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París: Las autoridades locales pueden retomar la gestión del agua 

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La ciudad de París cuenta actualmente con 2,2 millones de
habitantes, a los que habría que añadir más de un millón de personas que van a
trabajar a la ciudad todos los días.|1| Para cubrir las necesidades de todas
estas personas, se distribuye una media de 550.000 metros cúbicos
de agua diarios. París dispone también de una segunda red de agua no potable
-un caso único en el mundo- que se utiliza para limpiar las calles y regar las
plantas de la vía pública, cuyo consumo medio es de 170.000 metros cúbicos
por día.

En 1985, Jacques Chirac, entonces alcalde de París, decidió
confiar la distribución del agua al sector privado. Hasta entonces, la
producción y la distribución del agua, con la única excepción de la
facturación, dependían de la gestión directa de la ciudad. Al delegar la
distribución a empresas privadas, Chirac dio el primer paso hacia el
desmantelamiento de este servicio público que funcionaba desde hacía décadas.
Dos años después, en 1987, se estableció una sociedad de economía mixta (SEM)
para que se encargara de la producción,|2| con un contrato de concesión de 25
años. El ayuntamiento también otorgó a la SEM el control de los distribuidores privados,
aunque esos mismos distribuidores formaban parte de la junta de administración
de la SEM. De
este modo, se creaba un claro conflicto de intereses.

Muy pronto, tres empresas concesionarias privadas contaban
con el control absoluto de toda la producción y la distribución de agua de
París, una situación que se prolongó durante casi 25 años. En lo que respecta a
la distribución, se concedieron dos contratos de arrendamiento de 25 años -sin
que se celebrara ningún proceso de licitación pública- para cada una de las
márgenes del río Sena. La
Compagnie des Eaux de Paris, filial de la compañía Générale
des Eaux (grupo Veolia), obtuvo la responsabilidad de gestionar la margen
derecha, al norte del Sena; Eau et Force Parisienne des Eaux, filial de
Lyonnaise des Eaux (grupo Suez), se haría cargo, por su parte, de la margen
izquierda.

CON LA
LLEGADA DE LA
IZQUIERDA AL PODER EN 2001, SE PLANTEÓ LA REORGANIZACIÓN DEL
SECTOR DEL AGUA PARISINO

Las cosas cambiaron cuando la izquierda se hizo con la
mayoría de la alcaldía de París, en 2001. Tras décadas de control de la derecha
en la cámara consistorial, las elecciones municipales dieron la victoria a una
coalición de izquierdas que reunía a socialistas, comunistas, verdes y otros
sectores. El nuevo equipo municipal, encabezado por el alcalde Bertrand
Delanoé, pronto decidió replantear por completo el servicio del agua de París.

En efecto, este equipo no tardó en darse cuenta de que había
una total falta de control sobre la ‘delegación’ de los servicios del sector
público, así como sobre el suministro de dichos servicios. Había una gran
opacidad financiera y ningún control sobre las obras que se estaban realizando.

Se decidió entonces, antes que nada, restaurar las
competencias de los organismos de servicios de la ciudad para garantizarles un
mínimo poder de mando y empezar así a retomar el gobierno del servicio. Cuando
llegó el momento de renegociar los contratos con las concesionarias privadas,
en 2003, el municipio les exigió que efectuaran una serie de obras importantes,
para las que las empresas en cuestión habían reservado unos fondos
considerables, pero que nunca se habían llevado a cabo realmente.

Con esto se puso de manifiesto que, aunque el ayuntamiento
se esforzara por ser exigente en las negociaciones con las concesionarias, sus
márgenes de maniobra eran relativamente pequeños debido al marco de la gestión
delegada. Para definir cuál podría ser el mejor servicio de agua para París, se
realizaron estudios jurídicos, económicos y técnicos, y se efectuó una consulta
entre todos los trabajadores de Eau de Paris sobre la organización del servicio
(tanto sobre cuestiones técnicas como de gestión del personal y del
patrimonio).

