba de publicar el libro «Resolved. Uniting Nations in a Divided World«, cuyo es el ex-secretario General de la Naciones Unidas Ban Ki-moon. En uno de sus capítulos el autor recuerda su visita personal a territorios liberados en el Sahara y le  dedica un amplio pasaje titulado «Hay personas con las que nunca te pondrás de acuerdo«, título con el que resume el duro choque que vivió con Marruecos luego de ese viaje.

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Ban describe a continuación los numerosos esfuerzos que hizo para tratar de frenar la crisis diplomática que siguió y critica la actitud de las autoridades marroquíes.

De regreso de su viaje le visitó, el ministro de Exteriores marroquí Salahedín Mezuar.

«Le recibí aunque sabía que estaba en Nueva York para protestar por mis palabras accidentales, algo que ya había hecho en público muchas veces. Pero me sorprendió cuando me ordenó que me disculpara con su Gobierno y con el rey Mohamed«, cuenta el que fuera ministro de Exteriores de Corea.

Ban asegura que se negó a hacerlo y que le dijo a Mezuar que en una «década de servicio en Naciones Unidas nunca había visto u oído hablar de un comportamiento tan inaceptablemente grosero por parte de ningún Estado miembro tras una emoción espontánea y genuina de un secretario general».

«Mi relación con el rey Mohamed VI no iba a repararse. De hecho, los funcionarios marroquíes nunca se recuperaron del todo de mi franqueza, pero no lamenté haber dicho la verdad», señala.

Presentamos a continuación un artículo publicado originalmente en idioma francés, el 29 de marzo de 2016, en el portal www.orientxxi.info, en el cual se entregan interesantes detalles sobre esa visita y sobre la historia de la ocupación marroquí del Sáhara Occidental.

La Redacción de piensaChile


Fecha original de publicación: 13 de abril de 2016

Indignación de Marruecos contra Ban Ki-moon: ¿es el Sáhara Occidental un territorio “ocupado”?  [1]

 

Tema

El secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, ha despertado las iras de Marruecos al hablar de la ocupación del Sáhara Occidental y recordar la incertidumbre que se cierne sobre el estatuto de este territorio después de más de 40 años.

 

Resumen

El enfado de Marruecos sigue en el aire. Ban Ki-moon efectuó una visita –la primera de esta índole– a los campos de Tinduf, en Argelia, donde desde 1975 viven millares de saharauis que reivindican la independencia del Sáhara Occidental. Asimismo, el secretario general de las Naciones Unidas se presentó en Bir Lehlu, localidad al noreste del Sáhara Occidental, en la zona controlada por el Frente Polisario y considerada una “zona liberada” por los saharauis de Tinduf. En ese mismo lugar fue donde el Frente Polisario proclamó el 27 de febrero de 1976 la creación de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), y desde esta localidad emite la Radio Nacional de la República Árabe Saharaui Democrática. La prensa marroquí habló de provocación.

 

Análisis

Aparte de la visita en sí, Marruecos ha tildado de “inaceptables” los comentarios de Ban Ki-moon al desplazarse a estos lugares de fuerte carga simbólica. El funcionario de mayor rango de las Naciones Unidas, que suele hacer gala de un comedimiento ejemplar, expresó su gran compasión por los refugiados saharauis que conoció en Tinduf: “Me entristeció sobremanera ver a tantos refugiados, en especial a los jóvenes que nacieron allí. Los niños que nacieron al principio de esta ocupación tienen ahora 40 o 41 años. Cuarenta años de vida en condiciones difíciles. Quise transmitirles esperanza, que no es el fin del mundo para ellos”. En opinión de Rabat, se cruzó una línea roja cuando el secretario general habló explícitamente de “ocupación” para designar el control ejercido por Marruecos desde 1975 en el Sáhara Occidental, un territorio sobre cuyo estatuto la ONU no ha adoptado todavía ninguna decisión.

Se trata de la primera vez que Ban Ki-moon adopta un tono tan firme en relación con la política sahariana de Marruecos. Además, no lo hace en territorio neutral, sino desde Tinduf, localidad reivindicada por Marruecos hasta 1972.[2] El jefe de la diplomacia marroquí, Salaheddine Mezouar, que se presentó en la sede de las Naciones Unidas el 14 de marzo para reunirse con Ban Ki-moon, no observó una evolución destacable en su actitud, ya que el secretario general confirmó la finalidad de la visita y, asimismo, expresó un genuino malestar por la manifestación celebrada contra él en Rabat el día anterior. Por su parte, el ministro marroquí intentó diferenciar entre la ONU y su secretario general para desacreditarlo por considerar que Marruecos “ocupa” el Sáhara.

