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Cartas entre un familiar de un Detenido Desaparecido y Carlos Larraín (UDI) 

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Carta de Edgardo Carabantes a Carlos Larraín

Don Carlos :

Le escribo desde Coquimbo, en relación a sus declaraciones sobre el día del Detenido Desaparecido. Una vez más ha intentado ser cruel, quizás por qué trauma de su vida, tal vez de su infancia, pero en realidad lo único que refleja son sus limitaciones, que claro, todos las tenemos, pero que en su caso por su nivel educativo y su responsabilidad política, son más notorias.

Usted debe saber que la Arqueología es una Ciencia Social que estudia aquella parte de la evolución humana en que no hay escritura, debiendo reconstruir el pasado a través de los restos dejados por seres humanos. Si bien es cierto, en el caso de los detenidos desaparecidos, ha habido muchas veces que acudir a esta ciencia para buscar, para dilucidar si los restos que se intenta encontrar no son los dejados por humanos de épocas anteriores, sino sus propios cuerpos, los cuerpos de ciudadanos como usted o yo.

Nuestra sociedad puede hoy día, rescatar para la memoria colectiva e individual, lo que pasó con los detenidos desaparecidos, a través de los testimonios escritos de los sobrevivientes y los torturadores, es decir, a través de la historia.. Y si quiere hablar de Historia, (creo que Ud. debe pertenecer a la familia de “Los 800” (1), y por lo tanto la debe saber y conocer mejor que yo) tenemos que ir más atrás que 1970, tenemos que ir a los primeros movimientos sociales de fines del XIX y comienzo del XX. Hablemos, Sr. Larraín, de las matanzas de Santiago, Valparaíso, Iquique. Lo invito a que lea el Libro de Patricio Manss: "Chile, una dictadura militar permanente".

Sr. Larraín, mientras escribo veo su rostro en una foto que aparece en la página que promueve su estudio jurídico (2): lo veo triste, con una pose de pensador, me recuerda a Rodín, claro que para ser honesto, por sus palabras, me doy cuenta que es sólo una pose, disculpe por esto último, pero no pude resistir la tentación de decírselo. ¿Sabe?, soy hermano de Horacio Carabantes Olivares, un joven que a los 21 años fue detenido, junto con su compañera embarazada y su pequeña hija de dos años. Ellos dos fueron llevados junto a otros compañeros al Regimiento Maipo de Valparaíso, la niña  a un cuartel de Carabineros; mi cuñada dio a luz en cautiverio, fueron gemelas. Después de varios días mi hermano junto a otros compañeros, fueron llevados a Santiago perdiéndosele el rastro en Villa Grimaldi en 1975. ¿Usted me podría ayudar a saber dónde está?. ¿Me va a decir que el estar detenido por varios días en un grupo de 20 personas, el que a una mujer se le induzca el porto con el fin de presionar a su pareja con la vida o la muerte de dos bebés, es una responsabilidad individual?. Sr. Larraín., lo veo triste, con su cara desgastada, quisiera ayudarle a que vea la vida de forma más armónica y alegre, pero no creo que lo acepte.
Se despide atentamente de Ud.
Edgardo Carabantes Olivares
RUT: 8.364.796-5


Respuesta de Carlos Larraín a Edgardo Carabantes

Estimado señor Carabantes:
Desde luego, una precisión.  La referencia a la "arqueología política" no se centra en el punto de los desaparecidos, aunque es un componente.  El alcance quiso ser, (pero el aparato propagandístico dedicado a la autojustificación permanente del grupo que gobierna) al tono general de la "cuenta": a) reiteración de los elementos más discutidos, aún desde la Izquierda, de la propuesta educacional; b) museo de la Memoria; c) Día del Detenido Desaparecido; d) Antuco = día del Conscripto; e) desconfianza general hacia cualquier resorte no estatal para mejorar las cosas en Chile.  Es decir, todo RETRO.  La Presidenta en eso es fiel a su esquema mental, pero de ese predicamento no saldrá nada bueno. 

Ahora, su caso.  Lo comprendo, yo también he tenido penas (¿quién no?).  No justifico, ni siquiera "entiendo", el causar los padecimientos que usted describe.  Lo he dicho en público y por escrito.  Sin embargo, su pena y la de muchos otros no puede ser el único elemento del ambiente de ideas para enfrentar el futuro chileno.  No fijo responsabilidades, sería ridículo, a esta distancia, pero la intervención militar no ocurrió por un capricho.  Ellos, los militares, y la Iglesia, se empeñaron a fondo para que Allende rectificara e incorporara a la Democracia Cristiana al gobierno el año 1973.  No se pudo.  Es decir, las culpas son compartidas.  

Su desastre familiar y personal puede dejarse atrás en el orden de los sentimientos aunque será difícil.  El resentimiento aún justificado, duele y paraliza.  No es bueno cultivarlo en el plano personal y menos aún en el plano colectivo.  Pero, le repito, mi comentario estaba dirigido a una cosa más amplia: el gobierno actual, su expresión al menos, mira hacia atrás porque ahí espera tener más eco.  Hay también un aprovechamiento feo de las penas ajenas y un desconocimiento de las penas de otros que estaban al frente y que no eran todos torturadores y sádicos.  No sólo usted tiene memorias amargas.  

