Paraguay: Un ex obispo podría agrupar a la oposición

Desde fines del 2005 en nuestras notas sobre los procesos electorales y los distintos cambios en el continente hemos dicho que "algo se mueve en América Latina."  Pues cerrando ya el 2006, una de las piezas inamovible de ese mosaico de naciones, Paraguay, parece sumarse a la tendencia. Desde que el Gral. Alfredo Stroessner se hiciera con el poder a mediados del siglo pasado, el país quedó bajo el control del ANR ( Partido Colorado), unas estructuras políticas con firmes vínculos con la jerarquía militar. Décadas de dura represión ( Stroessner gobernó desde 1954 a 1989 ), y mínima tolerancia de cualquier disidencia, permitieron a los Colorados convertirse en sinónimo de gobierno.

En el año 89, el número 2 del ejército, y a la vez consuegro de Stroessner dio un golpe incruento y se hizo con el poder, alegando que lo hacía “por la dignidad de las FFAA” y para “preservar la unidad del Partido Colorado”. Pero el golpe palaciego del Gral. Andrés Rodríguez, solo desplazó el personalismo del dictador pero no alteró la base del poder que siguió bajo el absoluto control de los colorados. Comenzaba el “stronismo” sin Stroessner.

La oposición, siempre débil y fragmentada no alcanzó nunca a organizarse como para poner en riesgo esa continuidad. Los últimos y recientes comicios municipales demostraron que la maquinaria colorada sigue ganando con amplitud en las principales ciudades del país. Incluso esa victoria alentó la posibilidad de que Nicanor Duarte, el actual presidente, estudiara la posibilidad de reformar la Constitución para poder presentarse a la reelección.

Una larga historia
Las zonas campesinas del Paraguay tienen una larga historia de reivindicaciones, y han sido el movimiento social más consecuente en su lucha a pesar de las difíciles condiciones para ejercer sus derechos a expresarse. A pesar de haber sido reiteradamente reprimidos, detenidos y dispersados en regiones alejadas a las de su origen, los campesinos han logrado crecer en su organización. Este proceso ha contado con el apoyo decidido de sectores de la iglesia comprometidos con los reclamos de los trabajadores del campo. Una de las diócesis más involucradas en esas luchas ha sido la del departamento norteño de San Pedro, de la cual fue obispo hasta el año 2004 Fernando Lugo.  Fue el Papa Juan Pablo II quien aquel año “invitó” al obispo a que presentara su renuncia. En aquel momento se afirmó que el propio gobierno paraguayo había movido todas sus influencias para conseguir el alejamiento de Lugo.

Desde entonces, el ex obispo se manifestó más libre en su compromiso con las Comunidades Cristianas de Base y el Movimiento Campesino. Pero el paso decisivo lo ha tomado después de Navidad, al anunciar su decisión de abandonar el estado clerical para ingresar activamente en la política. En una conferencia de prensa realizada en la casa paterna en la ciudad de Encarnación, 370 kms. al sur de Asunción, confirmó públicamente esa decisión y señaló que está dispuesto a competir como candidato presidencial en las próximas elecciones que deben celebrarse en el año 2008. La Conferencia Episcopal Paraguaya, a través de su presidente, Ignacio Gogorza, indicó que el Obispo Lugo se encuentra en situación de "rebeldía", ya que dio este nuevo paso "sin haber recibido todavía ninguna respuesta de Roma a su pedido". Sin embargo, todo indica que la decisión de Fernando Lugo no es precipitada, sino fruto de un largo proceso y que está dispuesto a afrontar cualquier decisión que se adopte en El Vaticano.  

Sesenta años de gobiernos “colorados”
Puede decirse que desde este primer pronunciamiento, Fernando Lugo ha utilizado un lenguaje claro que comienza a resonar en todos los rincones del país. El ex obispo de San Pedro, al anunciar que había presentado su renuncia al estado clerical, afirmó “ahora el Papa puede resolver aceptar mi determinación o me puede sancionar, pero ya estoy en la política”. Y ante quienes pretenden encuadrarlo políticamente, afirmó que “no pertenece a la derecha ni a la izquierda”, porque “en Paraguay sólo hay quienes robaron y quienes fueron víctimas del robo”.

Todo indica que Lugo, que tiene 55 años de edad, intentará liderar una concertación que tenga posibilidades de terminar con la hegemonía del gobernante Partido Colorado. En ese sentido, ya hizo un llamado a los dirigentes opositores “para que depongan toda clase de actitud dogmática o sectaria”.  Hace un mes un foro de dirigentes sociales, sindicales, campesinos e indígenas había pedido a Lugo que fuera candidato presidencial para las próximas elecciones. Su actitud no deja dudas de que ha aceptado el desafío. "Pido al pueblo que ejerza con coraje su condición de soberano y que se sume, sin temor, a esta gran cruzada para limpiar a la República de la maleza perversa que la condenó a esta lamentable situación de abandono", afirmó en su mensaje radiotelevisado.

Esta irrupción del ex obispo comprometido con el Movimiento Campesino en la vida política del Paraguay, puede crear por primera vez en muchas décadas condiciones reales para disputar la presidencia al Partido Colorado. Las primeras alarmas habían sonado ya en el gobierno cuando en marzo pasado Fernando Lugo consiguió reunir 30.000 personas en un acto de Resistencia Ciudadana, movimiento de rechazo al presidente Nicanor Duarte Frutos.

En agosto promovió Concertación Nacional, que agrupa a las cinco fuerzas políticas opositoras que tienen representación en el Parlamento. En el seno del partido Colorado, que gobierna el país desde 1947, hay una clara preocupación ante la nueva perspectiva política. Algunos dirigentes se han puesto visiblemente nerviosos, por caso el senador Juan Carlos Galaverna, quien pretendió descalificar al Obispo lanzándole una ráfaga de epítetos. Le llamó "loco, mentiroso, hipócrita, mesiánico y cínico".  Es que los colorados no están habituados a que les disputen realmente los espacios de poder político y la sola perspectiva de que eso pueda ocurrir, les intranquiliza. Para colmo, Duarte ha perdido el entusiasmo para que se modifique la constitución con vistas a su posible reelección. Dicen que prefiere encabezar las listas al senado. Y los colorados no tienen a la vista una figura con peso suficiente para oponer a un candidato como Lugo, que crece cada dia que pasa.  Algo se mueve … también en el inmóvil Paraguay. 
Redacción de SERPAL
Servicio de Prensa Alternativa
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