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Hoy no desperté bien: Una reflexión acerca de la protesta 

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Antes de todo esto, y no es invento lo que digo, pensaba cuando subían los precios de la locomoción o, no recuerdo bien, también cuando había algún alza que afectaba los bolsillos de la gente común, por qué no detenerse y simplemente no utilizar el metro o la micro, simplemente no subirse, no usar, y de este modo llamar la atención a los gobernantes, pero ¿quemar?, no lo concibo, ¿dañar las cosas? tampoco. Crecí junto a una familia y quizás por aquellos tiempos y por la situación económica, en que las cosas por muy viejas que fueran, se cuidaban, una silla se levantaba y no se arrastraba para que no se dañaran las patas, la mesa grande del comedor ¡MENOS! Recuerdo los retos por arrastrarla y a un tata arreglándola si es que sus patas se soltaban y gruñiendo porque había repetido hasta el cansancio que las mesas y sillas se deben levantar para moverlas.  Recuerdo no ver que se cambiara el televisor  cada vez que se mostraba uno mejor en la publicidad. Recuerdo que lo valioso de la casa era un enorme reloj que fue comprado a un casero y que se pagó en cuotas, eso era lo más valioso. ¡Ah! y quizás la radio, qué solo sintonizaba algunas emisoras importantes, que entregaban información y música agradable a los oídos, al menos para mí. Recuerdo también haber escuchado muchas veces las siguientes frases “cuida el agua” (esto hace 30 años aproximadamente) “apaguen la luz… sale cara”, “salude a la señora”, diga “gracias”,  “sea atenta”, “colabore”, “estudie, es lo único que puedo dejarle”, “que lo acusen de cualquier cosa, menos de ladrón y mentiroso”.

Hoy desperté pensando que quizás quienes quemaron el metro no eran personas que tuvieran necesidades de este medio, o que fueron personas complotadas de ciertos grupos poderosos que desean que no lleguen más inmigrantes, y que vean que nuestro país no es un lugar seguro para vivir y, por ende, decidirán irse, puede que esté equivocada, pero no comprendo del todo tal nivel de decisión y enajenación a la vez. Hace un tiempo se vienen pasando los límites que antes no eran para nada sobrepasados, por temor, o por no atreverse, tal vez debido a los valores enseñados por generaciones pasadas. Pero este límite ya no existe, ya se sabe que todo se puede y nada terrible pasará, es como cuando en una relación de pareja partes insultándote, luego te empujas, luego te golpeas y pasado este límite puedes matar sin problemas, cada vez más te atreves a pasar los límites de lo prohibido. Si bien en Chile  muchas veces se han sobrepasado los límites por parte de los gobernantes, no recuerdo el uso de bombas, por ejemplo, por parte de ciudadanos en una estación de metro, si bien esto ocurría en otros países, lo que ya me parecía aberrante (la guerra y todo lo que el ser humano es capaz de hacer), no me había tocado vivirlo en Chile (otros vivieron cosas peores, me queda claro, pero yo a mis 42 años no). Qué vendrá después de esto, quiénes están detrás de todo, ¿sólo los ciudadanos comunes y corrientes? ¿Responde esto a la situación actual de Chile, podría decir? pero si no estamos tan mal, venezolanos, lo dirían con más convicción, ellos escapando de un país en el que estaban pasando hambre, porque el precio de la comida era inalcanzable, o porque no había qué comprar, había dinero, pero no alcanza  para comprar “comida”, no lo concibo. Y acá al parecer están bien, o aunque no lo creamos, mucho mejor que en su país, porque pueden comprar comida.

Si los que están detrás de estos incendios son grupos organizados que buscan otro tipo de objetivos y no que exista una solución de raíz a las injusticias sociales que sí son reales, comprendo que pueda ser una posibilidad; pero si estos incendios y no lo de saqueos a supermercados, ya que eso es factible que ocurra ante una situación de caos, y no lo de las seguidillas de acciones violentas que también se originan en cadena ante la situación ya señalada, responden realmente a un descontento social, y fueron los ciudadanos comunes y corrientes que actuaron así, me pregunto ¿Qué es lo que realmente los lleva a ese nivel de violencia? ¿Qué ocurre en sus mentes y corazones que no han medido las consecuencias de sus acciones? ¿No pensaron que habrán despidos? Claramente habrán muchos despidos y se argumentarán necesidades de la empresa y claramente los empleadores podrán tener pruebas para aludir a esta causal ¿o me equivoco?, y trabajadores de estas grandes empresas se irán a sus casas sin pan ni pedazo y quizás caminando porque ya que no hay metro ni micros. Disculpen la ironía, pero lo veo así, subir de 300 a 350 mil pesos el sueldo mínimo, ¿quienes de ustedes, familiares y amigos míos vive con eso?, “la pulenta” (me gusta esa palabra, pero no la utilizo), ¿quién?, y ya, pensando en que son dos personas que no tuvieron posibilidad de estudiar, ambos ganan ese sueldo, sumando $700 mil, quién vive bien y no “acogotado” con eso, ¿me lo pueden decir ustedes?, ojo, considerando que se paguen necesidades mínimas, arriendo o dividendo, colegio o jardín, (250 mil pesos), comida, luz, agua, vestimenta, salud (buena atención) , enfermedad posible y ocio, ¿alcanza para todo? ¿Y si hablamos de 350 mil pesos? Nada se ha dicho del precio de las viviendas, un sueño irreal para estas personas que tienen estos ingresos. Incluso ganarían esto los jóvenes que con mucho esfuerzo han estudiado una carrera técnica, miren  las páginas que ofrecen trabajos, sólo  ese tiempo les pido, vean sueldos y horarios de trabajo y se darán cuenta de la injusticia reinante.

