El papa Francisco, “servidor de esperanza”, decepciona en su visita a Marruecos
por Alfonso Lafarga (España)
7 años atrás 5 min lectura

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El papa habló de “barreras” para los migrantes, pero no aludió a los Derechos Humanos, ni a los presos políticos, ni al muro de 2700 kilómetros plagado de minas que divide el Sáhara Occidental
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El pontífice espera que Marruecos siga siendo “ejemplo de humanidad” para los migrantes y los refugiados
Esperaban un gesto del papa Francisco en su visita a Marruecos como “servidor de esperanza”, pero no lo hubo; pidieron la mediación del pontífice y tampoco la vieron.
Las organizaciones de la sociedad civil saharaui y de solidaridad con el pueblo saharaui denunciaron al jefe de la Iglesia católica la opresión que se vive en el Sáhara Occidental ocupado por Marruecos desde hace 43 años, donde se violan a diario los Derechos Humanos, los recursos naturales son expoliados y no se permite el referéndum de autodeterminación acordado en 1991. Se lo dijeron a quien manifestó en una conferencia internacional, en diciembre de 2018, que los que tienen responsabilidades institucionales debían colocar los Derechos Humanos en el centro de todas las políticas, aun cuando eso signifique ir contra corriente.
Pero en las intervenciones públicas del jefe del Estado de la Ciudad del Vaticano en Rabat los días 30 y 31 de marzo –ante el pueblo y autoridades de Marruecos, en un encuentro con migrantes, en otro con sacerdotes y religiosos y en la homilía de una misa para 10.000 personas- no hubo alusión expresa ni a los Derechos Humanos, cuya violación en el Sahara Occidental han denunciado las principales organizaciones internacionales en este tema, ni al medio centenar de presos políticos saharauis en cárceles de Marruecos (tampoco a los marroquíes), ni a la usurpación de los recursos naturales saharauis, en definitiva a la persecución que padece el pueblo saharaui desde que la excolonia española fue invadida por el ejército marroquí y miles de saharauis huyeron por el desierto, siendo bombardeados con napalm y fósforo blanco.
Marruecos “ejemplo de humanidad”
El jefe de la Iglesia católica tuvo en sus intervenciones palabras que parecía podían llevar a una referencia sobre la situación que sufre la población saharaui, una parte perseguida en los territorios ocupados y la otra refugiada en campamentos en el desierto argelino. Pero no fue así. Abogó por “un dialogo que respete las riquezas y particularidades de cada pueblo y de cada persona”, manifestó la necesidad de pasar siempre “de la simple tolerancia al respeto y a la estima de los demás”. En cambio, el pontífice llegó a expresar su esperanza en que Marruecos “quiera continuar siendo, en la comunidad internacional, un ejemplo de humanidad para los migrantes y los refugiados”.
Sobre estos, los migrantes y refugiados, dijo que están “en el centro del corazón de la Iglesia” y que todostienen derecho a la vida y al futuro; animó a sacerdotes y religiosos a estar cerca “de los pequeños y los pobres, de los presos y los migrantes”, a contribuir “al servicio de la justicia y la paz”, y acompañar a los “ancianos, los débiles, las personas con discapacidades y los oprimidos”.
Sin embargo, el papa Francisco, que el pasado verano se fotografió en el Vaticano con un grupo de niños y niñas de los campamentos de refugiados, a los que calificó como “embajadores saharauis de paz”, en ningún momento se refirió a la situación del pueblo saharaui bajo el régimen marroquí que, como le indicaron las organizaciones pro saharauis, “se mantiene con una represión permanente por parte de las fuerzas militares y policiales, lo que genera todo tipo de injusticias, abusos y represalias, y que hace de dicha ocupación un continuo atentado a los derechos humanos, provocando miedo y odio”. Y se lo pidieron “a alguien que sabe que no se puede mirar para otro lado cuando se produce la injusticia”.
Al hablar de los inmigrantes y refugiados el pontífice dijo que se trata de un fenómeno que “nunca encontrará una solución en la construcción de barreras”, a lo que El Confidencial Saharaui respondió que el papa ignoró el muro de la vergüenza de Marruecos, una barrera militar con terraplén y con más de 7 millones de minas antipersona y anticarro que mata a civiles saharauis. “¿No sabe el Papa que el pueblo saharaui está divido por esa barrera de hace 43 años?”, se preguntó.
El caso de los muros fue planteado al papa por Jordi Evole en la Sexta TV, en una entrevista grabada antes del viaje pero emitida en la noche del día 31, y el pontífice dijo que “el que levanta un muro termina prisionerodel muro que levantó”.
Terminado el viaje y en rueda de prensa en el vuelo de vuelta a Roma, el papa volvió a hablar de los muros y dijo sentir dolor cuando ve a las personas “que prefieren construir muros”.
En el avión también hizo referencia a la tortura al comentar que vio un film sobre una cárcel de refugiados “que hace sufrir”: “A las mujeres y a los niños los venden, quedan los hombres. Y las torturas que se ven filmadas ahí son para no creer”.
Al papa se le oyeron dos palabras sobre las que insistieron en su carta las organizaciones pro saharauis y que en las intervenciones públicas no pronunció, Derechos Humanos, aunque las puso en boca de otro: ”Una vez hablé con un gobernante, un hombre a quien yo respeto, y diré el nombre, con Alexis Tsipras (primer ministro griego) y hablando de esto y de los acuerdos de no dejarlos entrar, él me ha explicado las dificultades, pero al final me habló con el corazón y me dijo esta frase: Los Derechos Humanos son primeroque los acuerdos”. “Esta frase se merece el Premio Nobel”, afirmó.
Y Derechos Humanos son los que no hay en los territorios ocupados del Sáhara Occidental, donde se vulneran prácticamente a diario, lo mismo que en ciudades del sur marroquí con población saharaui y en cárceles marroquíes con presos políticos saharauis, como muestra la siguiente relación, aproximada, de hechos ocurridos en marzo de 2019, elaborada con datos de organizaciones sociales y medios de información saharauis.
*Fuente: Contramutis
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