Las elecciones municipales de 2008 ofrecieron a Bertrand
Delanoé, candidato a la reelección, la oportunidad de comprometerse ante los
ciudadanos a recuperar la gestión pública integral del agua en caso de que
volviera a ser elegido para la alcaldía. Y eso es lo que pasó. Dado que el fin
de los contratos de concesión estaba previsto para 2009, había que
reestructurar todo el sistema y llevarlo a buen puerto en apenas un año y
medio.

Muchos pensaron que el compromiso del alcalde de París era
sólo una promesa electoral. Hasta el final, incluso las propias empresas
privadas estaban convencidas de que la alcaldía parisina nunca llevaría
adelante su compromiso. Después de las elecciones, cuando se dieron cuenta de
que las cosas no serían como se habían imaginado, trataron de poner al mal
tiempo buena cara y declararon que se trataba de una decisión puramente
política, que no tenía nada que ver con el servicio de agua en sí ni con la
manera en que lo habían gestionado las empresas privadas. Las negociaciones
entre estas empresas y la alcaldía -que abarcaron un gran número de temas, como
el personal, los sistemas de información, los bienes inmuebles, los bienes
revertibles y los contadores, entre otros- fueron más o menos difíciles según
el caso. Aunque las empresas privadas no obstaculizaron la remunicipalización,
tampoco la facilitaron y, en algunas ocasiones, retuvieron información.

1 DE ENERO DE 2010: EL AGUA DE PARÍS LIBERADA
Desde el 1 de enero de 2010, el servicio de agua de París
depende de un único operador público: Eau de Paris. La antigua SEM se ha
transformado en una empresa pública con la misión de garantizar la producción,
el transporte, la distribución y la facturación de agua.|3| El conjunto de tareas
y de funciones operativas del servicio se ha aglutinado bajo un único
organismo, lo cual permite a los usuarios disponer de un solo interlocutor. Eau
de Paris es un organismo público que pertenece a la ciudad de París, de
carácter industrial y comercial, autónomo y dotado de personalidad jurídica y
de un presupuesto propio, obligado a rendir cuentas a la municipalidad.
Mientras que antes los beneficios derivados de la explotación se utilizaban en
parte para cubrir otras actividades de los grupos privados y consolidar sus
márgenes de beneficio, hoy se reinvierten totalmente en los servicios de agua.

Para evaluar la calidad del servicio prestado por el
operador municipal, se firmó un contrato marco entre Eau de Paris y el
municipio. El principio por el que se defiende la gestión pública del agua va
acompañado del establecimiento de unos altos estándares de gestión, ya que
ninguna estructura pública es intrínsecamente virtuosa. El contrato, que cubre
numerosos indicadores técnicos, financieros, sociales y patrimoniales
relacionados con el conjunto de las actividades de la empresa, permite seguir
su efectiva realización y valorar el servicio en términos de gestión de las
inversiones, del personal, del programa de investigación, de la protección de
los recursos hídricos y de muchas otras cuestiones. Gracias al contrato, los
servicios municipales y los representantes elegidos anualmente pueden realizar
controles con mayor regularidad que antes.

El consejo de administración de Eau de Paris está formado
principalmente por delegados elegidos de la alcaldía parisina (10 miembros),
que representan a todos los grupos políticos del Consejo de París, al personal
(2 miembros) y a personas con una capacitación especial en representación de
asociaciones de consumidores, de protección del medio ambiente, etcétera (5
miembros). Éstos últimos, de momento, sólo tienen un papel consultivo, a
diferencia del resto de miembros del grupo, que gozan de poder de decisión
sobre todos los temas, aunque esto cambiará seguramente en el futuro.

Se ha establecido un dispositivo de control ciudadano con el
Observatorio Municipal del Agua, que permite a los usuarios evaluar el
servicio. El observatorio también ofrece un lugar para que todos los actores
implicados puedan debatir sobre el servicio y presentar propuestas relacionadas
con el suministro de agua a escala municipal. El observatorio también tiene un
representante, con papel consultivo, en el consejo de administración de Eau de
Paris.

¿ES LA
GESTIÓN PÚBLICA NECESARIAMENTE MÁS VIRTUOSA QUE LA PRIVADA?