Por otro lado, como madre de una hija que se insertará al sistema escolar, me he visto en la problemática de elegir un buen colegio para ella, sin embargo, los colegios con mejores resultados y probablemente los que tienen mejor planta docente son carísimos, inalcanzables para mi bolsillo, ¿dónde la pongo? En un colegio que sé que no está dando la mejor educación. ¡Uf!, tantos temas, me producen una agonía enorme… Hoy no desperté bien.

Saben qué pienso, que hay tantas cosas detrás de todo esto que están mal. Retomando el tema de quienes son tan violentos en sus reacciones, creo que son producto de lo que nosotros mismos vamos permitiendo. Les hacemos ver que es bueno tener el mejor auto, comprar el celular más caro, tener los mejores artefactos, “sé como tú quieras, que no te importe el resto”, no importa que no cuides lo que tienes, total se puede comprar otro, ir a los mejores restaurantes, vivir en el mejor barrio, gastarse la plata en pizzas o suchi, no sé qué otras frivolidades existen. ¿Para qué trabajamos? ¿para pagar las deudas? ¿eso es vida?, y aquel que decide alejarse de esta sociedad, se le tilda de loco, nunca de inteligente y consciente. Ahora se habla de cuidar el medio  ambiente, pero nadie entiende que antes de reciclar se debe dejar de generar desechos, de reducirlos; no obstante seguimos consumiendo y consumiendo y generando toneladas y toneladas de basura, por favor, pido conocer la palabra “austeridad”, buscar su significado, pero por Dios que cuesta tenerla si en la televisión un 80% dice “compra, compra, compra y te sentirás feliz”. ¿Qué haces tú para cambiar esto?, veo en mi colegio, y creo no equivocarme, una lucha por quién lleva el auto o mejor dicho la camioneta más espectacular, nunca había visto tantos de estos aparatos ahí amontados en la vereda, tanto dinero ganan los profesores, yo todavía no tengo uno y he evitado tenerlo, porque todo eso significa a la larga más desechos que ya no tienen cabida en el medio ambiente. ¿Qué enseño con esos a mis hijos? Es como decir “no fumes hijo” que contaminas o te hace mal ¿y tú? Eres un cenicero con piernas. Hoy no desperté bien.

Otra cosa, hablamos de unidad, y a muy pocos le importa lo que le pasa a su compañero de trabajo, si podemos hundimos al que está al lado, queremos ser mejores, no lo apoyamos, lo acusamos, no lo respetamos si no piensa igual que tú, si no hace lo mismo que tú, no nos interesa trabajar en equipo, algunos lo hacen sólo por obligación, lo juzgamos antes de conocerlo, lo condenamos, pero salimos a la calle a gritar todos juntos y a mostrar una unidad superficial, momentánea, superflua, etc.

Pero no me gusta decir todo lo malo, pero creo que de lo malo se saca lo bueno, y nosotros los jóvenes, adultos y mayores necesitamos cambiar nuestro discurso, esto no se solucionará con que Piñera se vaya o esté otro en el poder, nosotros debemos cambiar nuestra mentalidad, si bien los ricos y quienes tienen el sartén por las manos nos dominan con los sueldos, nosotros lo que debemos hacer es dejar de consumir, dejar de visitar sus grandes tiendas y comprar a la costurera emprendedora, dejar de vestir a la moda, cuidar la ropa, coserla, etc. dejar de comprar esa comida chatarra y comprar lo que queda de productos naturales, comprar a los que tienen huertas, a los que venden el arroz suelto, llevar mi bolsa de pan de género, dejar de comprar bebidas, tomar agua o jugos naturales, no entrar a los malls y llenar los parques y cuidarlos ¡por favor!, ¡APAGAR LOS TELEVISORES! La mayoría de sus canales nos invita a consumir y no nos muestra nada educativo, sólo violencia, y cada vez más violencia, las noticias sólo nos muestran eso. Más familia, más amigos verdaderos, más trueque, más conciencia, más naturaleza, más respeto.

No sé qué más falta en este escrito, creo que  si no cambio yo mi forma de ser y de vivir la vida de forma consciente con todos y todo lo que me rodea, las cosas no cambiarán y si no doy importancia a lo que realmente merece la pena y no enseño valores a mis hijos que pongan a las personas en el centro de mi actuar (los más religiosos dirán si no enseño el respeto a Dios), las cosas no cambiarán, aunque renuncie Piñera o quemen la ciudad.

Queridos familiares o amigos, sólo decidí escribir para sacar lo que tengo en mi mente, tengo mucho más, pero me cansé y debo ver a mi hija y hacer otros quehaceres, hoy no trabajo fuera de casa, clases suspendidas de mi colegio, jajajaja. Soy profesora, y a propósito de esta profesión les comento algo que volví a escuchar en las protestas, me da pena y risa, pues lo encuentro tragicómico,  escuché la siguiente frase “y la deuda histórica de los profesores ¿cuándo?”.

Hoy me levanté a trabajar en mis cosas de colegio, pero Hoy… no desperté bien. Escribí desde mis vísceras.

-La autora, Antonieta Huerta O. es docente de Educación Básica con mención en Lenguaje y Comunicación

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