En Brasil, vuelo ciego hacia la guerra civil
por Blanche Petrich (La Jornada)
10 años atrás 8 min lectura
un vuelo ciego. Califica la destitución temporal de la presidenta Dilma Rousseff no como un simple proceso de desafuero, sino directamente como un
un doble golpe de Estado: parlamentario y policiaco. Y externa su temor a que esta fractura del sistema democrático pueda desembocar en
una especie de guerra civil.
Explica: Hay grupos radicalizados entre los movimientos de los Sin tierra y Sin techo, que se sienten humillados y pueden pasar a la violencia armada. Y eso está en la lógica de Estados Unidos, generar esa violencia, introducir los grupos de acción que rompen ventanas de bancos, de tiendas. Y luego entra la policía con violencia extrema. Esas son tácticas que ya han usado en el pasado
.
En Brasil, sostiene Boff, se ha puesto en evidencia algo que hasta hace poco no estaba tan claro: en el gigante sudamericano se libra una verdadera lucha de clases, donde la clase privilegiada no acepta a los negros, a los mulatos, a los pobres
. Donde, para lograr su exclusión definitiva, era preciso destruir el carisma de Lula da Silva y cerrar el paso para su regreso a la presidencia
.
En esta lucha, se enfrenta un gobierno de facto, integrado exclusivamente por viejos conservadores representantes de los grandes corporativos; un impopular presidente interino (Michel Temer, 3 por ciento de aceptación en las encuestas) dispuesto a desmontar los logros sociales construidos durante 12 años de gobierno del Partido de los Trabajadores (PT) y un mosaico de movimientos populares articulados en resistencia.
Como muchos otros intelectuales y activistas brasileños hoy en día, Leonardo Boff deposita toda su esperanza en que la solución a la actual crisis vendrá de la calle
. Porque, subraya, no hay un solo día en que no salgan en las principales ciudades miles y miles de manifestantes para protestar y reclamar la restitución de la presidenta Dilma Rousseff.
Hay potencial. Brasil es el país con mayor número de organizaciones populares, y todas están articuladas en una gran base social. Pueden parar el país de un día a otro. Por eso es que es muy difícil para la derecha gobernar Brasil. Los grupos poderosos le tienen pavor a esas organizaciones
, asegura el ex sacerdote, quien hace 30 años fue sometido a un juicio canónigo en el Vaticano por el entonces cardenal Joseph Ratzinger, luego papa Benedicto XVI, quien lo condenó al silencio
por sus avanzadas posturas en el camino de la teología de la liberación. Es decir, en los años 80 se le prohibió enseñar, predicar, escribir y hablar en público. Eso lo orilló a renunciar al sacerdocio y a su congregación, los Franciscanos Menores.
En la vida laica desde entonces, dedicado a la enseñanza de ética y filosofía e impulsor de la teología ecológica, Boff hace una pausa en una intensa gira de trabajo por México para conceder una entrevista a La Jornada. Decide hablar sólo de Brasil.
La mano de EU
–Fue muy elocuente la primera fotografía del gabinete del presidente golpista Michel Temer: ni un negro ni una mujer ni un joven. Cero cultura, cero derechos humanos. ¿Qué vio usted ahí?
–Estamos en presencia del ascenso de las derechas, no sólo en Brasil, sino en todo el mundo. Hay razones internas, externas y geopolíticas. Pero, sobre todo, no podemos dejar de ver ahí la mano de Estados Unidos. Sabemos que la CIA, los organismos de seguridad y cientos de ONG financiadas por ellos acompañan a las fuerzas golpistas. Washington eligió Brasil porque es el eslabón más débil de los BRICS (el bloque de potencias en ascenso integrado por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica).
Estos estados hacen todas sus transacciones con sus monedas nacionales, sin pasar por el dólar. Para Washington esto es inadmisible. El Pentágono tiene un lema: un mundo, un poder. Desde esa visión no se puede permitir que Brasil, que tiene la séptima economía del mundo, siga un camino propio, no alineado. Ya lo dijo Noam Chomsky, quien definió la situación actual como una nueva confrontación entre Estados Unidos y China, que está penetrando enormemente en América Latina. Brasil, que es un país-continente, es ahora el territorio de esa confrontación
.
