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¡Despierten y Huelan el Suelo! Innovador Informe de la ONU sobre el Cambio de Paradigma Necesario para Alimentar el Futuro 

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Septiembre 18, 2013
Un nuevo informe fue liberado esta mañana. No tan sutilmente llamado: “Despierten Antes que Sea Demasiado Tarde”, el nuevo informe de la United Nations Conference on Trade and Development (UNCTAD) es un grito de guerra de acción hacia una mayor sustentabilidad en alimentación y agricultura- para asegurar la seguridad alimentaria en un clima cambiante.
Cuando Monsanto y otras corporaciones químicas insisten ferozmente sobre la declaración de que necesitamos sus productos para alimentar al mundo, cuando el New York Times está publicando artículos de varias páginas(1) sobre los beneficios de la ingeniería genética, el informe llega en un momento particularmente importante. Sus autores incluyen algunos de los expertos líderes sobre alimentación, sustentabilidad y agroecología, incluyendo a Miguel Altieri, profesor de la UC Berkeley, y Oliver de Schutter, Reportero Especial sobre el Derecho de Alimentación de la ONU.
Tres resultados clave: Primero, el mensaje dominante que la mayoría de nosotros escuchamos sobre la reducción del hambre continúa siendo “sembrar más alimentos”. No hay énfasis suficiente, discrepa el informe, sobre los contextos económicos y sociales del hambre. “El hambre y la malnutrición están principalmente relacionados con una falta de poder adquisitivo y/o la inhabilidad de los pobres de áreas rurales de ser auto- suficientes”, escriben los autores.
En otras palabras, para abordar las raíces del hambre debemos ocuparnos en cómo empoderar a los agricultores y promover lo que se conoce como soberanía alimentaria.
Segundo, el informe llama a nada menos que un “cambio de paradigma” al criar alimentos, lejos de los insumos intensivos y la agricultura de monocultivos, hacia lo que ellos llaman “intensificación ecológica”. Esto significa no sólo re- pensar las prácticas agrícolas, sino que también re- pensar la agricultura misma: ver a los agricultores no solo como productores de bienes agrícolas, si no que como administradores de la tierra, proveyéndonos a todos con un servicio invaluable al proteger el suelo, el agua, la biodiversidad e incluso la estabilidad climática.
Sí. Los agricultores son la primera línea de la crisis climática- a menudo los primeros y más atacados por los desastres climáticos- pero también son la primera línea para las soluciones. Son los mejores posicionados para proteger nuestros ecosistemas- incluyendo el suelo, el agua y el aire limpio del que dependemos todos.
Finalmente, los autores enfatizan la necesidad de un cambio sistémico; esa es la única forma de abordar las raíces del hambre y alcanzar este cambio de paradigma tan necesario. No se trata de hacer un cambio “aquí y allá”, es un llamado a una “transformación” en el corazón de nuestro sistema alimentario.
El informe incluye un tesoro de datos que prueban los beneficios de este cambio de paradigma, especialmente mientras nos enfrentamos a un cada vez más inestable futuro climático. En un capítulo particularmente interesante, el Profesor Miguel Altieri destaca la creciente evidencia del rol de las prácticas agrícolas sustentables al adoptar la resiliencia de los predios de cara a eventos climáticos de gran magnitud. Todos los resultados mostraron que los agricultores con mayor biodiversidad y otras cualidades agroecológicas están significativamente más preparados post- desastres naturales.
Después de que America Central fuera devastada por el Huracán Mitch, el movimiento Campesino a Campesino(2) organizó equipos de investigación agrícola para que evaluaran su impacto. Visitaron 1.804 predios en 360 comunidades en Guatemala, Honduras, y Nicaragua. Lo que encontraron fue asombroso. Aquellos agricultores que habían adoptado prácticas agrícolas sustentables retenían mayor humedad del suelo y poseían de 20 a 40% más capa superficial de suelo; también experimentaron menos erosión de suelo y menos pérdidas económicas.
El informe destaca cómo las corporaciones agroquímicas han influenciado las políticas, agencias regulatorias e instituciones de investigación, demorando la diseminación de prácticas más sustentables en agricultura. Un ejemplo, Marcia Ishii-Eiteman, de Pesticide Action Network of North America describe cómo las corporaciones químicas han influenciado las políticas químicas nacionales e internacionales.
