En Argentina el pesimismo es lo último que se pierde
por Andrés Figueroa Cornejo (Argentina)
12 años atrás 6 min lectura
1. En la última cadena nacional de radio y televisión de la Presidenta Cristina Fernández emitida el 4 de febrero, buena parte del kirchnerismo de base esperaba anuncios pro-populares. Sin embargo, concretamente la mandataria se limitó a comunicar el reajuste semestral legal a las pensiones de un 11,3 % para una porción de los jubilados. El mínimo mensual que percibirá la mayoría de los trabajadores pasivos desde marzo de 2014 quedó en U$D344. De acuerdo a los funcionarios del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) y a centrales sindicales, una canasta básica de alimentos se encuentra en alrededor de U$D1000. En este sentido, el aumento nominal de pensiones ya fue pulverizado por la inflación incluso antes de su proclamación.
Sectores del peronismo progresivo, de abajo, que confunden de buena fe a Evita con Ernesto Guevara, aguardaban medidas conforme a los frecuentes relatos nacional-populares y antiimperialistas provenientes de la Casa Rosada. La fotografía de Cristina Fernández con Fidel Castro en Cuba en el marco de la CELAC, también fue profusamente distribuida por medios oficialistas y redes sociales. En ningún lugar se informó que en la ocasión Fidel se reunió con varios presidentes y que ello es una costumbre histórica del líder de la Revolución Cubana. No una excepción.
En su alocución, la jefa del Ejecutivo realizó un emplazamiento a la denominada burguesía nacional para que invierta en el país y no coloque sus capitales fuera de Argentina. El problema nuclear del discurso es que no existe una suerte de burguesía nacional, patriótica, obligada a ‘devolver la mano’ después de extraer sus ganancias de la explotación de trabajadores y recursos en Argentina. Ni los capitales ni los pueblos tienen patria –un fetiche recursivo sobreviviente del modernismo romántico-. Tienen intereses antagónicos. La denominada melancólicamente burguesía nacional (cuya propia existencia resulta discutible y, de subsistir como rémora histórica, carece de hegemonía en todas la economías dependientes en la época del capitalismo mundializado y uniformador como nunca antes en el devenir de este modo de producción) buscará siempre, debido a la ley interna de su movimiento, la mayor utilidad. Aunque ello comporte, como está ocurriendo, destrucción de fuerzas productivas, en particular de trabajo y salario, y multiplicación del subcontratismo, empleo informal sin seguridad social ni previsión y hasta trabajo semi-esclavo femenino, migrante e infantil en talleres que fabrican piezas textiles y en la explanada sojera y frutícola.
El empresariado ‘nativo’ opta por colocar sus utilidades en la bolsa, el casino financiero, bancos transnacionales, el negocio inmobiliario, mientras espera mejores condiciones para sus metas privadas. ¿Qué observar del gran capital de Chevrón, Monsanto, Barrick Gold, Shell, el retailer y su alianza sanguínea, concentrada y de sentido con la banca del Citi, Francés y HSBC? Bajo el capitalismo en forma y en crisis argentino, la presión gubernamental sobre el capital resulta moral, emotiva, televisiva y tiene la eficiencia de un garabato contra un caza de armas láser de última generación.
2. ¿Cuál es la combinación interdependiente que explica en gran medida la crisis en Argentina? El paquete sincrónico del pago de la deuda externa infinita (la actual administración intenta renegociarla con el Club de París mientras Alemania amenaza con acudir al Fondo Monetario Internacional), la reciente devaluación o paulatino sinceramiento monetario, la estanflación y la especulación en todos los pisos del edificio social. La corrupción merece una enciclopedia aparte.
3. La condición vacilante del gobierno nacional hasta hace no tanto, finalmente ya ‘eligió’ por fuerza y ausencia de voluntad soberanista el recetario ultra liberal, apenas morigerado por programas sociales y subsidios a las empresas privatizadas de los servicios básicos con compromiso de tarifas bajas para gran parte de la población. Programas sociales cada vez más focalizados y subsidios en plan de pronto desfinanciamiento estatal. La deuda externa, la importación de energía y hasta de productos alimenticios de primera necesidad drenan los ahorros públicos.