Odio y desigualdad
La decisión de los sectores y partidos de derecha de ejecutar el golpe parlamentario contra Rousseff, analiza Boff, se alimenta de un profundo odio de clase y transcurre en un trasfondo de profunda inequidad. Brasil, recuerda el teólogo, es uno de los países con mayor tasa de acumulación de riquezas. Según el Banco Mundial, registra la más alta acumulación en las clases más altas, 0.05 por ciento, cuando en Estados Unidos, también muy inequitativo, constituye 1 por ciento.
Esos ricos nunca aceptaron a un presidente obrero y a una presidenta mujer. Pero reaccionan ahora, cuando se han dado cuenta de que, debido a las políticas sociales que en los pasados 13 años sacaron a 36 millones de brasileños de la pobreza, ellos nunca iban a recuperar el poder por la vía electoral. No tienen un solo líder con el carisma que pueda superar a Lula.
Boff habla largamente y con admiración de los programas sociales de los gobiernos petistas. Pero, acota, también cometieron errores:
Perdieron la conexión con las bases, con el movimiento popular. Se dejaron enredar por el poder.
De la política popular a la política palaciega
–¿No es un error frecuente en las izquierdas que han gobernado en América Latina?
–Lo es. Y es muy grave cuando se distancian del pueblo, porque las bases son las que educan a los políticos. Y cuando éstos se dedican únicamente a la política palaciega, entonces todo ese compromiso se pierde de vista. Eso ocurrió, desgraciadamente. La gran bandera del PT era la ética.
“Otro error fue que el gobierno hizo de esas masas grandes consumidores: más de 36 millones entraron a la sociedad de consumo. Pero no son ciudadanos. Faltó el momento de educación, de prepararlos al pensamiento crítico, a la conciencia de la desigualdad. Brasil es uno de los países más desiguales del mundo. Aun con toda su riqueza, es un país de pobres; África es mucho más pobre, pero menos desigual. Con 62 por ciento de población de color, es el país negro más grande del mundo después de Nigeria.
Desigualdad implica injusticia, negación de derechos, pobreza de la mayoría. En suma, una democracia deficitaria, como la define Boaventura de Sousa.
–¿Qué tipo de gobierno se puede esperar de esta clase privilegiada que usted describe?
–Por lo pronto, el interino Temer emprendió una política de ajuste tajante. Redujo el salario mínimo –que Lula consiguió aumentar a niveles decorosos–, porque el empresariado lo consideró demasiado alto
. Elevó la edad de la jubilación de 65 a 75 años. Ocurre que en el nordeste, la región más pobre del país, la expectativa de vida es de 63 años. Abolió las leyes de protección a los trabajadores, que vienen desde los años de Getulio Vargas, para que los patrones puedan negociar directamente los contratos colectivos sin pasar por los sindicatos. Cerró uno de los mejores proyectos sociales, Mi casa mi vida, que permitía a los trabajadores tener una vivienda propia. Suspendió el sistema universal de salud pública, que va a ser revisado
para permitir su privatización.
Ante esto hay una reacción de inconformidad muy fuerte. Todos los días, en alguna ciudad y otra, hay protestas. Por todo esto, a mi juicio, en los dos próximos meses, cuando mucho, el golpe será revertido: o se anula todo el proceso o sin más se restituye a Dilma al poder.
Añade: El contraste entre ella y Temer no puede ser mayor. A donde quiera que ella vaya, la gente la aclama, la arropa. En cambio, su ex vicepresidente sólo puede salir de su casa en helicóptero
.
La autocrítica
–Los grandes medios de comunicación no dan esa impresión…
–Son sus grandes aliados. Hay que entender que en Brasil la verdadera oposición no viene de los partidos políticos, sino de los tres principales grupos mediáticos, que son un verdadero poder. O Globo, de la familia Marinho, que tiene la televisora, la radio, el periódico y el medio digital más grandes del país. Folha de Sao Paulo, muy fuerte en prensa, Internet y radio, y O Estado de Sao Paulo, tradicional conservador. Y dos semanarios, Isto E y Veja, una revista que trabaja directamente con la deformación y la mentira.