Por ejemplo, después de que Malasia aprobó una prohibición de un herbicida altamente tóxico en 2002, Paraquat, su fabricante, Syngenta, se unió a la industria local de aceite de palma para revertir la prohibición por medio de lobby, lo que el gobierno hizo en 2006. Hoy, el Paraquat es intensamente usado en el país.
El informe también deja muy en claro la importancia de actuar ahora, ya que los recursos de los cuales dependemos para nuestra seguridad alimentaria están en riesgo: desde un clima estable a suelo superficial abundante a acceso de agua. Capítulo tras capítulo, los autores destacan la importancia de adoptar la agricultura sustentable, no sólo para fomentar una mayor flexibilidad de explotación, si no que para preservar estos recursos naturales vitales.
1.http://www.nytimes.com/2013/08/25/sunday-review/golden-rice-lifesaver.html?pagewanted=all&_r=1&
2. http://www.foodfirst.org/backgrounders/campesino
http://civileats.com/2013/09/18/wake-up-and-smell-the-soil-a-groundbreaking-unctad-report-on-the-paradigm-shift-needed-to-feed-the-future/
Despierten antes que sea demasiado tarde: Haciendo verdaderamente sustentable la agricultura ahora para la seguridad alimentaria en un clima cambiante
Países desarrollados y en desarrollo necesitan un cambio de paradigma en el desarrollo agrícola: desde un enfoque de “revolución verde” a una “intensificación ecológica real”. Esto implica un cambio rápido y significativo desde la producción industrial convencional, basada en monocultivos y alta en insumos hacia sistemas de producción de mosaico sustentables y regenerativos, que también mejoran considerablemente la productividad de agricultores de pequeña escala. Necesitamos hacer un cambio desde un enfoque lineal a uno holístico en el manejo agrícola, el cual reconoce que un agricultor no solo es un productor de bienes agrícolas, si no que también es administrador de un sistema agro- ecológico que provee un vasto número de servicios y bienes públicos (e.g. agua, suelo, paisaje, energía, biodiversidad y recreación) afirma el UNCTAD’s Trade and Environment Review 2013 (TER13).
TER13 destaca que la transformación requerida es mucho más profunda que simplemente ajustar el sistema agrícola industrial existente. Se llama a un mejor entendimiento de la multi- funcionalidad de la agricultura, su importancia esencial para el desarrollo pro- rural pobre y el significativo rol que puede jugar al tratar con la escasez de recursos y la mitigación y adaptación al cambio climático. Sin embargo,  la magnitud en la adopción de métodos de producción modificados, los temas gubernamentales significativos, los problemas asimétricos de los pobres sobre insumo de alimentos y mercados de productos así como también las reglas de comercio actuales para la agricultura representa considerables desafíos.
TER13, llamado Despierten Antes que Sea Demasiado Tarde: Haciendo la Agricultura Verdaderamente Sustentable para la Seguridad Alimentaria en un Clima Cambiante fue liberado el 18 de septiembre del 2013. Más de 60 expertos internacionales han contribuido con sus visiones a un análisis comprensivo de los desafíos y los enfoques estratégicos más adecuados para lidiar holísticamente con los problemas inter- relacionados del hambre y la pobreza, el sustento rural, inequidades sociales y de género, pobreza en la nutrición y la salud, cambio climático y sustentabilidad ambiental- uno de los temas mas interesantes y desafiantes del discurso de desarrollo actual.
El informe destaca que el desarrollo agrícola se encuentra en una verdadera encrucijada. A modo de ilustración, los precios de los alimentos en el periodo 2011 a mediados del 2013 son casi 80% más altos que en el periodo 2003- 2008. El uso global de fertilizantes se ha incrementado en 8 veces en los últimos 40 años, aunque la producción global de cereales apenas se dobló durante el mismo periodo. Las tasas de crecimiento de productividad agrícola han decaído de 2% a menos de 1% por año. Los dos límites ambientales globales que ya han sido superados (contaminación por nitrógeno de los suelos y pérdida de agua y biodiversidad) fueron causados por la agricultura. Las emisiones de gases de efecto invernadero de la agricultura no solo son la mayor fuente de calentamiento global del Sur, sin contra el sector de transportes, también son los más dinámicos. La escala de adquisición de tierras en el extranjero (también llamado acaparamiento de tierras) minimiza el nivel de Official Development Assistance, el cual es 5- 10 veces más alto en valor que el nivel recién mencionado en años recientes.
