Pablo Longueira juega al gato y al ratón con el presidente Sebastián Piñera
por Rafael Luis Gumucio Rivas (Chile)
15 años atrás 3 min lectura
Hay personajes que quieren representar el papel del padre José, «eminencia gris» de un monarca francés. En el gobierno de Aylwin lo fue Enrique Correa; en la derecha aspira a este honor el senador Pablo Longueira – nada más agradable que mandar a los que mandan – por lo demás, la tontería humana siempre le atribuye más poder a aquellos personajes que están tras bambalinas; hay casos de personajes ignorantes y grises, casi analfabetos, a quienes los tontos les atribuyen frases geniales, cuando no han hecho más que repetir los lugares comunes – no los mencionaré para no contaminar este escrito -.
Pablo Longueira destaca por sus agudos análisis políticos respecto a una casta vulgar y mediocre que lo acompaña en la UDI y en el Senado, razón por la cual, Su power point fue tan esperado en el último cónclave del partido, en las Termas de Cauquenes. El Mercurio se entretiene interpretando cada una de las láminas de este preclaro evangelista; en una de estas láminas mostró un basurero con las banderas de los partidos de gobierno, dando a entender que, en este gobierno, no pinchan ni cortan.
El gobierno se encuentra en estado catatónico, al igual que la Concertación, con la diferencia de que la derecha debe seguir conduciendo el Ejecutivo hasta el año 2014, mientras que la Concertación puede firmar su defunción desde ya. Lama netablemente, nuestro presidente no tiene ningunas ganas de contentarse sólo con administrar o dormir la siesta en el trono presidencial – jamás aceptaría tener el papel de Emiliano Figueroa, de Juan Esteban Montero y de Carlos Ibáñez del Campo, en su segundo período, nuestros famosos reyes holgazanes – sino que el presidente es la actividad misma: no puede quedarse nunca tranquilo y quiere tener el control de todo lo que ocurra; esto de «las 24 sobre las 24» es completamente verídico, aun cuando el rendimiento sea nulo.
Pablo Longueira es a la UDI lo que José Antonio Primo de Rivera era a la Falange el partido de Jaime Guzmán a un populismo que, ante la mezquindad de los socialistas y de la Concertación en general, ha demostrado una penetración en los sectores populares. Esto posicionamiento del fascismo católico no es ninguna novedad, pues si uno revisa las votaciones, por ejemplo, en las comunas que antes eran rojas en la banlieu de París, muchas de ellas han pasado al Frente Nacional; por eso no es ninguna novedad que Iván Moreira, siendo Pinochetista y facho, saque una alta votación en San Joaquín.
Confieso que me da un poco de vergüenza cuando su Excelencia le pide al profeta Longueira que le lea sus famosas láminas y que, además, se las explique. A veces pienso que sería más fácil que terminara por integrarlo al gobierno, como una especie de «primer ministro», algo así como un dualismo – como ocurrió en el Imperio Romano o, en la actualidad, Rodríguez Zapatero y Pérez Rubalcaba, en España.
Al parecer, estamos iniciando una nueva etapa: un gobierno hegemonizado por la UDI bajo parámetros democráticos es algo difícil de visualizar, pues estos niños responden a matrices autoritarias y, además, su fuente intelectual e ideológica corresponde a Donoso y Cortés, Ramiro de Maeztu, el padre Osvaldo Lira, Jaime Eyzaguirre, Francisco Franco, y otros; o si queremos remontarnos no tan lejos en la historia, a Gonzalo Vial Correa y Juan Antonio Kast.
La verdad es que queda poco tiempo para resolver estos enigmas políticos. ¿Será posible mantener la hegemonía de la UDI sin que se quiebre la coalición? ¿Aceptará Sebastián Piñera ser dominado por un gabinete presidido por Pablo Longueira? ¿Terminará «el padre José» por apropiarse de la monarquía? Todas estas respuestas las tendremos, en concreto, en el debate previo a las elecciones municipales.
En todo caso, el golpe de Estado del evangelista y profeta, Pablo Longueira, fue brillante y ha dejado con la boca abierta a toda la derecha, incluido su Excelencia.
18/06/2011
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