“Desliz semántico”

Para Marruecos, el uso del término “ocupación” constituye una “ruptura de la neutralidad”. Ban Ki-moon se habría excedido en su misión y en sus funciones. En realidad, pese a que hasta el momento nunca hubiese formulado comentarios al respecto, el secretario general no está obligado a permanecer neutral frente a los asuntos de los que se encarga la ONU y, en un sentido más amplio, frente a los conflictos vigentes. La Carta de las Naciones Unidas definió a su secretario general como una personalidad comprometida, autorizada a “llamar la atención del Consejo de Seguridad hacia cualquier asunto que en su opinión pueda poner en peligro el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales” [3] Más allá de las grandes líneas que definen las facultades y la función del diplomático, el secretario general dispone de un margen de acción considerable para llevar a cabo su misión. Presentado por la ONU como “portavoz de los intereses de los pueblos del mundo, en particular los pobres y vulnerables”,[4] el secretario general debe hacer valer en cada una de sus misiones su independencia, su imparcialidad y su integridad.

Al mencionar el término ocupación –entendiéndose que se trata de la ocupación del Sáhara por parte de Marruecos (un 80% de la antigua colonia española)–, Ban Ki-moon niega a Marruecos el derecho de estar presente en dicho territorio. A pesar de sus marcadas connotaciones, el término no fue utilizado por casualidad. El secretario general podría haber hablado de “anexión”, que se habría llevado a cabo en virtud del Acuerdo de Madrid, firmado el 14 de noviembre de 1975 entre Marruecos, España y Mauritania, sobre la división del territorio, aunque ese tratado, ratificado por las Cortes Generales españolas, nunca fue reconocido por las Naciones Unidas.

En un comunicado, el gobierno marroquí destaca que este tipo de “deslices semánticos que se desvían de forma drástica de la terminología empleada tradicionalmente por lasNaciones Unidas hieren los sentimientos de todos los marroquíes y ponen en entredicho la credibilidad del secretario general de las Naciones Unidas”. La tensión no hizo más que crecer tras la manifestación organizada el 13 de marzo en Rabat, pero la ONU no ha intentado quitar hierro a las declaraciones de su secretario general. Su portavoz comentó abiertamente que se trataba sin lugar a dudas de un “territorio no autónomo cuyo estatuto aún está por definir y cuyos refugiados son incapaces de volver a sus hogares en condiciones de gobierno satisfactorias”.

La respuesta no se hizo esperar. Marruecos exigió la salida de 84 miembros del personal de la Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum del Sáhara Occidental (MINURSO) y anunció la cancelación de la contribución voluntaria que destina a su funcionamiento. Rabat amenazó también con retirar sus contingentes que participan en operaciones de mantenimiento de la paz –por ejemplo, Marruecos aporta cerca de 2.300 cascos azules a la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en la República Democrática del Congo (MONUSCO)–.

Obstáculos para la misión de la ONU

La tensión entre las Naciones Unidas y Marruecos nunca había alcanzado estas cotas de importancia, pero las trabas para la libertad de acción de la misión de la ONU siempre han estado ahí, si bien es verdad que sólo han sido denunciadas en contadas ocasiones y que, por norma general, han sido aceptadas por los distintos secretarios generales y por sus enviados especiales en el Sáhara. Desde 1991, fecha de la creación de la MINURSO tras el acuerdo de alto el fuego que preveía la organización de un referéndum, todas las misiones se han topado con los mismos escollos. En septiembre de 1991, mientras la MINURSO se encargaba de identificar a los saharauis nativos de la región para la confección de listas electorales con vistas a la organización de un referéndum, Hasan II ordenó un nuevo censo para los saharauis, a los que consideraba un pueblo disperso. Ante las transferencias masivas de población hacia El Aaiún procedentes de distintas provincias marroquíes para figurar en las listas electorales, el responsable de la MINURSO, Johannes Manz, presentó su dimisión argumentando que no deseaba convertirse en el “virrey del Sáhara”.

Más recientemente, en su informe de 2012 sobre la situación del Sáhara Occidental, el secretario general de la ONU destacó, ya sin ambages, los obstáculos interpuestos por Marruecos para el buen funcionamiento de la MINURSO. Según este informe, al actuar en el Sáhara igual que en territorio marroquí, Marruecos contribuye a enturbiar el conflicto. Además, el texto menciona ejemplos de confusión entre el Sáhara –territorio no autónomo– y Marruecos, como por ejemplo la organización de elecciones marroquíes en la zona, la obligación para los vehículos de la MINURSO de llevar matrículas diplomáticas marroquíes, o bien la colocación de banderas de Marruecos alrededor del cuartel general de la misión, creando así “una apariencia que suscita dudas en torno a la neutralidad de la ONU”. Marruecos se defendió de estas acusaciones considerando que las actividades de la misión de la ONU se desarrollan “dentro de los límites de la práctica establecida”. Ahora bien, tal y como precisa el informe, “es justamente la práctica establecida la que plantea las dificultades a las que se enfrentan las actividades de la MINURSO. De hecho, la evolución de las limitaciones a lo largo de los años dificulta cada vez más que la MINURSO pueda cumplir su mandato con credibilidad”.

Sin ir más lejos, el año pasado, en su informe anual de 2015, Ban Ki-moon hizo mención al Foro Crans-Montana [5] que se celebra todos los años a mediados de marzo en Dajla, pese a que “el estatuto definitivo del Sáhara Occidental sigue siendo objeto de un proceso de negociación entablado bajo los auspicios de las Naciones Unidas”.

