La nueva Bolivia de Evo Morales
por Rafael Luis Gumucio Rivas (Chile)
12 años atrás 3 min lectura
El domingo 12 de octubre Evo Morales ganó en las elecciones presidenciales, con el 62% de los sufragios emitidos (NdR: la participación en estas elecciones llegó al 80%!!!), y no eso logró el gran triunfo, sino que casi ninguno de sus enemigos se atreve a cuestionar las impecables elecciones en ese país; en realidad, se asiste a una verdadera revolución democrática en las tierras altiplánicas. El Partido MAS, (Movimiento al Socialismo), está hoy muy cerca de lograr los dos tercios en ambas Cámaras, lo cual permitirá gobernar al Presidente Evo Morales con una amplia mayoría parlamentaria.
Evos Morales se convertiría, con este nuevo período, en el mandatario boliviano que más tiempo ha gobernado desde el Palacio Quemado – el mariscal Andrés de Santa Cruz, gobernó desde 1828 hasta 1839, es decir, 11 años -.
La Bolivia antigua era conocida como el país más pobre de América del Sur, con altos índices de analfabetismo; allá, por los años cincuenta se llevó a cabo una revolución para cambiar la injusta estructura social, pero terminó en el fracaso debido a la traición de los mismos que la dirigieron.
Bolivia también era conocida por el alto número de presidentes de la república asesinados – en total 11 mandatarios -, dentro de quienes destacan uno de los líderes de la Independencia – el preferido de Simón Bolívar -, Antonio José de Sucre, Gualberto Villarroel – asesinado y descuartizado por la muchedumbre, en la Plaza Murillo -, Hilarión Daza – presidente al inició de la guerra del Pacifico al imponer el impuesto del 10% al salitre -, Juan José Torres – militar progresista, asesinado por Triple A, en Buenos Aires -.
Ese país también fue marcado por largos períodos de dictaduras militares, apoyadas por el imperialismo de Estados Unidos, como también por gobiernos civiles neoliberales – los dos últimos, el de Gonzalo Sánchez de Lozada, hoy prófugo de la justicia por corrupción, y el del historiador Carlos Mesa -, la mayoría de gobernantes vendidos, que profesaron el neoliberalismo, llegando al extremo de convertirse en sirvientes del capital extranjero, enajenando las enormes potencialidades en riquezas naturales que Bolivia posee.
La Prensa reaccionaria internacional es de un oportunismo sin medida, por ejemplo, critica violentamente al gobierno de Cuba porque carece de éxito económico y no es reconocido por los grandes banqueros, y alaba a China, un régimen mucho más totalitario que el cubano, por el sólo hecho de perfilarse como la primera potencia del mundo. A cuántos siúticos de CNN (internacional), les escuchamos repetir insensateces como “no importa el color del gato, sino que cace ratones”, una inmoralidad flagrante. Poco importa que los tiranos comunistas chinos asesinen a estudiantes, sino que su gobierno genere riqueza.
En el caso de Evo Morales pasa algo similar: hasta hace unos años “era un indio hediondo” – hasta le prohibieron la entrada a Chile cuando se perfilaba como candidato al parlamento -, luego fue “un cocainómano” por defender a los campesinos cultivadores de coca; más tarde, ya presidente de la república lo llamaron “ladrón” por atentar contra la “propiedad privada” de los extranjeros, al expropiar las riquezas de gas natural y otros hidrocarburos. Ahora, incluso todos esos pavos reales y papagayos de la fauna avícola de periodistas, palafreneros del imperialismo, ahora lo alaban por el solo hecho de que el FMI lanzó loas a toche y moche a favor de Morales y la nueva Bolivia que, en 2013 creció un 6,4%, y durante los nueve años de gobierno ha crecido un 5% en promedio. Comparemos con Brasil, que sólo ha alcanzado menos de 1%, y Chile, que apenas va a llegar al 2% – estos dos países eran los predilectos del FMI, como modelos de “socialdemocracia y capitalismo con rostro humano”.
(En una próxima columna escribiremos sobre el sistema político boliviano y los cambios sociales durante los dos gobiernos de Evo Morales).
13/10/2014
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