Articulos recientes

Al navegar en nuestro sitio, aceptas el uso de cookies para fines estadísticos.

Noticias

Palestina, Politica, Pueblos en lucha, Sionismo

El Frente Nacional Unido, una necesidad palestina que ya no admite demora

El Frente Nacional Unido, una necesidad palestina que ya no admite demora
Compartir:

19 de agosto de 2026

Unión Palestina de América Latina (UPAL)— 17 de agosto de 2026

Hablar de la construcción de un frente nacional palestino unido, en medio de la guerra de exterminio que vive nuestro pueblo, podría parecer una propuesta para otro momento. Pero la realidad es exactamente la contraria. Cuando los pueblos enfrentan los desafíos más graves de su historia, la unidad nacional se vuelve aún más urgente, y la ausencia de un marco común puede convertirse en un peligro tan grave como los ataques que sufre el propio pueblo.

Palestina enfrenta hoy una guerra abierta contra su existencia: un genocidio en Gaza, una limpieza étnica y una expansión acelerada de los asentamientos en Cisjordania, desplazamientos y destrucción del tejido social y geográfico palestino, junto con proyectos políticos destinados a liquidar la cuestión palestina y redefinir su futuro al margen de la voluntad de su pueblo.

Precisamente en este momento surge una pregunta que ya no puede seguir postergándose: ¿dónde está el marco nacional común capaz de convertir la voluntad del pueblo palestino en una fuerza política y popular organizada?

El pueblo palestino contó en etapas anteriores con un marco de estas características. La Organización para la Liberación de Palestina (OLP), durante sus años de auge, constituyó un paraguas nacional que reunió fuerzas y corrientes políticas e ideológicas diversas y representó, pese a sus contradicciones y diferencias, una referencia común de la lucha nacional palestina.

Pero ese papel se debilitó profundamente desde la firma de los Acuerdos de Oslo y las transformaciones políticas e institucionales que le siguieron.

Por ello, el llamado a reconstruir la OLP, reformar sus instituciones y recuperar su carácter nacional y democrático sigue siendo una necesidad indiscutible. Pero reformar la OLP no puede convertirse en una justificación para postergar la construcción de un amplio marco nacional y popular. La verdadera pregunta es: ¿por qué ambos procesos no pueden avanzar simultáneamente?

¿Por qué no trabajar al mismo tiempo en la reconstrucción de la OLP sobre la base de la asociación nacional y en la creación de un Frente Nacional Palestino Unido, que constituya un marco común de lucha, fortalezca la resistencia del pueblo, organice sus energías y enfrente la ocupación y los proyectos de liquidación de la causa palestina?

El frente nacional que proponemos no es una alternativa a la OLP ni un proyecto destinado a eliminar a ninguna facción o corriente política. Es un marco más amplio que las organizaciones y superior a las divisiones faccionales, basado en un programa nacional común acordado por las fuerzas políticas y sociales, sindicatos, asociaciones, organizaciones populares y personalidades nacionales.

Palestina no necesita otra organización que se sume a la larga lista de organizaciones existentes, sino un marco que reúna a quienes ya existen en torno a un mínimo común que no debería estar sujeto a disputa: poner fin a la ocupación, enfrentar la colonización y los asentamientos, rechazar el desplazamiento y la limpieza étnica, defender la unidad de la tierra y del pueblo, defender el derecho al retorno y a la autodeterminación y recuperar la decisión nacional de cualquier tutela o monopolio.

La propia experiencia palestina demuestra que esto es posible.

Durante la década de 1970 y, con mayor claridad, durante la Primera Intifada, surgieron en Cisjordania y Gaza marcos nacionales unificados capaces de organizar a las masas, coordinar huelgas y movilizaciones, emitir comunicados y establecer posiciones políticas. El pueblo no esperaba declaraciones contradictorias provenientes de múltiples centros; existía una voz nacional que le permitía saber qué hacer y cómo actuar.

Aquello fue un modelo de unidad política en el terreno, y no simplemente una unidad de declaraciones.

