Ecuador: Lenín Moreno, el enemigo de la paz

La paz es un bien intangible sobre el cual se construyen los demás valores sociales. En tal sentido Ecuador prestó sus buenos oficios para terminar con la violencia en Colombia a través de las conversaciones entre el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y el gobierno de Santos.

Carondelet, sin consulta previa a las partes, ha tomado intempestivamente la decisión de restarse de tan noble causa.

La excusa  del gobierno de Moreno para tal dislate es el secuestro de tres periodistas y su asesinato por un supuesto grupo paramilitar liderado por un tal ”Guacho” en la frontera común de ambos países.

La pregunta que nace a partir de esta mala argumentación, es qué tiene que ver el sapo con las lentejas. El ELN  no tiene participación en los crímenes que sacuden al Ecuador.

Es decir, que Moreno a pretexto de una tragedia de la cual debe dar muchas explicaciones, toma una resolución que termina con un proceso de conversaciones destinado a desarmar a los contrincantes en beneficio de la tranquilidad de la región. Esto equivale a que Cuba hubiera suspendido las conferencias de paz entre el gobierno de Colombia y las FARC porque Estados Unidos mantiene un campo de torturas en Guantánamo, territorio usurpado a la Isla de Martí.

El gobierno de Moreno, así como el diario El Comercio,  deben dar algunas respuestas a la opinión pública, y, en especial, a los familiares de las víctimas: Javier Ortega, Paul Rivas y  Efraín Segarra.

Partamos con algunas preguntas: quién ordenó a los periodistas trasladarse a un lugar tan peligroso; quién eligió la fecha, los medios y los objetivos de ese trabajo periodístico; por qué la infantería de marina autorizó a los periodistas a entrar en una zona de combate; quién pidió esa autorización; con quién iban a entrevistarse los periodistas; quién estaba encargado de la seguridad de los mismos; por qué el gobierno mantuvo en secreto la identidad de los afectados y las circunstancias del secuestro durante tantos días evitando la movilización pública y la intervención de mediadores internacionales; quiénes fueron los negociadores del gobierno y qué se negociaba a cambio de la libertad de los periodistas; qué pedían los supuestos secuestradores; en qué contexto murieron los periodistas, es decir , fueron ejecutados o fueron acribillados en un asalto al campamento en que se encontraban (considerando la bala en un costado del cuerpo con que aparece una de las víctimas que está encadenada); cuál es el origen de las fotos de los cadáveres; quiénes fueron las últimas personas que vieron con vida a los periodistas antes de internarse en la zona del secuestro; cuál fue la última comunicación entre los periodistas y el diario El Comercio; por qué el gobierno y los diarios de derecha usan el secuestro y el crimen de los periodistas para pedir la vuelta de bases extranjeras al territorio ecuatoriano, lo que prohíbe expresamente la Constitución de 2008; porqué a los familiares se les excluyó del proceso de negociaciones para la liberación de las víctimas; qué agencia de inteligencia previó o alertó de los posibles atentados mientras la SENAIN  -Secretaría Nacional de Inteligencia- se encuentra en proceso de disolución; y porqué la Asamblea Nacional no ha conformado una comisión investigadora que indague en audiencias públicas el proceder del gobierno, de la Policía y de las Fuerzas Armadas en este asunto, invitando a los familiares.

La falta de claridad sobre lo sucedido habla de la complicidad o de la manifiesta incompetencia de Moreno para mantener el orden y la seguridad pública de los ecuatorianos.

Moreno está jugando con fuego. El Ecuador sabe de operaciones encubiertas de la CIA como de la traición de algunos de sus dirigentes. Usar un crimen tan atroz y cobarde para justificar la  intervención de Estados Unidos en Ecuador, a través de bases militares o agencias de inteligencia, es una deslealtad con la Constitución y una canallada en contra de la dignidad ecuatoriana. Tampoco servirá para distraer de los paquetazos económicos en perjuicio de los más pobres.

Romper el proceso de Paz entre el ELN y el gobierno de Colombia es otra canallada.

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