El Bicentenario freak en Piñerolandia
por Rafael Luís Gumucio Rivas (Chile)
16 años atrás 4 min lectura
Los largos, repetitivos e insoportables cuatro días de conmemoración del
Bicentenario fueron la realización del “sueño del pibe” para el
presidente de la república. Se le vio en todos los actos y fue el
personaje principal, sólo le faltó cantar, como tenor, en Rigoletto. El
Bicentenario fue una perfecta concreción de los ideales de un gobierno
de derecha: en todos los que se repetía, hasta la saciedad, la soberana
estulticia de que todos los chilenos “estamos unidos” bajo una misma
bandera, himno y el cóndor y el huemul; para más remate, en la mayoría
de las ceremonias estaban juntos y en fila los cuatro predecesores del
presidente Piñera – una especie de Cuatro Cuartos, o los Huasos
Quincheros o, si usted quiere, Los Jaivas -. Es lógico que las dos
castas que han dominado este país durante el período de la “transacción”
se muestren unidos.
En el Centenario una pequeña oligarquía alojó a las delegaciones
invitadas y juntos se pasearon por todos los actos preparados y, al
“rotaje”, como siempre, le tocó resignarse con las cuecas y la chicha
del entonces Parque Cousiño. Hoy, evidentemente, el espacio social es
más amplio, pero finalmente seguimos con el culto, casi pagano, de las
comilonas pantagruélicas y las borracheras hasta agonizar. Nunca se
había hablado tanto de comida como es estas festividades: Chile parecía
la jauja medieval, con seres hartos de meterle al estómago anticuchos,
empanadas, chancho, cordero, bien mojado en alcohol.
El Bicentenario empezó con la estupidez de juntar las estatuas de
Bernardo O`Higgins y de José Miguel Carrera, récord que sólo puede
ostentar la genialidad de Sebastián Piñera: ¡cómo no va a ser absurdo
reunir, contra su voluntad, al dictador O`Higgins, responsable directo
del fusilamiento de José Miguel Carrera! Sólo una supina ignorancia o
una extrema candidez pueden querer borrar, de una plumada, todas las
luchas y rivalidades que han existido en nuestra historia.
Posteriormente, siguió la fanfarria: una inmensa bandera, izada en la
Plaza de la Constitución; nuevamente discursos piadosos sobre una
supuesta unidad que nunca ha existido y que sólo puede servir para que
unos pocos gocen del poder y, para la mayoría, mierda, mierda. En ese
orden se vivió, como en otras épocas, marchas militares, que recuerdan
la Alemania nazi, terminando con una especie de “desfile naval”,
bastante aburrido y que únicamente sirve para meditar sobre la
repugnante mentalidad militarista que han inculcado a los chilenos
varios historiadores reaccionarios y nacionalistas.
Como se trata de vivir estas conmemoraciones lo más anestesiado posible,
se le ofrece a “la plebe” el pan y circo del espectáculo de luces en La
Moneda y una fiesta, en el Estadio Nacional, cuyo personajes centrales
fueron dos perfectos narcisos: el presidente Piñera y don Francisco –
tiene razón mi hijo Rafael cuando sostiene que don Francisco es el
personaje más representativo de “la chilenidad”, en este período freak.
No faltará quien diga que soy un amargado y que no logro entender el
sentido espiritual de los actos preparados por el gobierno de derecha;
acepto la crítica, pero me permito creer que un Bicentenario debiera
servir para analizar nuestra historia, para comprender las distintas
épocas y desafíos que hemos tenido que enfrentar como colectividad y
prospectar de la mejor forma hacia el futuro. Lamentablemente, igual que
en el Centenario, los medios de comunicación de las castas en el poder
se han limitado a la más sin sentido y boba de las autocomplacencias.
Usted puede leer el Editorial de El Mercurio del 18 de Septiembre de
1910 y el de 2010 y no encontrará ninguna diferencia.
Los Diarios han aprovechado esta fecha para atiborrarnos de datos sobre
el IPC y la inflación durante dos siglos; las calles de Santiago de
antaño, los principales hechos deportivos hasta hoy, y mil informaciones
más, que una persona bien ignorante podría confundir con la historia.
El único análisis que encontré en la Prensa corresponde al historiador
Sergio Villalobos, cuyo conformismo con la historia tradicional es muy
conocido por los estudiosos de la historiográfica, demostrando merecer
su inclusión en el diccionario de “los lugares comunes” del escritor
francés Gustave Flaubert.
La conmemoración del Bicentenario no nos dejó nada importante y valioso y
sólo mostró cómo podría ser el Chile donde las ideas de derecha
lograran apropiarse del imaginario nacional: no quiero ni pensar cuán
monstruoso sería nuestro país de continuar la situación tal cual la veo
hoy.
21/09/10
Artículos Relacionados
“La gente que lleva el tráfico de drogas (por supuesto, son empresarios, emprendedores) no son distintos del resto, excepto en que tienen más iniciativa empresarial”
por Randy Paige (EE.UU.)
14 años atrás 25 min lectura
Tierra y Humanidad: una comunidad de destino
por Leonardo Boff (Brasil)
16 años atrás 3 min lectura
“En Argentina gobierna la pequeña burguesía democrática”
por Andrés Figueroa Cornejo (Chile)
15 años atrás 7 min lectura
Eric Toussaint: «Grecia podría abrir el camino a Europa para dejar atrás la larga noche neoliberal»
por Despina Papageorgiou (CRASH)
14 años atrás 21 min lectura
Profesor Ricardo Lagos Escobar, Doctor Angélico
por Rafael Luís Gumucio Rivas (Chile)
18 años atrás 10 min lectura
Elecciones en Perú: «Ante un atisbo de fraude habría movilización en regiones del sur»
por Andrés Figueroa Cornejo (Chile)
1 min atrás
10 de junio de 2026
El candidato del compuesto progresivo Juntos por el Perú registra 8′948,960 votos (50.118%) frente a los 8′906,869 sufragios (49.882%) registrados por la aspirante derechista de Fuerza Popular, una brecha que mantiene en vilo al electorado, en tanto se continúan procesando las actas restantes y aquellas enviadas a los Jurados Electorales Especiales para su revisión.
Kast en La Moneda y sus primeros meses agitados
por Carlos López Fuentes (Francia)
1 día atrás
09 de junio de 2026
Resulta difícil saber si alguien habría podido imaginar que, más de 50 años después del golpe de Estado de 1973, un acérrimo adicto al dictador Pinochet, sería elegido por las urnas como presidente de Chile. Para el conjunto de los familiares de las víctimas de Paine: «la victoria de Kast es como bruscamente despertarse y caer de nuevo en el terror».
Perú: «…o el ánimo de los oprimidos adquiere la virilidad suficiente para escarmentar a los opresores»
por José Carlos Mariategui (Perú)
2 días atrás
08 de junio de 2026
La «condición del indígena puede mejorar de dos maneras: o el corazón de los opresores se conduele al extremo de reconocer el derecho de los oprimidos, o el ánimo de los oprimidos adquiere la virilidad suficiente para escarmentar a los opresores».
Perú: ¡Que vivan los pueblos que luchan contra viento, marea y poder!
por Laura Arroyo (desde España)
2 días atrás
08 de junio de 2026
El grueso de las zonas urbanas, con Lima a la cabeza –donde arrasa la hija del autócrata Alberto Fujimori–, rozan el 100% de escrutinio, mientras que muchas áreas rurales, como las situadas en la Amazonia o Ayacucho –muy favorables para las aspiraciones de Sánchez–, están aún por debajo del 90%.