¡POR UN PROCESO CONSTITUYENTE SIN TRAMPAS NI AMARRAS!

26 de octubre de 2020

El 25 de octubre el pueblo expresó clara y contundentemente su voluntad de dejar atrás la Constitución ilegítima y tramposa impuesta por la dictadura para darse a sí mismo un nuevo ordenamiento constitucional, generado democráticamente y que sintonice con sus reales intereses, derechos y aspiraciones

La casta política privilegiada y corrupta que ha dirigido el país en las últimas tres décadas en exclusivo beneficio de los grandes poderes fácticos empresariales, negándole al pueblo trabajador el derecho a disponer de condiciones laborales y salariales, educación, atención de salud y previsión dignas, muestra ahora un hipócrita interés en atender a estas demandas.

Pero éstas no son más que poses con la cuales pretende, con su habitual cinismo, burlar una vez más el derecho del pueblo a decidir libremente su destino. Con tal propósito se ha valido de la “letra chica” que cercena la soberanía popular exigiendo que la elección de la Convención Constitucional se realice mediante el sistema electoral sometido al control de sus partidos políticos, las decisiones de ésta se sometan al cuórum supramayoritario de los 2/3 y no cuestionen los tratados internacionales suscritos por el Estado chileno.

El pueblo debe movilizarse decididamente para exigir que el proceso constituyente que ahora se abre pueda dar cabal expresión a sus sentidas demandas de justicia social, trato igualitario, fin de los abusos y privilegios, término de la corrupción, efectivo respeto a los derechos humanos y castigo a quienes los violan. En suma, debe hacer valer con fuerza su derecho a que éste sea un proceso limpio y transparente, efectivamente democrático, sin trampas ni cortapisas.

Debe exigir que se eliminen las trababas que actualmente impone la ley electoral para levantar candidaturas a la Convención Constitucional, debe exigir que se reconozca el derecho de los pueblos indígenas a tener una representación propia en ella, debe exigir que este organismo, por ser expresión de la voluntad popular constituyente, sea plenamente soberano para adoptar sus decisiones por simple mayoría y sin que existan materias de importancia para la vida nacional que queden sustraídas a su ámbito de competencias.

Los que siempre se han opuesto tenazmente a democratizar el hermético y cada vez más corrupto sistema político dejado por la dictadura lo seguirán haciendo ahora, apelando a las amarras que le han decidido imponer al proceso constituyente para evitar que éste abra la puerta a los cambios que anhela la inmensa mayoría de los chilenos. Es la gran operación de “gatopardismo”, de cambiarlo todo para que todo siga igual, que han puesto en marcha las clases dominantes para frustrar las aspiraciones del pueblo trabajador.

¡Esta es la gran batalla política que ahora se abre en el país!

 

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