Cesantía, esclavos económicos y bajas remuneraciones
por Finn R. Samsing A. (Chile)
19 años atrás 2 min lectura
Agrego a esto las numerosas empresas medianas y pequeñas que han sido barridas del mercado con importaciones subvencionadas provenientes de países con tipos de cambio fuertemente subvaluados, como los productos elaborados en China. Estas importaciones subvencionadas en el exterior, más la baja cotización del dólar en Chile, han reducido directamente los costos de los productos importados compitiendo deslealmente con el productor chileno.
Si el poder legislativo y el gobierno de Chile no son capaces de solucionar estos problemas que han dado origen a un mercado de libertinaje, el sistema de libre mercado tiene sus días contados. La inoperancia de la Fiscalía Nacional Económica y del Tribunal de Defensa de la Libre Competencia para solucionar estos problemas esta acarreando no sólo problemas económicos, sino que sociales y políticos. Estos organismos parecen estar estructurados para resolver los problemas que atañen a las grandes empresas en el mercado y no atienden los graves problemas de la mediana y pequeña empresa que no tienen los recursos para llegar a estas instancias.
Finalmente quiero referirme al fenómeno económico que es de un desarrollo reciente y que tiene relación con el uso extensivo de las tarjetas de crédito comerciales. Estas por la falta de regulaciones adecuadas se han prestado para los abusos más inauditos con graves efectos sobre las disponibilidades mínimas de dinero efectivo de la familia chilena, que angustiada están dando origen a graves desórdenes públicos. Lo más grave es que estas tarjetas están dando origen al “esclavo económico” con características muy similares a la de los obreros salitreros que eran remunerados con fichas canjeables en la pulpería de la empresa solamente.
Los cesantes, los trabajadores mal remunerados y los “esclavos económicos” que afectan el bienestar de la familia chilena serán la base para una fuerte intranquilidad social cuyas consecuencias son impredecibles. Los economistas chilenos, basados en teorías económicas aprendidas en otros países, no han podido interpretar estos fenómenos de la economía chilena.
Santiago (Chile), 09 diciembre 2006.
Artículos Relacionados
Aysen es una fotografia actualizada de lo que pasa en todo Chile
por Dr. Enrique Villanueva Molina (Chile)
14 años atrás 13 min lectura
Peña advierte que el fin de Filosofía como ramo obligatorio implicaría arriesgar «La fisonomía de la cultura pública en Chile»
por EL MOSTRADOR
10 años atrás 3 min lectura
La actual "es una civilización suicida"
por Lagos Nilsson (Piel de Leopardo)
21 años atrás 5 min lectura
La canonización de San Harald, docto y mártir
por Rafael Luis Gumucio Rivas (Chile)
13 años atrás 4 min lectura
El sueño colectivo y la catástrofe
por Olga Larrazabal S. (Chile)
6 años atrás 7 min lectura
Libro en formato PDF: “Cobre. El metal de la discordia”. Crónica de un saqueo
por Héctor Vega (Chile)
13 horas atrás
24 de agosto de 2026
Crónica de un saqueo:«en un solo embarque de 11,000 toneladas de concentrado, se reportó el oro y la plata como “no pagables”, lo que representó una pérdida de millones de dólares en metales que no tributaron en Chile pero que fueron recuperados por refinerías en Japón.»
«Mapocho Incaico»
por Entrevista con Rubén Stehberg (Chile)
2 días atrás
23 de agosto de 2026
«Santiago de Chile no fue fundada desde cero en un espacio vacío, sino sobre un consolidado y estratégico centro político, administrativo y ceremonial incaico que pertenecía al Tawantinsuyo»
Del Sahara a Ceuta y Melilla, la frontera que Marruecos quiere mover
por Taleb Alisalem (Sahara Occidental)
9 horas atrás
Imagen superior: Imagen de la frontera del lado marroquí del Tarajal. (EFE) 24 de agosto de 2026 El analista y activista saharaui explica la estrategia de Rabat con las ciudades…
Colombia / Cali: el terremoto que disputa el relato del orden y revela la autonomía popular
por Anónimo
1 día atrás
23 de agosto de 2026
Lo que nació como experiencia localizada de resistencia empezó a convertirse en un lenguaje nacional de solidaridad. No se contagió únicamente una emoción; se contagió una manera de organizar la vida.