Epoca de Pandemias, Frustaciones e Incertidumbres

19 de marzo de 2020
Estoy confinada en mi departamento y me paseo como león enjaulado. No me puedo quejar pues vivo cómodamente y en un ambiente agradable.  Pero el encierro, cuando no es voluntario,  produce ansiedad.

Comparto esta sensación con todos mis compatriotas, con las mascotas humanas, los animales del zoológico y la población penitenciaria.

Después de cocinar y limpiar, porque es una excelente época para hacer aseo general, me conecto con mis hijos por whatsapp, y lo primero que escucho es : Mamá, no vayas a salir de la casa,  Yo te llevo lo que tu quieras, pero por Dios, no salgas.

Bueno, ellos saben que soy blanco preferente del famoso virus de la Corona y me imagino el susto que deben de tener que hacerse cargo de una enferma aguda, de hospitales que no sabemos si van a tener camas, y de un funeral.

Pero la ansiedad  que tengo, no es causada por el miedo a morir.  Más que nada por la sensación de  no poder tomar un bus y partir a la costa por el día a comer un plato de mariscos en un litoral ya vacío, y poder perder la vista en las olas del mar y volver llena de energía a dormir a la casa.

Ahora estamos en Estado de Catástrofe, y todos nuestros planes y sueños se fueron a la porra.  Porque el virus se coronó emperador de los humanos, y al igual que en los antiguos imperios, nadie sabe quién va a ser sacrificado a los dioses.

No quiero ni pensar en los miles de personas que viven día a día de lo que ganan y que no van a poder trabajar.  Ni de los niños y adolescentes encerrados en las casas, y  los padres que los tienen que aguantar.

Estoy conectada a las noticias y tengo el desagrado de escuchar los discursos rimbombantes de nuestro presidente, que cada vez que abre la boca, insulta a alguien.  Hoy le tocó a los italianos, que el sufrir la pandemia en forma horrorosa, le permitió a nuestro divo compararnos con ellos, ya que vamos a resolver muuucho mejor el desafío de la pandemia que ellos.  Claro, nosotros somos más inteligentes (¡¡¡¡) que los italianos….

Casi me dio un ataque al escucharlo.  La falta de compasión por un pueblo sufriente, la mezquindad e infantilidad de la comparación casi me llevan al vómito. Especialmente cuando vemos la fragilidad de nuestro sistema y la carencia de conducción demostrada por este gobierno que lo menos que necesita es insultar a un país amigo en forma gratuita.

Acto seguido, le tocó al alcalde de Recoleta, joven muy inteligente que entrega toda su habilidad en hacer innovaciones que vayan al servicio de las personas.

Esta vez se debió a la importación de la droga inmunoestimulante “Interferón” desde Cuba para paliar la intensidad de la enfermedad en enfermos de alto riesgo.

El primer divo de la nación le dijo hasta del mal que iba a morir, orquestado por una señorita del cuerpo médico que lo calificó de irresponsable.

Tengo entendido que los chinos han usado esta droga, entre otras que habían sido usadas para la artritis y la fiebre amarilla, para aliviar la situación de los pacientes graves.

Tanta estupidez, me dejó muy afectada, porque representa el oscurantismo arrogante de muchas personas que son incapaces de reconocer las cosas positivas que ellos no son capaces de hacer, pero además el hecho de insultar a un gran país, como Italia voceando su tragedia como ineficiencia.

El Alcalde Jadue es un hombre muy inteligente y un excelente empresario, busquilla y creativo, que ha puesto al servicio de  su comunidad sus dotes y no se ha dedicado a amasar una fortuna que no le aporta nada a nadie.

Todo esto se debe a que el Alcalde es miembro del Partido Comunista.  ¿Y qué?  Hay que rendirle homenaje a un político que ha hecho bien su pega y ha aportado creatividad a un sistema decadente y chato.

Ahora estoy escuchando de un plan de $11.750 millones de dólares, para rescatar al empresariado grande y pequeño.

Multipliquen por 800 para ver cuantas “lucas” son.  Y son hartas.

Esta ayuda va para revitalizar la industria y que no falte el empleo debido a la recesión producida por la situación internacional, por la crisis social y por la pandemia.

  1. Está bien. Pero me pregunto: ¿ Por qué no destinaron desde el comienzo de la crisis algún porcentaje para que llegara directamente al bolsillo de los hogares con el mismo entusiasmo y soltura de cuerpo que dan este rescate?

Las empresas le provocan al Gobierno la emoción suficiente para abrir la billetera.  El sufrimiento del pueblo no logra conmoverlo.

Solamente el hecho  de hacer que el Metro en Santiago fuera gratuito bastaba para sentir que el gobierno le hacía un cariño al pueblo  Porque el pueblo necesita un cariño directo, igual que todos los seres humanos.  El que la plata pase por los empresarios, no garantiza que llegue al pueblo ni que las personas lleguen a fin de mes.

Esa falta de sentido político, de  sentido humano, también me causa ansiedad y rabia. Esto es igual que un padre que cree que pagarle una matrícula a un hijo, basta.  No lo escucha, ni le da dinero para que se pueda mover, para que vaya al futbol, o para que se compre sus zapatillas favoritas.

¿Sacaremos alguna nueva visión del mundo de todos estos eventos?  ¿Aprenderemos algo para cambiar nuestras relaciones?

Espero poder salir del encierro, aunque haya ganado varios kilos y un pelo blanco, y abrazar a mis vecinos, y organizar una fiestecita para todos los amigos, y quizás arrendar un bus e irnos todos los vecinos a pasar un día de playa, con guitarras y muchos huevos duros y patas de pollo.

Y nos miraremos con cariño y nos tomaremos de la mano y nos abrazaremos porque estamos vivos.

Y  votaremos un plebiscito en el que elegiremos  una institución en la cual la mitad serán mujeres que conocen la importancia de una economía humana para los humanos.

Y esta esperanza tiene la virtud de que mi ansiedad desaparezca.

 

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