“España, aparta de mí este cáliz”
por Benito Taibo (México)
14 años atrás 4 min lectura
En los últimos días, me vengo enterando que el gobierno español ha expulsado a decenas de mis compatriotas, directamente desde el aeropuerto de Barajas, argumentando que no tienen una supuesta «carta de invitación» necesaria para entrar a su país. Me parece, por decir lo menos, aberrante y humillante, en vista de los lazos que aparentemente nos unen.
Soy hijo y nieto de españoles, nacido en México y absolutamente mexicano gracias a la generosidad de esta tierra y de su gente. Mi mujer es mexicana y mis hermanos y sobrinas también lo son. Mis padres, en cuanto pudieron, pidieron la nacionalidad. Y lo somos todos, orgullosamente.
No tuve, tengo, ni tendré nunca un pasaporte español. Y por supuesto, jamás pediré que nadie me firme una «carta invitación», ni mostraré mi estado de cuenta, ni el recibo del hotel, ni mi boleto de regreso a México para que me dejen entrar a España. Así qué, no volveré mientras esas políticas unilaterales y absolutamente injustas y discriminatorias prevalezcan.
Alguien, argumentaba que todos los países de la Unión Europea la piden. He estado en Francia, Italia y Portugal y nunca me han exigido nada más que mi pasaporte.
En estos tristes tiempos de recesiones y desasosiego, en los que Grecia, la cuna de la civilización, está a punto de convertirse en la «tumba de la civilización» por seguir a rajatabla las políticas del Fondo Monetario Internacional, quiero, cariñosamente, decirle a los españoles (que no a su gobierno), que tengo grabadas, fielmente en la memoria, las palabras del gran poeta peruano César Vallejo escritas en 1937, en su texto «España, aparta de mí este cáliz» y que hoy por hoy, vienen a cuento:
«…sí la madre
España cae -digo, es un decir-
salid, niños del mundo; id a buscarla!…»
Y les digo también, que estaremos aquí para lo que se ofrezca. Nuestros lazos y nuestras sangres son indisolubles e indivisibles. Incluso, a pesar de nuestros gobiernos.
Sólo quiero recordar, sirva para lo que sirva, que finalizando la Guerra Civil Española, México acogió, sin reservas, a miles de refugiados que de ésta, hicieron su propia patria y así, salvaron la vida.
Cuando le preguntaron al General Lázaro Cárdenas, presidente de la república, a cuantos refugiados podría México recibir, contestó con un telegrama que hoy por hoy, me sigue pareciendo la síntesis de la solidaridad, la buena fe y el compromiso con un pueblo que sufría.
Dijo, escueta y maravillosamente: «¡Que vengan todos!»
Esa es la «Carta Invitación» con la que éste espléndido país respondió a sus hermanos de ultramar.
El gobierno español lo ha olvidado.
Yo no.
Y sigo diciendo, una y otra vez, ¡Gracias, México!
*Fuente: El País
piensaChile le ofrece el texto completo, en diferentes versiones, de este maravilloso poema de Vallejos:
XV
ESPAÑA, APARTA DE MÍ ESTE CÁLIZ
Niños del mundo,
si cae España —digo, es un decir—
si cae
del cielo abajo su antebrazo que asen,
en cabestro, dos láminas terrestres;
niños, ¡qué edad la de las sienes cóncavas!
¡qué temprano en el sol lo que os decía!
¡qué pronto en vuestro pecho el ruido anciano!
¡qué viejo vuestro 2 en el cuaderno!
¡Niños del mundo, está
la madre España con su vientre a cuestas;
está nuestra madre con sus férulas,
está madre y maestra,
cruz y madera, porque os dio la altura,
vértigo y división y suma, niños;
está con ella, padres procesales!
Si cae —digo, es un decir— si cae
España, de la tierra para abajo,
niños ¡cómo vais a cesar de crecer!
¡cómo va a castigar el año al mes!
¡cómo van a quedarse en diez los dientes,
en palote el diptongo, la medalla en llanto!
¡Cómo va el corderillo a continuar
atado por la pata al gran tintero!
¡Cómo vais a bajar las gradas del alfabeto
hasta la letra en que nació la pena!
Niños,
hijos de los guerreros, entre tanto,
bajad la voz que España está ahora mismo repartiendo
la energía entre el reino animal,
las florecillas, los cometas y los hombres.
¡Bajad la voz, que está
en su rigor, que es grande, sin saber
qué hacer, y está en su mano
la calavera, aquella de la trenza;
la calavera, aquella de la vida!
¡Bajad la voz, os digo;
bajad la voz, el canto de las sílabas, el llanto
de la materia y el rumor menos de las pirámides, y aún
el de las sienes que andan con dos piedras!
¡Bajad el aliento, y si
el antebrazo baja,
si las férulas suenan, si es la noche,
si el cielo cabe en dos limbos terrestres,
si hay ruido en el sonido de las puertas,
si tardo,
si no veis a nadie, si os asustan
los lápices sin punta, si la madre
España cae —digo, es un decir—,
salid, niños, del mundo; id a buscarla!…
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Lo curioso es que nadie dice nada (otro poema..) sobre Aznar, el que desmantelo los controles del gobierno sobre la industria privada. El gran amigo personal de Bushito; el gran imbecil del bigote patetico.
Los que vistamos Espanna durante el ‘boom» y vimos como, freneticamente, convertian edificio viejo tras edificio viejo en ‘condos’ y los vendian hasta con un pie de un UNO % quedamos sorprendidos.
Ahora bien, alguien recibio esas platas de los prestamos habitacionales. Donde estan esos euros ahora?
Viva el vino. Es la única frase que el presidente del gobierno español dice de corrido; qué más podemos esperar.