Hoy, en cambio, la ausencia de un marco semejante deja el espacio abierto a la polarización faccional y a la división política, y permite que intereses estrechos y prácticas tribales ocupen, en ocasiones, un lugar por encima del interés nacional común.

Aquí debemos afrontar las raíces de la crisis.

Los Acuerdos de Oslo constituyeron un punto de inflexión fundamental en el retroceso del proyecto nacional palestino. Israel obtuvo reconocimiento político, mientras el pueblo palestino no recibió un reconocimiento equivalente de sus derechos nacionales fundamentales, entre ellos el derecho al retorno y a la autodeterminación.

En lugar de conducir al fin de la ocupación, asistimos a una expansión masiva de los asentamientos, a la fragmentación de la tierra palestina, a una creciente dependencia y a la continuidad del control militar, hasta llegar a la realidad de genocidio y limpieza étnica que vemos hoy en Gaza y Cisjordania.

Israel también se benefició de Oslo para eludir sus responsabilidades como potencia ocupante, mientras la Autoridad Palestina fue transformándose progresivamente en administradora de la realidad de la ocupación, en lugar de ser un instrumento para ponerle fin.

El problema, además, no se limitó al acuerdo, sino que alcanzó la estructura del propio sistema político palestino: retroceso de las instituciones democráticas, suspensión de las elecciones, debilitamiento de los marcos representativos de la OLP y concentración de la decisión política en manos de un liderazgo reducido, lejos de una participación nacional amplia.

La modificación de la Carta Nacional Palestina en 1998 constituyó asimismo una etapa dolorosa de este proceso, cuando se eliminaron, bajo presión política externa, disposiciones fundamentales, profundizando la crisis de la OLP y debilitando uno de los principales marcos que expresaban los derechos nacionales palestinos.

Pero la crítica nacional debe ser integral.

No sería justo atribuir únicamente a la dirección de la Autoridad y de la OLP la responsabilidad por la continuidad de esta realidad. Diversas fuerzas palestinas participaron, en distintos grados, en las instituciones creadas por Oslo y en sus procesos electorales, pese a haber declarado en diferentes momentos su oposición al acuerdo.

Ese camino podría haber sido una vía hacia el cambio si hubiera estado acompañado por una posición nacional clara que estableciera como condición para reconstruir la unidad política el abandono de Oslo, de sus consecuencias y de la coordinación de seguridad.

Sin embargo, continuó la división, mientras la unidad nacional fue planteada muchas veces como un lema general sin un programa político común ni mecanismos obligatorios para aplicarlo.

Esto explica el fracaso de numerosos acuerdos e iniciativas, desde El Cairo hasta Beijing y otros esfuerzos.

Ha llegado el momento de pasar de administrar la división a construir la unidad.

Aquí adquiere toda su importancia la idea del Frente Nacional Unido.

La experiencia argelina ofrece, en particular, una lección de enorme relevancia. Frente al colonialismo francés, el Frente de Liberación Nacional logró reunir a corrientes, fuerzas y sectores sociales diferentes alrededor de un objetivo central: liberar Argelia y recuperar su independencia.

La unidad argelina no significó que todos los argelinos pensaran igual ni que compartieran las mismas orientaciones. Por el contrario, la diversidad existía. Pero el Frente logró convertir esa diversidad, de una fuente de dispersión, en una fuente de fuerza, mediante un programa nacional común, una amplia movilización popular y una actividad política y diplomática que llevó la causa argelina al mundo.

Esta es precisamente la lección que Palestina necesita recuperar hoy:

No necesitamos convertirnos en una sola organización; necesitamos un marco nacional común que reúna nuestra diversidad alrededor de nuestros derechos fundamentales.

Este principio también fue confirmado por otras experiencias de liberación en el mundo, donde los frentes nacionales sirvieron para movilizar a la sociedad y unir sus fuerzas sin eliminar su pluralidad.

¿Por qué no puede hacerlo también el pueblo palestino?

