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El triunfo de la célula sobre la persona: «Pureza» y ortodoxia de la ley chilena 

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El fallo que dio lugar al veto a los Servicios de Salud Pública de Chile de distribuir  la Píldora del Día Después a las mujeres en edad fértil que la requirieran en forma gratuita, nos ha dejado a todos bastante asombrados.  Parte del asombro se debe a los argumentos para oponerse a esta medida.   Porque la discusión no fue en las Cámaras de Representantes de la ciudadanía, sino en los Tribunales de Justicia a requerimiento de un grupo de políticos militantes de la Alianza por Chile, bloque opositor al gobierno, que decía que las Normas del Ministerio de Salud, eran inconstitucionales, porque la constitución se comprometía a proteger la vida del que va a nacer.  Y la vida comienza con la concepción, es decir cuando el óvulo se junta con el espermatozoide, dando origen a un cigoto. Y abortivo, en este concepto que no es universal ni nada que se le parezca, sería todo lo que impida que este cigoto se convierta en un feto y de ahí hasta su nacimiento.

La persona que definió el fallo en el Tribunal Constitucional fue Mario Fernández, ex Ministro de Defensa del Gobierno de Ricardo Lagos. “La razón: Según el texto, se solicitó que ‘sean excluidos de la norma, y por consiguiente proscritos por inconstitucionales, todos los métodos descritos en la normativa cuyo mecanismo de acción sea, entre otros, el de la alteración endometrial, por ser abortivos’”

Según el Tribunal Constitucional no está probado que el Levonorgestrel no impida la implantación del óvulo en el endometrio,  según los científicos, si está probado.  Entonces existe un margen de duda.  La duda que existe en cualquier verdad humana.  La resolución de las dudas se hace en base a otros principios, y me imagino que el primero es el del sentido común, teñido en el caso de las leyes, por el principio de misericordia, que hacen que las leyes sean humanas, para humanos.

En este asunto de dirimir quien va a ser sacrificado en aras de la ortodoxia, tenemos que ver que lo único que sabemos a ciencia cierta es que la mujer que porta un óvulo fecundado pero no implantado, es persona humana.  El óvulo que porta, que puede o no estar fecundado es vida humana, pero no persona. Y el sentido común me dice que yo protejo la vida de una persona primero que la vida de algo que todavía no es persona.

Y esto no lo digo yo, lo dice Hans Küng, Teólogo Cristiano,  presidente de la Fundación Ética Mundial.  En la tradición católica hay diversas posiciones respecto al aborto en si, y estas tradiciones se acentúan o se desacentúan dependiendo de quien esté teniendo la voz cantante.  Pero no hay una verdad dicha y certificada.  Digo esto porque existe una visión de que la Iglesia Católica es monolítica, y a sotto voce todos la culpan de estar detrás de este fallo, pero como Chile es Chile, todo se dice para callado   Pero muchos de sus más respetables miembros,  teólogos y sacerdotes, por lo menos fuera de Chile, dicen que hay muchas tradiciones, tan católicas unas como otras y como la opinión de la IC es citada en estos casos como excusa para las decisiones, me parece pertinente hacer la aclaración.  De modo que los próceres que tuvieron que fallar, no estaban obligados a hacerlo del modo que lo hicieron, a menos que sus conclusiones personales fueran esas.

Además, el ser humano no solo tiene vida biológica, tiene vida cultural, afectiva, emocional, intelectual, y según nuestra Constitución hay que protegérsela al proyecto de persona.  ¿Y a la que no quiere ser madre, no?  Dar a luz un hijo no deseado ni por su madre, sin padre quizás, garantiza el peor de los escenarios.

Bueno, veamos la parte de la información científica en que se apoyaron para esta decisión. Los últimos estudios de Septiembre del  2007 del Instituto Karolinska  junto con los anteriores, avalan la tesis de que el Levonorgestrel no impide la implantación del huevo. Ahh, pero existen dudas…¿Esos suecos del Instituto Karolinska que hicieron esta prueba, no serían unos tipos inmorales, dados al sexo y cosas así?  Son los que eligen a los Premios Nobel de Medicina, pero… No basta.  Y los médicos chilenos expertos en Biología Molecular y Fertilidad,  no… esos son unos abortistas, me dijo una señora, su opinión no vale.   En la horrible duda de que un cigoto de 0.1 mm anduviera llorando en las Trompas de Falopio por no poder implantarse, ¿no nos corresponde a nosotros, defensores de la Ley de defender al débil, que si lo dejan implantarse, lo alimentan, lo educan puede, si, puede llegar a ser quizás el Einstein de Chile o mejor, quizás el defensor en un mundo futuro, de esa madre de 14 años por allá por el año 2050?

