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Pingüinos en lucha: «Vamos a pelear hasta que los colegios vuelvan al Estado» 

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En 1979, la dictadura militar  comenzó el proceso de municipalización de la educación preescolar, básica y media, bajo la ilusión de los beneficios de la descentralización administrativa del sistema, pero sobre la verdad de dar los primeros pasos hacia la privatización absoluta de la enseñanza escolar en Chile. En rigor, se pasó de un Estado Docente, fundado en una democracia  de carácter desarrollista y de alto intervencionismo fiscal, a un Estado Subsidiario que impuso por la fuerza del monopolio de las armas la neoliberalización de la enseñanza, y su  franca mercantilización.

A la fecha, los resultados de la municipalización de la enseñanza corresponden a una de las debilidades estructurales del Estado. De los tres millones siete mil 562 alumnos chilenos, un 42,1 % asiste a establecimientos municipales, un 49,7 % a establecimientos particulares subvencionados, un 6,7 % a establecimientos particulares pagados y un 1,5 % a corporaciones de administración delegada. Mientras por cada niño y joven de la educación municipalizada el Estado invierte 48 mil 159 pesos mensuales (92 dólares) en educación básica y  57 mil 391 pesos (110 dólares) en educación media científico-humanista, a un alumno del sistema particular subvencionado, por lo menos, se le duplica y  triplica el monto con el pago directo de la familia, mientras un colegio particular pagado cobra a la familia del estudiante un promedio de 250 mil pesos (483 dólares).

Dejando a un lado las observaciones fundadamente críticas respecto de las pruebas estandarizadas a las cuales son sometidos permanentemente los niños y jóvenes de todo el sistema escolar, ellas descubren las relaciones de desigualdad de clases que se reproducen en el complejo educacional. Las escuelas y liceos municipalizados, y gran parte de los particulares subvencionados  ponen a este territorio de la enseñanza muy por debajo de los niveles, tanto del Continente, como del mundo. Por su parte, la educación privada continúa campeando en todas las pruebas, pese a que, en términos comparativos, sus resultados son menores que el de los establecimientos privados del resto del mundo.

Desde hace un par de semanas, los “pingüinos”, al igual que en el 2006, son noticia por sus demandas de desmunicipalización de la enseñanza y un sistema escolar íntegramente público estatal, y la gratuidad del pasaje estudiantil. Ya han realizado tomas, paros y marchas, tanto en Santiago, como en algunas regiones. Conocen la represión, la comisaría, y saben perfectamente lo que quieren.

Victoria Cárdenas y Gabriel Iturra son los  voceros de la Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios (ACES), y presidenta del Centro de Estudiantes del Liceo Confederación Suiza y presidente de los alumnos del Liceo Amunátegui, respectivamente. Ellos representan a los escolares en lucha.

¿Cómo se produce la rearticulación del ACES?
Gabriel: “Esto parte a fines de marzo a través de una marcha convocada por los colectivos de distintos centros de estudiantes, para demostrar nuestro malestar ante el alza del pasaje escolar. Luego de eso se llamó a una asamblea que formó la Coordinadora con 15 centros de estudiantes. Ahora agrupamos a más de 50 de centros de alumnos de la Región Metropolitana. Nos han avisado que la semana pasada en Temuco un liceo fue tomado, en Punta Arenas otro estuvo en paro y en Valparaíso hubo una marcha. La ACES se está fortaleciendo.”

LA ACES Y LOS MOTIVOS

¿Qué es la ACES?
Victoria: “La ACES quiere agrupar a los estudiantes para coordinar las demandas secundarias y las acciones para luchar por ellas. Nuestra organización y petitorio lo hicimos nosotros mismos, democráticamente. Hay jóvenes de establecimientos municipales, particulares subvencionados y particulares pagados completamente, como el San Juan Evangelista, el Manuel de Salas y otros.”

¿Cuáles son las ideas fuerza que los motivan?
Victoria: “Es cuestión de ver lo que está pasando en Chile y en la educación en particular para negarse a asumir una posición egoísta y quedarse sentado en clases, mirando como los profesores tratan de adiestrarnos. Yo creo que las cosas están mal y que hay causas justas por las que luchar. Por el futuro de los que vienen y de todo un país. Incluso arriesgando la PSU, porque nuestras convicciones son más fuertes que nada.”

Gabriel: “Nos mueve el amor de la juventud por cambiar la educación y la sociedad. Esto no da para más.”

¿Cómo se imaginan una enseñanza nueva para el país?
Victoria: “Yo quiero una socialización de la educación; es decir, que todos sean actores principales del proceso educativo. Quiero un Estado que se haga cargo y responsable de la enseñanza. Me gustaría que los estudiantes fueran críticos y que los profesores  trabajaran al máximo las capacidades que tienen los jóvenes. Tener apoderados participando activamente dentro de la comunidad escolar. Que exista un ambiente sin represión, donde todos podamos desarrollar nuestras potencialidades.”

Gabriel: “Nosotros estamos pensando en nuestro futuro, en nuestros hijos y nietos. Yo me imagino una educación estatal, donde haya más igualdad. Que todos los establecimientos tengan las mismas condiciones y donde los profesores sean excelentes personas. Aspiramos a una enseñanza donde los estudiantes quieran a sus profesores y a sus colegios, y que termine la represión en nuestra contra.”

¿Qué pasa con los dirigentes del Colegio de Profesores?
Gabriel: “Ellos nunca se han acercado a nosotros. Ahora bien, estamos dispuestos a reunirnos con todos los que quieran aportar a la lucha estudiantil.”

¿Son continuadores de las movilizaciones de los pingüinos de 2006?
Victoria: “Ocurre que las demandas siguen pendientes. Todavía no hay solución a los grandes problemas. La educación sigue siendo de mercado.”

¿Qué pasa si hoy el ministro Lavín los convocara a negociar?
Gabriel: “Nosotros estamos abiertos a dialogar con cualquier persona que quiera tratar seriamente el ámbito educacional. Pero tiene que quedar muy claro que la ACES no negocia. Nosotros queremos todo, no migajas. No estamos pidiendo el congelamiento del pasaje escolar, estamos exigiendo su gratuidad los 365 días del año. Y no queremos una ley de educación que apenas regule aspectos de la enseñanza. Vamos a pelear hasta que los colegios vuelvan al Estado.”

¿Qué llamado harían a la gente en general?
Gabriel: “Ojalá los papás y apoderados se sintieran orgullosos de que sus hijos luchen día  a día. Porque este no es un tema exclusivo de los estudiantes secundarios. El pasaje escolar afecta duramente a los papás, a los trabajadores.”

Victoria: “La educación es un tema de país, es decir, que compete a toda la sociedad.”

¿Cuáles son los próximos pasos?
Victoria: “Las movilizaciones no van a parar. Toda la decisión recae en la asamblea. Y esto es apenas el comienzo.”

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