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Yo acuso: ¡Cheyre miente! 

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Mapocho Press – 25-8-2013

Nota MP: Esta denuncia acusa al ex comandante en jefe del ejército Juan Emilio Cheyre de participar en crímenes de lesa humanidad eliminando gente mediante TNT, explosivo usado en minería, cuando fue subteniente en La Serena. Lo acusan de responsabilidad en el secuestro, detención, tortura y/o muerte de varias personas: arresto de Eliana Rodríguez Dubó y sus hijas Natacha de un año y Yelena de tres, cómplice del asesinato del socialista Daniel Acuña Sepúlveda, dinamitado en su casa por militares de su regimiento en 1979. Lo acusan, también, de las detenciones de José Rodríguez Torres y de su padre, José Rodríguez Acosta, el 8 noviembre 1973; además de la detención de Bernardo Lejderman Konoyoica y María Ávalos Castañeda, los padres (argentino y mexicana) de Ernesto Lejderman Ávalos, igualmente dinamitados en diciembre de 1973, cuando tenía 2 años el niño que hoy es su principal acusador.

El general en retiro Cheyre fue presidente y consejero del Servicio Electoral (Servel) hasta que el 21 de agosto compareció a un programa de TVN, conducido por Juan Manuel Astorga, donde fue emplazado por Ernesto Lejderman  para que diera a conocer el paradero de los restos de sus padres, pero aseguró ignorar completamente las violaciones a derechos humanos cometidas en el mismo regimiento bajo su mando de segundo jefe, como ayudante del comandante de ejército Lapostol. Esa entrevista fue su partida defunción política (EC-MP).

 
“Cheyre arruinó mi vida”: así se tituló un artículo que publicó el semanario “El Siglo”, el 22 de marzo del 2002, y que relata el crudo y doloroso testimonio de Eliana Rodríguez Dubó, militante socialista, quien un 6 de octubre de 1973 fue detenida en su hogar por una patrulla militar comandada por Juan Emilio Cheyre Espinosa, entonces subteniente y ayudante de Ariosto Lapostol Orrego, comandante del Regimiento Nº2 “Arica” de La Serena, éste último acusado de graves violaciones a los derechos humanos.
El testimonio de Eliana Rodríguez acusa directamente y sin tapujos a Juan Emilio Cheyre, un joven y arrogante subteniente que el 6 de octubre de 1973, comandando un piquete de enloquecidos soldados fuertemente armados, asaltaron su casa, rompiendo puertas y ventanas, destruyendo sus modestos muebles, arrinconándola y golpeándola salvajemente junto a su marido en un infierno que duró toda una eternidad – con pira de libros incluida – y que se llevó a cabo enfrente de los cinco pequeños hijos del matrimonio y la madre de Eliana.
Luego del asalto, Eliana fue amarrada y conducida al Regimiento Nº 2, lugar donde la torturaron y violaron. Allí la mantuvieron encerrada e incomunicada en un sucio y oscuro calabozo, en el que debió orinar, defecar y subsistir por para más de un mes, en una eterna sucesión de tormentos e interrogatorios.
La suerte de su familia no fue distinta, ya que dos de sus pequeñas hijas – Natacha de un año y Yelena de tres– fueron llevadas por los mismos militares a la cárcel del Buen Pastor, donde permanecieron vilmente secuestradas. La madre de Eliana buscó incansablemente a sus nietas, hasta que víctima de una grave enfermedad y la angustia falleció sin encontrarlas.
Algunos de los que formaron parte del piquete de asalto y que detuvieron a Eliana fueron también sus  torturadores, entre éstos Fernando Polanco, Jaime Ojeda y Osvaldo Pincetti, también conocido como el “Doctor Destino”, pues hipnotizaba a los prisioneros en las sesiones de tortura perpetradas en el Regimiento Nº 2, que en esa época se encontraba bajo las órdenes del comandante Lapostol, y cuyo ayudante no era otro que el entonces subteniente Cheyre, pero de eso no se acuerda Juan Emilio.
Pero Eliana si lo recuerda y en momentos que asumía como comandante en jefe del Ejército lo acusó públicamente del terrible padecimiento que le hizo pasar. También lo han sindicado como cómplice del macabro asesinato del dirigente socialista Daniel Acuña Sepúlveda, quien en 1979 fue dinamitado en su casa por militares de su regimiento. Lo acusan, además y entre otras atrocidades, de las detenciones de José Rodríguez Torres y de su padre, José Rodríguez Acosta, ocurridas el 8 noviembre 1973; de la detención de Bernardo Lejderman Konoyoica y María Ávalos Castañeda, matrimonio argentino-mexicano, también dinamitado en diciembre de 1973.
Es que ahora Juan Emilio no recuerda que fue “el ayudante” de Ariosto Lapostol, siendo el oficial más cercano a este criminal, de quien recibía y ejecutaba directamente sus órdenes. Acaso, Juan Emilio, ¿nada supiste del paso de la “Caravana de la Muerte” y de la colaboración prestada por Lapostol y su regimiento  al general Arellano Stark?, ¿no supiste nada de Jorge Peña Hen, destacado músico asesinado en tu regimiento? Pero ¿cómo, Juan Emilio, si tú eras ayudante del mismo oficial que ordenó su muerte?
Pobre de ti, Juan Emilio, que quizás sufres de una severa y permanente amnesia provocada por las siniestras sesiones de hipnotismo con tu camarada, el “Doctor Destino”.
Por qué no nos cuentas, de una vez, todo lo que bien sabes. Y si dices que no fuiste tú, por qué no nos dices quiénes cometieron tales horrores. Pero no nos vengas con que éstas fueron “vendettas comunistas”, tal como ustedes dijeron al país por los 119 miristas vilmente asesinados.
¿Conoceremos algún día a un “valiente soldado” –rectifico, a un “valiente oficial», que es muy distinto– que asuma valientemente sus responsabilidades y que se ponga las polleras de todas las Elianas que valientemente los enfrentan y acusan?
Mientras eso no ocurra, Juan Emilio Cheyre Espinosa, ¡ni perdón ni olvido!.
– Wally Kunstmann T., es Presidenta Regional Metropolitano de ex Presas y Presos Políticos, Santiago, Chile.

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4 Comentarios

  1. jorge tobar

    un dato interesante hipnotizados por el doctor destino por eso nadie se acuerda de lo que hicieron es verdad no se acuerdan es el tragico destino de personas tal vez honorables y que bajo hipnosis cometieron crimenes espelusnantes horrorosos que Dios se apiade de sus almas es la maldad destilada en estado puro una nueva arista que comienza a cerrar el circulo diabolico de pinochet

  2. artichoke

    No metamos al diablo aquí.
    Lucifer le negó el paso a Pinochet.
    Parece que lo consideró un posible desbancador del puesto que tanto le costó obtener.

  3. Julio Cesar

    Y no olvidar el crimen de dos niños, en La Herradura, Coquimbo, lugar en el que fueron enterrados y hechos «desaparecer», por sus órdenes.

  4. ultimoikano

    Este genocida en el directorio del servicio electoral…puffff con razón cuando digo que vengo de chile me comentan: !..oohh ese país….!…?

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