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Solicitud a los lectores de piensaChile 

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Apreciados lectores, colaboradores y visitantes de piensaChile:

Me he tomado la libertad de solicitar a la redacción de este sitio que publique la introducción del nuevo libro que escribo, como una manera de que ustedes tomen conocimiento de lo que será su contenido y puedan colaborar para que en el texto se relaten hechos que deben ser conocidos por quienes aún se empeñan en difundir mitos, tales como el que salir de Chile fue un indebido aprovechamiento y no la necesidad de salvar sus vidas de la represión.

EXILIO Y RETORNO, como titularé el libro, será un aporte mas para develar la verdadera tragedia de un pueblo cuyo “gran pecado” fue buscar la concreción del programa de gobierno de Salvador Allende. Quienes han seguido mis colaboraciones [artículos] y/o han leído algunos de los libros que he publicado, tienen claro que en la cúspide de la vida, me he impuesto la obligación de dar a conocer la verdad histórica de un período feliz y glorioso para algunos y no tanto para otros. Es por ello que les hago un llamado para que se tomen el tiempo que puedan y me escriban a mi correo electrónico, que es <merkohr@vtr.net> , enviándome un extracto de las buenas y malas experiencias que vivieron en el exilio, lo que vivieron al regresar a Chile, el trato que recibieron afuera y el impacto que les causó el retorno y como aprecian la actitud de los gobiernos democráticos hacia los miles de compatriotas dañados mental y emocionalmente por el forzado destierro. De la lectura de la introducción deducirán que es tarea de todos colaborar para dejar testimonios escritos.

Obviamente, toda la información que reciba será tratada confidencialmente en todos los detalles que se me solicite. Si lo desean, los nombres de personas, de lugares, pueden ser modificados a fin de guardar la privacidad de Uds. y sus familias. Lo que más interesa es que se conozcan las situaciones dramáticas vividas en el exilio y la escasa preocupación de nuestros gobernantes por reparar los daños psicológicos de ustedes y sus familias, tanto en la etapa del extrañamiento como el impacto de reencontrarse con un Chile tan distinto al añorado desde afuera.

Confío que mi llamado sea acogido por ustedes, lo que agradezco a nombre propio y de quienes vieron su vida trastornada o truncada. Gracias de antemano.

Un fraterno saludo para todos de

OZREN AGNIC K.


Exilio y retorno –  Introduccion
 
Apreciado lector, te invito a recorrer conmigo estas páginas, que tienen el propósito de hacernos recordar hechos que algunos vivimos en carne propia, otros los conocen apenas de oídas y muchísimos que, al escuchar ciertas anécdotas, se sorprenden de lo que escuchan porque no ha quedado una historia escrita de las situaciones que vivieron miles y miles de compatriotas, muchos simplemente seres humanos anónimos y otros que tuvieron la suerte –generalmente esquiva- de ser acogidos en tierras lejanas, con la solidaridad de gobiernos y personas horrorizadas por lo que había ocurrido en Chile a inicios de la década de los años setenta.

En el mes de marzo de 2008, el sello editorial Red Internacional del Libro, Ril Editores, publicó mi libro titulado “Allende, el Hombre y el Político. Memorias de un Secretario Privado”, en el que relato aspectos relevantes de un período importante de la historia de Chile que tuve la suerte de vivir, compartiendo vivencias y hechos trascendentales al lado de uno de los personajes mas notables de Chile, y cuyas obras, pensamiento y accionar han sido y son sometidos al juicio de la historia. Me refiero al ex presidente de Chile, Dr. Salvador Allende Gossens y su dilatada trayectoria social y política en el Chile del siglo XX.

Como suele ocurrir cuando las trincheras ideológicas son diferentes, cada cual ha entregado versiones distintas y contrapuestas; algunas ensalzando en demasía a quien fuera el artífice del más potente movimiento popular conocido en Chile, y otros, acorde a su ideología, denigrando lo obrado por Allende y por quienes lo siguieron entusiastamente en el camino de buscar la concreción de lo que a fin de cuentas las grandes mayorías nacionales buscan, y que no es otro que conseguir un más justo y equitativo reparto de la riqueza del país, la justicia social para todos los sectores y la igualdad de oportunidades sin excepciones.

En ese texto relaté los lazos de afecto que me unieron con el Dr. Salvador Allende,  el vínculo permanente que tuvimos durante diez y siete años, las características de su personalidad y fundamentalmente su labor política desde la época en que ingresó a estudiar Medicina hasta el día que fue derrocado por los militares chilenos en día 11 de septiembre del año 1973, dejando trunca una obra que sólo el juicio desapasionado de la historia y la serena investigación de quienes se interesen por develar los hechos en su verdadera dimensión será capaz de entregarnos. Asimismo, quienes emprendan esa ineludible e importante exploración, indudablemente tendrían que dejar de lado sus puntos de vista personales, en pro de la objetividad que la ciudadanía merece conocer.