Aún es demasiado pronto para hacer un balance general, ya
que la empresa pública sólo lleva funcionando desde el 1 de enero de 2010. Sin
embargo, ya se pueden observar las primeras ventajas que ofrece la gestión
pública. En primer lugar, cabe destacar las importantes ganancias económicas
generadas por la reforma, que serán totalmente reinvertidas en el servicio de
agua. Se calcula que los beneficios iniciales se sitúan actualmente en torno a
los 35 millones de euros por año; puede que más. ¿A qué se deben principalmente
estos beneficios? Para empezar, hemos internalizado las ganancias que antes
obtenían los operadores privados. Además, organizamos licitaciones públicas
para realizar obras que antes se confiaban a las filiales de los grandes grupos
y que solían sobrefacturar por ellas. La empresa también se beneficia de las
ventajas del sistema de contabilidad pública. Ya no es necesario pagar a los
accionistas ni reservar parte de los beneficios para ello. Ahora, todas las
ganancias que proceden del suministro de los servicios de agua se reinvierten
en esos mismos servicios y hay una total transparencia financiera, a diferencia
de lo que ocurría con el sistema privado, en que la opacidad de las cuentas de
las concesionarias fue denunciada por varios informes de control.

La reforma permitirá estabilizar el precio del agua de París
a un nivel inferior al de la media nacional. La factura del agua de los
parisinos incluye varios componentes: el agua, el saneamiento y los impuestos.
El componente del agua había aumentado un 260 por ciento desde la privatización
del servicio, en 1985. Ahora cuesta 1 euro por metro cúbico. El ayuntamiento se
ha comprometido a mantener este precio durante toda su legislatura, que se
prolongará hasta 2015, a
pesar de que los beneficios están disminuyendo porque los parisinos están
reduciendo el consumo de agua. Así, en comparación con servicios parecidos que
Veolia presta en el área metropolitana de París, el precio del agua es mucho
más bajo. La bajada de los ingresos se compensa ahora con los beneficios que
aporta la gestión pública.

El hecho de que Eau de Paris se haya convertido en el único
proveedor de servicios de agua ha puesto fin al solapamiento de varias
funciones y tareas que se daba cuando había tres concesionarias privadas. La
mejora de las sinergias y la unificación de las tareas que entraña la
producción y la distribución contribuyen a una mayor eficacia técnica.
Actualmente, contamos con una trazabilidad completa de la gota de agua, desde
la fuente hasta el grifo.

La empresa pública también permite desarrollar una relación
más cercana con los usuarios de agua de París. Se están creando nuevos
servicios para garantizar un mejor seguimiento del consumo individual, una
mejor información sobre el servicio y una mayor atención a las expectativas de
los consumidores. Eau de Paris también está desarrollando varias iniciativas
pedagógicas y de sensibilización sobre temas relacionados con el agua, tanto en
París como en el resto del mundo. Se han puesto en marcha campañas para
promover el consumo de agua del grifo, que es más ecológico y más económico que
el de agua embotellada.

Por otro lado, se han lanzado acciones concretas dirigidas a
los sectores más desfavorecidos de la comunidad, especialmente a las personas
sin domicilio fijo. En este sentido, se ha establecido, por ejemplo, una
política de subsidios sociales en la ciudad con el fin de resolver los
problemas de impago de las facturas del agua de algunos hogares.

Con esta reforma, el ayuntamiento de París -y todos sus
ciudadanos- ha retomado el control sobre la gestión del servicio de agua, que
ahora se vincula con objetivos medioambientales, económicos, democráticos y
sociales, algo que resultaba prácticamente imposible con los operadores
privados. La remunicipalización del agua se acordó sobre la base de una
resuelta decisión política e ideológica: el agua es un bien común y, por lo
tanto, es absolutamente necesario controlar este recurso y su explotación con
una visión de proyecto a largo plazo.

¿ES LA REMUNICIPALIZACIÓN DEL AGUA DE PARÍS UN CASO
EJEMPLAR?

