Aprendizaje, desafío y viaje de las palabras
por Eduardo Galeano (Uruguayo)
17 años atrás 4 min lectura
Para expresar mi gratitud a esta alegría inmensa que me han regalado no encuentro mejor manera que contar tres historias. No son inventadas por mí, sino que son por mí vividas.
La primera es sobre mi aprendizaje. Yo no tuve la suerte de conocer a Sherezade. No aprendí el arte de narrar en los palacios de Bagdad. Mis universidades fueron los viejos cafés de Montevideo. Los cuentacuentos anónimos me enseñaron. En la poca enseñanza formal que tuve –porque no pasé de primero de Liceo– fui un pésimo estudiante de historia. Y en los cafés descubrí que el pasado era presente. Y que la memoria podía ser contada de tal manera que dejara de ser eterna para convertirse en ahora.
No recuerdo la cara ni el nombre de mi primer profesor. Pero él contó una historia de 1904 –por la edad se veía que él no había nacido en aquel entonces–, pero la contaba como si hubiera estado ahí. Fue mi primera lección: el arte es una mentira que dice la verdad. Y escuchando aprendí que se puede contar lo que pasó de tal manera que vuelva a ocurrir cuando uno lo cuenta. Que pueda uno escuchar ese remoto trueno de los cascos de los caballos. Y que pueda uno ver las huellas de arena aunque el suelo sea de baldosa o de madera.
Y aquel hombre para decir la verdad mintió que él había recorrido las praderas ensangrentadas después de la batalla y había visto los muertos. Y uno de los muertos dijo –era un ángel, un muchacho bellísimo con la hincha blanca, roja de sangre–: Por la patria y por ella más.
Un segundo relato sobre mi primer desafío en el arte de narrar. En un pueblo boliviano, un día de laguna –Laguna devoraba a sus hijos metidos en los socavones de las tripas del estaño–, los mineros perseguían las vetas de estaño y en esa cacería perdían en pocos años los pulmones y la vida. Yo había pasado un tiempo ahí, me había hecho algunos amigos y había llegado la hora de departir. Estuvimos toda la noche leyendo, los mineros y yo, cantando y contando chistes, a cual más malo. Cuando ya estábamos cerca del amanecer, cuando poco faltaba para que el chillido de la sirena los llamara al trabajo, mis amigos callaron todos a la vez y alguno preguntó, pidió, mandó: Y ahora hermanito, dinos cómo es la mar. Yo me quedé mudo, pero insistían, cuéntanos, cuéntanos cómo es la mar. Ninguno de ellos iba a verla nunca. Todos iban a morir temprano. Y yo no tenía más remedio que traerles la mar. La mar estaba lejísimos y yo tenía que encontrar palabras que fueran capaces de mojarlos.
Y la tercera historia sobre los extraños viajes de las palabras. Hace pocos meses, ante los estudiantes mexicanos leí algunos relatos. Uno de ellos, de mi libro Bocas del tiempo, contaba que el poeta español Federico García Lorca había sido fusilado y prohibido durante la larga dictadura de Franco. Y que un grupo de teatreros del Uruguay había estrenado una obra suya en un teatro de Madrid, al cabo de tantos años de obligado silencio. Y al fin de la obra esos teatreros no habían recibido los aplausos esperados; el público español había aplaudido con los pies pateando el piso. Y ellos se habían quedado estupefactos. No entendían nada. Tan mal habían actuado –pensaban–. Cuando me lo contaron pensé que quizás el trueno sobre la tierra había sido para el autor fusilado por rojo, por marica, por raro… Una manera de decirle: Para que sepas Federico lo vivo que estás. Y cuando lo conté en la Universidad de México me ocurrió lo que nunca me había ocurrido en las otras ocasiones en que había contado esa historia. Los estudiantes aplaudieron con los pies. Miles de pies pateando el piso con alma y vida. Y así continuaron mi relato y continuaron lo que mi relato contaba como si eso estuviera ocurriendo en un teatro de Madrid unos cuantos años antes. Ese segundo trueno sobre la tierra estaba también dirigido al poeta fusilado y era también una manera de decirle: Para que sepas, Federico, lo vivo que estás.
* Fuente: Jornada
Artículos Relacionados
Colombia: «Mienten las mentiras»
por Beatriz Fernández (Colombia)
7 años atrás 2 min lectura
Chile: violencia institucional
por Felipe Portales (Chile)
5 años atrás 5 min lectura
El hombre que descubrió los Archivos del Terror
por Martín Almada (Paraguay)
16 años atrás 8 min lectura
Chile. La exposición fotográfica ‘Mirada Nocturna’ o el refugio de mi amigo mientras luchaba contra la tiranía
por Andrés Figueroa Cornejo (Chile)
11 años atrás 4 min lectura
«La pensión de la señora Laurita»
por Ediciones BONNEFONT (Chile)
8 años atrás 2 min lectura
Entrevista a Maduro: “Pedro Sánchez, por las malas te hundirás tú”
por Jordi Évole (España)
7 años atrás 8 min lectura
Reichsbürgergesetz o el grave peligro de gobernar con listas negras
por Raúl Martínez (Chile)
2 horas atrás
14 de junio de 2026 La democracia no se destruye sólo con golpes de Estado. Puede erosionarse lentamente clasificando personas y reduciendo sus derechos en nombre del orden, la…
Troles en el marco del Mundial, y las fake news sobre la economía en “Derecho de Réplica”
por Luisa María Alcalde (México)
2 horas atrás
14 de junio de 2026
Luisa María Alcalde, Consejera Jurídica del Gobierno de México, exhibió a una red internacional de ultraderecha dedicada a desestabilizar gobiernos progresistas mediante la difusión de noticias falsas, bots, trolls y propaganda negativa.
‘Palestinización’ de América Latina: ¿qué tienen que ver la Tecnología de Israel, Kast y Milei?
por Inna Afinogenova (México)
2 días atrás
12 de junio de 2026
¿A qué se debe el acelerado crecimiento de la industria armamentista israelí en Latinoamérica? ¿Qué tipo de drones, de tecnologia, fusiles y pistolas semiautomáticas están llegando a nuestros países? ¿Hacia dóndevamos?
¿Europa va detrás de los neofacistas o solo repudia la corrupción política de sus elites? Vea esto
por piensaChile
3 días atrás
11 de junio de 2026
Metidos allí, donde la mayoría de los políticos retrocede por los problemas que se presentan, los comunistas austríacos han dado con la mejor recete para hacer crecer su influencia, demostrando que están por una sociedad más humana, uniendo voluntades y solucionando los problemas.