El Huevo de la Serpiente

08 de abril, 2018
Estamos viviendo tiempos revueltos de cambio de época.  Los que nacimos a mediados del siglo XX lo percibimos muy fuertemente, porque vivimos la infancia, época en que se adquieren los parámetros para construir la realidad y para determinar lo que conocemos como bien o mal, en otro paradigma, o por lo menos con otros nombres.

Menos mal que a lo largo de la vida, si vivimos un rato, tenemos tiempo para ir modificando nuestras creencias en las que basábamos nuestra comprensión de la realidad, por las nuevas verdades que circulan, que a veces son las mismas ideas de siempre, pero repito, con otros nombres.

Pero aun así, el Pepe Grillo de nuestra conciencia que llevamos adentro, vive en permanente desmayo ante las nuevas realidades, ya que nunca habían quedado tan expuestos a la visión pública tantos hechos, llamémoslos en antiguo idioma ”deshonestos” que no reciben sanción y son ignorados por una multitud indiferente.

Nosotros somos hijos de la época en que la masa humana, el pueblo, el estado llano, comenzó a tener protagonismo en la historia. Y eso nos gustó mucho.  La palabra Democracia sonaba a santidad, a futuro, a honradez con lo real, y todo se veía muy bonito. Se palpaba una esperanza de un cambio de conciencia, y esa esperanza nos hacía felices y nos comprometía en nuestro actuar.

Y en cada discurso de algún prócer norteamericano, se mencionaba la Democracia.  En los discursos después de la 2ª guerra europea, en las películas, la palabra nos revoloteaba como una mariposa. Y nosotros la tomábamos en serio y queríamos que nuestros países fueran democráticos, cualesquier fuera el significado de la palabra.

En esos tiempos, las derechas económicas liberales estaban triunfantes, las derechas fascistas estaban calladitas porque les habían ganado la guerra y liquidado a sus líderes, excepto Franco que gozaba de muy buena salud y algunos dictadores del Sur del Río Grande de triste fama-

También existían los capitalistas, demócratas y cristianos que se regocijaban de poder reformar el capitalismo para hacerlo más humano.

Había también demócratas laicos que miraban de reojo a estos cristianos ya que hubo mucho fascista escondido bajo las polleras de los curas, que se refugiaron en América.

Y las izquierdas, los que defendían los intereses de los trabajadores fabriles, de los campesinos pobres y de los pueblos esclavizados, presentaban sus opciones políticas de gobernanza, adhiriéndose a la idea del desarrollo económico, el laicismo extremo y la aplicación de las ciencias matemáticas en una sociedad en que el poder estuviera, teóricamente por supuesto, en mano del pueblo, a través de sus representantes, las elites de los partidos llamados de izquierda.

La trampita consistía en que pocos se habían dado cuenta cabalmente que el poder siempre ha sido manejado por quienes tienen a su lado a los militares y/o el dinero. Antes y después de la Revolución Francesa. Y que este par de estamentos seguía existiendo, y además había ganado espacio con las guerras.

Las masas digan lo que digan, no aprenden lecciones.  Las lecciones las aprenden los individuos, a veces, pero estos tienen una vida corta como para que sus experiencias pasen al colectivo.

Y estos grupos dueños del dinero y del poder, no estaban dispuestos a que una horda ignorante e ilusa viniera a quitarles su puesto. Por muy utópico y esperanzador que fuere este cambio para algunos, que estaban preocupados del devenir de la humanidad.

Así, a los que no les gustaba ni pito lo que estaba pasando, que eran muchos, estaban esperando su hora. Además habían ganado las guerras, y siendo un grupo más pequeño, digamos un subgrupo de la humanidad, les era más fácil conectarse y actuar en bloque.  Ellos si conocían la Historia al dedillo y si tenían memoria de los vaivenes del poder, sabiendo que no debían, por ningún motivo soltarlo y cederlo a una masa ilusa.

Calladamente sembraron en las universidades, lucharon fríamente en el ámbito religioso cristiano, transformando el cristianismo en una nueva doctrina.  Ya no es bueno, ser bueno.  Hay que ser trabajador, productivo, limpiecito y ordenado y si todo esto se transforma en riqueza, mucho mejor. Dios ama a los ricos, y lo demuestra favoreciéndolos en bienes materiales.

La Ética es reemplazada por las conveniencias comerciales.  De ahí aparecen fenómenos como las “cuerdas separadas” con la que nuestra Cancillería y Presidencia se relaciona con los vecinos. Una cosa es la relación país del cual he sido elegido gobernante, y otra son los negocios particulares.  Así haciendo un acto de magia intelectual, los gobernantes se desdoblan.