Las “provincias recuperadas”

En realidad, esta confusión entre el Sáhara y Marruecos es la raíz misma del conflicto. Después de la retirada definitiva de España en 1976, Marruecos decidió integrar de forma paulatina esta antigua colonia española en su espacio soberano. Desde el punto de vista territorial, esta integración se concibió como una expansión de la administración de Marruecos y una implantación del Estado marroquí en las que Rabat considera “provincias recuperadas”. La integración ha quedado confirmada de forma regular mediante la extensión de las elecciones nacionales a estos territorios y las actuaciones del Ministerio de Interior. Los actos de carácter internacional dan visibilidad a esa política: así ocurrió cuando el recorrido del rally París-Dakar atravesó Smara, mencionando entre paréntesis Marruecos, o por ejemplo con la organización del Foro Crans-Montana en Dajla.

Para Hasan II, que fue quien pergeñó esta pauta de integración, la idea era desarrollar estas “provincias”, antes de conseguir que la comunidad internacional admitiese el carácter marroquí del Sáhara. Esta situación nunca había sido denunciada abierta e inequívocamente por las Naciones Unidas ni por Estados como Francia, España o incluso EEUU. La política sahariana de Marruecos se basó en “los derechos históricos” a los que se refiere Rabat, poniendo por delante con frecuencia el Acuerdo de Madrid firmado con España y Mauritania. No obstante, Hasan II, a sabiendas de que este acuerdo no había sido reconocido por las Naciones Unidas, repetía hasta la saciedad que “tarde o temprano, es preciso que nuestro título de propiedad del Sáhara sea depositado en el registro de las Naciones Unidas”. [6]

En ausencia de este título de propiedad al que hacía mención Hasan II, la política de integración tiene sus límites en lo que atañe a la gestión por parte de Marruecos de los recursos y la población del territorio. En diciembre de 2015, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) decidió dejar sin efecto el acuerdo agrícola y de pesca con Marruecos porque este acuerdo “no presenta las garantías necesarias para que los recursos de la región del Sáhara beneficien a los habitantes locales”. Más lejos en el tiempo, en noviembre de 2009, se puso de manifiesto la cuestión de las relaciones políticas entre los saharauis y el poder marroquí con motivo de la huelga de hambre emprendida por Aminatu Haidar. Este icono de la resistencia saharaui volvía precisamente de Nueva York, de recibir el premio al valor que concede la Fundación Train. En el aeropuerto de El Aaiún, escribió “Sáhara Occidental” como su lugar de residencia y dejó vacía la casilla reservada a la nacionalidad. Acto seguido, las

autoridades marroquíes la expulsaron a las islas Canarias, pero, tras negarse a abandonar el aeropuerto, comenzó una huelga de hambre que se prolongó durante un mes. Aminatu rechazó la nacionalidad española que le ofreció Madrid, así como el estatuto de refugiada. Dijo que deseaba volver a su casa en el Sáhara, sin considerar en ningún momento que se tratara de una región de Marruecos. Tras rechazar su entrada, Rabat quiso que la comunidad internacional condenara la actitud de la militante. Ahora bien, tanto Madrid como las Naciones Unidas se guardaron muy bien de expresar una opinión al respecto. Al final, Aminatu Haidar pudo regresar a su domicilio en El Aaiún.

Conclusiones

La urgencia de una solución negociada

Estos y otros ejemplos similares ponen de manifiesto que el control ejercido por Rabat en el Sáhara sobre las personas y los recursos tiene sus límites. Gracias al apoyo de EEUU y Francia, Marruecos cree que puede esquivar una solución jurídica para el conflicto. Al proponer en 2007 un plan de autonomía que los Estados occidentales estimaron creíble y serio, Rabat se negó a conversar con la parte contraria. En su calidad de juez y parte en la solución de este conflicto, el reino magrebí adoptó de alguna manera el papel de la ONU. Ahora bien, dejando aparte estas maniobras políticas, también cabe considerar el hecho de que Marruecos es incapaz a día de hoy de negociar la soberanía de un territorio que considera suyo y que lleva gestionando sin mayores contratiempos desde hace 40 años.

Habida cuenta de esta realidad, la intención de Ban Ki-moon parece incongruente y en cierto modo incomprensible. Muchos se preguntan qué habrá podido incitar a este hombre tan afable a prender la llama de un conflicto tan violento con Marruecos. Hipótesis no faltan. El secretario general está al final de su mandato, por lo que no cabe duda de que se siente más libre para expresar agravios ya existentes en los informes anuales que ahora hace públicos. Pese a su aparente amabilidad, quienes siguen de cerca la cuestión del Sáhara saben de sobra que Ban Ki-moon nunca ha hecho concesiones a Rabat. En 2012, tras la aparición de su informe anual sobre el Sáhara, Marruecos exigió la destitución de su enviado especial, Christopher Ross. Ahora bien, al contrario que sus predecesores, que pusieron fin a la misión de sus enviados especiales, Ban Ki-moon lo mantuvo en el cargo.

