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Discusión Constitucional para una nueva Constitución 

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08 de diciembre de 2014

Su nombre de nuevo saltó al tapete cuando la ex candidata presidencial Evelyn Matthei  lo acusó de ser uno de los culpables de los conflictos que han tenido los procesos de reforma del Gobierno. Fernando Atria, doctor en Derecho, aborda el complejo momento político que se vive en Chile.

Ha ido tomando fuerza la idea de replantearse los plazos con el tema de la reforma a la Constitución, ¿qué le parecería que siga postergando?

Yo creo que una de las cosas que uno puede aprender mirando lo que pasó en 2011, es que el problema Constitucional siempre se plantea a través de otro problema. Ese año lo que pasó fue que las movilizaciones comenzaron por HidroAysén, después la educación, después por casos de abusos –el caso más obvio fue La Polar-, y en algún momento la imposibilidad de enfrentar y solucionar estos problemas a través de las formas institucionales se entroncó con el problema Constitucional.

Desde ese punto de vista, el haber partido con reformas sectoriales –como la educacional, la tributaria, eventualmente la laboral- hace que tengamos una serie de cuestiones que van a plantear problemas constitucionales. Cuando esas cuestiones avancen, y en la medida en que avancen, entonces lo probable en que en algún momento aparezca la Constitución como un techo, como algo que impide, neutraliza. Y yo creo que ese es el momento en que la discusión Constitucional se va a acelerar. Va a pasar por un proceso de aceleración análogo a lo del año 20111.

¿El ambiente de incertidumbre económica también dificulta el debate de reformar la Constitución?

Respecto de eso, podría decirse algo parecido: Para todo lo que se hace políticamente, para todas las decisiones políticas, estar creciendo al 7% es mejor que estar creciendo al 2%. Una desaceleración necesariamente hace que la discusión política se ponga más trabada, que las cuestiones se pongan más difíciles desde luego. La pregunta es si la desaceleración es un elemento para no tomar esas decisiones, papa posponerlas. Yo celebro que el Gobierno todavía no haya manifestado esa idea, que no haya entendido que el hecho de la desaceleración es una razón para seguir administrando lo que hay en vez de introducir estos cambios.

Si llegara a haber una crisis económica considerable, yo preferiría que esa crisis económica ocurriera con una institucionalidad política suficientemente legitimada más que con una institucionalidad política que fomenta esta idea de que las decisiones son decisiones que toman “los políticos” para beneficiarse de ellas.

¿Algunos defensores de la reforma, señalan que ya no se alcanza a ejecutar en este gobierno?

La cuestión de la nueva Constitución tiene que ser vista como un proceso y no como un producto, como un resultado inmediato. Como se trata de un proceso de desarrollo de una demanda por una nueva Constitución, lo que hoy día parece irreal, imposible, exagerado, a lo mejor mañana no lo parecerá. Hoy día se ve como una cuestión difícil de poder ser realizada en el marco de este Gobierno, y a eso yo diría, primero, que es perfectamente posible que eso cambie, porque se trata de un proceso. Y en segundo lugar, yo creo que usar como test de éxito el hecho de que dentro de este Gobierno el problema Constitucional esté definitivamente solucionado, a mi no me parece particularmente razonable. Más importante de que si queda definitivamente solucionado, es que esté lo suficientemente avanzado. Entonces, si no está solucionado todavía, pero está suficientemente avanzado, de modo que la próxima elección presidencial es una oportunidad para volver sobre este tema y volver a discutirlo en un nivel más avanzado de la discusión, bueno, eso puede también ser una solución que termine siendo adecuada.

¿No cree que el Gobierno debiera haber aclarado, al menos, el mecanismo que pretende utilizar?

Es que no tiene sentido discutir sobre el mecanismo en abstracto. Dadas las circunstancias políticas chilenas, dada la Constitución que tenemos y que queremos, dado el problema Constitucional, ¿es una Asamblea Constituyente o algún otro mecanismo la mejor solución? Y si uno lo mirara hoy día, por supuesto la tarea se vería imposible o extraordinariamente difícil. Si uno pretendiera anticipar de antemano, con el nivel actual de desarrollo de la demanda por nueva Constitución, cual va a ser el mecanismo adecuado, probablemente erraría en el sentido conservador, porque hoy día se ven todas estas opciones prácticamente cerradas. Pero parte de lo que puede producir un proceso constituyente es que cuestiones que estaban cerradas se vayan abriendo.

Parte de las dificultades radican también en las diferencias que el tema genera del propio oficialismo

Hay mucha discusión. Hay diferencias. Pero yo estoy seguro de que ellas pueden ser solucionadas mediante la discusión. Esta es una cuestión que mi me quedó clara cuando discutimos en la comisión constitucional del comando de  Bachelet. Yo participe de las dos comisiones, antes de las primarias y después de las primarias, cuando se incorporaron personas que estaban vinculadas a las candidaturas que no habían sido exitosas en las primarias. Por supuesto, esa comisión no era representativa del país, después de todo era del comando de la Nueva Mayoría. Pero todos saben que dentro de la Nueva Mayoría hay bastante diversidad. Y yo creo que en una especie de microcosmos, yo creo que mostro dos cosas: primero, que efectivamente hay desacuerdo. Pero segundo, que no hay ese desacuerdo que hoy día parece tan preocupante, ese desacuerdo insolucionable que lleva a una oposición acérrima en la cual lo único que yo puedo hacer es negar al otro..

¿Piensa que el ánimo es el mismo hoy que entonces?

No. Yo creo que más o menos es la misma. El tipo de desacuerdos que teníamos siguen, por supuesto, reapareciendo. Si yo no creo que los desacuerdos desaparezcan. De lo que se trata es que podamos sentarnos civilizadamente a conversar sin trampa y sin desnivel. Un proceso razonable de discusión Constitucional debería llevar a una nueva Constitución que pudiera ser reconocida por todos como suficientemente equitativa, suficientemente imparcial, suficientemente propia, que es lo que da legitimidad a un orden constitucional.

Francisca Miranda – Reportajes La Tercera

Santiago, 7 diciembre de 2014

*Fuente para piensaChile: Reflexión y Liberación

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1 Comentario

  1. Hector Felipe Ortega V.

    Hasta cuando las discusiones absurdas , hasta cuando soportar a que los advenedizos que dicen ser «autoridad» se pronuncien por algo que debería haber sido resuelto hace ya muchos años.En primer lugar en Chile se cometieron varios delitos ,el primero no dejar que el Presidente Salvador Allende G. cumpliera su mandato constitucional o sea los seis años según la Constitución de 1925 y las leyes respectivas, el delito de un gobierno de facto producto de un Golpe de Estado (otro delito) genera una «constitucion » el año 1980 absolutamente ilegitima, fraudulenta ( el servicio electoral estaba suprimido) y todo mediante a sangre y fuego el año 1975. En otras palabras el pueblo chileno ha sido sometido a mentiras , engaños y estafas a la fecha. La única forma de resolver este problema es que de inmediato se cree un movimiento que determine la creación de una verdadera y legitima Constitución Politica del Estado o bien que se reúnan a lo largo y ancho de Chile comités de dialogo respecto de este problema

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