¿La guerra es una pasión irrefrenable del ser humano o es el buen negocio de algunos?

Enero 2016
Desde el comienzo de la Historia, que paulatinamente ha ido sacando a la luz los sucesos de los últimos 10.000 años, hemos visto un protagonismo  desmesurado de las sociedades guerreras en comparación con el bajo perfil  de las sociedades pacíficas e industriosas.

También vemos el derrumbe de los Imperios , construidos en base a conquistas guerreras, víctimas de alguna horda enardecida  que un día cayó improvisadamente sobre ellos, humillándolos y desestabilizándolos de tal forma de producir la decadencia del mismo.

Hay épocas en el mundo en que una ola de violencia comienza a surgir desde las profundidades de la periferia de un Gran Imperio, y termina con una masa humana desorbitada, que no solo quiere saqueo económico, sino destrucción y muerte y violación  de todo bicho viviente  que se le ponga por delante.

Lo vemos cuando los llamados Pueblos del Mar en el Mediterráneo,  (1280 AC) formaron una confederación y destruyeron el Imperio Hitita, invadieron lo que ahora es Palestina, dándole su nombre y atacaron Egipto, dejándolo a medio morir saltando.

A su paso robaron, saquearon y destruyeron todo.  Personas, monumentos, bibliotecas, tecnología. Igualito que el Estado Islamico, y seguramente tuvieron quinta columnistas en todos los países informándolos de cuando y como atacar.

La tecnología había cambiado y llevaban espadas de Hierro, y sus carros no eran de paseo, eran de guerra.

Lo mismo pasó con Roma el 510 DC, cuando los Godos aliados de los romanos, no dejaron títere con cabeza, y Europa tuvo que partir de cero, ya que el Imperio se derrumbó junto con sus instituciones, y en los bárbaros guerreros recayó la tarea de reorganizarse, después de varios siglos de hambruna y hasta de antropofagia, como narraba un Obispo español de la época. Y esta reorganización se hizo en forma guerrera ya que enfrentaron la expansión islámica.

Así  en la Península Arábiga alrededor del 700 DC aparece un iluminado monoteísta, Mahoma, que con su encendida prédica en favor del Dios Único y su entrega total a la causa el Islám,  logra la unificación de los beduinos del desierto, y convierte pueblos enteros desde la India hasta la Península Ibérica predicando la Guerra Santa.  Y de paso destruye muchos de los vestigios de antiguas civilizaciones, bibliotecas y religiones, liquidando a todo el que no se convierta.

Los cristianos de Europa, tienen que inventar una religión que le dé un lugar al guerrero, ya que ellos, hijos de bárbaros, eran guerreros.  De ahí la dicotomía entre el Evangelio y los cristianos europeos, que hasta el día de hoy nos pesa.

De entonces en adelante la Historia de Eurasia se convierte en un ir y venir de imperios, saqueos y mortandades, y no todas por hambre, sino por un fenómeno más profundo, que es la validación social del oficio de guerrero y de la guerra como herramienta para la mantención del poder de una casta gobernante, y de la catarsis de un pueblo cuya vida se ha hecho monótona y no tiene un relato propio.  Y al no tener un relato propio de creación de bienes o de belleza, o de crecimiento en sabidurías, se desfoga con el saqueo, y la adrenalina sexual que provoca el asesinato, todo esto fustigado por la propaganda del que está haciendo negocio con el tema.

Para la versión chilena de ese  tema, hay que echarle una mirada a un trabajo histórico que aparece  en:  http://www.luisemiliorecabarren.cl/?q=node/3149

Hace poco en una audición  radial del Rumpy, apareció un conscripto de tiempos de la dictadura, que narró que fue llevado al asesinato colectivo, y confesó que le produjo una euforia gozosa, cosa que dejó muy sorprendidos a los auditores, poco acostumbrados a estas franquezas.

Así las guerras son un negocio para el que las organiza, y un matadero eufórico para los reclutados que necesitan un alto ideal para justificar lo que están haciendo, que es injustificable en tiempos de paz, ya sea el saqueo, la violación masiva, el robo y la destrucción.  Y si le agregamos que a los ejércitos que entran en batalla lo hacen bajo el efecto de drogas proporcionadas por sus altos mandos, comenzamos a entender algo de lo que pasa con los integrantes del E. Islámico.

Pero también tenemos que entender el buen negocio que estas guerras significan no para los países, sino para la casta de banqueros que ha invertido en el tráfico de armas, para los ejércitos, que no sé a lo que se dedican en tiempos de paz pero hay que pagarles, para los que se arrogan la reconstrucción de los países destruidos, para los saqueadores cuyos museos están llenos de joyas de la antigüedad, para los hombre que consiguen prostitución barata en las poblaciones destruidas Y así vemos la cantidad de ex soldados americanos e ingleses aficionados a las drogas en los últimos 50 años y que son una carga para la sociedad, aunque una clientela fija para los que invierten en tráfico de drogas.

Las amapolas de Afganistán y los narcos de México y USA hacen la fiesta y ponen las reglas del juego.

Aparentemente por un estudio financiero que presentamos en el enlace a continuación, tampoco la guerra ha sido buen negocio real para los países.

Y sumando y restando pérdidas y ganancias, en términos humanos, no de países ni de castas si no de la Humanidad, pienso que ha sido un desastre total que nos ha mantenido en un estadio deprimente de estupidez y barbarie, que nos impide dar un salto cuántico hacia un “Nuevo Trato” en las relaciones entre países y dentro de los países.

Y , ojo, que los grandes imperios han caído por haberse aficionado a provocar guerras a costillas de su población, y siempre terminan horadados por sus socios, como los Romanos por los Godos.

Y ojo con la multitudes entontecidas, que a veces necesitan un poco de adrenalina y un ideal, que puede no ser santo ni razonable, para volverse locas y llenar sus vidas vacías y aburridas.

http://www.finanzzas.com/por-que-la-guerra-no-es-un-buen-negocio

Y de paso una canción, que comienza con una frase genial.

 

“Si la guerra es buen negocio, invierte a tus hijos” es la pista número 4 del álbum En el maravilloso mundo de Ingesón, el último de la banda bogotana The Speakers. Es una canción compuesta por el bajista Humberto Monroy en la cúal hace una crítica a la guerra, fue grabada en los «Estudios Ingeson» de Manuel Drezner a finales de 1968. Ocupó la séptima posición de la lista 50 grandes canciones colombianas organizada por la revista Rolling Stone Colombia en 2014.1

Letra

Si la guerra es buen negocio invierte a tus hijos
Llévalos al frente asesinar a sus hermanos
Con una medalla te podrás lavar las manos
Y muy orgulloso le dirás a tus gusanos:

– ¡Hola que tal!
– ¡Hola! ¿Por qué tanta felicidad?
– Oí que la guerra mató a muchos, ¡lo acaban de condecorar!
– Pero que fantástico, ¿quien tuviera un hijo así?

Si la guerra es buen negocio invierte a tus hijos
Háblales del odio que tú llevas escondido
Hasta cuando seguirás siendo tan estúpido
Con tu forma de pensar, paz no habrá en el mundo

Si la guerra es buen negocio invierte a tus hijos
Si la guerra es buen negocio invierte a tus hijos
Si la guerra es buen negocio invierte a tus hijos
Si la guerra es buen negocio invierte a tus hijos
Si la guerra es buen negocio invierte a tus hijos

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