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Porque hubo un 26 de Julio en Cuba

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Porque hubo un 26 de Julio en Cuba es que hoy tenemos como una realidad lo que nuestro Ernesto Che Guevara dijera un día: “La Solidaridad es la Ternura de los Pueblos”.

En mi edificio de cinco plantas (pisos) somos veinte núcleos familiares, heterogéneos en edad, ideas y color de piel,  de cubanos y algún nuestroamericano residente. Nos conocemos desde siempre y nos sabemos diferentes respecto a casi todo; nunca hemos rehuído saludarnos o platicar de cualquier tema porque el otro sea pro a anti algo; tenemos las puertas abiertas todo el día por las que circulamos en medio de la algarabía cotidiana de los mil quehaceres que entrega la vida en Cuba. Vamos sagradamente a las colas en el mercadito local libreta en mano, o a la panadería; nos volvemos a encontrar en la casita del médico de la familia cuando nos duele algo; preparamos el buchito de café que damos a degustar al vecino a la rápida mientras nos preparamos cada mañana para ir al trabajo; vemos la novela, la pelota o la película, del mismo modo como las mesas redondas informativas en cualquiera de los veinte departamentos; nos apoyamos en todo lo que necesitemos; nuestros hijos estudian en alguna de las escuelas ubicadas casi al lado y juegan compartiendo en los terrenos de algún parque del reparto. En fin, todos sabemos quién es y qué hace cada quien… y no porque seamos del CDR respectivo (que también somos) sino porque hemos dado tiempo al tiempo y espacio al espacio para encontrarnos y conocernos, para vivir.

Cada cierto tiempo se escucha desde antes del alba el sonido de las hojas del machete o la mocha chapeando la hierba alrededor del edificio, lo que junto con despertarnos nos recuerda que ese día estamos en jornada de trabajo voluntario; por allí aparece el agua fresca endulzada con azúcar prieta, el refresco o una botella (o dos) de ron para rehabilitarnos la energía física y para entretanto darle con la lima nuevo filo a la hoja de la -por ahora- herramienta de trabajo. En cualquier momento llega la bulliciosa brigada de estudiantes de secundaria con sus rojas poleras revisando nuestras casas en busca de posibles focos de mosquitos aedes aegyptii, junto con los fumigadores de uniforme gris celeste; o los muchachos trabajadores sociales y sus encuestas y consejos acerca de los problemas domésticos o sociales.

El encargado irremplazable de preparar la parte fuerte de la tradicional caldosa de cada “26 de Julio” es como siempre Albertico, el homosexual de nuestro edificio, quien no entrega la tarea a nadie más… los demás solo tenemos que secundarle en sus instrucciones. En todo el tiempo que he vivido en este edificio, jamás he escuchado a alguien referirse en tono despectivo a su condición o visto algún intento de segregación.

También él anda junto a nosotros mientras vamos a buscar los ingredientes de la caldosa, al agro, al organopónico del reparto, a la bodega. Juntos recolectaremos también la «leña» -en muchos casos alguno de nuestros viejos muebles atacados de comején-, necesaria para activar la fogata.

En nuestro edificio todos trabajan o estudian, incluso nuestra hermosa Marisol, quien creciera y desarrollara en tan plena libertad su espíritu y cuerpo que durante un tiempo temiéramos que irremediablemente la «perderíamos». Ella conoció del amor tempranamente y creyó que era amor también cuando aceptara los regalos que algún turista equivocado de planeta le pusiera a sus pies. Pero no, ni ella ni nadie fue dejado de lado ni olvidado; no faltaron los consejos y el apoyo para que hiciese de su vida algo más que las sensaciones que la adolescencia le ofertaba: hoy, ella es una «maestra integral» entre miles que se empinan con sus cortos 18 años enseñando a muchachos de casi su misma edad y su mirada está otra vez llena de ternura y paz. Esta ternura y esta paz que llena espacios de corazones y territorios geográficos por los que todos daríamos la vida con tal de conservar y ampliar.

Este 26 de Julio, como los anteriores y como los que vendrán, se iluminará el anochecer cubano con millones de fogatas por toda la isla, en las que se prepararán las caldosas de la unidad, esa verdadera arma estratégica «secreta» del modelo cubano. Qué pena que ninguno de los grandes pensadores de la humanidad como Marx, Engels, Lenin y otros puedan asistir a esta sencilla y hermosa experiencia… sus fantasmas simplemente sonreirán y entenderán que no todo está perdido; que en esta isla Libre, Digna y Solidaria tal como se comparte una caldosa y la vida, se modela asimismo y por eso, ese hombre nuevo que nuestro Che pensara, cuyo fantasma sin dudas reirá a carcajadas hasta casi atorarse con un trozo del puerco de nuestra caldosa.

Claro, el Che y nuestros más cercanos héroes, todos ellos, compartirán nuestra caldosa. Nos recordaremos de los que allá en Angola, en Bolivia o en otros sitios dieron sus vidas para que pudiéramos seguir compartiendo caldosas e intentando llevarlas hacia todos los que todavía no conocen el profundo sabor y significado de ello. Desde la prisión injusta, nuestros Cinco Héroes no faltarán a la cita y llegarán a cada uno de nosotros con su caricia y ejemplo de compromiso inquebrantable.

Dicen que durante la noche del 26, los satélites espías yanquis que escudriñan día y noche la isla tratando de detectar elementos que les coadyuven a destruír la revolución apagaran sus sensores. Como avergonzados de sí mismos se harán los ciegos y sordos ante la realidad; intentarán ocultar inútilmente sino el sol, a Cuba, esa «estrella que ilumina y mata» como decía Martí. Pobrecillos.

«Quien se alza hoy con Cuba, se alza para todos los tiempos». (José Martí)

Dos videos que muestran la realidad de esa Ternura Solidaria que la Revolución Cubana levanta codo a codo junto a los pueblos en cada “rincón oscuro“ planetario:

Link a videos:
“El mejor de los Milagros, Comienzos de la Operación Milagro”

“En mis ojos brillas tú. La Operación Milagro en el Orinoco venezolano”

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