El que se hace rico, deja de lado sus utopías y persigue ahora el poder, ya que sabe que a través de él se obtiene y mantiene la riqueza. Y el dinero no da la felicidad, pero produce sensaciones muy parecidas.

Y así poco a poco van cambiando las creencias en la bondad de ciertos comportamientos y restricciones sociales, para dejar paso a la depredación sin castigo, al asesinato impune y a la violencia de Estado. A un status quo agotador y desesperanzador.  Ni siquiera en las películas los malos son castigados, pero todos los indios terminan humillados.

Pero todavía ahí estaba la masa, confundida, pero con capacidad de votar.

Y ellos contemplaban esta masa pensando cómo manejarla, para que apoye  las medidas que lleven a mantener el poder en las manos correctas  y crea realmente que está en una democracia; ya que esa idea está extendida y es aprobada o por lo menos aceptada por la mayoría como parte del paisaje.

Esto es por lo menos verdad en el Nuevo Mundo, no así en Europa donde las Monarquías fueron reemplazadas por el Fascismo y después derivaron en unas repúblicas/monarquías constitucionales con líderes muy potentes y grandes capitalistas que manejaban la tramoya por detrás.

El problema es que la famosa democracia con sus aires renovadores significaba que la masa supiera lo que quería y eso que quería coincidiera con lo que los dueños del poder querían.

Entonces la solución consiste en manejar la masa. Presentarle escenarios, y convencerlos de que lo que están viendo es cierto. Aprovechar sus creencias, para ir introduciendo como sentido común ciertas ideas que apoyan lo que quieren los que tienen el poder. Para esto hay que ir introduciendo ideas y creencias en forma sutil, ya sea distorsionando las antiguas ideas, cambiándoles el nombre, manejando la identidad de los individuos y sus aspiraciones, distorsionándolas poco a poco para llevarlos a pensar otra cosa.  Como ser para que cambien sus creencias acerca de la pertenencia a un colectivo, insistan en su individualidad y asuman solos alguna culpa vergonzosa de cualquier cosa.   Ser pobres, o inmigrantes, o morenos.

Para entretenerlos con mundos virtuales, noticias prefabricadas y golpes de poder de los que no se da ninguna explicación coherente.

Con el avance de los estudios de Psicología Social, el Marketing aplicado a la Política, y las comunicaciones, prensa, radios, televisión, teléfono y últimamente las redes sociales, los dueños del poder han logrado una orquestación perfecta.

Se crean escenarios y conjuntamente se crea el “corre, ve y dile” que exalta las emociones, y aprovecha la ausencia de pensamiento crítico para que todo aquello que vaya envuelto en papel celofán con una roseta y una oración, sea aceptado y asimilado como sabiduría.

La cosa es sutil.  Se cambian las penas aflictivas derivadas de los delitos contra el Estado y la Sociedad, por pagos en dinero. Lo cual evidentemente, es un incentivo para que los poderosos compren patente de corso y todos quieran imitarlos.  Si el ser rico da privilegios de saltarse las leyes ¿Por qué yo no?

Hay que legitimar la riqueza heredada junto con el poder de clase, alabando la laboriosidad de los ricos y culpando a los pobres de su pobreza.  Es pura flojera, explican…

¿Y el robar al Estado? “El que roba a un ladrón tiene cien años de perdón”

¿Y el tener cuentecillas en Paraísos Fiscales? Es Mi problema, no el del Estado. Por supuesto que omito los impuestos que no pagué y que si me los llegan a cobrar, será con rebajas. Y omito que el Estado me pavimenta la calle, cuida de la seguridad pública y mantiene a la masa en equilibrio. Subvenciona universidades, hospitales, movilización pública, caminos y todo el orden público que permite vivir bien.

“Aquellos cuya frescura y lozanía jamás pasa” como dice una antigua oración del Mes de María ya no ocultan sus operaciones ni sus sentires y repiten algunas jaculatorias para que queden pegadas en los oídos de la masa. P.Ej:

“¿Las políticas sociales?  Esa es basura, subsidio para los flojos.”

Aparecen predicadores de la moral cristiana por whatsapp con discursos hecho a medida de las dueñas de casa de la burguesía.  Nuevas versiones de los 10 Mandamientos hechas a medida de cerebros livianos que nunca supieron muy bien ni siquiera los originales, pero ahora con cierta edad y posición tienen que dar la impresión de ser férreos dogmáticos de algo, ya que el dogmatismo se está llevando mucho.

Temas como el aborto, han sido estrujados ad infinitum.  Se han creado batallas campales ideológicas alrededor del tema.  El tema de la guerra, sin embargo, no se ha tocado ni por broma.