4. Un costado del peronismo histórico ligado a los intereses populares, esperaba pegado a la radio iniciativas ofensivas. Se hablaba de la necesidad de la nacionalización de una fracción de la banca, del comercio exterior y de sectores estratégicos de la economía. Serían medidas que no tienen que ver con el socialismo revolucionario ni del siglo XXI ni del XX. Por el contrario, podrían funcionar como contención política a la oportunidad de estrategias del poder popular e ingobernabilidad frente al capitalismo en crisis. No obstante, ese giro fue clausurado por la componenda en el Ejecutivo.
En una iniciativa de timbre nacionalista más efectista que efectiva, la militancia oficialista convocó a la ciudadanía mediante las redes sociales y pegatinas, a una suerte de boicot contra la especulación de las grandes cadenas de hipermercados de capitales no argentinos (a primera vista). El objetivo es que el viernes 7 de febrero (mientras se redacta este borrador) los consumidores opten por otras empresas o ventas al menudeo de modo que los grandes hipermercados ‘recapaciten’ respecto de los sobreprecios.
Sin embargo, la especulación en el momento del intercambio a boca de consumidor final se reproduce en todo el comercio. No se trata de un fenómeno privativo de los hipermercados. Los supermercados orientales, las cadenas de maxi-kioscos y hasta el boliche del barrio son presa de la especulación y los sobreprecios. Es la totalidad del comercio minorista el que especula, produce más inflación, remarca los precios u oculta las pocas mercancías de precios fijos y más baratos.
Lo que se ha propuesto al respecto en otros artículos (http://www.rebelion.org/noticia.php?id=178058) tiene que ver con que la propia comunidad, democrática y colectivamente, sea facultada para destacar delegaciones de vecin@s que supervisen los precios. En fin.
5. El gobierno nacional ha intentando publicitar que todo disenso organizado, no importando su origen, es un atentado a la democracia. Como si la contradicción esencial del período fuera dictadura versus democracia representativa.
Si bien efectivamente existen sectores del capital, grupos de interés y propietarios de importantes medios de comunicación que atacan rabiosa y corporativamente al Ejecutivo de turno por ultraderecha (muchas veces miembros del propio peronismo), mintiendo sin temblores, desinformando y omitiendo, la crisis en Argentina es genuina. Y ninguno de los precandidatos a las elecciones presidenciales de 2015, Scioli, Massa, Macri o Binner, harían otra cosa que aplicar un ajuste antipopular en la actual coyuntura. A estas alturas, las variantes del ultraliberalismo, si es posible, podrían acelerar el recetario imperialista contra los trabajadores y el pueblo.
En tanto, las fuerzas sociales mantienen sus luchas dispersas, puramente economicistas y sectoriales, y la izquierda –mayoritariamente tradicional y parlamentarista-, no terminan de desbaratar la disociación ficticia entre la militancia, su agenda y sus direcciones, y el movimiento social concreto. Mientras continúen conduciéndose en mundos paralelos, unos sobreidelogizados, obreristas, disputando fotografías y diputaciones, y otros recelando de su necesaria politización, se aleja la creación de un polo de inspiración y vocación pos capitalista.
Artículos Relacionados
Piñera: gobernar para los ricos
por Rafael Luis Gumucio Rivas, El Viejo (Chile)
8 años atrás 4 min lectura
Chile: Habla el estratega de la patronal y la crisis demanda la Unidad Popular
por Andrés Figueroa Cornejo (Chile)
18 años atrás 8 min lectura
Sexualidad unitiva y sexualidad procreadora
por Juan Masiá Clavel (España)
17 años atrás 6 min lectura
«Chuteando Piedras» se encuentran 2.500.000. de chilenos
por Finn R. Samsing A. (Chile)
18 años atrás 2 min lectura
Venezuela: ¿Es qué no hay nadie más?
por Mariadela Linares (Venezuela)
14 años atrás 3 min lectura
Agricultura: si somos tan ricos ¿por qué estamos tan pobres?
por Polan Lacki (Brasil)
16 años atrás 8 min lectura
2 Comentarios
Deja una respuesta Cancelar la respuesta
Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.