Lo más importante de todo, a pesar del hecho de que el mundo ya produce suficiente calorías por cabeza en la actualidad para alimentar una población global de 12-14 billones, el hambre se mantiene como un desafío clave. Casi un billón de personas sufren de hambruna crónica y otro billón están malnutridas. Alrededor del 70% de estas personas son pequeños agricultores o labradores de la tierra. Por lo tanto, la hambruna y la malnutrición no son un fenómeno de suministro físico insuficiente, si no que el resultado de la prevalencia de la pobreza, y sobre todo, problemas de acceso a los alimentos. Permitir que estas personas se conviertan en auto suficientes en alimentación o que ganen un sueldo apropiado a través de la agricultura para poder comprar la comida necesaria necesita ser un tema clave en la transformación agrícola futura. Más aun, la excesiva tendencia de demanda actual de biocombustibles y el uso de cereales y semillas en alimento animal concentrado, dietas basadas principalmente en carnes y desecho de alimento post- cosecha son tomados como un hecho, en vez de desafiar la racionalidad. Cuestionablemente, la prioridad en las discusiones de la política internacional se mantiene fuertemente enfocada en aumentar la producción industrial agrícola, generalmente bajo el eslogan “criar más alimentos a menos costo para el ambiente”.
La estrategia recomendada para países en desarrollo de depender de los mercados internacionales para suplir la demanda de alimentos básicos, mientras se especializan en la producción y exportación de cosechas “lucrativas” no ha producido los resultados esperados, ya que se confía en los bajos precios de los alimentos básicos y la falta de escasez de suministro en mercados internacionales, condiciones que han cambiado drásticamente desde el cambio de siglo. La globalización también ha fomentado la especialización excesiva, incrementando la escala de producción de solo algunas cosechas y enormes presiones de costos. Todo esto ha agravado la crisis ambiental de la agricultura y reducido la resiliencia agrícola. Lo que ahora se requiere es un cambio hacia patrones de producción diversos que reflejen la multi- funcionalidad de la agricultura y fortalezcan los ciclos cerrados de nutrientes. Más aun, mientras que las externalidades ambientales no son interiorizadas, los impuestos al carbón son la rara excepción más que la regla de que los mercados de carbón son altamente disfuncionales- todos los factores que priorizarían la producción local/ regional de alimentos a través de mecanismos de mercado “lógicos” – las reglas de comercio necesitan permitir un foco regional más grande de la agricultura junto a las líneas de “producción de alimentos lo más regionales/ locales posible; negociar los alimentos lo más que sea posible”.
El cambio climático impactará drásticamente a la agricultura, primero en aquellos países en desarrollo con el crecimiento de la población más alta en el futuro, i.e. África del sub-Sahara y Asia del Sur. En contra de este historial, la transformación fundamental de la agricultura puede que resulte en uno de los desafíos más grandes, incluyendo para la seguridad internacional, del siglo XXI. El crecimiento en la producción agrícola mucho más bajo en el futuro, una población que incrementa cada vez más en las regiones con menos recursos y más expuestas al cambio climático y una crisis ambiental floreciente en la agricultura son las semillas para el aumento de las presiones sobre la seguridad alimentaria y el acceso relacionado a agua y tierra. Esto inevitablemente incrementará la frecuencia y severidad de motines, causados por las alzas en los precios de los alimentos, con inestabilidad política concomitante, y tensión internacional, ligado a conflictos de recursos y movimientos migratorios de poblaciones hambrientas.
Fuente Original: http://unctad.org/en/pages/PublicationWebflyer.aspx?publicationid=666
Traducción: Ignacia Guzmán Zuloaga
*Fuente: Yo no quiero Transgénicos

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