Afirmar que la existencia de la OLP impide la creación de un frente nacional supone confundir el marco representativo con el marco de lucha. La OLP debe ser la casa nacional común, mientras que el frente puede constituir un instrumento popular y de lucha que la fortalezca, contribuya a reformarla y ayude a recuperar sus instituciones democráticas.

En cuanto a la representación internacional, esta tampoco debe convertirse en una justificación para congelar la vida política palestina. La legitimidad internacional no obtiene su fuerza del monopolio de la decisión, sino de la legitimidad de la causa y de la voluntad del pueblo al que representa.

Los últimos años han demostrado que la cuestión palestina ha recuperado una amplia presencia internacional y que los crímenes de la ocupación ya no pueden ocultarse detrás de declaraciones políticas. Existen hoy importantes vías jurídicas e internacionales, pero necesitan una fuerza nacional organizada que las respalde, las defienda y evite que sean convertidas en simples cartas de negociación.

Al mismo tiempo, el mayor peligro que enfrenta Palestina hoy es que los proyectos destinados a liquidar la causa palestina sean presentados bajo títulos aparentemente palestinos o «nacionales», y que se pretenda que nuestro pueblo considere una entidad fragmentada y sin soberanía como una victoria histórica, mientras la ocupación continúa controlando la tierra, las fronteras y los recursos.

Nuestro pueblo ya enfrentó en el pasado numerosos proyectos de esta naturaleza, desde los llamados «Ligas de Aldeas» hasta los planes de desplazamiento y reasentamiento, y logró derrotarlos cuando contó con voluntad, organización y conciencia nacional.

Hoy, mientras se expande la guerra de exterminio, crece la colonización y se extienden las agresiones a los campamentos y ciudades de Cisjordania, ya no es aceptable que las fuerzas nacionales permanezcan divididas y que la voz del pueblo siga fragmentada entre múltiples centros.

La construcción del Frente Nacional Unido puede comenzar desde la base: mediante comités populares, organizaciones profesionales, sindicales, estudiantiles y sociales; desde los campamentos, pueblos y ciudades; y desde las comunidades palestinas en el exterior, hasta alcanzar un amplio marco nacional que ninguna facción monopolice y ninguna autoridad controle.

Esto no es un llamado a eliminar las diferencias políticas, sino a organizarlas dentro de un marco nacional que proteja la causa de que las diferencias se conviertan en una herramienta para desintegrar la sociedad.

Frente a un proyecto que pretende dividir la tierra, debemos unir nuestras filas.

Frente a un proyecto que pretende vaciar la causa de su contenido, debemos unificar nuestro programa.

Y frente a un proyecto que pretende imponer desde fuera un liderazgo o una solución al pueblo palestino, debemos recuperar la iniciativa desde dentro.

La unidad nacional no es un lema que levantamos cuando las crisis se agravan para volver a la división cuando disminuyen. Es una condición para la supervivencia y la victoria.

Por ello, la creación del Frente Nacional Palestino Unido ya no es una idea postergable, ni un lujo político, ni un proyecto que pueda dejarse para el futuro.

Es una necesidad nacional urgente.

Puede comenzar desde la base, mediante iniciativas populares sinceras, un diálogo que no excluya a nadie, un programa mínimo acordado por las fuerzas y componentes nacionales y una voluntad capaz de superar los cálculos faccionales y personales.

Un pueblo que enfrenta el genocidio, la limpieza étnica y la colonización no puede librar su batalla con voces dispersas.

La unidad del pueblo necesita un marco; el marco necesita voluntad; y la voluntad necesita iniciativa.

Y la etapa actual plantea a todos una pregunta sencilla y clara:

Si la unidad nacional es una necesidad, ¿qué nos impide comenzar a construirla ahora?

*Fuente: Faustotounsi

Compartir:

Artículos Relacionados

Deja una respuesta

WordPress Theme built by Shufflehound. piensaChile © Copyright 2021. All rights reserved.