Hace ya años que Christopher Ross intenta llamar la atención sobre las vicisitudes de la ONU para gestionar este conflicto, para el que le gustaría encontrar de verdad un desenlace por dos razones que considera esenciales. La primera tiene que ver con la situación de los saharauis, una población olvidada y sin perspectivas de futuro que se encuentra confinada en campos de refugiados. La segunda guarda relación con la geopolítica regional, ya que se trata de una región en la que se aprecia la incipiente implantación del yihadismo internacional, como al-Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI) y la organización Estado Islámico. El final del conflicto del Sáhara Occidental evitaría que los aguerridos saharauis que conocen bien la zona se incorporasen a las filas de los grupos yihadistas. A día de hoy, aunque es cierto que no se han constatado dichas conexiones, tampoco se puede desechar de un plumazo semejante eventualidad.

Real Instituto Elcano Príncipe de Vergara, 51. 28006 Madrid (Spain)

-La autora, Khadija Mohsen-Finan, es Profesora de Relaciones Internacionales en la Universidad de París I (Panthéon Sorbonne) e investigadora asociada sobre el Magreb en el Institut de Relations Internationales et Stratégiques (IRIS)

*Fuente: Real Instituto Elcano

Notas:

[1]  Este texto apareció publicado originalmente en la web Orient XXI: http://orientxxi.info/magazine/colere- du-maroc-contre-ban-ki-moon,1265

[2] Tinduf estuvo en el centro de las reivindicaciones marroquíes para hacer realidad la visión del “Gran Marruecos”, un mapa diseñado por el partido Istiqlal y después adoptado por el poder marroquí en el que se incluyeron los territorios reivindicados por Marruecos en virtud de sus “derechos históricos”. La “guerra de las arenas” (1963) que enfrentó a Marruecos y a Argelia por la ausencia de una demarcación de las fronteras entre los dos países comenzó en Tinduf. Argel se negó a replantearse las fronteras heredadas del periodo colonial. La controversia sobre la pertenencia de Tinduf terminó el 15 de junio de 1972 con la firma de un acuerdo fronterizo entre Argelia y Marruecos, ratificado en 1973 por Argel y en 1992 por Rabat, en el que se consagra la afiliación argelina de Tinduf.

[3] Carta de las Naciones Unidas, Capítulo XV, Artículo 99.

[4] “La función del Secretario General”, sitio web de la ONU: http://www.un.org/es/sg/sg_role.shtml.

[5][5] Organización internacional no gubernamental suiza creada en 1986. Sus foros, organizados a lo largo y ancho del planeta con presencia de dirigentes empresariales y personalidades políticas, están muy mediatizados.

[6] Entrevista en Le Monde, 2/IX/1992.

 


Madrid (España), 16 de junio de 2021 (SPS)- La revista política Viento Sur organizó hoy el  Foro “Sahara Occidental, Marruecos y el Estado Español” para exponer el proceso de lucha anticolonial en la última colonia africana y las complejas relaciones bilaterales de España con su vecino del sur, marcadas por una crisis política impulsada por Rabat.

La mesa de ponentes contó con el delegado del Frente Polisario en España, Abdulah Arabi; Isaías Barreñada, profesor de Relaciones Internacionales y especialista en Palestina y el Sahara Occidental; Ruth Ferrero, profesora Ciencia Política; y Víctor de la Fuente, periodista y miembro de la organización Anticapitalistas. Todos han abordado las históricas y legítimas reclamaciones del pueblo saharaui al inalienable derecho a la autodeterminación y la repercusión de la ilegal ocupación al Sahara Occidental en las actuales tensiones políticas generadas por Marruecos con sus países vecinos.

Tras exponer la situación que se vive actualmente en el territorio en vía de descolonización, Arabi ha anticipado que “no se puede abordar la relación de Marruecos con España y la Unión Europea sin tener presente la ocupación al  Sahara Occidental, que ha marcado de forma inapelable los últimos 45 años de de diplomacias y política exterior de Rabat”. “El último desencuentro diplomático demuestra que Marruecos ha calculado mal esa política permanente de chantaje que habitualmente utiliza en su política bilateral con España para condicionar un posicionamiento política que venía persiguiendo desde diciembre del año pasado”, ha señalado Arabi en alusión a la ilegal proclamación de Donal Trump.

En relación al papel de España, Abdulah Arabi ha vuelto a insistir en las obligaciones jurídicas de Madrid hacia el pueblo saharaui. También ha reiterado que ante la situación de abandono, “en los  años 70, el pueblo saharaui se organizó bajo el liderazgo del Frente Polisario como movimiento de liberación” con el único compromiso de garantizar el derecho internacional y velar por los objetivos del pueblo saharaui.

Por su parte, Isaías Barreñada, uno de los grandes expertos en el Sahara Occidental y conocedor de las política marroquíes en las zonas ocupadas, también comparte que las razones en la actual crisis regional tiene como trasfondo la cuestión del Sahara Occidental, a la vez que ha aclarado que los argumentos presentados por Rabat no son más que “pretextos y operaciones de intoxicación que han resultado mal”.