Lamento que usted haya entendido mal lo que quise decir.  Por lo que hace a mi "mal aspecto" eso es enteramente accidental, de poco interés, y en parte se debe a que trato con mi esfuerzo de traer una mejor forma de vida para mi país.  No he sufrido otro trauma que el cotidiano del tiempo y las penas que la vida suele traer aunque no sean equivalentes a la suya. 

Atentamente,
Carlos Larrain P.


Nueva carta de Edgardo Carabantes a Carlos Larraín

Sr. Larraín:

Agradezco  su deferencia al responderme.

Yo me he tratado de hacer el tiempo, para poder escribirle nuevamente, pero mi labor como docente me ha dificultado la posibilidad de hacerlo. Mi intención es solamente precisar algunas cosas:

He revisado la primera  carta que le envié varias veces y no encuentro algún trozo en que me haya referido a "mi pena", tal vez no logro encontrarlo o bien usted hizo una inferencia de mi relato. En todo caso si yo hablara de "mis penas" sería injusto, porque en realidad la dimensión humana y valórica del genocidio fue tal, que debiéramos hablar de las penas de miles de chilenos, de cientos de niños y niñas que hoy ya jóvenes no se pueden explicar como un Estado pudo llevar a cabo una política de exterminio con personas, que aunque hayan sido combatientes (no terroristas) al momento de su desaparición ya estaban en manos de sus captores y sin posibilidad de defenderse. Las penas, por ello son sociales, no solamente individuales, porque trascienden los casos para pasar a formar parte de las corrientes históricas.

Respecto a la Historia, debo también precisarle que me da la impresión que su concepción de  ella es muy lineal, de allí el hablar de que todo es parte del pasado. Sin duda lo que puede ser parte del pasado es parte de los hechos, solo una parte, porque ya le digo, todavía hay hijos, esposas, esposos, hermanos, madres, padres que siguen esperando saber de su familiar detenido desaparecido. Para ellos no es pasado, es absolutamente presente. No se nos puede pedir que aceptemos así como así el despojo de uno de los nuestros. ¿Lo aceptaría usted?. Por otro lado La Historia está formada de acontecimientos, pero también de procesos que subyacen a esos acontecimientos. De allí la importancia de establecer ciertos símbolos que nos recuerden permanentemente que esto no puede volver a suceder.  Usted se equivoca al hablar de que si se recordara todavía  en Europa, lo ocurrido durante el nazismo, no se hubiera podido formar la UE. ¡Pero! si hay tantas peliculas del último tiempo, tantos documentales, tantos actos, homenajes, sobre las víctimas del nazismo. Creo que al revés, si se ha podido formar la UE, es porque han sido capaces de asumir que el pasado "no ha pasado aún" y que al mismo tiempo "el futuro se está escribiendo ya".

Usted señala en su respuesta que en muchas oportunidades ha manifestado estar en contra de los crímenes cometidos, esta era o es todavía la oportunidad, para que sin abandonar su posición política, pueda si asumir una posición valórica apoyando el día del detenido desaparecido y no descalificando a quien lo propone.

Respecto a lo ocurrido el 73, yo ya le decía en mi primer texto, que para entender lo ocurrido del 70 en adelante, habría que remitirse al siglo XIX y XX de nuestro país. Si así lo hiciera, encontraría una Historia de hambre, pero también de atropello, ¡cuantas veces! nuestro ejército disparó a obreros, campesinos, pobladores, estudiantes, tomando partido por los más poderosos, a lo mejor usted me dirá que lo hicieron por el orden, tendría que replicarle : el orden de los más poderosos. Sr. Larraín, el hambre, la miseria, es el verdadero terrorismo, no aquellos que trataron y soñaron con disminuir las enormes desigualdades de nuestras sociedades. Usted o yo podemos tal vez esperar que el tiempo termine con la miseria, porque tenemos asegurado los elementos básicos para vivir y un poco más, quizás; pero un hambriento no puede esperar y sin embargo se les pide que esperen, sino se convierten en revoltosos, en terroristas.

Respecto a su cara, la verdad es que coincido con usted en que no tiene importancia, solo quería decirle, que era ella el contexto casi perfecto para sus palabras permanentemente descalificadoras y crueles.

Usted dice: "no todos fueron torturadores y sádicos", es verdad. Lo terrible es que esos torturadores y sádicos actuaron incentivados y avalados por quienes aparentemente no lo eran, de los cuales, muchos se presentan hoy día como demócratas. Es verdad, tiene razón, Pinochet y sus secuaces, eran los torturadores y sádicos, los que hacían el trabajo sucio, los otros se escondían en las sombras, para poder circular hoy día.¿ Se recuerda la frase de Pinochet casi al final de su vida, ante la pregunta de un Juez? : "No es cierto y no me acuerdo y si fuera cierto no me acuerdo". En esa frase se resume el drama de los torturadores, cuando se dieron cuenta, si es que lo hicieron, de que habían sido utilizados para hacer la pega sucia, ya era tarde, era por tanto obligación mantener, como fuese, ante los hijos, nietos, la actitud de la inocencia, ya no había tiempo para enmendar.

Finalmente, quisiera decirle, que si le hubiese hablado desde mi resentimiento, le habría dicho varios chilenismos, pero no, preferí hablarle desde mi paz, (difícil en todo caso) en homenaje a todos los detenidos desaparecidos, ejecutados, torturados, que sí entregaron, sin ningún tipo de cálculo, todo, por sus compatriotas.

Don Carlos, lo invito nuevamente a profundizar en sus ideas, a ser más empático.
Atentamente

Edgardo Carabantes Olivares  
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