¡Dejen que Libia construya un país unido, transparente y democrático!
por Pepe Escobar (Rebelión)
15 años atrás 7 min lectura
Traducido del inglés
para Rebelión por Germán Leyens
Que no hablen de la "democracia"; Libia, a diferencia de
Egipto y Túnez, es una potencia petrolera. Muchas lujosas oficinas de las
elites de EE.UU. y Europa se deben de estar regodeando ante la perspectiva de
aprovechar la pequeña oportunidad ofrecida por la revolución contra Muamar
Gadafi para establecer -o expandir- una cabeza de puente. Está todo ese
petróleo, por cierto. También existe la seducción, cercana, del gasoducto
trans-Sáhara, -que cuesta 10.000 millones de dólares y tiene 4.128 kilómetros
de largo- desde Nigeria a Argelia, que debe empezar a funcionar en 2015.
Por lo tanto, una vez más, se introduce al mundo en la
pornografía de la guerra, a la historia como farsa, a una mala reedición de
"conmoción y pavor". Todos -las Naciones Unidas, EE.UU., la OTAN- ponen el grito en el
cielo por una zona de exclusión aérea. Fuerzas especiales están en movimiento,
así como barcos de guerra de EE.UU.
Algunos senadores estadounidenses comparan, sin resuello, a
Libia con Yugoslavia. Tony "El regreso de los muertos vivientes" Blair ha
reaparecido lleno de celo misionero, y el primer ministro británico David
Cameron presenta su reflejo exacto, escarnecido debidamente por el hijo de
Gadafi, el "modernizador" Saif al-Islam. Hay miedo de las "armas químicas".
Bienvenidos al imperialismo humanitario -un crack.
Y como un personaje salido directamente de Scary Movie,
incluso el arquitecto de la guerra contra Iraq, Paul Wolfowitz, quiere una zona
de exclusión aérea impuesta por la
OTAN, mientras la Iniciativa de Política Extranjera -vástago del
Proyecto para el Nuevo Siglo Estadounidense- publica una carta abierta al
presidente Barack Obama de EE.UU., pidiendo medios militares para convertir
Libia en un protectorado regido por la
OTAN en nombre de la "comunidad internacional".
El simple hecho de que toda esta gente esté apoyando a los
manifestantes libios hace que todo huela que apesta. El envío del Gran
Atemorizador Charlie Sheen a aporrear a Gadafi parecería más verosímil.
Tocó al ministro de exteriores ruso, Sergei Lavrov,
introducir una nota de cordura describiendo la noción de una zona de exclusión
aérea sobre Libia como "superflua". Esto significa en la práctica un veto ruso
en el Consejo de Seguridad de la ONU. Anteriormente China ya había cambiado de
tema.
En su histeria al estilo de Sheen -en la que la secretaria
de Estado de EE.UU. Hillary Clinton ofreció histéricamente "todo tipo de
ayuda"- los políticos occidentales no se tomaron la molestia de consultar a los
que arriesgan sus vidas para derrocar a Gadafi. En una rueda de prensa en
Bengasi, el portavoz del nuevo Consejo Nacional Transicional Libio, el abogado
de derechos humanos Abdel-Hafidh Ghoga, lo dijo claramente: "Estamos contra
toda intervención extranjera o intervención militar en nuestros asuntos
internos… Esta revolución será completada por nuestro pueblo."
El pueblo en cuestión, a propósito, está protegiendo la
industria petrolera de Libia, e incluso cargando petroleros gigantes destinados
a Europa y China. El pueblo en cuestión no tiene mucho que ver con oportunistas
como el ex ministro de justicia nombrado por Gadafi, Mustafa Abdel-Jalil, quien
quiere un gobierno provisional que prepare elecciones dentro de tres meses.
Además el pueblo en cuestión, como ha informado al-Yazira, está diciendo que no
quiere intervención extranjera desde hace una semana.
El Consejo de Bengasi prefiere describirse como la "cara
política de la revolución", que organiza asuntos cívicos, y no instalado como
un gobierno interino. Mientras tanto, un comité militar de oficiales desertores
trata de establecer un esqueleto de ejército para enviarlo a Trípoli; mediante
contactos tribales parece que ya han infiltrado pequeñas células en la vecindad
de Trípoli.
Queda por ver si esta dirigencia revolucionaria
autoproclamada -elementos fragmentarios de la elite establecida, las tribus y
el ejército- será la cara de un nuevo régimen, o si será sobrepasada por
activistas más jóvenes, más radicales.
