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Las oligarquías mediáticas invisibilizan o criminalizan las luchas emancipadoras 

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Aprovecho la interesante aunque breve entrevista que hoy publica el diario Público con Emir Sadar ("Lula ha evitado que la crisis la paguen los pobres"), secretario general del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales, donde se habla de la división en América Latina entre la izquierda y los liberales, así como de las buenas relaciones entre la Venezuela de Chávez y el Brasil emergente de Lula, para dar a conocer la que DdA planteó a Fernando Buen Abad hace unas fechas sobre similares cuestiones y el vicerrector de la Universidad Abierta de México tuvo la amabilidad de responder, a pesar de sus muchos viajes y quehaceres intelectuales y académicos. Buen Abad Domínguez (1956) une a su cargo en la citada universidad un extenso e intenso currículum como docente en Comunicación, director de cine, experto en Semiótica y Ciencias de la Imagen, así como articulista en Rebelión y diversos medios latinoamericanos. Es además autor de una serie de obras literarias, junto a otras de carácter ensayístico sobre filosofía de la Comunicación. Dada la extensión de la entrevista, insertamos hoy una primera parte, relativa a cuestiones generales vinculadas con la nueva América Latina, dejando para mañana los puntos de vista del profesor y escritor mexicano en torno a la violencia, el narcotráfico y la corrupción en su país, así como sobre el porvenir de Cuba sin los Castro.

-Se nos quiere hacer ver, y de ello es buena prueba la línea editorial mediática que marcan los Vargas Llosa, que en América Latina se dan dos socialismos, el políticamente correcto de Chile, Uruguay o Brasil, por ejemplo, y el perverso de Venezuela, Bolivia o Ecuador. ¿Estamos una vez más ante la vieja añagaza del divide y vencerás?
– Estamos ante una operación distorsiva, golpista, contrarrevolucionaria y magnicida en la que los Vargas Llosa (padre e hijo) son sólo un prestanombres (o presta famas) asalariados por las oligarquías latinoamericanas. Hay que decir que el socialismo, que se fermenta magníficamente, está aun lejos… hay que decir que todos los avances visibles aun no conquistan un retroceso profundo del capitalismo y que las condiciones objetivas de la clase trabajadora siguen siendo terribles y en no pocos casos empeorando. La lucha de clases se agudiza. Hay que decir que el desarrollo del proyecto socialista es desigual y combinado y que se libran luchas de todo tipo, en calidad y en cantidad, irreductibles todas a un caudillo, a una época o a una geografía. Yo veo una sola revolución obrera, campesina e indígena, avanzando, como se puede en cada caso, y desafiando a las burguesías latinoamericanas que no están contentas con los logros que se alcanzan… pero la lucha es aun larga y falta mucho trabajo de organización, de unidad y de dirección revolucionaria. A la cabeza de estas luchas sigue Cuba y de la mano Venezuela, Bolivia y Ecuador. En otros niveles Nicaragua, Argentina y Brasil… Pero ese orden nada significa si no se mencionan las luchas indígenas y las estudiantiles de Chile que en madurez y claridad pueden das pasos más acelerados que algunos movimientos sociales bolivianos o algunas burocracias venezolanas o cubanas. La caracterización de socialismos “políticamente correctos” o socialismos “malignos” es un invento burgués para enturbiar aguas sin que eso signifique dejar de reconocer cómo algunos gobiernos, que se hacen llamar socialistas, en un grado u otro son, en realidad, demagogos e ilusionistas serviles del capitalismo. Manía típica de los reformistas.

-¿Qué grado de cohesión solidaria pueden mantener hoy en día los renacientes gobiernos de cambio político que se han dado en América Latina ante el histórico influjo prepotente o dominador de Estados Unidos?
-Una cohesión relativa tanto en el interior de cada país como en el conjunto. Todo el continente esta infiltrado por fuerzas golpistas y neo fascistas. Se disfrazan de empresarios, de clérigos, de farándulas o de gobernantes. El servilismo y la fidelidad de las burguesías, y no pocas de las llamadas “pequeño-burguesías”, a los imperios es una calamidad insoportable y son capaces de cualquier aberración para descarrilar cualquier voluntar democrática de fondo. Honduras lo prueba. Las oligarquías están muy poco contentas con la unidad de la clase trabajadora y hacen hasta lo imposible para desanimar y desmoralizar mientras financian estratagemas para dividir y mantener inconexos los latifundios campesinos, bancarios, clericales y empresariales. A tales fines las oligarquías, entre otras, yanquis y las europeas, ayudan voluntariosamente. No obstante las organizaciones que van alcanzando mayor claridad, movilización e influencia comienzan a entender que de ser posible la cohesión será porque es cohesión de clase superadora de no pocos espejismos. El ejemplo más claro es ahora Venezuela que impulsa sus avances a contra corriente de los golpes de estado, los proyectos magnicidas y ahora las bases militares en Colombia. En este escenario queda claro que la única cohesión que vale es la cohesión de la clase trabajadora para derrotar de raíz al capitalismo… sin eufemismos.

-Las bases norteamericanas en Colombia son de modo confeso por parte de la actual administración USA una estrategia para hacer frente a los supuestos gobiernos enemigos de Estados Unidos. ¿Hay alguna diferencia entre la administración Obama y la de sus predecesores en la Casa Blanca en este sentido?
– Obama no es Bush pero eso nada garantiza. Ya ha tenido muchas oportunidades de probar, si la tuviese, alguna voluntad de hacer las diferencias y sin embargo entre su debilidad política y su servidumbre de clase a los grandes monopolios a los que ha entregado fortunas para salvarlos, nada tenemos para ilusionarnos. Su tarea de recaudador y represor se va cumpliendo con no poco descaro y ya se ve que intentará congraciarse con la derecha yanqui más recalcitrante si decide usar, por ejemplo las bases militares en Colombia, como se ve, para alentar el aniquilamiento de los avances democráticos donde van prosperando. No hay un solo gesto que lo haga ver distinto si contamos, por ejemplo, las hambrunas, la miseria, las muertes que sus decisiones han dejado en los meses que Obama lleva en la presidencia.