La vuelta de la empresa pública de París pone de manifiesto
una importante fisura en el escaparate comercial de las multinacionales
francesas del agua. Los representantes de Suez y Veolia, de hecho, lo han
admitido explícitamente: la pérdida del mercado parisino les ha perjudicado,
sin duda, desde el punto de vista financiero, pero aún más desde el punto de
vista de la imagen. Estas empresas solían presentar en todo el mundo la gestión
del agua de París como un modelo a seguir. Ahora, ya no pueden hacerlo. Las
empresas se quejaron de que la decisión tendría un impacto negativo en sus
actividades en el mercado internacional. Sin embargo, como regidora del
ayuntamiento de París, considero que mi deber es, ante todo, defender una buena
gestión en beneficio de los ciudadanos parisinos y no ayudar a las
multinacionales a conseguir un mayor acceso a los mercados de todo el mundo.

¿Seguirán otros municipios franceses los pasos de la
experiencia parisina? Francia ha delegado tradicionalmente el servicio de agua
al sector privado, lo que ha permitido a grupos como Suez y Veolia alcanzar las
dimensiones que tienen hoy día. Los defensores de la gestión pública siempre
han sido minoritarios, pero el hecho de que la capital recupere la gestión
pública les ha dado mucho más peso a sus argumentos. En los próximos años se
deben renovar y renegociar numerosos contratos de delegación de servicios
públicos. Cada vez son más las autoridades locales que se interesan por volver
a la esfera pública, aunque no todas han dado aún el primer paso. De momento,
en la mayoría de los casos, han amenazado con volver a la empresa pública para
renegociar los contratos existentes, especialmente con miras a rebajar las
tarifas. Algunos municipios, como los de Rouen y Montbéliard, ya han retomado
la gestión pública y otros se están planteando muy seriamente esta posibilidad.

A escala internacional, la experiencia parisina ha
despertado el interés de muchos actores, desde América Latina al sudeste
asiático, que desean conocer las motivaciones de la remunicipalización. Muchos
municipios -e incluso algunos países- muestran un creciente interés por esa
vuelta a la gestión pública o, simplemente, por el refuerzo de la existente. El
ejemplo de París demuestra que las autoridades locales pueden retomar el
control de sus recursos hídricos; lo que ha funcionado en la capital francesa
también puede funcionar en otros lugares, aunque as condiciones de éxito sean
necesariamente distintas según los contextos. Cochabamba no es París, pero los
resortes son los mismos: una voluntad política y ciudadana de contar con una
gestión pública y colectiva del agua.

REFORZAR LAS ALIANZAS Y LA COOPERACIÓN ENTRE
OPERADORES PÚBLICOS

En 2009, se creó en París Aqua Publica Europea, una red de
operadores públicos de agua europeos, por iniciativa de varios grupos, entre
los que se cuenta Eau de Paris. El objetivo de la red es muy simple. Los
operadores públicos europeos sentían que su voz no se escuchaba, mientras que
el sector privado sabía muy bien cómo hacerse escuchar, creaba asociaciones y
organizaba acciones de presión muy eficaces. Los impulsores de la red desean
que en toda Europa se defienda una gestión del agua basada en los valores del
servicio público. La red aglutina actualmente a operadores italianos, belgas,
franceses y suizos, aunque hay también operadores españoles y alemanes en
proceso de adhesión. El objetivo es hacer escuchar la voz de los operadores
públicos europeos y, al mismo tiempo, compartir sus experiencias y colectivizar
ciertas iniciativas. Aqua Publica Europea es un verdadero lugar de construcción
colectiva, de intercambio y de colaboración entre operadores públicos.

Las instituciones europeas también han comprendido que en el
sector del agua no sólo cuentan las empresas privadas. La Comisión Europea
ha solicitado a Aqua Publica Europea que participe en su Fondo para el Agua. Se
trata de una novedad muy positiva, ya que, hasta hace poco, la Comisión privilegiaba al
sector privado. Hoy en día, en cambio, se pueden concebir partenariados o
asociaciones público-públicas con financiación europea. El peso del sector
privado sigue siendo notable, pero se está abriendo paso una cierta voluntad de
reequilibrio.