Báñame en hipocresía
En todo caso, nada de esto ha aplacado la histérica
narrativa occidental, según la cual hay sólo dos opciones para Libia: convertirse
en un Estado fallido o en el próximo refugio de al-Qaida. Qué irónico. Hasta
2008, Libia estaba descartada por Washington por que era un Estado canalla y
miembro extraoficial del "eje del mal" que originalmente incluía a Iraq, Irán y
Corea del Norte.
Como confirmó hace años el comandante supremo de la OTAN Wesley Clark,
Libia estaba en la lista oficial del Pentágono y los neoconservadores para ser
eliminarla después de Iraq, junto con Somalia, Sudán, el Líbano, Siria y el
santo grial, Irán. Pero en cuanto el astuto Gadafi se convirtió en socio
oficial en la "guerra contra el terror", Libia fue instantáneamente ascendida
por el gobierno de George W. Bush al estatus de país civilizado.
En cuanto a que el Consejo de Seguridad de la ONU haya decidido unánimemente
enviar al régimen de Gadafi ante la Corte Penal Internacional (CPI), vale la pena
recordar que la CPI
fue creada a mediados de 1998 por 148 países reunidos en Roma. La votación
final fue de 120 contra siete. Los siete que votaron contra la CPI, fueron China, Iraq,
Israel, Qatar y Yemen, Libia y… EE.UU. A propósito, Israel mató más civiles
palestinos en dos semanas alrededor del año nuevo de 2008 que Gadafi en esta
última quincena.
Este tsunami de hipocresía provoca inevitablemente la
pregunta: ¿Qué sabe Occidente en todo caso del mundo árabe? Recientemente el
consejo ejecutivo del Fondo Monetario Internacional (FMI) elogió a cierto país
norteafricano por su "ambicioso programa de reforma" y su "fuerte rendimiento
macroeconómico y el progreso en el realce del papel del sector privado". El
país en cuestión era Libia. El FMI sólo había olvidado hablar con los
principales protagonistas: el pueblo libio.
¿Y qué pensar de Anthony Giddens -el gurú que está tras la
"Tercera Vía" de Blair- quien en marzo de 2007 escribió un artículo en The
Guardian en el que dice que "Libia no es especialmente represiva" y que "Gadafi
parece ser genuinamente popular"? Giddens apostó a que Libia será "en dos o
tres décadas una Noruega del norte de África: próspera, igualitaria y
progresista". Puede que Trípoli esté de camino a Oslo, pero sin el clan Gadafi.
EE.UU., Gran Bretaña y Francia maniobran de una forma tan
torpe para conseguir la mejor posición después de Gadafi que es casi
cómico. Pekín, incluso contra su voluntad,
esperó tiempo extra para condenar a Gadafi en la ONU, pero se aseguró de que seguía la iniciativa
de países africanos y asiáticos (una acción inteligente, como en "escuchamos
las voces del Sur"). Pekín está extremadamente preocupado de que su compleja
relación económica con la fuente de petróleo libia no se deshaga (entre todo el
ruido de los expatriados en fuga, China evacuó silenciosamente a más de 30.000
trabadores chinos del petróleo y la construcción).
Otra vez es el petróleo, estúpido. Un factor estratégico
crucial para Washington es que la
Libia después de Gadafi puede representar una bonanza para el
Gran Petróleo de EE.UU. -que por el momento está excluido de Libia. Bajo esta
perspectiva, Libia se puede considerar otro campo de batalla entre EE.UU. y
China. Pero mientras China busca acuerdos de energía y negocios en África,
EE.UU. apuesta por sus fuerzas del AFRICOM así como por el progreso de la
"cooperación militar" de la OTAN
con la Unión Africana.
El movimiento contra Gadafi debe mantenerse en máxima
alerta. Es justo argumentar que la mayoría absoluta de los libios está
utilizando toda su inventiva y está dispuesta a hacer cualquier sacrificio para
construir un país unido, transparente y democrático. Y lo hará por su propia
cuenta. Podrá aceptar ayuda humanitaria. En cuanto a la pornografía bélica,
tiradla al cubo de la basura de la historia.
– Pepe Escobar es autor de Globalistan: How
the Globalized World is Dissolving into Liquid War (Nimble Books, 2007) y Red
Zone Blues: a snapshot of Baghdad
during the surge. Su último
libro es Obama does Globalistan (Nimble Books, 2009). Puede contactarse con él
en: pepeasia@yahoo.com.
(Copyright 2011 Asia
Times Online (Holdings) Ltd. All rights reserved.
Fuente: Asia Times Online
*Fuente para piensaChile: Rebelión
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