La situación de guerra tras la ruptura del alto el fuego, la próxima sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea o las señales de la Administración Biden para anular la ilegal proclamación de Trump son argumentos enumerados por Barreñada para entender la ofensiva marroquí con el uso de la “fuerza política”  o la inmigración para lograr sus objetivos.

Para el profesor de Relaciones Internacionales, aunque Marruecos sigue presentes en las zonas ocupadas del Sahara Occidental, lo cierto es que ha “chocado contra el muro de la legalidad internacional”.

La profesora Ruth Ferrero-Turrión  centró su ponencia en la inmigración y las política de la Unión Europea para priorizar la política de seguridad de fronteras con países con grave déficit democrático. ¿Qué sucede? El momento en el que el socio decide abrir la pita automáticamente se desestabiliza el sistema y se hace efectivo el chantaje”, cita la profesora para describir el mecanismo de países como Marruecos para presionar a la Unión Europea.

Victor de la Fuente hizo un breve resumen de las aventuras coloniales de España para entender la situación en el norte de África y posterior abandono al Sahara occidental. “Hay que aprovechar el momento para denunciar a la dictadura marroquí para que cumpla con la legalidad internacional en el Sahara Occidental y respete los derechos humanos en su territorio”, ha señalado.

El Foro cerró con un turno de preguntas y un breve debate con los asistentes para despejar dudas.

*Fuente: SPSRASD

Todos los lunes, de 10 a 11 horas, acudimos a la entrada del Ministerio español de Asuntos Exteriores (MAE) a dar testimonio por los presos políticos saharauis encarcelados por el régimen reaccionario de Marruecos, que pretende anexionarse -ilegal, ilegítimamente y mediante la ocupación militar- el territorio del Sáhara Occidental, cuyos dueños son única y exclusivamente los saharauis, que han constituido y mantenido ejemplarmente, durante más de 45 años, su propio Estado, la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), reconocida por más de 80 países, a pesar de las rastreras artimañas del régimen alauita para evitarlo.

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El mundo entero ha sido testigo del comportamiento brutal, ilegal y mentiroso de los dirigentes marroquíes, encabezados por el autócrata Mohamed VI, quienes han pretendido por todos los medios denigrar, de forma repugnante, al líder máximo del Pueblo saharaui, Brahim Ghali, uno de los más grandes héroes de ese pueblo; atacar las fronteras de la Unión Europea poniendo en peligro la vida de entre 10 y 12.000 súbditos, a quienes se ha engañado inmisericordemente para que irrumpiesen en la ciudad española de Ceuta y que han manifestado no querer regresar a su país, en donde -confiesan abiertamente- no tienen futuro alguno, a pesar de las enormes riquezas de su rey, de las ingentes cantidades de dinero que recibe de la UE y de los beneficios que obtiene del expolio de los recursos naturales de los territorios ocupados del Sáhara Occidental.

Los gobernantes de Marruecos, envalentonados por las decisiones unilaterales del peor presidente de Estados Unidos -el supremacista Donald Trump-, no solo se han enfrentado -como niños caprichosos- al pueblo español, sino también a Alemania (como ya lo hizo antes con Suecia cuando este país se disponía a reconocer a la RASD) y a toda la Unión Europea. También se enfrentaron en su momento a Mauritania y a la recién independizada Argelia. Y siguen empleando grandes cantidades de dinero y otros recursos para intentar socavar por doquier la credibilidad del pueblo saharaui, sus dirigentes y la RASD.

Marruecos ha devenido así, por empeño de sus gobernantes, un desvergonzado Estado gamberro, agresor, chantajista y violador de cualesquiera derechos, humanos o divinos…

Frente a toda esa inmundicia y esas perversas maquinaciones y chantajes, un grupo de miembros del Movimiento por los Presos Políticos Saharauis (MPPS) acudimos todos los lunes ante el Ministerio español de Asuntos Exteriores para pedir la liberación de todos los presos políticos saharauis y el respeto de los Derechos Humanos. Se lo pedimos al Gobierno español porque España, como potencia administradora de iure del Sáhara Occidental, tiene la obligación de proteger a la población saharaui, a la que abandonó ilegalmente y entregó vergonzosamente al régimen reaccionario de Marruecos.

El Sáhara ocupado por Marruecos es hoy una enorme cárcel a cielo abierto, en la que se avasalla a la población saharaui con todo tipo de vejaciones.

Los presos políticos saharauis son los que más sufren las torturas y el maltrato del ocupante marroquí. Han sido condenados injustamente (unos, a 20 y 30 años; otros, ¡a cadena perpetua!), y por eso pedimos su libertad.

El MPPS es un Movimiento ciudadano amplio, democrático, plural, abierto a todas las personas conscientes y responsables que luchan por la libertad, la justicia y los Derechos Humanos. Estás invitado/a a unirte a nosotros, todos los lunes, en un acto sencillo, modestos, sin estridencias, con el que pretendemos mantener viva la llama de la voluntad y la determinación de los mejores representantes de la Resistencia y la justa lucha del Pueblo Saharaui, que son esos presos políticos. La Carta de la ONU les otorga el derecho a defenderse del opresor y ocupante incluso mediante las armas, como a todos los pueblos sometidos al yugo colonial.