–A diferencia de otros gobiernos populares sudamericanos, Lula nunca quiso reformar la ley de medios…
–Y fue uno de sus grandes errores… porque podía hacerlo, tenía el poder y el carisma. No hizo ninguna de las grandes reformas que el pueblo reclama: la de medios, la política, la fiscal y la reforma agraria. Lo suyo fue buscar el equilibrio, la reconciliación de clases. Eso funcionó mientras lo ricos veían que los proyectos sociales no afectaban en nada su estilo de acumulación. Pero cuando se dieron cuenta de que la popularidad de Lula y la articulación con la base social les iba a impedir a ellos volver al poder central, concluyeron que era necesario cortarle el camino.
Ahora Lula ha hecho la autocrítica. Y sigue en campaña. Estoy seguro de que sobre estos grandes pendientes él ha reflexionado mucho últimamente
.
*Fuente: La Jornada
Artículos Relacionados
Las FF.AA. y Carabineros deben ser parte del país justo e inclusivo que queremos
por Enrique Villanueva M. (Chile)
5 años atrás 8 min lectura
Allende en mi memoria
por Roberto Pizarro Hofer (Chile)
3 años atrás 10 min lectura
La Serena: Carabineros retira a la fuerza a anciano que protestaba pacificamente contra Kast
por piensaChile
2 meses atrás 1 min lectura
A Cuarenta Años: Crónica de un Golpe de Estado. La guerra de Augusto
por Álvaro Cuadra (Chile)
13 años atrás 9 min lectura
Tributo a la Prensa Libre
por Manuel Acuña Asenjo (Chile)
2 años atrás 16 min lectura
Entrevista exclusiva: el periodista Seymour Hersh explica “cómo Estados Unidos destruyó los gasoductos Nord Stream”
por Democracy Now (EE.UU.)
3 años atrás 30 min lectura
Un fantasma recorre EE.UU: el fantasma del comunismo (II)
por Sergio Rodríguez Gelfenstein
4 horas atrás
30 de julio de 2026
Bajo el liderazgo ya no del senador Bernie Sanders sino de Mamdani que se auto califica como «socialista democrático» y se ha erigido en guía de esta corriente al interior de su partido, una serie de candidatos se están imponiendo en elecciones en las que participan contra los representantes del ala más tradicional y derechista de los demócratas que han ido perdiendo terreno.
Keiko Fujimori, presidenta del Perú: panorama internacional de las reacciones
por Fausto Giudice
1 día atrás
29 de julio de 2026
En el continente, la cobertura se apoyó sobre todo en el despacho de Reuters reproducido por Arab News, que resumía el relato dominante: una nueva presidenta conservadora que prolonga el «giro a la derecha» de América Latina.
Violación de los DD.HH. en los territorios palestinos ocupados por Israel: «Más de lo que un ser humano puede soportar»
por Comisión Internacional Independiente de Investigación sobre el Territorio Palestino Ocupado
2 semanas atrás
18 de julio de 2026
Estaba tumbado en el suelo, completamente desnudo. Los soldados me exigieron que besara la bandera israelí, pero me negué, por lo que me golpearon brutalmente y me dieron patadas en los genitales. Como consecuencia, vomité. Sentía dolor y tenía los testículos hinchados y magullados por la paliza. Perdí el conocimiento durante un breve periodo de tiempo y, al despertar, me di cuenta de que seguían golpeándome.
Los criminales de guerra israelíes están torturando al Dr. Hussam Abu Safiya. Hasta cuando seguirá el mundo guardando silencio
por Medios Internacionales
2 semanas atrás
17 de julio de 2026
El Dr. Hussam Abu Safiya suplica que lo salven. No pide compasión. Pide al mundo que actúe. Difundan su nombre. Salgan a las calles. Exijan respuestas a sus políticos. Exijan acceso independiente. Exijan su liberación.