El presente texto, que he titulado “Exilio y Retorno”, no requiere necesariamente la lectura previa del anterior y pueden ser apreciados como dos narraciones y análisis diferentes, aún cuando ineludiblemente puedan incluirse alusiones al período previo al 11 de septiembre del año 1973.

La intención de entregar estas páginas es que el lector conozca situaciones ocurridas en Chile durante el período, casi diecisiete años, en los que el país fue gobernado por el régimen nacido del golpe militar y cuya realidad era generalmente desconocida al interior, atendida le férrea censura impuesta a los medios de comunicación que sobrevivieron y a los que lentamente emergían en un débil intento de dar una versión diferente –generalmente más objetiva- a lo que informaba una prensa amarrada por censuras que impedían el conocimiento de un sector opuesto a las autoridades de la época y que se consideraba necesario fuera conocido por los habitantes del país.

Como siempre ocurre y pese a todo el empeño de los sectores gobernantes por impedirlo, siempre se abrían pequeños resquicios por donde se filtraban informaciones que eran ampliamente difundidas por corresponsales e informantes de agencias noticiosas en el exterior, de tal manera que quienes vivían más allá de nuestras fronteras conocían hechos ignorados por la generalidad de los chilenos que no habían salido del país.

Por otro lado, también he querido relatar, por la vía de mis propias experiencias, algunas situaciones que me parece interesante se conozcan y que tienen relación con personas cuyas vivencias en países extraños tienen un carácter muy humano , a veces demasiado crueles y otras veces anecdóticas que retratan la manera como ese ingenio tan particular y propio del chileno les permitió sobrevivir en medios tan ajenos a nuestra idiosincrasia, con barreras idiomáticas,  costumbres diferentes y entornos a veces hostiles y con claros síntomas de xenofobia, en tanto otros pudieron experimentar lo que implica comprensión y solidaridad de pueblos y gobiernos que supieron entender la desolación y el dolor de quienes se vieron obligados a salir de su patria.

El añorado retorno a la tierra donde nacieron fue, para gran parte de los que volvieron, una gran desilusión. Se encontraron con un país virado absolutamente de la realidad que conocieron antes de partir y con la lamentable experiencia de vivir un doble exilio, ya que su propia patria les fue tan ajena como las realidades que vivieron afuera y por muchos años.

No siendo psicólogo, psiquiatra y tampoco “analista social”, he podido apreciar la poca importancia que se ha dado, en Chile, al doble drama que afectó la vida de tantísima gente que vivió afuera, con la esperanza permanente del retorno y  que confiaban en que el regreso a la patria sería diferente a la cruda realidad que encontraron (encontramos), con falsos fundamentos originados en la fantasía de creer que serían acogidos por gentes que no habían experimentado cambios mayores en sus formas de vida.

Aunque pudiera sonar a ironía, la cruda realidad es que hay mucha similitud entre Rip Van Winkle,  personaje del novelista Washington Irving narrado en una fábula que transcurre durante los días de la Revolución Norteamericana y la diferente realidad chilena post golpe. En ese cuento se relata la situación de un aldeano que se escapa de su hogar, yéndose a un bosque, donde se queda dormido por veinte años. Al despertar, Van Winkle regresa a su aldea, encontrando que todo había cambiado. Ya no era súbdito del monarca británico y sus hijos no eran los niños que había dejado, transformados en desconocidas personas adultas. Los amigos lo habían olvidado y las costumbres eran radicalmente distintas. Nadie entendía a Rip, como él tampoco era capaz de compenetrarse de lo ocurrido y coexistir con sus semejantes en un entorno lleno de incógnitas y generalmente hostil hacia quienes se vio como seres “extraños” y ajenos.

A esas miles de familias se les ha dado el mismo tratamiento que imponen las frías reglas del mercado. Sólo se les ha asistido con algunos paliativos en dinero y acceso a un sistema de salud pública incapaz de ayudarles a resolver problemas más relevantes que una simple consulta médica, generalmente sin efectos de verdadera sanación. El drama psicológico y sentimental simplemente se ignora…

El mundo del Chile actual debiera conocer, por la vía de testimonios escritos, la dramática situación en que sobreviven miles y miles de personas tan dañadas física y mentalmente, así como las increíbles vicisitudes que se vieron obligados a enfrentar a causa del no deseado alejamiento de su tierra. Alguien escribió algo sobre este tema, señalando que los hijos de los retornados sienten a Chile como un país extraño, ya que sus realidades personales han verificado la utopía del país que les relataban sus padres, una vez que sintieron que ni las famosas empanadas eran tan exquisitas, que el jamón era menos agradable al que comían en la infancia y que la gente carecía de la amabilidad y nobleza que comentaban los que añoraban al país que ya no era el idealizado por los paisanos exiliados. He aquí una de las tantísimas razones que de alguna manera nos hacen ver que el no crecer en el entorno de siempre ha llevado a parte de nuestra juventud a ser impasibles ante hechos que movían, con ideales, a sus ancestros. Ahora son ellos los exiliados en el terruño de sus padres y abuelos.
Santiago, febrero 20 de 2009

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