Chile: La Patria al garete

5 de Septiembre de 2018
Quedar o irse al garete, es un término que se refiere a una embarcación que por haber perdido sus anclas, tener una avería en sus máquinas u otra causa cualquiera, se mueve impulsada por la fuerza del viento, del mar o de la corriente.

Esto también le sucede a los países, cuando los que tienen el poder de manejar el país y navegar por las circunstancias históricas, se distraen de la tarea que les fue encomendada, por la razón que fuere, y se preocupan no solamente de salvar su pellejo, sino de acrecentar su poder para hacerlo, descuidando el resto de las tareas de mantención y pilotaje.

De este modo se pierde la noción de un rumbo, de un horizonte el cual se quiere alcanzar en el viaje en el tiempo, y toda la energía se desgasta en problemas puntuales, y no se planifica ni se toma las decisiones que hay que tomar, para seguir navegando.

En este momento, y no voy a hablar de los países vecinos, que no me corresponde, Chile está siendo visto por muchas personas como un país al garete. Y sus dirigentes como personas bastante frívolas, que solo maximizan sus utilidades y no les importa o no tienen cabeza para pensar en nuestro destino.

Nuestro destino digo, porque la mayoría de las personas que viven aquí seguirá viviendo aquí, también sus hijos y nietos por muy globalizado que esté el mundo.  Y la construcción de ese ente imaginario que es Chile, se debe a que a muchas personas, les gusta vivir aquí, porque el clima es bueno, el paisaje es hermoso, y aquí tenemos enterrados a nuestros muertos. Porque aquí está la Patria, la que nos da algún sentido de continuidad. Yo preferiría decir la Matria, porque esta es la tierra de mi madre y de mi abuela, y me define mejor la sensación de cobijo en el entendido que para otros su Padre es lo importante. Pero esa ideología insidiosa que tratan de hacernos creer y que se ha adueñado de nuestra conversación, que cada uno puede ser Superman solo por méritos propios e individuales, sin Dios ni Ley, digamos que sin Patria, nos está liquidando.

Que los que se han hecho millonarios lo han sido trabajando como la hormiga, sin educación y con deudas. Y si no lo hemos logrado, es que somos flojos que queremos vivir a costillas del Estado.

Mentira. Los actuales millonarios chilenos tienen por lo menos 3 generaciones tras de ellos de personas educadas y pensantes. Pertenecen a redes sociales favorables conectadas con el poder donde se cocinan las decisiones.  Su capital procede muchas veces de jugadas sucias realizadas estando en el lugar adecuado.  Es decir apropiación indebida de bienes.  Conocen las tecnologías financieras porque estudiaron ese ramo, y han aprovechado los vacíos de poder que deja esta sociedad desorganizada, para apoderarse de él.

El mérito ha sido el aprovechar la oportunidad habiendo partido con ventaja.

El problema es que un conjunto de filibusteros exitosos no garantiza el buen manejo de esta nave. Se necesita gente que creyendo que esta nave vale la pena conservarla, se empodere, desde la calle, desde la Comuna o desde donde sea, luchando por proyectos que hay que implementar desde la base.

Y no sé cómo los guerreros uniformados que nos han hablado de la Patria con una convicción pasmosa, se atreven a salir a la calle después que han estafado al Estado que los cobija y los mantiene, y al pueblo que juraron proteger y mantienen sus desfiles al son de marchas austriacas luciendo medallas ganadas en victoriosos combates contra ese mismo pueblo.

Hay problemas que nos están ahogando como la Contaminación, la Basura y los pesticidas y herbicidas presentes en nuestra alimentación.  La quiebra de las pocas industrias que quedan, la falta de agua dulce, el mal manejo de los recursos naturales mineros y marítimos, el peso de una sociedad endeudada, la falta de una educación estimulante y de profesores aptos para ello, el peso de un Estado anticuado en su organización, el peso de elecciones cada 4 años con personas que quieren imponer ideologías en vez de pensar en proyectos a largo plazo con continuidad.  Además del tráfico de drogas y armas y la reticencia a modificar la Constitución modernizándola.

La Iglesia Católica es un ejemplo de lo que sucede cuando se pone un dique para no cambiar según los tiempos, y la compuerta igual se revienta. Cuando no se le hace caso a las mentes pensantes de la institución para mantener el status quo.

Y en la Patria de nuestro nacimiento o nación, los gobiernos son de paso, igual que las personas que se contratan para un trabajo de limpieza, o de colocación de estanterías y a los que no se les debería asignar el trabajo de remodelación de la casa ni la elección del colegio de los niños.

No veo la influencia de la Universidad ni de sus académicos en la formación de un grupo de reflexión permanente sobre la realidad nacional y su futuro.  Y cuando hablo de realidad nacional, no hablo del Producto Interno Bruto, hablo del sueldo en dinero que perciben las personas, y que pueden comprar con ello.

Hablo de la casa que podemos o no comprar ya que el sistema de usura de los bancos liquida a cualquiera.

Hablo del agua que tomamos y no sabemos si tiene fluor, metales pesados o exceso de cloro, y de la energía que necesitamos para vivir en el siglo 21 moviendo nuestras máquinas que  permiten conectarnos y residir en altura.

Hablo de la basura, su recolección y reciclaje, de Internet para todos, de buses y trenes o aviones que permitan acceder a trabajos sin gastarse la mitad del sueldo.

Hablo de la educación mínima cívica que permita a la sociedad funcionar sin ripios, y a la preparación para un mundo escolarizado y perito en comunicaciones, en comercio internacional y todos sus derivados y que permite tomar decisiones de voto en una sociedad democrática que necesita funcionar.

Hablo de que hacemos con los enfermos crónicos, discapacitados, niños sin hogar, población penal.  De los viejos con jubilaciones míseras con o sin casa propia. Que son situaciones que existen y que la familia, que se está diluyendo, tiene que cargar en soledad.

Hablo de los remedios que usa la comunidad, y que llegan a costar 5 veces lo que cuestan en un país vecino.

De qué hacemos con los pueblos originarios para que también puedan existir dignamente.

Todo eso es Nuestro Problema Real. Estos son los problemas de la Polis, como llamaban los griegos a las ciudades estados donde vivían.  Para eso se creó la Política, para canalizar los problemas y proyectos de la Polis. Pero la Polis la componen las personas de carne y hueso, con sus problemas diarios.

Y el sistema político de nuestra patria no sirve.  No está produciendo ideas y proyectos a largo plazo. La única idea buena de estos últimos años fue la de Pacheco y las Energías Renovables. Leo todo los días los diarios en Internet, y no he visto nada nuevo. Solo parches, y mucha politiquería de baja calidad.

Las estadísticas de popularidad son nada, un volador de luces. Las estadísticas económicas no dicen mucho a las personas porque hablan de promedios matemáticos que no le resuelven el problema a nadie.

La Farándula de Estadísticas y Números es el Circo, pero falta el Pan de la Vida Real.

Un argentino me comentaba, ante los problemas de su país, que ellos están acostumbrados a estos circos mediáticos y a muchas cosas, pero lo que los salva es que son un pueblo muy gregario, muy social, con muchas organizaciones de base, que los ayuda en tiempos difíciles.

Me acuerdo del ejemplo de un Hotel en Buenos Aires que iba a quebrar, y su personal de mozos, camareros y cocineros decidió seguir trabajando en forma cooperativa, pagaron las deudas y salieron adelante.

Habrá que pensar en algo, para crear la energía  humana que necesita un país para mantener su democracia, aunque sea a medio morir saltando.

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