Que el estado imperial más poderoso del planeta se haya dedicado a la guerra permanente desde 1940, no es tema. En cambio sí una chica de 11 años violada necesita un aborto, es un tema sacrosanto en el que hay que manifestar el apoyo a la vida negándole la posibilidad de interrumpirla.

Así puestas las temáticas en el tablero del cotilleo o conventilleo por redes sociales, entretienen a las masas, que se sienten deliberantes, y las mantienen con los nervios de punta.

Y en paralelo se crea una terrible indiferencia ante la injusticia, que no se ve como real sino como que pasara en una película.

Temas importantes como que las Repúblicas, herederas de las creaciones de la Revolución Francesa, están tan obsoletas que no funcionan, no se tocan.

Las leyes de la República están tan anticuadas y enredosas, que las personas comienzan a sentir la nostalgia del Líder arquetípico.

El problema con los arquetipos es que son eso, no son de carne y hueso. Y las personas de carne y hueso actuales, encarnadas en un arquetipo, despojadas de una cierta cantidad de Ética y de Utopía pueden hacer añicos a un país, ante la mirada sorprendida de la masa adormecida que cree que los abusos son parte del hecho de ser Líder.

Así vemos a países que destituyen a Presidentes bajo acusaciones falsas o triviales, para poner en su reemplazo a ladrones y falsarios ante los ojos sorprendidos, más bien dicho miopes y desconcertados de la masa.

Aquí en América del Sur estamos siendo testigos de varios descalabros orquestados internacionalmente y los pueblos están como aturdidos y no saben cómo reaccionar.

Sin ir más lejos en nuestro país el nuevo gobierno ha echado para atrás leyes queridas por la mayoría y aprobadas por el Parlamento, apoyándose en el Poder sobre el poder, que es el Tribunal Constitucional.

Además con las modificaciones hechas a estas leyes, han logrado que los que ostentan el poder se salgan con la suya, y encima sean financiados por el Estado, como es el caso de las Instituciones Hospitalarias que recibiendo dineros del Estado, no hacen abortos legales apelando a la Objeción de Conciencia de la Institución.

(Me puedo imaginar que pasaría si los Evangélicos que se oponen a las transfusiones de sangre agarran la sartén por el mango y hacen Objeción de Conciencia)

Consecuencia de la nostalgia del Líder es que ha surgido un nuevo tipo de Neo Fascismo criollo para aprovechar este nicho de poder. Esta ideología, que apela a los sentimientos y emociones de una masa confundida que no sabe para dónde mirar, es bastante peligrosa ya que aspira a un retroceso en todos esos puntos que los humanistas creían que habían logrado un cierto consenso internacional y una masa crítica.

Los Derechos Humanos ya no son un logro de la Humanidad, sino que son cuestionados.  El tema clase/raza está rondando la imaginación de aquellos liderzuelos que quieren notoriedad.  Y eso en un país mestizo como el nuestro, puede sacar roncha.

Y ni hablar de los temas de género, causa que les provoca un ira enorme.

El problema es que con la confusión que tienen las masas, no se sabe bien para donde va a explotar la cosa. Porque aunque la Derecha, que no es homogénea, haya subido al poder, está llena también de pugnas internas y tampoco tienen las cosas claras.

La derecha que quiere usar la maquinaria estatal solamente para sus buenos negocios debe de tener conciencia que bajo su hegemonía existe otra derecha, la fascista, que maneja mucho mejor a las masas aprovechándose de la confusión armada por todos ellos y que en su afán de obtener el poder, ha manipulado a las masas provocándoles un gran desconcierto de resultados imprevistos.

Esta derecha fascista, bastante parecida a las que campearon en Europa en los años 20 y 30 del pasado siglo, usa como estrategia, la notoriedad en base a escaramuzas vacías de contenido real, las posiciones insolentes y dogmáticas trompeteadas en que emplazan a sus colegas que están en el gobierno incluso amenazándolos. Y si estos no les paran el carro a tiempo, va a pasar lo mismo que en Europa, las masas desconcertadas por tanto escenario no real comienza a sentir la nostalgia del líder, del Hitler o Mussolini criollo al cual llegan por votación en las urnas. Democráticamente, sería la palabra mágica.

Es de esperar que los que accedieron al poder político actual, se sienten a pensar qué clase de monstruo están criando, en su afán de usar la maquinaria estatal para negocios lo que ofende bastante a las masas.  Hitler no salió en Alemania, así como así.  Alguien lo empolló, y nuestra decadente República puede estar haciendo algo similar. Y como en la contienda por el poder, todo es válido, el Huevo de la Serpiente pude estar creciendo en nuestras narices.

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                                                                             ( Dr. Vergerus)
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