Las calles se llenan de letreros en una plaga de caras tan sonrientes como inopinables, de candidatos vestidos de médicos, de candidatas maquilladas y vestidas para un trabajo en el que se solicita “señorita de buena presencia”, de tontos útiles que le cambian la letra a canciones horribles y se identifican con pilas, redes sociales, pájaros, trastes en bikini y cordilleras recién nevadas. En medio de ese festival de la torpeza, nos permitimos hacer de comentaristas de las elecciones ajenas.
¿Sabía usted que la “indecorosamente antidemocrática” constitución venezolana incluye un plebiscito revocatorio a mitad de mandato? ¿Cómo le habría ido a Piñera en uno así? ¿Sabía usted que en “la atroz dictadura de Chávez” pueden votar los nacionales que viven en el extranjero? ¿Por qué Piñera no manda al Congreso esa reforma? No es agradable contemplar la retórica chavista, no me caen simpáticos los gobiernos que se reeligen, pero, por favor, no hablemos de moral con el cierre abierto.
Escribo estas líneas antes de saber el resultado de las elecciones. Reviso opiniones de los candidatos. Ambos hablan primordialmente de política. Sacando las frases absurdas que nos llegan a través de los medios tradicionales, se trata de postulados controvertibles, acaso voluntaristas, pero profundamente sensatos. El problema es que la prensa chilena debe ser la que menos cubre lo que pasa fuera de sus fronteras después de la de Corea del Norte, por lo que lo único que nos llega es la imagen burda un señor que dice un par de barbaridades por mes, azufre incluido.
Escribo, además, en tiempos de la campaña electoral más ideológicamente pobre de la que tenga memoria, aquí en nuestros propios municipios. Hace un par de días, Quenita Larraín reconoció sondeos “de más de un partido” para ir de candidata. Muchos otros postulantes tienen iguales o menores méritos que los de ella. Las calles se llenan de letreros infestos en una plaga de caras tan sonrientes como inopinables, de candidatos vestidos de médicos (¿el colegio de la orden no tiene una opinión sobre ese ardid?), de candidatas maquilladas y vestidas para un trabajo en el que se solicita “señorita de buena presencia”, de tontos útiles que le cambian la letra a canciones horribles y se identifican con pilas, redes sociales, pájaros, trastes en bikini y cordilleras recién nevadas. En medio de ese festival de la torpeza, nos permitimos hacer de comentaristas de las elecciones ajenas. Convendría tener el mismo rigor para mirarnos a nosotros mismos. En las últimas elecciones municipales, ocho de los once candidatos que más dinero gastaron resultaron elegidos.
En nuestra propia elección no hay absolutamente ningún candidato (de los que he visto, claro) que hable de política a secas (descontando siutiquerías y sucedáneos descafeinados como “políticas públicas” o “medición de felicidad”), que se presente con un discurso hilado más allá de los gestos de su propio rostro detenido en una imagen. En un país que se ha pasado más de un año discutiendo sobre educación, constituye un verdadero insulto contra los votantes que confíen la elección popular en una publicidad que no se diferencia de la de detergentes, universidades y multitiendas. En un país que discute más que nunca el clasismo y los pitutos, un porcentaje importante de los candidatos se ufanan de ser “pariente de”, “delfín de” o derechamente “marioneta de”, y así lo hacen saber en su propaganda, sin siquiera sonrojarse. Varios manifiestan su total rechazo a los graffitis y dicen querer luchar por los espacios públicos, pero no dudan en inutilizar esos mismos espacios con afrentas visuales mucho más desagradables que las que es capaz de hacer el más desangelado de los graffiteros.
Hay una legión de candidatos que con toda seguridad serán elegidos, llegando a completar más de un cuarto de siglo ininterrumpido en el ejercicio del poder. Está lleno de comunas en las que es “absolutamente imposible”, según los propios candidatos postulantes, sacar de circulación al caudillo local. Nuestro gobierno cometió al menos un error serio por día la semana pasada, y en el Congreso se superaron todos las reglas del debate racional en una sesión que sólo en un escéptico profundo puede provocar risa en vez de pánico: 8 de 120 parlamentarios presentes (el argumento de las sesiones paralelas agrava la falta, ¿sabiendo los horarios, las hacen coincidir a propósito?), un honorable que acusa de “cola” a otro, garabatos van y vienen, y el tema a tratar, derechos laborales, brillando por su ausencia en el debate y la prensa.
Para completar el cuadro, una docena de precandidatos presidenciales sin otro norte que su propio ego inflado no se preocupa de establecer alianzas, concordar programas con las bases, socializar propuestas o proponer primarias con algún otro fin que no sea la conveniencia personal según el resultado que ellos mismos vislumbran en ellas.
Quienes creemos en el debate público, la confrontación de ideas, el meditar reflexivo por sobre el pensar calculador, no podemos menos que sentir indignación. Se escuchaba decir a nuestros anteriores que las elecciones eran “la fiesta de la democracia”. Algo pasó que las hemos transformado, en un plazo de 22 años, en la peor expresión de nuestra crisis.
*Fuente: QuintoPoder
Artículos Relacionados
Antonio Guerrero, luchador antiterrorista cubano, cumple hoy 50 años
por Lucía Sepúlveda Ruiz (Chile)
18 años atrás 14 min lectura
Los nuevos abolicionistas
por Oscar Taffetani (Agencia de Notcias Pelota de Trapo)
20 años atrás 4 min lectura
“El Foro Social Mundial en contacto con una realidad en ebullición produce una reacción química positiva”
por Sergio Ferrari (desde Túnez)
13 años atrás 4 min lectura
Compañero Victor Jara de Chile
por Martin Smith y Stanley Forman (Reino Unido)
13 horas atrás
21 de septiembre de 2026
El documental, dirigido por Martin Smith y producido por Stanley Forman, cuenta con la participación de Joan Jara en la primera entrevista en profundidad sobre la vida, obra y asesinato de su esposo, el cantautor chileno Victor Jara, después de ser detenido y torturado por agentes de la dictadura durante el golpe de estado de 1973.
Hay una razón oculta por la que mandan los idiotas
por Byung-Chul Han
1 día atrás
29 de septiembre de 2026
«El problema es que hemos dejado de preguntarnos si acaso necesitamos ese escenario, si el protagonista que tanto miramos tiene algún poder real o si lo que llamamos democracia no es más que el derecho a elegir qué máscara usará el siguiente decorado de un sistema que ya decidió hacia dónde va.»
Pensando en Chile y en nuestros Derechos – Derechos y Esperanzas de los Pueblos
por Movimientos Sociales (Chile)
2 semanas atrás
09 de septiembre de 2026
Más de 100 dirigentes de organizaciones sociales acuerdan fortalecer la unidad, reconstruir el tejido social y darle continuidad a la articulación.
Agosto saharaui –DDHH: Exigen a Marruecos que revele el paradero de más de 400 desaparecidos
por Alfonso Lafarga (España)
3 semanas atrás
3 de septiembre de 2026
La Comisión Nacional Saharaui de Derechos Humanos reclama que se investigue el paradero de más de 400 desaparecidos saharauis, entre ellos un grupo de 15 jóvenes que fueron vistos por última vez el 25 de diciembre de 2005.