«Rati», el libro sobre la historia de un ex agente de La Oficina
por Marco Fajardo (Chile)
4 años atrás 6 min lectura
29 marzo, 2021
La historia de «La Oficina», una entidad creada durante el primer gobierno democrático de Patricio Aylwin tras el fin de la dictadura, para desarmar a los grupos armados de izquierda, es repasada en el libro «Rati» (Editorial Ceibo), que acaban de publicar los periodistas Dauno Tótoro y Javier Rebolledo.
El libro incluye historias sobre una policía corrupta, actos de tortura, protección de delincuentes, montajes y traiciones, «cometidas por un gobierno democrático, la Concertación», según comentó Rebolledo.
«Usaron los viejos métodos de la dictadura, y la Concertación, mutis, hasta ahora», señaló el periodista en el programa televisivo «Mentiras Verdaderas».
Según Rebolledo, el Ejecutivo incluso usó agentes de la DINA, como el ex detective Daniel Cancino Varas, condenado por secuestro y homicidio en 2012, para perseguir a los miembros del Frente Patriótico Manuel Rodríguez y el Movimiento Juvenil Lautaro (MJL) que se negaban a deponer las armas.
«Y un detalle importante», complementó Tótoro en el mismo programa. «Esto no es solo por omisión, sino que es también por acción. Es decir, Daniel Cancino Varas no es que sea un agente de la DINA que estaba por ahí, sino que él era el jefe de la coordinación de la policía de Investigaciones al servicio de ‘La Oficina’. Es decir que era la persona que tenía contacto directo con aquellas personalidades de la Concertación que dirigieron este aparato. No había una relación indirecta, o que no se conocieran, sino que trabajaban juntos, y eso es grave».
Detectives y políticos
El protagonista del libro es el ex policía civil Jesús Silva San Martín, ex agente de «La Oficina», pero también aparecen involucrados políticos, como los ex ministros Andrés Chadwick (UDI) y Jorge Burgos y Belisario Velasco, ambos de la DC, así como el diputado socialista Marcelo Schilling.
Jesús Silva San Martínse muestra como un policía convencido de combatir a la subversión de izquierda en la posdictadura. Consciente de torturas y corrupción, trabajó en la infiltración del Movimiento Juvenil Lautaro (MJL), lo que lo llevó a ser convocado para integrar «La Oficina», según el libro.
Allí vio no sólo maltratos, sino también montajes policiales con pruebas falsas y una serie de irregularidades y delitos que lo fueron sumiendo en una profunda depresión. También fue testigo de cómo el Partido Socialista amparaba delincuentes comunes.
En el texto además asegura que aprovechó un ofrecimiento realizado por personeros vinculados a la UDI, quienes le dieron trabajo y dinero a cambio de plantar pruebas falsas en el caso por el crimen del senador Jaime Guzmán. El ex detective responsabiliza de aquello al abogado Luis Hermosilla y al entonces diputado Andrés Chadwick.
Finalmente, Jesús Silva dice que terminó trabajando para la agencia antidrogas estadounidense DEA, que según dice le ofreció dinero a cambio de información y del conocimiento adquirido durante su labor como detective de calle. Como en una tragedia griega, víctima de una trampa, Silva fue detenido y torturado por sus propios compañeros de la Policía de Investigaciones.
La pregunta natural es por qué decidió hablar tantos años después. Según dijo, después del 19 de octubre de 2019 algo lo impulsó a compartir su historia con la esperanza de aportar en algo.
“En estos días he visto a la gente joven en la calle, a los jóvenes peleando. Y me pregunto: ¿A cuántos como ellos habré metido presos durante mi tiempo de policía?», se pregunta.
“Llegó la hora de contar lo que vi e hice, porque quienes me quisieron anular, los que estaban seguros de que me habían callado para siempre, se equivocaron. Si naciera nuevamente, por nada del mundo sería policía. Aprendí a reconocer los signos de la maldad y de la corrupción. Por eso hablo”, señaló.

El caso Aitken
El texto además menciona al ex detective Rómulo Aitken, uno de los personajes del documental «El agente topo», de Maite Alberdi, como autor de torturas, tal como señaló Rebolledo en sus redes sociales.
En el film, Aitken funge como detective privado y es el “profesor” del infiltrado. Según relató al diario «El Mercurio de Valparaíso» en un artículo publicado en enero, fueron la propia Alberdi y la productora Marcela Santibáñez quienes llegaron hasta su oficina para involucrarlo en la película.
El ex detective fue quien puso un aviso en el diario para seleccionar al «agente Topo» y elegir finalmente a elegido, Sergio Chamy, para «entrenarlo».
«Primera vez que estaba en un documental. Nunca me imaginé, porque nunca Maite me lo dijo, que iba a salir en la película, porque no me contaba detalles», relata Aitken al matutino.
Acusación de torturas
Según Silva, el propio Aitken fue quien lo torturó, mientras era jefe de la Brigada Investigadora del Crimen Organizado (BRICO) y jefe de INTERPOL, en un tema de narcotráfico, y ya lo había visto torturar a detenidos políticos años atrás, cuando trabajaba como agente de «La Oficina».
La pareja de Aitken, en ese momento, era la periodista Paula Afani, quien publicaba recurrentemente los golpes de la policía en contra del narcotráfico, según el libro. Sin embargo, 2002 la periodista lo acusó de proteger a narcotraficantes y quedarse con dinero incautado. Incluso lo denunció ante el 17. Juzgado del Crimen de Santiago, pero Aitken prefirió solicitar la baja tras 28 años de servicio y el grado de subprefecto. Igualmente fue procesado por lesiones.
Fue entonces que creó la oficina privada A&A, Investigaciones Privadas. Según el libro, Aitken y Afani trabajaron en la campaña de Joaquín Lavín, quien buscaba convertirse en el candidato presidencial de la derecha, hasta que se vieron envueltos en un escándalo cuando elaboraron un denso entramado destinado a involucrar a la potencial contendiente del candidato de la UDI, Michelle Bachelet, con el FPMR.
El libro además menciona una causa en el 20. Juzgado del Crimen de Santiago, que involucra a Aitken por integrar una banda vinculada a narcotraficantes, en 2005. En esta causa finalmente fue procesado por el delito de obstrucción a la Justicia y estuvo preso en la Cárcel de Alta Seguridad.
Hasta el cierre de esta edición, este medio no logró obtener una versión sobre este tema de «El agente topo».
*Fuente: El Mostrador
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