-Ante la enconada política de oposición que hacen en Bolivia, Venezuela o Ecuador los medios de comunicación privados, ligados a intereses capitalistas neoliberales, ¿cómo se puede articular una estrategia mediática que les haga frente sin caer en el servilismo y los riesgos de un periodismo sometido a meros intereses gubernamentales?
-Es indispensable que los trabajadores controlen los medios. Que se abran y se democraticen sustancialmente, que la agenda formal y conceptual emane de la problemática real de los pueblos y que emerja un movimiento latinoamericano de unidad en materia de comunicación emancipadora. Todos los riesgos son los riesgos de la lucha de clases, los medios en manos de las oligarquías o en manos de las burocracias cumplen el papel de invisibilizar o criminalizar las luchas emancipadoras y democráticas. Es preciso garantizar la presencia de las fuerzas revolucionarias en los medios parea revolucionar así todo el modelo comunicacional burgués y es preciso librar una guerra simbólica capaz de transformar los gustos y modelos de dominación de las mentes y de los espíritus. Incluso en los países donde más avances se tiene en materia de comunicación están pendientes muchas tareas teórico-prácticas capaces de modificar las maneras burguesas de la producción de información, de entretenimiento de debates… Es impensable una revolución de la comunicación sin la revolución social que la impulse y mientras no tengamos un programa de unidad para una revuelta conceptual y estética, seguiremos repitiendo el discurso del patrón hasta en sus valores más odiosos y ocultos. Uno de los motores para tal tarea es sin duda el conjunto de medios alternativos y comunitarios que en radio, cine, televisión, Internet etc. marcan diferencias extraordinarias, no obstante aun falta mucho trabajo organizador para ser capaces de levantar una agenda continental de trabajo comunicacional, de capacitación revolucionaria y de creatividad nueva capaz de dar semejante batalla. Comprender con toda claridad que estamos en un escenario de lucha de clases donde la guerra mediática juega un papel central.

– ¿Cuál es a su juicio el grado de autocrítica y libertad de pensamiento y expresión que se da actualmente en la revolución bolivariana, y qué diferencias puede haber entre la gestión de gobierno en Venezuela y la que se está dando en Ecuador y Bolivia?
-Es muy difícil medir el grado de la autocrítica especialmente si no se sistematiza y no se convierte en herramienta democrática para el trabajo cotidiano. Muy pocos dan signos de semejante tarea aunque hay casos ejemplares. Por ejemplo, en Venezuela el presidente Chávez ha iniciado una guerra contra la burocracia y es llamativo su esfuerzo por insistir en transformar el papel de los gobernantes en cada cargo. Ahí mismo se ha publicado de manera masiva y gratuita un texto clásico del ché Guevara que apunta en ese mismo sentido. Sin embargo está claro que con eso no basta y el propio Chávez sistemáticamente usa su programa Aló Presidente para fungir como fiscal popular que lidera acusaciones y reclamos contra no pocos de sus funcionarios. Eso hace mucho bien pero no alcanza porque la batalla es ardua y faltan mecanismos políticos, jurídicos, culturales y democráticos para sistematizar la autocrítica y la corrección de mil falencias persistentes y tóxicas. No conozco muchos lugares en los que un presidente sea capaz de mostrar, como en Venezuela, su irritación, su preocupación y sus sanciones por los riesgos contra la revolución que se generan desde las filas del propio gobierno. El presidente ha dicho en varias ocasiones que si algo puede derrotar a la revolución bolivariana es el burocratismo y sus más insoportables vicios. Por otra parte no tenemos ni el uno por ciento de los críticos, con base socialista y científica, que nos hacen falta. Necesitamos una escuela socialista de críticos fraternales y rigurosos que sólo puede surgir de un partido de la clase trabajadora.

-Al día de hoy, ¿hay datos objetivos que permitan afirmar que se han dado avances sociales significativos en esos países en contra de otras informaciones que sólo resaltan lo contrario?
-Si que los hay en cantidad y en calidad. Incluso siendo insuficientes son la mejor ruta con que contamos a estas horas para avanzar en su perfeccionamiento. Hay que ver que en esos países (Cuba, Venezuela, Bolivia, Ecuador por mencionar algunos) la lucha contra el lastre terrible del analfabetismo ha sido ejemplar y sus logros reconocidos internacionalmente. Las oportunidades y las condiciones para estudiar se han multiplicado y mejorado sensiblemente. En materia de atención universal a la salud son los países que tienen la vanguardia a estas horas. Los programas de vivienda tanto para primeras adquisiciones como para refacciones y remodelaciones tienen avances que muy pocos pueden presumir incluso en los países llamados del primer mundo. Pero hay mucho más en el nivel del debate político, en la conciencia de clase que lucha por emanciparse, en la calidad de sus proyectos culturales, en la generación de ciencia, tecnología y e innovación teórica… en sus leyes, en sus movilizaciones, en su sentido del humor, en su poesía y en su estado de ánimo rebelde y convencido de que con su fuerza es posible cambiar este mundo por otro mejor y de inmediato.
13.11.09

* Fuente: Diario del Aire

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