Por qué las ultraderechas aman a Israel
por Daniel Kersffeld (Argentina)
1 hora atrás
24 de abril de 2026
Desde hace ya varios años que las ultraderechas viven una suerte de encantamiento frente a Israel, a la que en muchos casos ven como una representación de sus máximas aspiraciones políticas.
«El plan de las élites es el Gran Israel: Van a desalojar a las petromonarquías»
por Alberto Iturralde (España)
2 días atrás
22 de abril de 2026
En esta entrevista, Iturralde explica por qué las élites globalistas buscan un conflicto entre Irán y los países del Golfo para rediseñar el mapa regional y favorecer el proyecto del «Gran Israel». Analizamos la postura de Donald Trump frente al estrecho de Ormuz y su papel en la política estadounidense.
Habermas después de Gaza
por Amelia Horgan (EE.UU.)
3 días atrás
20 de abril de 2026
Alemania ha sido un importante proveedor militar de Israel. Entre 2020 y 2024, suministró el 30% de las armas de Israel. Después de los Estados Unidos, es el segundo mayor proveedor militar de Israel. El volumen de exportaciones militares autorizadas de Alemania a Israel aumentó a partir de octubre de 2023: se multiplicó por diez con respecto al año anterior, pasando de 32 millones de euros a 326,5 millones de euros.
Las “dos almas” del PC: un mito cómodo
por Comité Editorial El Despertar (Chile)
3 días atrás
20 de abril de 2026
El centralismo democrático, formulado por Lenin, es un principio organizativo que combina libertad de discusión interna con unidad de acción hacia el exterior. Lenin lo resumió con precisión: “La libertad de discusión, la unidad en la acción”.
Efectivamente, la «burguesía nacional patriótica » desapareció de Argentina en la década de la guerra sucia. Sus hijos y nietos, si no murieron en el seno de madres burguesas y patrióticas, se criaron con suerte y bendiciones en el exilio, y hoy estarán sirviendo a los respectivos países que los albergaron. Los que están en Argentina, recién estarán en capacidad de empezar a sentirse libres para pensar. Aunque los milicos desaparecieran por vejez, o por retiro bajo condena-oh feliz retiro después de haber envejecido cómodamente- la fuerza militar está siempre detrás del escenario. Sin renuncia al pasado no hay gente que de nuevo pueda volver a pensar con sentido político y social con una seria estructura económica…
No hay justicia social donde no hay un capital social enraizado en convicciones mucho más que simplemente «patriotas». El patriotismo ya no sirve con el enfoque del pasado.
Imitemos al pueblo judío: una patria institucionalizada no hace mucho, inteligentemente, sobre la base de una población distribuida por todo el mundo, con una economía de alta complejidad, una política sagaz y de avanzada visión, y un país pequeñísimo en un semidesierto, rodeado de enemigos y en estado de guerra permamente, pero con una población de …¿que número?
Argentina, un «país de novela», con riquezas naturales siempre admiradas en Europa y en el mundo, pero al parecer, sin ideas para autogobernarse.
Solo Tango y Fútbol….y Soya.
El capital financiero neoliberal y transnacional es el muro con que se estrella toda expectativa interna de cada país para realizar un cambio de paradigma de desarrollo que contenga a las mayorías para su evolución en conciencia y calidad de vida a parámetros sustentables, democráticos e igualadores en oportunidades; pareciera que solo queda a los países latinoamericanos el intentar a través de una mancomunión cultural, política, económica y militar la construcción de un modelo alternativo de poder capaz de disuadir a los mecanismos e instrumentadores del expolio so pena de la pérdida irreparable del reservorio de recursos de los que se nutre el neoliberalismo ante la marginación del derecho de negociación soberano y ajustado a las necesidades hemisféricas de Centro y Suramérica.