Con nuestra presencia en ese acto público semanal, queremos interpelar también al Gobierno español, a la conciencia de sus miembros, para que intercedan ante el Gobierno chantajista de Marruecos, exijan la libertad del Pueblo Saharaui y que Marruecos devuelva a ese Pueblo el territorio que le pertenece.

No queremos dejarles tranquilos mientras esos prisioneros saharauis permanezcan sufriendo en las mazmorras marroquíes. Puedes unirte a nosotros todos los lunes y traer también a tus amigos/as y compañeros/as. Cada persona puede aportar algo: una bandera saharaui, una pancarta, un escrito una pegatina, o su sola pero solidaria presencia. No es el número lo que importa, sino nuestra voluntad consciente y nuestra determinación. Es el valor de la solidaridad y la Resistencia frente a la opresión y la injusticia.

Al pueblo marroquí lo han engañado y tendrán que decírselo antes o después. O será el propio pueblo marroquí quien tome su destino en sus propias manos. La legalidad internacional no es, ni debe ser, una utopía.

Queremos que la voz de los prisioneros saharauis llegue a los oídos de los miembros del Gobierno y a quienes dicen ser nuestros representantes políticos. Y que estos cumplan su obligación de representarnos en esta justa causa.

Seguiremos a las puertas del MAE, dando testimonio como ciudadanos/as responsables, expresando nuestra solidaridad y haciendo visible nuestra protesta hasta que Marruecos cumpla con la legalidad internacional y libere a los presos políticos saharauis.

Que España intervenga ante Marruecos por los presos políticos saharauis

Concentración todos los lunes, de 10 a 11 horas, ante el Ministerio de Asuntos Exteriores (Madrid, Plaza de la Provincia, junto a la Plaza Mayor, Metro ‘Sol’) para que la ministra Arancha González Laya intervenga por los presos políticos saharauis.

Campañas del Movimiento por los Presos Políticos Saharauis (MPPS) y de Amnistía Internacional.

También puedes firmar esta Petición (ya hay más de 19.155 firmas):

Intervención del Gobierno de España para detener la guerra en el Sáhara Occidental

Marcha por la Libertad del Pueblo Saharaui

Luis Portillo Pasqual del Riquelme es Doctor en Ciencias Económicas, exprofesor de Estructura Económica Internacional en la Universidad Autónoma de Madrid.

*Fuente: Rebelión.org

10 de junio de 2021
Políticos, diplomáticos, juristas, catedráticos, analistas….sobre el conflicto saharaui se han escrito ríos de tinta, quizás por la particularidad de su extensión evitable y por ser una de las mayores injusticias e ilegalidades de la historia moderna. Este conflicto de larga data enquistado por la intransigencia de Marruecos en cumplir con los compromisos que firmó en 1991 con el Frente Polisario, que dedica más esfuerzo y recursos a condicionar los responsables políticos que en solucionar y atajar la esencia del mismo: descolonización y autodeterminación del pueblo saharaui. Así lo dice la Unión Africana, la UE, el Consejo de Seguridad de la ONU y la Asamblea General de la ONU, sin embargo, el pueblo saharaui no requiere de posicionamientos sino de acciones.

Eduard Soler, especialista en relaciones euromediterráneas e investigador senior del Centro de Asuntos Internacionales de Barcelona (CIDOB). El analista explicó que la crisis que creó Marruecos con España no terminará después de que el presidente saharaui abandone España, ya que la tensión actual está ligada a las expectativas que esperaba Rabat a partir de la decisión de Trump sobre el Sáhara Occidental. En este escenario, el experto habla de un Marruecos «frustrado» después de que la comunidad internacional se negara a apoyar la declaración de Trump sobre el reconocimiento de su soberanía sobre el Sáhara Occidental. En relación con el asalto migratorio de Ceuta, el analista indicó que “El mensaje ha llegado a Madrid, pero ha resonado en todos los países europeos porque hay mayores preocupaciones sobre cómo los vecinos de la UE están utilizando el tema de la migración como arma de chantaje político.”

En el mismo sentido, Haizam Amirah Fernández, investigador principal del Real Instituto Elcano especializado en Medio Oriente y Norte de África, señaló que el principal problema de Marruecos está relacionado con la frustración derivada de las expectativas de la decisión unilateral de Trump, y por tanto, el problema de Rabat no es solo con España sino con toda la comunidad internacional, ya que ningún país u organismo internacional ha apoyado la decisión de Trump, y menos a la nueva administración Biden, que dejó claro este martes que los ejercicios militares del African Lion 21 no se realizarán en el Sáhara Occidental sino en territorio marroquí con sus fronteras internacionalmente reconocidas. «Si resulta que las maniobras militares no se realizaron en el Sáhara Occidental, aunque sea de forma simbólica, Marruecos se sentirá frustrado y enojado» añadió.