Que bella es la fantasía, que bien suenan esas palabras rimbombantes  “Soy defensor de la vida…”  ¿Y me dicen de ese señor que decidió y que ayer aceptó ser Ministro de Defensa de este país?  Dios nos coja confesados, diría mi abuelita.  En caso de guerra es seguro de que va a defender los bancos de órganos, los bancos de espermios en vez de la población civil,  con ese criterio….

Sabemos con certeza que estamos confrontando los derechos de un cigoto contra los de una persona, que además es mujer y que en un acto hecho con un hombre, quedó embarazada.  El se fue a su casa, o se quedó, que es peor y se durmió muy contento, y a otra cosa mariposa.  Y ella quedó con el problema. ¿Tierno, no?

Y a esa pobre niña, mujer, ignorante, descuidada, violada, amenazada, menor de edad, o vieja, a esa pobre criatura que llega al consultorio de su comuna, después de hacer cola dos horas para tomar el Transantiago, o uno, dos o tres Transantiagos, que sabe que la cosa sigue sin su voluntad, como una reacción atómica en cadena, que le va a explotar a ella y fíjate que un hombre desconocido, en aras de una duda filosófica, que mas que duda es un prejuicio, la va a condenar a seguir un proceso que para ella significa la ruina de su vida.  Su vida entera se fue al tacho en aras de un cigoto de 0.1 mm que ella no escogió fabricar porque un moralista de pacotilla puso por encima de ella la vida de algo que no es una persona, la vida de un pequeño manual de instrucciones genéticas.

Me dirán, si, escogió porque tuvo relaciones sexuales.  ¿Acaso las personas tienen relaciones sexuales pensando en tener hijos?  Pónganse una manito en el corazón.  Quizás el 1%, pero el resto lo hace porque somos seres sexuados, tenemos hormonas, nos gusta, nos relacionamos con el amor y con el éxtasis en forma natural, sin drogas, estamos hechos así, Dios o como quieran llamarlo nos hizo así.  Y no lo hacemos solas, lo hacemos con otro ser de nuestra especie que debiera estar tan consciente como nosotras, o por lo menos debiera defendernos ante las realidades de la vida.  Y muchas veces no se escoge, las mujeres somos violadas por asaltantes, pololos, maridos, padres, hermanos, abuelos y amigos de la familia.

Hay que ser requetecontra bruto y desalmado para poner el bienestar de una célula precursora por sobre el sufrimiento de un ser humano que existe, completo  terminado y además  del sufrimiento del ser humano engendrado en esas condiciones.  Y si me dicen que esa doctrina está inspirada en la ética cristiana que viene de Jesús, no lo creo en absoluto porque en los Evangelios que andan circulando, esos cuatro famosos que están en todas las librerías, predomina el principio de Misericordia por sobre todo lo demás.  Eso es solo una excusa para cubrir la mala leche que los invade, el fariseísmo llevado a cualquier nivel.

Y si la Constitución habla de proteger la vida del que va a nacer, primero debería preocuparse de la persona que ya nació, que vida y persona no son lo mismo.  La vida no se rompe, sigue como una larga cadena, ¿Comienza en el óvulo? ¿Comienza cuando un hombre y una mujer se atraen? Las células que van a ser óvulos, las mujeres las tenemos ya al nacer, de modo que parte de todos nosotros estaba presente en nuestras abuelas y así sucesivamente.

Los  métodos anticonceptivos han existido siempre, el aborto, el coitus interruptus, preservativos, las drogas abortivas provenientes de plantas y el asesinato de niños al nacer.

En Chile antes de existir los métodos anti conceptivos, se regulaba la natalidad principalmente a través del aborto.  Pero no de células microscópicas, sino de fetos a veces ya grandes. Las mujeres morían como moscas y los niños se abandonaban si la cosa no funcionaba. Contaban las señoras mayores, como viajaban a Santiago en tren por el día, solas o con amigas a abortar con médicos santiaguinos, si es que vivían en pueblos cercanos y no querían morir de una infección, mientras los mariditos, en provincia, irían al club o a alguna casa de señoritas, de esas que tratan de tú, a pasar los nervios.  Ellos se resistían al uso de preservativos, y ellas pagaban el pato. (No vaya a ser cosa que ahora se les ocurra suprimir los trenes, a los Sumos Sacerdotes de nuestra constitución, para que no haya pecado)