París participa en numerosos proyectos de cooperación
internacional en el ámbito del agua. En algunos casos, la empresa Eau de Paris
pone a su personal, capacidades y conocimientos a disposición de autoridades
locales y asociaciones. En otros, es la ciudad de París la que apoya
económicamente los proyectos, como sería el caso de un grupo de asociaciones
parisinas de inmigrantes africanos que desean instalar redes de suministro de
agua en sus países de origen. París también apoya económicamente a la empresa
pública de agua de la ciudad camboyana de Phnom Penh -una empresa pública muy
eficaz- para el establecimiento de su dispositivo de tarificación social.
También se está estudiando la creación de una asociación público-público entre
Eau de Paris y ONEP, el operador público de agua de Marruecos, para instalar un
sistema de agua en Mauritania. Eau de Paris desea multiplicar estas
colaboraciones, especialmente ahora que se ofrecen para ello fondos europeos.

A MODO DE CONCLUSIÓN
La lucha por la gestión pública del agua se puede ganar -ya
sea en Cochabamba, París o Yakarta- si conseguimos que se impliquen en ella los
usuarios y los ciudadanos. Nosotros, como autoridades locales y públicas,
debemos dar ejemplo y establecer una gestión eficaz de este recurso tan frágil
e imprescindible. Si lo hacemos, puede que dentro de unos años ya no tengamos
que debatir cuáles son las ventajas de la gestión pública en comparación con la
privada, ya que éstas serán más que evidentes. Así, podremos también
embarcarnos en otras luchas y defender otros bienes comunes como el agua.

* * * * *

Anne Le Strat es teniente de alcalde de la ciudad de París y
responsable de la gestión del agua, el saneamiento y los canales; es también
presidenta de la empresa pública Eau de Paris y de la red Aqua Publica Europea.

Este artículo se publicó por primera vez en julio de 2010 y
se incluirá en la edición francesa del libro Por un modelo público de agua
(cuya publicación está prevista para el otoño de 2010). El artículo original
está escrito en francés; la traducción al español es de Beatriz Martínez.

[Fuente: Internacional de Servicios Públicos, Noticias ISP,
04nov10]

*Fuente: Nizkor

Notas:

1. El área metropolitana parisina cuenta en total con más de
diez millones de habitantes, que viven en su mayoría en municipios y
departamentos administrativamente separados de la ciudad de París propiamente
dicha. El servicio de agua depende de organismos intermunicipales, de los que
el más importante es el Syndicat des Eaux d’Tle-de-France (SEDIF), responsable
de una de las mayores concesiones de agua del mundo, que está controlado por el
grupo Veolia desde hace décadas pero que ha sido seriamente cuestionado en los
últimos años. [Volver]

2. En Francia, el término régie se utiliza para designar un
establecimiento de propiedad pública encargado de garantizar un servicio
público, es decir, una empresa pública. El término se opone a lo que sería la
delegación del servicio público (délégation de service public, DSP), por la que
los poderes públicos confían la gestión de un servicio público a una empresa
privada, la concesionaria (délégataire), que obtiene su remuneración a través
de la explotación del contrato. Estos contratos pueden ser de muchos tipos: con
un contrato de arrendamiento (affermage), las autoridades públicas siguen
siendo responsables de las inversiones, mientras que la explotación y el
mantenimiento dependen de la concesionaria, que obtiene sus ingresos
directamente de los usuarios; con un contrato de concesión (concession), la
concesionaria es también responsable de las inversiones. Una sociedad de
economía mixta (société déconomie mixte, SEM) es una empresa que se rige por el
derecho privado pero cuyo capital está mayoritariamente en manos de una persona
pública y al menos por una persona privada.[Volver]

3. El saneamiento lo realizan dos entidades públicas: una de
ellas es parisina, la
Section Assainissement de la Ville de Paris (SAP), un servicio técnico
municipal encargado de recolectar las aguas residuales. La otra interviene en
todo el área metropolitana (el Syndicat Interdépartemental pour
l’Assainissement de l’Agglomération Parisienne, SIAAP) y se dedica al
tratamiento de las aguas residuales antes de restituirlas al medio natural.

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