Amirah también aconsejó “ayudar” a Marruecos por parte de Europa y los países influyentes para desatascar el conflicto en el Sáhara Occidental siempre con la garantía de un referéndum para el pueblo saharaui, dejando claro que las partes en conflicto reconocidas por la ONU y la legalidad internacional son Marruecos y el Frente Polisario, por lo cual, animaba a que los esfuerzos de la comunidad internacional vayan en la dirección de presionar estas partes para llegar a una solución negociada basada en el derecho de autodeterminación del pueblo saharaui.

Ambos analistas coinciden en que Rabat está obligado a evaluar los daños y revisar sus errores derivados del imprudente atrevimiento que les otorgó el reconocimiento de Trump tomado en sus últimos días. Por lo tanto, la llave la tiene Biden, con una sola declaración podría inclinar la balanza. En el ámbito regional, afirmaron que las imágenes de la avalancha de Ceuta contradicen la narrativa que Marruecos se presentaba en Bruselas como un país estable con una economía estimulante y dispuesto a cooperar con la Unión Europea, pero lo sucedido mostró la realidad de Marruecos como un socio poco fiable frente a problemas sociales y regionales.

La amistad que une la monarquía Alauí con la de los Borbones es de sobra conocida, además de una vía diplomática esencial en las relaciones hispano-jerifianas. – Manuel Vidal Muñoz.

Por otro lado, Manuel Vidal Muñoz, Doctor en Historia Contemporánea que desarrolló parte de su carrera en el Ministerio de Asuntos Exteriores de España y en el Consejo de la UE, en un artículo publicado en America24Horas, aseguró que era necesaria la intervención de rey Felipe VI junto a la voluntad de Marruecos de iniciar conversaciones serias con el Frente Polisario a fin de lograr una convivencia pacífica entre el Sáhara Occidental y Marruecos.

La actitud de Marruecos es demasiado violenta y no corresponde a su tamaño e importancia en la escena internacional, sobre todo desde la salida de Donald Trump de la Casa Blanca. Trump ya no está aquí para apoyar las pretensiones marroquíes sobre el Sahara y esto es algo que debe aprovechar el Palacio de Santa Cruz, pidiéndole a la nueva administración de Joe Biden una declaración favorable a España.» apuntó Vidal Muñoz.

Respecto a la reciente crisis migratoria de Ceuta instigada por Marruecos que acaparó la atención regional e internacional, dando lugar a una nueva oleada de denuncias contra la actitud marroquí, el Doctor en Historia señaló que el gobierno de Sánchez ha actuado con firmeza pero no la suficiente, recalcando que la Unión Europea no se implicará más allá de la diplomacia declaratoria.

*Fuente: ECSaharaui

 

Una buen resumen de la historia y las traiciones de la lucha del Frente Polisario, por la Independencia del Sahara Occidental

París (ECS). – «Al orquestar una repentina afluencia de inmigrantes, todos ellos marroquíes, al enclave español, Rabat provocó una grave crisis diplomática con Madrid y, más allá, Bruselas. El episodio arrojó una luz dura sobre la verdadera cara del régimen marroquí», así arrancó el prestigioso diario francés, Le Monde, su artículo sobre la situación en el Sáhara Occidental y Ceuta.

Editorial de «Le Monde». ¿Una nueva crisis migratoria en el flanco sur de Europa? 

El aumento de la tensión en Ceuta es motivo de alarma. Bajo la mirada pasiva de la policía marroquí, cerca de 8.000 marroquíes, más de 2.000 ellos menores, consiguieron entrar ilegalmente en el enclave español a principios de semana. Si la presión parecía haberse disipado, el jueves 20 de mayo, tras la expulsión de 5.600 de estos migrantes a Marruecos, este episodio marcará definitivamente las relaciones entre Rabat y Madrid y, más allá, Bruselas.

La presión por el Sáhara Occidental. 

Las autoridades marroquíes, cuya policía ha conducido a los inmigrantes hasta la puerta de Ceuta. En Madrid, donde el ministro de Defensa acusó a Marruecos de «agresión» y «chantaje» , la situación es tensa. Marruecos apenas había acostumbrado a los europeos, generalmente bastante benévolos con él, a comportarse como el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, o el ex líder libio Mouammar Gadhafi, quien, en diferentes momentos, ‘no dudó en utilizar el arma migratoria en el Mediterráneo para presionar a Europa.
La actitud de Rabat representa una crisis sin precedentes. Se conoce el origen de la crisis: Rabat consideró como un gesto inaceptable de enemistad la hospitalización en suelo español de Brahim Ghali, el líder supremo del Frente Polisario, movimiento de liberación que lucha por la independencia del Sáhara Occidental. El argumento “humanitario” esgrimido por Madrid fue declarado inadmisible en Rabat, que había prometido que esta decisión tendría “consecuencias”. Unos días después de esta amenaza, Rabat cumple y envía a casi 9.000 de sus ciudadanos a Ceuta.