Los enfermeros de los hospitales las trataban con un sadismo único cuando llegaban con un aborto sangrante e infectado y los médicos les hacían los raspajes sin anestesia  Ese era nuestro querido país, pobre, atrasado y negador absoluto de la realidad miserable  La compasión no era el fuerte de nuestra sociedad y parece que no sigue siendo.  Y si alguien toma una resolución que haga que un ser humano desesperado vuelva a esas prácticas, es un desgraciado

Que alivio cuando se inventó la píldora, qué liberación.  Poder tener sexo con el marido, sin resentirlo, poder decidir amorosamente cuantos hijos podemos criar y trabajar para que esos hijos tengan la mejor educación.  El padre de mis hijos tuvo trece hermanos vivos  y mi suegra dieciséis embarazos.  El no estaba muy seguro si lo crió una de sus hermanas mayores ya que su madre nunca tuvo tiempo porque trabajaba y para poner orden, el padre manejaba una huasca de largo alcance. La bravura croata los sacó adelante, pero ya el mundo no está para ese tipo de vida.  La gente desea vivir con más agrado, en un mundo más amable.  Y tiene derecho ¿o sólo los ricos pueden tener buena vida, gozar con sus esposas, tener tiempo para sus hijos?

Y el desarrollo de la píldora del día después, trajo esperanzas para las mujeres en problemas, ya que de solo pensar en hacerme un aborto detrás de la tapia, se me paran los pelos. Y de solo pensar en tener un hijo no deseado de un padre no deseado,  me horrorizo.

Lo que no logro entender es en base a qué razonamiento, hablo de razonamiento, no de creencia, prejuicio o ideología, nos hacen esta faena.  Y no sólo en Chile, en Ecuador están teniendo el mismo problema.  ¿Qué oscuros intereses existen para estimular la natalidad en estos países emergentes, en Africa o en la India,  en este minuto, cuando el precio de los alimentos sube en todas partes del mundo? ¿Quién puede querer que la población se multiplique, justamente en los sectores menos educados, digamos, allí donde se genera la carne de cañón?  Y no me vengan a contar el cuento melifluo de la ética de la vida, porque ya no estamos para ruedas de carretas.  Porque si fuera verdadera la preocupación por la vida de los “éticos”, se preocuparían de las condiciones de vida de la población, se preocuparían de cómo el pueblo chileno va a enfrentar el alza de los alimentos y combustibles, se preocuparían de no contaminar las aguas y las tierras, se preocuparían de la vida buena en las ciudades y campos, de la destrucción del ambiente, de las porquerías de valores que se están entregando a la población a vista y paciencia de todos, del adormecimiento de los trabajadores que viajan 4 horas diarias y no les queda tiempo para vivir, si apenas para sobrevivir.  Se preocuparían de las profundas diferencias de ingreso de la población, de la droga que se distribuye a raudales, del endiosamiento del mercado que no resuelve nuestros problemas de convivencia.  Los puros no comerciarían con las prostitutas, no verían pornografía en Internet, no pagarían avisajes en los programas violentos o de sexo explícito o de sadismo, y la Pedofilia no sería conocida.  Entre paréntesis y como dato ilustrativo, una de las pocas cosas que Jesús condenó, fuera de la falta de Misericordia y la Hipocresía, fue la Pedofilia. Dijo algo así como “El que escandalizare a uno de estos niños, más le valdría atarse una piedra de molino y echarse al mar”  No he visto a nadie nadando en el Mapocho o en Valparaíso víctima del castigo evangélico, porque parece que ahí, como son hombres los que hacen esas cositas, todos son indulgentes y misericordiosos.  Pero claro, un cigoto humano, es otra cosa, puede ser hombre macho en ciernes, y vale la pena que un grupo de políticos, financiados por todos nosotros, pierda meses gestando una demanda para su salvación. ¡Qué pandilla de ociosos!

Estoy profundamente apenada de pensar que a las mujeres víctimas de la violencia sexual, se les haya cerrado una puerta de auxilio, y se las haya sacrificado como Ifigenia a los vientos, al dogmatismo y a la cerrazón mental.

No me cabe en la cabeza que un legislador olvide que el poder lo recibió como gracia, y que tiene que responder por sus actos, legislando con justicia y compasión por los débiles, y que los cigotos …son vida humana pero no personas.
Abril, 2008

Nota de la Redacción: A solicitud de la autora se ha modificado el texto de su artículo, en el cual se nombraba erróneamente a Don Francisco Fernández Fredes, cuando en verdad se quería referir a Don Mario Fernández, ex-ministro de Defensa durante el gobierno de Ricardo Lagos. Pedimos las disculpas por este error involuntario. (Hora de la rectificación: 22:24 hrs. del domingo 27 de abril de 2008)

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