Enero 2010, el realismo político chileno
por José Miguel Carrera (Chile)
16 años atrás 4 min lectura
Escuchar los llamados de diferentes fuerzas políticas de la izquierda para votar por Frei hacen recordar momentos políticos vividos por otras generaciones de chilenos.
Era la época cuando los llamados a acometer una decisión política coincidían con los sueños personales. Era seguro el éxito, la mística surgía y la fuerza con que se emprendían las tareas era arrolladora.
Los que militábamos o participábamos de la política éramos materia dispuesta para las más difíciles de las tareas, porque eran nuestros sueños los que estaban en juego.
Por ejemplo, dejar los estudios y trabajos cuando la represión de la dictadura de Pinochet arreciaba en Chile para aprender nuevas formas de lucha considerábamos en esos tiempos que era lo que se debía hacer.
Dejar la militancia de años en los partidos históricos de la izquierda cuando aceptaron la salida consensuada a la dictadura propuesta por la derecha y el centro político chileno para intentar ir por un camino propio, también era una opción que valía la pena seguir. Aunque sinceramente tampoco se tuvo éxito.
Ya para esta última época, empezó a quedar claro que en las fuerzas políticas de izquierda chilenas comenzaría a estar siempre presente el concepto del “realismo político”.
El realismo político en Chile parece significar abandonar el camino propio y seguir el de otros. Este argumento seguramente ha existido desde siempre, pero mi generación lo empezó a conocer cuando se optaba en la lucha contra la dictadura por detener la iniciativa popular ante la posibilidad de acuerdos con “políticos potencialmente aliados”.
Hoy, de nuevo a nombre del realismo político se llama a apoyar a Frei, el “mal menor”, como lo describen.
Los chilenos y chilenas vamos a tener que decidir entre los dos productos que nos ofrece la vitrina electoral. Un producto derechista, la flor y nata del neoliberalismo, que hiede a injusticia y desigualdad, cuyas ideas originales están manchadas con la sangre de muchos de nuestros compatriotas. Y el producto oponente, al que nos llaman a elegir a nombre del “realismo político”, viene reciclado con la fecha de vencimiento modificada, para mantenerlo vigente.
Si gana Piñera, el empresario que se hizo rico mientras se reprimía al pueblo durante los años de dictadura en Chile, se verá coronada exitosamente la transición política acordada por el gobierno de Pinochet y las FFAA, los grandes empresarios y la cúpula concertacionista. Hacer ver vigente la obra del dictador en democracia.
Si gana Frei, el que salvó a Pinochet del juicio mundial en Londres y vendió (privatizó) empresas de servicios básicos de todos los chilenos, estaremos presentes seguramente ante el último gobierno de la Concertación. Coalición debilitada, no solo por los años desde aquellos en que nos prometía que vendría la alegría para las mayorías, sino por haber consolidado la desigualdad en Chile.
Quizás una última muestra de la subordinación a la derecha de la Concertación, sobre todo ahora que Frei necesita desesperadamente el apoyo de la izquierda chilena, es traer al escritor peruano Mario Vargas Llosa, recalcitrante partidario de Piñera, a la inauguración del Museo de la Memoria de las víctimas de la dictadura de Pinochet y designar como responsables de esta obra a partidarios del dictador.
Cualquiera de los escenarios resultantes de las elecciones seguirá haciendo difícil la vida de los chilenos, sobre todo si gana Piñera, ya que este viene con la revancha de los pinochetistas y con el deseo imperialista de cambiar el cuadro político en Latinoamérica. La incertidumbre con Frei es si cumplirá sus promesas o gobernará de nuevo con la derecha, como lo ha hecho la Concertación todos estos años.
Lo que hoy nos piden los dirigentes de la izquierda es votar por Frei hasta que duela. Sabe de nuevo a un trago amargo.
Los que hemos observado y leído de las luchas del gobierno de Salvador Allende, de la resistencia en todos los planos a la dictadura, los testigos de los combates internacionalistas, los maravillados por una de las luchas más hermosas del pueblo chileno, “la revolución de los pingüinos”, y de la constancia de los que han enfrentado las políticas neoliberales todos estos años, nos cuesta tragarnos eso, lo de ese “realismo político”.
El verdadero realismo es que no tenemos un proyecto propio que valga la pena seguir. Y todos estos ejemplos demuestran hasta la saciedad que el verdadero objetivo de “la transición democrática” era desarmar la voluntad de lucha de la izquierda por un proyecto propio. Pero nuestro problema como pueblo, aunque parezca contradictorio, no es ni será nunca la carencia de voluntad de lucha. Eso siempre le ha sobrado al pueblo chileno.
Nos faltan ideas claras que indiquen el camino propio en las condiciones de esta democracia, nos falta retomar nuevamente el legado y la dignidad de Salvador Allende. De Miguel Enríquez y Raúl Pellegrin.
Y en esta democracia representativa y no participativa que vivimos, dejemos lo del “mal menor” a la conciencia de cada uno de los votantes y asumamos el verdadero realismo político, el nuestro. Con las nuevas generaciones.
Construyamos un Chile Digno.
Artículos Relacionados
El Gobierno con más imputados de la historia: los colaboradores que Piñera debe esconder en el clóset
por Marcela Jiménez (Chile)
9 años atrás 10 min lectura
Cuando la mayoría se ausenta, la minoría manda
por Arturo Alejandro Muñoz y Luis Casado (Chile)
9 años atrás 6 min lectura
UNASUR: Vale lo que se hace no lo que se dice
por Carlos Iaquinandi Castro (SERPAL)
17 años atrás 11 min lectura
29 de julio: Marcha de Trabajadores de la Salud contra las Concesiones Hospitalarias
por Medios nacionales
12 años atrás 4 min lectura
Winfried Hempel, denunciante de Schäfer: Tasación de excolonia Dignidad “no calza por ningún lado”
por Viviana Candia (Chile)
2 mins atrás
01 de abril de 2026
Colonia Dignidad es un problema no resuelto, porque nadie toma el toro por las astas. Si se sigue por ese camino, el asunto se judicializará por los próximos 15 años. La vía correcta seria una ley de reparación, que puede incluir que el monto sea pagado directamente a las víctimas.
«Me estremezco de indignación cuando veo que dicen «Irán no es Venezuela», «Cuba no es Venezuela»»
por José Sant Roz (Venezuela)
14 horas atrás
31 de marzo de 2026
¡Me avergüenzo de ser venezolano! ¡Me avergüenzo de eso: ser hijo de Bolívar! Me estremezco de indignación cuando veo que dicen «Irán no es Venezuela», «Cuba no es Venezuela». ¿Y qué coño somos entonces nosotros, una banda de hijos de puta? ¿Seremos acaso, una partida de cobardes, de vendidos y habladores de sandeces? ¡De traidores!
Homenaje a José Bengoa
por Tomas Moulian (Chile)
6 días atrás
26 de marzo de 2026
Un gran académico el cual merece este y otros homenajes. No deben olvidarse sus numerosos aportes al conocimiento de la historia de Chile, en especial del pueblo mapuche.
Carta de solidaridad del colectivo de estudiantes saharauis formados en Cuba
por Colectivo de Estudiantes Saharauis formados en Cuba
1 semana atrás
23 de marzo de 2026
Desde nuestra experiencia como estudiantes acogidos por la solidaridad revolucionaria de Cuba, damos testimonio de su compromiso con los pueblos del mundo, especialmente con aquellos que, como el pueblo saharaui, luchan por su libertad y justicia.