Una apuesta arriesgada

Animado por el «éxito» diplomático, firmado el 10 de diciembre de 2020, en torno al famoso «acuerdo Trump», en virtud del cual Washington reconoció la «soberanía marroquí» sobre el Sáhara Occidental a cambio de la normalización de las relaciones entre Marruecos e Israel, el reino se sintió lo suficientemente confiado para desafiar a España en Ceuta.
Es una apuesta arriesgada. La reputación internacional de Marruecos está gravemente degradada. La utilización de adolescentes e incluso niños arriesgando su vida en las aguas de Ceuta con la complicidad de la policía marroquí delatan el cinismo de una potencia dispuesta a sacrificar fríamente su juventud en el altar de sus intereses diplomáticos. También ilustran la precariedad social en la que vegetan categorías enteras de la población marroquí, a mil leguas del resplandeciente Marruecos que algunos alabadores se complacen en alabar en París y en otros lugares.

Regresión autoritaria

Es el momento de salir de cierta ingenuidad en la mirada centrada en Marruecos. El reino, sin duda, tiene activos claves: puerta de entrada a África Occidental, Islam «moderado», cooperación en materia de seguridad y (hasta entonces) migración con UE. Su diáspora en Europa es dinámica, a veces influyente. Pero este capital diplomático ha oscurecido durante demasiado tiempo en las cancillerías la realidad de un poder con preocupante regresión autoritaria, como lo demuestran los encarcelamientos de periodistas e intelectuales críticos. Uno de ellos, Soulaiman Raissouni, está actualmente arriesgando su vida, en huelga de hambre.
En nombre de una amistad que debe seguir siendo exigente, ha llegado el momento de que los europeos notifiquen a Marruecos que su imagen en el exterior se ha visto dañada. Y que la defensa de sus legítimos intereses no debe eximirlo de tratar a su pueblo y a sus vecinos con decencia.
*Fuente: ECSaharaui

Foto: Western Sahara Resource Watch
Barcelona. Sábado, 5 de Junio 2021. 09:55
Actualizado: Sábado, 5 de Junio 2021. 12:26
Tiempo de lectura: 2 minutos

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tomaquets marroc sahara

Tomates, melones y pepinos

Esta podría ser la punta de lanza de una nueva crisis política entre el Estado español y Marruecos pero las estrategias que hay por detrás, de momento, hacen que los campesinos, sobre todo de Andalucía, se estén quedando solos en su grito de ayuda.

Un estudio de Mundabat explica la situación actual. Esta ONG agrícola concluye que los recursos agrícolas del Sáhara Occidental, fundamentalmente tomates, con un 80% aproximadamente de la producción, además de melones y pepinos concentrados en la región de Dakhla, han adquirido un peso creciente. No tanto por su valor económico, como por el papel que ejercen en la estrategia del Marruecos para reforzar su ocupación del territorio.

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Plantación de tomates en el Sáhara / Fuente: Western Sahara Resource Watch

Estas plantaciones son totalmente ilegales ya que los tomates se etiquetan con procedencia marroquí y se esconde la realidad. A la vez, la Unión Europea hace la vista grande ya que recordamos que no reconoce la soberanía marroquí en esta zona, a pesar de no adoptar la terminología de «territorio ocupado» como sí especifica la ONU. Actualmente, desde el viejo continente se tilda de «territorio autónomo de facto administrado por el reino de Marruecos», un hueco legal.

El rey domina los campos

En paralelo, estas plantaciones son del rey de Marruecos, Mohammed VI que aparece como propietario a través de la empresa Les Domaine Agrícoles. Este, se ha encargado de atraer en los últimos tiempos, inversión extranjera para todavía silenciar más la ilegalidad del negocio. De esta manera, se consigue legitimar un proceso y hace aumentar el poder agrícola del país.

Actualmente, el 14% de los tomates de este país proceden de esta zona, aunque se etiqueta con otra procedencia, provienen de los campos de Dakhla. Según los datos de la organización campesina, desde 2001 hasta 2019, el país magrebí ha aumentado en un 170% el número de tomates enviados al continente europeo.

Los andaluces, desesperados

Todo este engranaje sería el culpable que los campesinos españoles, sobre todo los andaluces, estén perdiendo cada año más tierras de cultivo dedicado al tomate. Sólo en Almería, se han perdido 2.000 hectáreas, el equivalente a 2.800 campos de fútbol en los últimos diez años. «Los calendarios de exportación de Marruecos, beneficiados históricamente por un acuerdo arancelario y de contingentes, coinciden claramente con los periodos de máxima salida del tomate del sureste español hacia su principal mercado: el resto de países de la UE», denuncian los agricultores.

A la vez, también se estaría vulnerando un derecho básico de los ciudadanos europeos recogido en la Ley de Información al Consumidor de la UE, que pone de manifiesto el derecho a que cualquier persona pueda saber la procedencia de cualquier alimento por razones éticas o morales relacionadas con la forma en la cual se ha podido cultivar.

Fotografía de portada: denuncia de la WSRW de enviar tomates del Sáhara a los mismos refugiados de esta zona a quienes les expropian las tierras / Fuente: Western Sahara Resource Watch

*Fuente: El Nacional